viernes, 30 de enero de 2009

Starbucks Graasroots Movement

Desde hace varios meses nos levantamos con titulares que no invitan al optimismo. Esta vez le ha tocado, por segunda vez en menos de seis meses a Starbucks, que en los últimos años se había convertido en una de las empresas más admiradas del mundo y caso de éxito de muchas escuelas de negocio y editoriales que publicaron libros como “El economista camuflado” o “La experiencia Starbucks”.

Pues bien, la cadena estadounidense de cafeterías ha anunciado el cierre de 300 tiendas y el recorte de 6.700 puestos de trabajo debido a la reducción de sus beneficios fiscales como se puede leer en cualquier medio (hoy finanzas.com). En el se comenta que los principales motivos han sido la caída del consumo en Estados Unidos, la fuerte competencia de McDonald’s ó Dunkin Donuts o el gasto en reestructuración -el mayor en cierres de locales- de la compañía. Podríamos añadir otros:

Crecimiento desproporcionado que lleva a la ineficiencia: en el periodo 2004 – 2008, se duplicaron el número de tiendas. Starbucks tiene en torno a las 10.000 repartidas por el mundo.

Modelo no globalizado del todo: no todo el mundo comparte su forma de entender una cafetería como paso en Australia donde se la “dieron”.

Proximidad entre locales: uno de los errores - desde mi punta de vista- de muchas cadenas y franquicias: porque Acaban compitiendo contra ellos mismos.

Nuevos competidores: sólo hay que darse un paseo por Madrid, y veremos clones de Starbucks. No creo que en el resto del mundo sea diferente, porque al calor del éxito surgen imitadores. Y esto pasa en cualquier negocio.

Por lo que he podido leer (aún no hay mucha información) están modificando su estrategia de más lleva a más por la de menos lleva a más que seguramente agradezcan sus accionistas (al menos hasta que vuelvan las vacas gordas).

Lo peor del asunto es que esos despidos - que pueden suponer un 5% del global de la plantilla a nivel mundial – seguramente estén creando un conflicto con la misión y los valores de la empresa; aunque la dirección ha comunicado que hará un esfuerzo por recolocar al mayor número de ellos.

A pesar de todo, han seguido fieles a sus valores de ayuda a la comunidad como muestra la última campaña lanzada en Estados Unidos con el objetivo de captar voluntarios que inviertan parte de su tiempo para ayudar a la comunidad. Seguramente muchos dirán que no es el momento de lanzarla. Que no es “políticamente correcto” hacerlo en estos momentos; que es oportunista; que fíjate en estos, piden voluntarios y despiden a gente, que si en realidad el café es muy malo; y carísimo. Y todo puede ser verdad si sólo se ven las cosas desde una óptica.

A mí, en cualquier caso me ha parecido valiente, y si consiguen esos voluntarios me parecerá magnífico. Y además, el video está chulo.

jueves, 29 de enero de 2009

Amistad y negocios

Ayer tuve la inmensa fortuna de cenar con varios amigos, a los cuales rara vez veo, y con los que no mantengo contacto más que dos o tres veces al año; o menos. No nos llamamos a menudo, no nos enviamos muchos correos, y vamos sabiendo de nuestras vidas cuando coincidimos en una Feria Profesional, visitan Madrid, o yo viajo a sus países. Por ejemplo con Aslan - que es Director General de una empresa turística en Turquía - las últimas veces nos hemos visto en Barcelona y Estambul, y nos hemos cruzado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París: en este caso fue el quien me vio y me mando un SMS. Cuatro veces en cinco años. Un poco raro para consolidar una amistad ¿no?

Una de las particularidades que tienen estos amigos, es que todos trabajan en el Sector Turístico, y excepto Luis que vive en Madrid, el resto lo hace en el extranjero.
En esta ocasión, han venido a la Feria internacional de Turismo (Fitur) para buscar nuevos clientes o estrechar relaciones con los que ya tienen. Vienen a buscar nuevas oportunidades de negocio; a mostrar los servicios que ofrecen y a conocer, de primera mano, todas las novedades que ofrece el Sector.

Otra particularidad de esta amistad, es mi relación profesional con ellos: he sido prácticamente cliente de todos, compañero de alguno; en ocasiones competencia; o ellos clientes míos.
Como podéis observar es una de esas relaciones que trascienden el ámbito profesional. Y esto es un poco raro, dados los diferentes roles que hemos asumido cada uno de nosotros ¿no?

En la vida profesional, uno va encontrando y colaborando con cientos de personas que con el tiempo acabas olvidando, o son ellas las que te olvidan; pero también hay gente que, cuando la tratas, apetece unir a tu vida. Da lo mismo las creencias que tengan o la nacionalidad (ayer, en la mesa estaban representados los siguientes países: Argentina, Austria, España, Portugal, Turquía y Venezuela). Lo importante es poder separar - aunque complicado por eso que llamamos afectos, sentimientos o emociones- el plano profesional del personal.

Y eso sólo se consigue con respeto, espíritu de servicio y empatía.

Mis amigos son buscadores de soluciones, gente que escucha y que realmente va a hacer un esfuerzo para satisfacer tus necesidades. Gente que contagia optimismo y energía. Os aseguró que algunas de las negociaciones más duras o largas que he tenido han sido con ellos. Les he exigido y me han exigido; pero todos hemos buscado el mismo objetivo: llegar a un acuerdo que beneficiase a las partes. Y si en ocasiones no se ha alcanzado, no ha sido por la falta de voluntad. Simplemente sabíamos que los malos acuerdos llevan a la desconfianza y al deterioro de las relaciones. No es bueno.

Esta actitud ante la vida creo que es la que ha posibilitado que seamos amigos y, como en la cena de ayer, además de hablar de temas profesionales – que es lógico y normal cuando todos pertenecemos al gremio - hablamos de nuestras vidas, del amor, de nuestras inquietudes, de nuestras ilusiones y de nuestros miedos. Disfrute mucho.

Y éste es un privilegio que deseo que dure toda la vida.

Como homenaje a todos mis amigos, os dejo el capítulo Música Punjabi de mi diario de viaje Soul India que habla sobre la amistad.

lunes, 26 de enero de 2009

Socrates y el valor de las cosas

Si se elaborase una lista o se publicase un libro que se llamase – ahora hay varios libros de esos - “1.000 pensamientos que tienes que conocer antes de morir” con seguridad los de Sócrates (470 a.C – 399 d.C) ocuparían varías páginas. Sócrates era un tipo peculiar en su forma de ser y actuar, y como tal y por ir un poco contra corriente con las creencias y tradiciones establecidas fue juzgado y condenado a muerte.

Dos de las características de su personalidad eran la ironía y agudeza mental de las que hacía uso con bastante frecuencia e ingenio como leeréis en esta anécdota.

Se cuenta que Sócrates era un hombre austero que no daba excesivo valor a las cosas materiales; pero eso no significaba que infravalorase la importancia de su labor por la que cobraba de acuerdo a lo que el estimaba que merecía.

En cierta ocasión, un rico mercader fue a visitar al filósofo para que se hiciese cargo de la educación de su hijo. Cuando Sócrates le dijo cuales eran sus honorarios, el mercader se enfureció y exclamó:

- ¡ Por esa cantidad de dinero podría comprarme un buen burro¡

- Hacedlo, y tendréis dos asnos en casa.- fue la ingeniosa respuesta del filósofo.

No hay que decir, que el mercader acabó pagando lo que se pedía.

Todo esto viene a cuento de una situación que se está dando cada vez con más frecuencia, y que hablando con otros colegas y colaboradores del sector de eventos -que es donde me muevo-, nos preocupa: la presión a la que nos someten los clientes últimamente con el argumento – válido por supuesto – de la situación económica.

Habitualmente cuando un cliente quería realizar un evento, expresaba sus necesidades, orientaba a la agencia sobre lo que podía invertir y se elaboraba una propuesta. Después se negociaban la retribución y condiciones, y el evento se ejecutaba. Ahora, lo más normal es que el cliente antes de expresar lo que quiere, te comente "Me lo tienes que hacer por" ó "quiero lo mismo del año pasado por un 50% menos", ó "me gustaría que lo hicieses tu, pero fulanito me lo hace por…"
Entrar en este juego es muy peligroso porque a la larga se pierde valor y no sólo financiero a corto.

Todos somos conscientes de la que está cayendo, y todos debemos dar lo mejor de nosotros para buscar soluciones; pero estas no deben estar basadas en la infravaloración del trabajo, sino en el esfuerzo y colaboración entre las partes para que la relación sea realmente “tu ganas, yo gano” y no “tu pierdes, yo gano” como algunos pretenden.

El mercader lo entendió perfectamente y supongo que Sócrates – a pesar de lo que cuente la historia – también hizo una reducción de sus honorarios.

domingo, 25 de enero de 2009

La importancia del ritmo en la vida

Desde la antigüedad, la percusión como herramienta de comunicación y cohesión ha estado presente en prácticamente todas las culturas. Los tambores han anunciado la llegada de gobernantes o peligros; han sido utilizados en las guerras para infundir valor a la propia tropa y miedo a sus enemigos; han estado presentes en numerosas ceremonias y celebraciones. Seguimos con palmas las canciones; nuestros pies siguen el ritmo de la música, aplaudimos de forma espontánea cuando algo nos gusta y si me apuráis el Código Morse es el primer lenguaje universal nacido de la percusión: el hombre es ritmo.

En los últimos años una de las actividades más demandadas por las empresas para sus eventos corporativos ha sido la realización de talleres de percusión. La fórmula es sencilla: en ellos, cada participante recibe un djembe, y unos monitores se encargan de enseñar a tocarlo con ritmo. Durante la sesión se combinan la percusión africana – se enseñan los ritmos, las cadencias, los tiempos- con técnicas de formación encaminadas a promover la cohesión del grupo, sensación de pertenencia, o el fomento del liderazgo. Este "Aprendizaje Experiencial” contribuye al desarrollo de la creatividad individual, la capacidad de concentración y a que los participantes eliminen estrés y experimenten los sentimientos de logro, satisfacción y alegría.

Una de las claves del éxito del taller reside en la supresión de jerarquías que permite la interactividad entre diferentes departamentos y cargos uniendo a todos en algo que pueden comprender y compartir: situación que no suele ocurrir por ejemplo entre el departamento de administración y el de marketing de una empresa, que en muchas ocasiones perciben a la otra parte como un enemigo y no un colaborador. Según una teoría que me acabo de inventar mientras escribo esto, la cohesión en una organización se podría medir por la forma en que se refieren los unos a los otros.

Si en la empresa dicen: “Los de” (pon aquí el departamento) – No hay muy buen rollo

Si dicen: “El o la” (pon aquí el departamento) – Se toleran

Pero si dicen “Nuestro/a” (pon aquí el departamento) – Son un equipo

Juegos aparte, lo más positivo de esta y otras actividades experienciales es como los participantes despiertan sus emociones y profundizan en sus percepciones, liberando tensiones y cargándose de energía. Y son tiempos en los que se necesita mucha.

Sólo tienen una contraindicación: no son adecuadas para aquellas empresas que piensen que es una actividad lúdica, o que no crean que el principal factor de éxito de las empresas sean las personas.

Os dejo un anuncio, que refleja en gran medida la importancia del ritmo en nuestras vidas.


jueves, 22 de enero de 2009

El soldado herido

Nos cuenta Jean-Claude Carriére en su libro <<El círculo de los mentirosos>> la siguiente historia de un soldado atribuida al poeta persa Rumi (1207-1273).

Un guerrero fue herido por una flecha en una batalla. Quisieron arrancarle la flecha y curarlo, pero él, exigió saber quien era el arquero, a que clase de hombre pertenecía ese arco y dónde se había colocado para disparar. También quiso saber la forma exacta del arco y que clase de cuerda había sido utilizada. Mientras se esforzaba en conocer todos estos datos falleció.

Hoy muchas empresas están heridas por la situación que vivimos. El querer profundizar demasiado en la causas – más o menos se sabe –, lo único que puede provocar es que las empresas queden atenazadas esperando respuestas que con seguridad, como en el caso del soldado, no curarán la herida.

Nos ha tocado vivir en lo que llamo la incertidumbre de lo cierto: sabemos que estamos heridos y que por muchas previsiones que hagamos con sesudos análisis y proyecciones en las manos, nos enfrentamos a situaciones extremadamente variables. Y es que no se puede prever todo: una catástrofe natural, una guerra, un ataque terrorista, un cabreo de la OPEP o una “ida de olla” del presidente de turno modificará para mal cualquier estrategia. En estas circunstancias se pueden tomar dos posturas: caer en el pesimismo e intentar sobrevivir esperando tiempos mejores o intentar curar la herida y seguir luchando.

Por eso me ha gustado la actitud de Obama, que en su discurso de investidura ha hablado de lo cierto – la herida es profunda- , de la incertidumbre – reconoce humildemente que hay cosas complicadas de controlar –, pero también tiene esperanza en la curación. Como ha dicho, el trabajo duro, la responsabilidad, la honradez, el valor, la ilusión y la imaginación nos ayudarán a cicatrizar la herida.

Lo único malo es que después de haber pronunciado discurso tan esperanzador la bolsa sigue cayendo. Aún así, hay que seguir. Es más honroso caer en la batalla que en la enfermería.

Publicidad reflexiva

Siempre me gustaron los anuncios, especialmente los de televisión. Recuerdo que cuando era niño (quizá todavia lo sea), jugaba a los "anuncios". El juego era sencillo: había que ser el primero en nombrar la marca que se anunciaba y al acertante se le anotaba un punto: generalmente el que veía más televisión ganaba; pero cuando el anuncio era nuevo, había que analizar en segundos el producto, el mensaje y lo que era más importante la Compañía - que antes se llamaban así a las empresas - que vendían sus productos y que ahora comercializan porque parece que tiene más valor: vender se ha hecho toda la vida, comercializar es un eufemismo del siglo XX y no es lo mismo.
Partiendo de la base de que en esa época (mediados los años 70) la publicidad iba directamente al grano y no se andaba por las ramas con conceptos creativos como el de liar a un cien pies y a un elefante o viceversa como pareja para anunciar un ambientador, era relativamente sencillo estar en las posiciones de cabeza en este juego low cost. Era bueno en eso, o al menos en el campeonato que se jugaba en mi casa, porque supongo que en otras casas se jugarían otras ligas. Ganaba casi siempre, a pesar de que veía menos televisión y era casi el menor de mis hermanos.
Con el paso de los años, los estudios y el conocimiento que me transmitieron y transmite la gente que realmente sabe de esto, he cambiado el juego. Ahora lo hago solo. la razón es que hay menos oportunidades para hacerlo, y seguramente mis hermanos hayan perdido interés en la competición. Juego al solitario publicitario. Y, no es falsa modestía, pero rara vez pierdo. De cada 100 anuncios que veo y ahora lo han puesto más dificil al mostrar el producto o la marca al final y cuesta más saber quien o qué se está anunciando. Así, con un margen de error relativamente pequeño, puedo adivinar si se trata de una ampliación de capital, de un perfume, de productos de limpieza, de una promoción etc... Todo dependerá de las imágenes, la música, la sofisticación y demás recursos que se emplean en publicidad. Me gustan las imágenes, la música, la realización etc...pero no suelen tocarme esa fibra que lleva a comprar el producto o decir que majos sois. Sin embargo si hay algunos anuncios que independientemente de que compre su producto o no ,me ayudan a reflexionar y a ver mi vida y el mundo con otra perspectiva.
Es el caso del anuncio de Afanoc, una asociación que busca soluciones al conjunto de trastornos relacionados con el cancer infantil, que en su spot nos hace llegar a través de la inocencia de una niña un ejemplo de amor, generosidad y solidaridad conmovedor: como en el anuncio, sobran las palabras

martes, 20 de enero de 2009

Ferrán Adriá versus Leo Harlem


La restauración se está convirtiendo en un referente empresarial: los cocineros acaparan portadas de prestigiosas publicaciones, son invitados a contar sus experiencias en eventos, escriben libros que la gente compra, y nunca como hasta ahora se podían ver tantos programas de cocina en televisión: un buen negocio.

En estos días se está celebrando la Cumbre Internacional de Gastronomía 'Madrid Fusión', evento que por su importancia convierte a la capital de España en el foco de atención de la gastronomía mundial. En el se dan cita los más prestigiosos cocineros del mundo, expertos gastrónomos, científicos y, en general, aquellos que crean vanguardia en asuntos culinarios.

La gastrobotánica, los restaurantes-granja, la imaginación aplicada a la alta cocina creativa en tiempos de crisis, las tapas, los small plates, ciencia, cocina e I+D, son alguno de los temas que se debaten en estas jornadas.

Como profesional del sector de eventos y amante de la cocina me hubiera gustado asistir, pero mis obligaciones profesionales y los 590 euros que costaba la entrada, y que francamente prefiero invertir en la práctica culinaria y no en la teoría, me han hecho desistir de acudir. Sin embargo, lo estoy siguiendo a través de los diferentes medios de comunicación que resumen ampliamente el Congreso.

Es innegable que estos profesionales crean tendencia gracias a las inquietudes que tienen y a los métodos de trabajo que exponen y que muchas empresas deberían aplicar en sus “cocinas”. Cucharones, ollas y sartenes aparte, sus ingredientes son la investigación, la curiosidad, la imaginación, la pasión y la creatividad.

Personalmente sólo les pongo un pero: con determinados conceptos la creatividad se les va de las manos. Observad sino los términos que en algunas ponencias se están manejando que parecen más publicitarios que gastronómicos: Gastrobotánica, Alta cocina para pobres, Reinvención de las verduras invernales, Sabores de vanguardia.

De todas formas quien mejor explica esto de la creatividad es el gran monologuista Leo Harlem en su monólogo de la cocina creativa del cual os dejo un extracto. Que lo disfruteis.

lunes, 19 de enero de 2009

De Crisis, Tolstoi y Palomas

La gente, los periódicos, los gobiernos hablan de la crisis como concepto global; pero prácticamente sólo se habla de crisis económica o financiera; de cómo se hunde la bolsa, del número de parados que se van a generar, de cuanto va a durar. Todos aventuran cifras como si, ahora sí, - y no cuando estalló la crisis- fuesen adivinos. La última muestra la tenemos en las declaraciones de Solbes, que rápidamente ha corregido las previsiones de “Bruselas”. Personalmente, no puedo creerme nada de lo que digan los expertos que se pasan la vida haciendo conjeturas y apuestas, y generalmente no aciertan en los cálculos, entre otras razones porque es difícil, muy difícil acertar con los millones de variables que rigen los mercados.

Así las cosas, me preocupa especialmente “la otra crisis”: La crisis de valores que creo es el origen de la financiera. Los valores más positivos del ser humano van quedando ocultos por nuestra ambición, por la envidia, por la ira. Nos están o nos estamos acostumbrando a trabajar sólo el exterior y no el interior donde realmente está la esencia de nuestro ser. Cualquiera podría citar varios ejemplos.

Uno de los personajes que más me ha impactado por su valentía es León Tolstoi, el gran novelista ruso autor de Guerra y Paz y Anna Karenina. Tolstoi fue uno de los personajes más singulares del siglo XIX. Nacido en una familia aristocrática. Tras haber sido un bala pérdida en su juventud y pasar por el ejército, decidió dejar todos los lujos y comodidades a los que estaba acostumbrado y se retiró al campo, donde además de escribir, trabajó de zapatero, fundó una escuela y dedicó gran parte de su fortuna a ayudar a los más necesitados. Como suele suceder cuando alguien denuncia la injusticia o tiene diferentes puntos de vista de los que tiene el poder, se granjeó la enemistad del Zar, el ejercito al que había servido y la poderosa Iglesia Ortodoxa: Héroe para pocos, Villano para muchos.

En los últimos años de su vida se dedicó a recopilar citas y pensamientos de los libros sagrados, pensadores y filósofos, que se reflejaron en su libro “Calendario de la Sabiduría”: un libro que ayuda a enriquecernos humanamente y a que comprendamos mejor quienes somos. Hoy dejo una reflexión de William Paley, filósofo inglés al cual cita varias veces, y que está relacionada un poco con lo escrito en las líneas de arriba.


Imagina una bandada de palomas en un campo de trigo. Imagina que noventa y nueve de ellas, en lugar de picotear el trigo que necesitan y utilizarlo de acuerdo a sus necesidades, empiezan a formar un montón con él. Imagina que no se quedan con mucho, sino que destinan ese gigantesco montón de trigo al miembro más vil y ruín de la bandada. Imagina que todas se sientan en círculo y contemplan a esa paloma, que dilapida y despilfarra esa riqueza. Y después, imagina que se precipitan sobre una paloma débil, la más hambrienta de todas, que coge un grano del montón sin permiso, y la castigan.

Si eres capaz de imaginar esto, podrás comprender el comportamiento cotidiano de la humanidad.

¿Podrías poner nombre y apellidos a las palomas?

sábado, 17 de enero de 2009

El jugador de ajedrez

En el año 2003, después de quedarme en el paro por la crisis de las punto.com decidí hacer un viaje a la India durante casi 40 días. Siempre me había fascinado ese país y no había tenido la oportunidad de ir. Durante el viaje concocí a muchos personajes interesantes que de alguna manera me enseñaron cosas de la vida que o no sabía o había olvidado. Escribí un diario de viajes "Soul India"sobre la experiencia. Os dejo el capítulo referente a mi encuentro con un anciano en la bella ciudad de Udaipur, que como observaréis, me enseñó mucho.

EL JUGADOR DE AJEDREZ
Hay días que se nos hacen más largos. No es una cuestión de horas, ni de tener ocupada la cabeza en algo que los acorte. Son días en los que el tiempo parece no tener prisa por pasar y decide apurar cada segundo. No hemos aprendido que es el tiempo el que dispone de nosotros y no al revés: el tiempo nunca sobra ni falta aunque así lo creamos y lo afirmemos. Compramos relojes para controlarlo cuando él, libre y eterno, maneja las manecillas de nuestras vidas.
En la India hay muchos días largos. Es un país en el que el tiempo no pasa volando sino planeando. En esos días, yo le hacía un guiño cómplice y me convertía en su mejor aliado. Procuraba aceptar su invitación y caminaba, caminaba y caminaba a la búsqueda de un café o un lugar donde sentarme a observar la vida. Pero no había.
Existían pequeñas tiendas donde vendían un poco de todo y que serían el equivalente a nuestros antiguos ultramarinos de olor a bacalao desecado, jabón de lavar y lejía; las dhabas, nunca aparecen cuando los buscabas. De vez en cuando buscaba acomodo en una piedra, en una escalera vacía, en la entrada de una casa y permanecía allí sentado observando a los lugareños contando los segundos en los que alguno de ellos se dirigiera a mí. En una de estas paradas, me quedé mirando como un grupo de hombres jugaba al ajedrez. Cuando notaron mi presencia fui inmediatamente invitado a jugar. Yo que no soy muy dado a molestar ni a interrumpir cuando alguien está jugando, decliné la invitación. ¡ Me moría de ganas por jugar!
Debieron leerme por que el más anciano dió por finalizada su partida recogiendo del tablero las pocas piezas que quedaban y, en un gesto de esos que solo se ven a la gente que tiene autoridad y que infunden respeto o miedo, su rival se levantó y me cedió su sitio, mientras un corrillo , que cada vez se hacia más grande me abría paso hasta el tablero.
El ajedrez, un ajedrez de cuadros grandes, de miles partidas, de estrategias infinitas, conservaba el sabor de las cosas que se convierten en reliquia. Colocamos las piezas sobre un tablero, que no acompañaba, (él, negras, yo blancas), de forma pausada, milimétrica y empezamos la lección más grande que he recibido en mi vida jugando al ajedrez.
En un exceso de soberbia, de seguridad mal entendida, quise ganar pronto, intuitivo, nada analítico y poco reflexivo: la intuición es para momentos de todo o nada, de rojo o negro, de par o impar, no para un juego en el que se requiere paciencia, análisis, estrategia y control sobre las emociones. Perdí.
Olvidé los principios básicos de gestión empresarial que durante años había aprendido en las diferentes empresas en las que había trabajado: sólo utilicé la intuición. Y él, que el único master que había hecho era el de los años, cuando me vio hacer tres movimientos supo que me iba a ganar. ¿Cuántas partidas habría jugado en su vida? ¿ Cuántas noches imaginando un ataque, una defensa? ¿ Cómo salvar a la Reina?

En realidad había aplicado muchos rasgos de la personalidad india. A saber: hospitalidad al ofrecerme blancas; paciencia para esperar; control sobre mente y cuerpo; Fe en sus posibilidades y humildad al no regocijarse ni en su victoria ni en mi derrota. No fueron más de quince o veinte minutos lo que duró la partida de ajedrez y la verdad, me dolió no haberla alargado por que ese día recibí una lección de señorío, de gestión, de humanidad que nunca podré olvidar.

En mi retina siempre quedará la imagen de una calurosa tarde de verano en la que dos personas sentadas en un banco de piedra y ajenos al movimiento de la ciudad, dos personas alejadas social y culturalmente disfrutaban y compartían un interés común: el ajedrez; la vida.

Y esta es la buena globalización. La necesaria.

El tiempo se estaba poniendo en el lago Pichola.


jueves, 1 de enero de 2009

Soul Business - Bienvenidos

Hacia tiempo que quería comenzar un blog. La verdad es que no sabía muy bien que quería publicar en el , pero si tenía claro que tenía que ser variado y que debía estar relacionado con experiencias y pensamientos míos y de otras personas: gente que por una razón u otra se han cruzado en mi vida y me gustan porque tienen "alma". Así, por este blog desfilaran personajes a los que apetece unir a tu vida, tambíen gente que te ha enseñado o aportado algo.

Soul Business no es un blog exclusivamente empresarial , pero mucho de lo que se publique considero que podría aplicarse al mundo de los negocios. Viajes, literatura, gastronomía, deporte, arte y muchas cosas también tendrán su espacio, al igual que lo que yo defino como el mundo de las buenas noticias, donde expondré noticias agradables y testimonios que ensalcen los valores humanos. En definitiva Soul Business será un blog que recoja lo mejor de nosotros.

Madrid, enero de 2009

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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