domingo, 19 de abril de 2009

¿Quien tiene la verdad de los viajes?


Pululan por los foros de viajes de Internet, explicando lo que es o no es viajar, sentando cátedra, autodenominándose viajeros experimentados, (turista es una palabra que les da grima) despreciando las opiniones de otros foreros por el simple hecho de no viajar como ellos ni a los lugares donde van ellos, sin entender que las motivaciones para viajar y el modo de hacerlo varían de unas personas a otras. Creen estar en posesión de la verdad de los viajes y critican a los que cuentan sus viajes y experiencias porque ellos, con la suficiencia del «connaiseur», creen estar por encima del bien y del mal. Desconfían de quien lleva una maleta en lugar de una mochila, de quien contrata una excursión organizada o se aloja en un hotel decente, de quien realiza una pregunta que puede parecer inocente. Creen tener las claves de los viajes pero no las comparten, dejan entrever lo que saben pero nunca lo acaban diciendo. Sólo tienen palabras amables para quienes opinan como ellos, creando un grupo excluyente y cerrado, impenetrable para el resto de viajeros. En ocasiones da la sensación de que parece molestarles el hecho de que la gente viaje y se ilusione con su viaje.

Decía Benjamín Disraeli que viajar enseña tolerancia, pero me da la sensación que este tipo de viajeros por muchos lugares y pueblos que hayan conocido nunca lo aprendieron. Todo lo contrario que el periodista y escritor Javier Reverte que en una entrevista decía los siguiente: «creo que hay que viajar siempre, ponernos a prueba ante lo inesperado, ver y sentir sobre lo que hemos leído, sobre lo que nos han contado. Y luego escribirlo, para que otros sueñen, para mantener viva la ficción de existir y el anhelo de la eternidad.»

Algún día se darán cuenta estos viajeros de que no tienen la verdad de los viajes; solo su verdad.

Como yo si cuento mis viajes, os dejo otro capítulo de Soul India donde hablo de la verdad de los viajes.

Llegada a Varanasi – del diario de viajes Soul India

Cuando el tren se adentró en la estación, Varanasi era algarabía en tinieblas. Según descendí del tren, comprobé que me hallaba en otra India; en las mil Indias. En la India de la pobreza extrema, de la lepra, de la muerte, de la vida... en la India exagerada; una India concentrada en los abarrotados andenes y vestíbulos de la estación.

Una alfombra de cuerpos ocupaba cualquier rincón de la estación. Tenía que tener cuidado de no quebrarlos. Los taxistas y buscavidas atosigaban bajo un coro de lamentos que se confundían con los pitidos, bocinazos y ruidos de motor de las flotas de taxis y viejos autorickshaws que esperaban, preferentemente, clientes como yo.

¿La primera impresión? Definitivamente, esta ciudad era diferente.

En un principio pensé instalarme cerca de los ghats, pero encontrar el hotel de noche, entre las estrechas callejuelas de la ciudad, iba a ser complicado por lo que a última hora, resolví dirigirme a la zona de Cantonment, un área situada a cinco kilómetros de los ghats. A ello obedecían también razones prácticas: el viaje en tren me había dejado extenuado, con una espalda y huesos doloridos que ya no eran míos. Necesitaba descansar: India puede llegar a agotarte, no solo físicamente, y de vez en cuando precisas de un espacio cómodo, limpio donde reposar las experiencias y escribir las vivencias.

Chaurasia, Hussain y un indio que conocí en Khajuraho, y que días mas tarde encontraría en las inmediaciones del Templo de Durga —donde bajo una higuera bengalí hablamos sobre la religión en India—, me habían advertido de la suciedad de algunos de ellos: —"very dirty, very dirty"— repitieron cuando comenté mi intención de dormir cerca del Ganges. Así que después de inspeccionar tres hoteles, opté por el mejor. Un hotel nuevo, con todas las comodidades, y con un restaurante indio realmente excepcional, con conexión a Internet y una agencia de viajes que me vendría muy bien para realizar las reservas de la última parte de mi viaje: contrastes de la India, contrastes de todos los lados.

Y ya es hora de desmitificar la pobreza, lo cutre, el "yo estuve en un sitio de mala muerte" y la India es una aventura de Al filo de lo imposible: en los viajes, te metes donde puedes o donde quieres, comes cuando tienes hambre y, dentro de lo que cabe, lo que te apetece. Todo depende de tu presupuesto y de tu objetivo. En definitiva, lo planteas como una experiencia, no como un concurso de supervivientes, pero sólo querer reparar en una realidad del país, la buena o la mala, da igual, es a todas luces injusto tanto para uno mismo, como para el país que se visita.

Me gusta ver todo: lo bueno, lo malo y lo regular. No tengo cargo de conciencia (y esta la sacamos rara vez y cuando nos conviene), por saber que por lo que pago en determinados sitios come una familia un mes —y al final comen—, ni me avergüenzo por no tener el arrojo suficiente para pernoctar en determinados antros. Sólo la necesidad me llevaría a ellos; al igual que en España procuro no comer o alojarme en determinados lugares. Cuando tengo que hacerlo se hace; en India, en España y, si hace falta, en Pekín que todavía no he tenido la oportunidad de conocer. No soy nada escrupuloso, nada especial, pero pudiendo, intento estar lo más cómodo posible. ¿Que es más auténtico?, ¿que es más de allí alojarse o comer en determinados sitios? No sé. ¿Quién decide eso? ¿En qué manual viene?

Y me pregunto: ¿Quién tiene la verdad de los viajes?

Todos y nadie.

6 comentarios:

sanfriky dijo...

Viajar es algo que no tiene verdad... es por eso que no se puede contar tiene que ser vivido...

Fernando López Fernández dijo...

Sanfriky
Gracias por pasarte por Soul Business. En el post http://fernandolopezfernandez.blogspot.com/2009/02/el-viaje-el-mejor-aprendizaje.html hablaba sobre ello. Estoy de acuerdo en que lo importante como todo es vivirlo. Contarlo, es implemente compartir la experiencia.

Un saludo

Elisa dijo...

hola fernando, tenes razón hay muchas cosas dando vueltas por internet en materia turística. el respeto es fundamental cuando llegamos a otro pais, aunque su cultura sea similar a la nuestra, e respeto tiene que ser recíproco. un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Elisa, gracias por venir a Soul Business. Como apuntas, el respeto, en todos los órdenes de la vida es fundamental, y los viajes no son una excepción.

Un fuerte abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Preciosa la cita de Javier Reverte. Pienso que sólo así es entendible el deseo de viajar y de conocer.
Un abrazo.

Gildo Kaldorana dijo...

Si señor, has dicho!!.
Cada viajero tiene su verdad, y nadie puede decir que está con la única, con la verdadera.......aunque haya muchos que lo crean así.
Escribo mi opinión en el blog, la mia, que es una entre muchas......muchas.
También tengo que decir, que muchos viajeros, pasan un día (o dos, o tres) en un lugar, y ya se creen que pueden opinar con fundamento de ese sitio, por favor......es que yo, alucino (he leido algunas cosas que.....).
Muy buena reflexión en tu artículo......como siempre.
Saludos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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