jueves, 26 de febrero de 2009

La sonrisa de Marcos

El lunes 23 de febrero se celebró el VII Torneo Benéfico Toreros-Periodistas Gran Premio Groupama Seguros a beneficio de la Fundación Síndrome de West. Hasta hace unos años, ignoraba que existiese esa enfermedad. Supe de ella un día que More (mi jefe y amigo) me lo comunicó tomando un café: su hijo Marcos estaba afectado por la enfermedad. Me contó que el Síndrome de West era una especie de encefalopatía de muy difícil curación, una epilepsia que afectaba a los bebés antes del año de vida que podía dejar unas secuelas motrices y cognitivas bastante graves.

Todo había comenzado en la navidad del 2005, unos meses después del nacimiento de Marcos. More y su mujer Rosalía estaban preocupados porque el niño sufría espasmos; no les seguía con la mirada y parecía ausente; tenía dificultades para moverse y además no sonreía. El panorama que se les venía encima era desolador. Sin embargo, lejos de deprimirse (supongo que la procesión, lógicamente iba por dentro) sacaron fuerza de flaqueza y en lugar de maldecir su suerte, comenzaron a trabajar para que Marcos tuviese el mejor de los futuros. Buscaron información, visitaron especialistas, hablaron con amigos y, al final, contactaron con Nuria Pombó, la presidenta de la Fundación Síndrome de West, que los orientó y animó sobre cómo enfocar su nueva situación.

La experiencia personal de Nuria y de otras familias que habían pasado por lo mismo, evitó que diesen muchos palos de ciego. Encontraron cobijo en la Fundación y More, que es un tipo bastante solidario, decidió que podía hacer mucho más que aportar una cuota o hacer una donación: al ser una enfermedad no muy conocida (1 caso cada 5.000 niños nacidos, y pocos asociados) las ayudas públicas son casi inexistentes, procediendo los ingresos de la organización de eventos deportivos, culturales y espectáculos.

Pensó que una buena manera de ayudar era poner a disposición de la Fundación su conocimiento en la organización de eventos y sus contactos. Desde artistas que colaboran desinteresadamente a empresas de audiovisuales que montan los medios técnicos, desde la búsqueda de patrocinadores a clientes que donan en dinero y en especie, desde maestros de ceremonias que presentan los actos, al personal de nuestra compañía que en numerosas ocasiones los coordina.

En este último evento se recaudaron más de 60.000 euros que serán utilizados para ayudar y asesorar a los afectados y sus familias, a crecer en número de afiliados para que se investigue y surjan soluciones médicas y terapéuticas para estos niños. Merece la pena el esfuerzo. Y no sólo por la recaudación.

En una de las veladas de humor que organizamos para recaudar fondos, Nuria me comentaba que este tipo de actos cumplía una doble función: además de aportar unos recursos muy necesarios, eran una auténtica terapia para los padres y las familias: Me decía que convivir con la enfermedad era duro, (los continuos espasmos que sufren los niños, las deformaciones y la impotencia de no poder hacer nada pueden llegar a desmoralizar) y que en el tiempo que duraba el espectáculo lo pasaban en grande.

El poder colaborar sin esperar nada a cambio y contribuir a que alguien mejore sus condiciones, a que por unos momentos pueda disfrutar, es una de las experiencias más gratificantes que un ser humano puede practicar.

Hoy, escribiendo esto, me acuerdo de Marcos, en una tarde de abril del año pasado. Durante un buen rato, estuvo riéndose con esa espontaneidad fresca y contagiosa que sólo tienen los niños, con esa risa que cuando cesa deja una sonrisa pilla y lista. Esa sonrisa me ha hecho sentirme bien.

Pero hay que seguir trabajando para ayudar a los miles de Marcos que hay. Os dejo un video que nos impactó bastante y en el que se pueden observar los efectos de la enfermedad y la férrea voluntad de los padres de luchar por un futuro mejor.


miércoles, 25 de febrero de 2009

Decálogo para viajar

Durante los años que estuve trabajando en agencias de viaje era inevitable que conocidos, familiares, amigos y amigos de los amigos, me hiciesen la misma pregunta.

-¿Cuánto cuesta un viaje a…?-

En ocasiones, la palabra viaje era sustituida por vuelo, hotel, coche de alquiler, crucero etc. Aunque mi respuesta fuese siempre «depende» insistían para que dijese una cifra; que me mojase, en suma: cómo si el simple hecho de trabajar en una agencia me dotase de un amplio conocimiento que me permitiese conocer todos y cada uno de los precios; todas y cada una de las posibilidades. En vano, trataba de explicar que en el mundo del turismo intervenían tantas variables que la fijación de precios se antojaba como una tarea bastante compleja. No sólo por las fluctuaciones de la oferta y la demanda; también por otras circunstancias que incidían sobre las anteriores y que lo que en un momento permanecía fijo podía cambiar en un breve espacio de tiempo. Ponía ejemplos como el de una meteorología adversa que podía reducir los precios, un inesperado aumento del precio de los carburantes, un conflicto, un cambio político o un tipo de cambio diferente (a favor o en contra de la peseta: era la época en que existía) Explicaba el concepto de la elasticidad de la demanda turística, la diferencia entre «charter y regular», o por qué en un vuelo, (por ejemplo Madrid – Nueva York) a un mismo asiento se le podían aplicar más de veinte tarifas diferentes. Estas parrafadas que les soltaba eran, lo reconozco, una forma de que me dejasen de hacer preguntas que en ese momento no tenían respuestas. Los aburría soberanamente durante un rato y entonces la conversación daba un giro hacia otros aspectos de los viajes más interesantes y participativos como podían ser los paisajes, los monumentos, la cultura, la gente. Hablar de viajes le gusta a la gente

Ello se debe a que el viaje quizá sea la experiencia que vive el ser humano que genera más deseo de compartirla (las fotos, el video y los souvenirs son solo testimonios). Ver «El viaje, el mejor aprendizaje experiencial.» Se puede comprobar en los foros de viaje, en las revistas de viajes, en el auge de la literatura de viajes, en lo diarios de viaje que se escriben (me gusta especialmente el del escritor aragonés Carlos Manzano), o en este blog donde muchas veces aparecerán mis notas de viajes.

Sin embargo, hay veces que las cosas no salen bien, y lo que en un principio iba a ser una experiencia positiva (esa es la idea) se convierte en una pesadilla: parto de la base de que cuando se viaja siempre hay un riesgo, porque fuera de nuestro entorno desconocemos muchas cosas; pero en este caso me estoy refiriendo a las expectativas no satisfechas: a lo que pensábamos que iba a ser y a lo que fue. Hay gente que prefiere Europa a Asia –incluso sin conocer alguna de ellas-, gente que lo quiere todo resuelto y gente más aventurera. Un viaje, al final, puede gustar o no dependiendo de la actitud con la que se emprenda. Esto me lo enseñaron muchos clientes y sobre todo aquellos que me preguntaban « ¿Cuánto cuesta un viaje a?»

Con el tiempo, lecturas de grandes viajeros y varios viajes, elaboré mi propio decálogo del viajero que hoy pongo a vuestra disposición. Espero que os sirva

Decálogo de viajes

1-Informarse sobre el lugar a visitar: documentarse ayuda a disfrutar desde el primer momento y evita sorpresas desagradables.

2 -Viajar con un espíritu abierto: Llevar siempre en la maleta las ganas de aprender.

3-Viajar con humildad, con respeto: El viajero es un invitado y como tal se ha de comportar

4-Evitar las comparaciones: Se viaja precisamente para ver diferencias no para comparar. Las comparaciones al final no aportan mucho al viaje.

5-Relacionarse con los habitantes del lugar: La riqueza de los lugares también está en sus gentes

6-No idealizar el destino: Las postales son eso, postales. La experiencia de otro viajero es una referencia, no un dogma

7-Desarrollar el sentido del humor: Muchas situaciones se arreglan y mejoran haciendo el uso del sentido del humor.

8-Tomar precauciones: Siempre existe un riesgo cuando se viaja, pero eso no debe impedir el disfrute si se toman las precauciones que dicta el sentido común.

9-Mantener la calma en situaciones adversas: Como no todo es idílico, hay que procurar mantener la calma cuando algo se tuerce.

10-Desconectar de la vida habitual: La rutina del día a día es mala compañera de viaje. Si se lleva, se corre el peligro de regresar mentalmente a la vida habitual.

martes, 24 de febrero de 2009

Ruidos y rumores

El otro día en el post «El lenguaje de la música» comentaba que si había un idioma que comprendía y unía a todo el mundo, ese era el de la música. Desgraciadamente existe otro que desestabiliza y que casi todo el mundo conoce y utiliza. Me refiero al Rumor. La Real Academia Española lo define como voz que corre entre el público; ruido confuso de voces; o ruido vago, sordo y continuado.

Nada ni nadie escapa a este tipo de ruido: Lo encontramos a diario en las organizaciones, en la prensa, en casa, tomando unas cañas con los amigos, en voces desconocidas que penetran en nuestros oidos y punzan en nuestro cerebro. Lo grave es que el rumor generalmente nace de la ignorancia (esto es, de la falta de información contrastada), de la envidia (alimento del necio) y de un interés en infringir daño (atacar sin pruebas). Cualquiera puede crearlo. De su propagación se encargará quien guste de su veneno. Es maleable, puede crecer, desvirtuarse. Puede, incluso, llegar a mutar en un peligroso virús que se extiende con rapidez y para el que, o no existe vacuna o cuando llega es demasiado tarde.

Se disfraza de otros nombres como habladuría, especulación o mentira de la que Goebbels decía que mil veces repetida se convertía en una verdad. El hecho es que hace daño. La realidad es esa: el ser humano - cada vez más gregario a pesar de que paradójicamente hoy el mundo ofrece infinitas posibilidades para no serlo – se deja arrastar por esa corriente que mana de los rumores interesados de personas cuyo objetivo es desprestigiar, infundir miedo, sacar un beneficio fácil (que muchas veces roza el delito), o desviar la atención de su propia mediocridad.

Lo peor del asunto es que el rumor se está mimetizando con la verdad, con la información, generando confusión y crispando a una sociedad a la que ha envenenado y dirige, convirtiéndose, en muchos casos, en juez y verdugo de nuestras vidas. Muy triste.

Así que aprovecho este blog para enviar un mensaje personal a todos esos correveidiles que juegan con los sentimientos del ser humano; a todos esos analistas económicos de salón que meten más miedo al personal del que ya tienen; a todos esos periodistas que por unas monedas venden su vocación…En fin, a todos aquellos que utilizan la palabra como arma de destrucción masiva.

Por favor, dejen de hacer ruido, que así no hay quien se concentre en lo que realmente importa de la vida.




domingo, 22 de febrero de 2009

El poder de la lluvia

Ayer por la tarde asistí al espectáculo Rain - como la lluvia en tus ojos- de la compañía canadiense Circo Eloize escrita por Daniele Finzi Pasca. Por mi trabajo, a lo largo del año, asisto y veo numerosos espectáculos: Los hay de todas las clases: buenos y malos; entretenidos e infumables (curiosamente muchos de éstos últimos subvencionados); pero hay algunos que además de ser buenos y entretenidos son capaces de conmover, de dejar un poso de felicidad en el alma. Y éste, es uno de ellos.

En Rain, las tres «Tes » (Talento, trabajo y técnica) se fusionan con una simplicidad que roza la genialidad. El guión no parece contar una historia, pero la está contando. Una bellísima música y un asombroso uso de la iluminación acompañan cada movimiento cambiando - como si se tratase de cine - cada plano, cada secuencia, enfocando u ocultando en la penumbra a unos artistas multidisciplinares cuya fuerza interpretativa y pasión por su trabajo enseguida conectan con el público.

Desde el inicio, todo el grupo crea una atmósfera tan cercana, tan cómplice, que por momentos tienes la sensación de que en realidad eres parte de la obra; como si hubiese sido creada para despertar los recuerdos que con el paso del tiempo has ido olvidando. Como comentan el Director artístico (Jeannot Painchaud) y la Productora creativa (Julie Hamelin) en el programa de mano:«Los acróbatas, músicos y actores, todo en uno, osan cada noche ponerse en peligro y mostrar su vulnerabilidad más que la seguridad de aquellos que consiguen proezas. Así, esos artistas nos muestran su grandeza del alma exhibiendo el dolor que cada uno lleva dentro de si mismo ».

Creo que es precisamente ahí, donde reside el éxito. A través de diferentes situaciones y números – especialmente brillantes el de barra rusa y el de mano sobre mano-, Rain va mostrando la verdadera magnitud del ser humano, invitándonos a redescubrir quienes fuimos y quienes somos. Cada artista es un espejo, un reflejo de nuestras fortalezas, de nuestras debilidades, de nuestros miedos, de nuestros sueños…Poco a poco, el patio de butacas se va impregnando de alegría unas veces, de melancolía otras y, a menudo, de un deseo -quizá tonto- de recuperar algo que creíamos perdido y volver a experimentar el entusiasmo con el que nos entregábamos en la infancia a nuestros juegos. Unos juegos en los que, como sucede en Rain, estaban creados con gotas de alegría, melancolía, soledad, imaginación o dolor y formaban unos charcos donde se deslizaba la amistad.

Al finalizar la función el público, puesto en pie, agradeció durante varios minutos con una sonora ovación al elenco artístico. Estoy convencido de que una gran parte de la intensidad y duración del aplauso, no lo motivo la dificultad de los números ni la puesta en escena, sino el regalo tan enorme de despertar en nosotros ese sentimiento de añoranza, de bellos recuerdos que nos recargan y generan ilusión.

Os dejo un video, resumen del espectáculo. Feliz Semana



viernes, 20 de febrero de 2009

El preso 175


Leo en las noticias que Duch, uno de los principales torturadores de los Jemeres Rojos y ex comandante de la prisión S-21, está siendo juzgado por crímenes contra la humanidad; por las atrocidades que cometió en Camboya durante el gobierno de Pol Pot. Y, aunque el juicio se celebra con retraso, me alegro de ello. Durante el mismo, ha expresado su arrepentimiento y pedido perdón a sus víctimas. No es suficiente y espero que la justicia haga honor a su nombre y la sentencia sea ejemplar.

Hace un tiempo visité ese hermoso país y dejó en mi ánimo un sentimiento agridulce. Los paisajes, la espectacularidad de Angkor, la sencillez de sus gentes me enamoraron al instante. Sin embargo, hubo otros aspectos que no me gustaron absolutamente nada, y que, en gran medida, se deben al particular sistema de gobernar de aquellos que hoy piden clemencia. Me refiero a la pobreza que asoma por cada esquina, al bajo porcentaje de alfabetización, al alto índice de mortalidad infantil y a muchos índices más, muy por debajo de lo aceptable, que han hecho de Camboya un país débil y expuesto a lo peor de la perversión humana, como el tráfico de órganos o la prostitución infantil.

Creo que, además de ser castigados por crímenes contra la humanidad, deberían ser juzgados por el legado que dejaron a un pueblo que tardará -si se lo permiten- muchos años en recuperar su dignidad.

Os dejo un extracto de mi diario de viaje a Camboya en el que relato la experiencia agria que me produjo la visita a la triste prisión S-21.

Otro día hablaré de uno de los más bellos complejos que he visitado en mi vida: Angkor.

El preso 175



En la callejuela por la que se entra al museo de Tuol Sleng, (el museo de los crímenes de guerra) los pedigüeños se acercan suplicantes, posando sus muñones en el cuerpo de los visitantes. Otros, se señalan una pierna inexistente y miran a los ojos buscando compasión. Los más tímidos, hacen ligeros movimientos de cabeza mientras alargan la mano. Son, en la mayoría, víctimas del terror Jemer que inundó de minas el país; o lisiados de una guerra que no buscaron: un anticipo suave (por llamarlo de alguna manera) de la crueldad de un Régimen que cercenó los derechos y la dignidad del hombre y, que a sólo unos metros de distancia, muestra un testimonio espeluznante de las atrocidades cometidas por Pol Pot y sus hombres.

Entre sus muros murieron más de 16.000 inocentes torturados por unos «hijos de puta» que cometieron uno de los mayores genocidios de la historia. Hoy es un triste testimonio de la crueldad de los hombres que tienen los «cables cruzados».

El museo se encuentra en el edificio que albergó la célebre prisión S-21, que anteriormente había sido el Liceo Francés, un prestigioso colegio femenino. Una vez dentro, llama la atención el descuido y sensación de abandono en el que se encuentra. Los hierbajos crecen anárquicamente en un patio en el que, paradojas de la vida, se pasó de escuchar la alegría que regala la juventud al llanto más atroz. La fachada, otrora blanca, está ennegrecida, con desconchones en algunas zonas, como si, desde la salida del último muerto, el complejo hubiese sido olvidado.

Un enorme tablero escrito en jemer, ingles y francés explica el reglamento penitenciario. Su lectura golpea tu mente de tal manera que, sin haber visto el interior del recinto, un escalofrío recurre todo tu cuerpo preparándote para una visita que no es agradable pero si necesaria. Estas eran las reglas:

1. Debes responder sólo a lo que te pregunte. No evites mis preguntas.

2. No trates de esconder los hechos poniendo pretextos. Tienes estrictamente
prohibido discutirme algo.

3. No te hagas al tonto porque eres un tipo que se ha atrevido a contravenir la revolución.

4. Debes responder a mis preguntas de inmediato, sin perder tiempo en reflexionar.

5. No me vengas con tus inmoralidades o la esencia de la revolución.

6. Mientras se te azote o se te den bastonazos eléctricos no debes gritar.

7. No hagas nada. Siéntate quieto y espera mis órdenes. Si no hay ninguna orden, permanece callado. Cuando te pida que hagas algo, debes hacerlo inmediatamente y sin protestar.

8. No pongas pretextos sobre Kampuchea para esconder tu colmillo de traidor.

9. Si no sigues todas las reglas anteriores, recibirás muchísimos latigazos eléctricos (no podrás contarlos)

10 – Si desobedeces cualquiera de las reglas anteriores recibirás 10 latigazos o 5 descargas eléctricas.

Grilletes, tenazas, picanas y otros elementos de tortura están dispuestos en las distintas salas y duele solo el verlo. Sin embargo, lo que más punza en el alma y te descoloca, es la visión de las fotografías de los prisioneros que los carceleros realizaban antes y después de la tortura, y que son exhibidas en hileras de paneles en algunas dependencias.

Los rostros miran aterrorizados, sabedores de un próximo final lleno de dolor, sabedores de que morirán de una manera indigna, sin posibilidad alguna de rebelarse, sin una oportunidad de defenderse, de luchar; sabedores de que el tiempo allí no pasa, que ha dejado de existir porque ya no hay esperanza. Nada importa, sólo esperan morir rápido (suicidarse contraviene las normas). Morir a manos de tus compañeros de infortunio significa más castigo para ellos, alargando su suplicio y su desesperación.

Mis ojos van pasando ante miles de caras que te fijan y estremecen como si aún estuviesen vivos y solicitasen ayuda. Y al verlos, pienso en la soledad que debieron sentir en ese espacio de muerte, porque en esas circunstancias no habría lugar para la solidaridad; y mi imaginación los ve sufrir, aguardar entre gritos, ver como se cagan vivos porque el olor de la sangre caliente penetra en el cuerpo, se mezcla con las lágrimas, con una impotencia brutal que veja y agota, con los gritos de las celdas próximas.

Tipos cuyo único delito era saber leer o escribir. Niños cuyo único delito era ser niños y en definitiva, miles de personas que estaban en el lugar adecuado pero no en el momento adecuado. Víctimas de una sin razón cuyo último alivio lo encontraron en el recuerdo de la mujer, de los hijos, de los padres, de los amigos y de un pasado mejor. Gente que tendría sus sueños, sus planes de futuro.

Entre todos ellos, el preso 175 mira a la cámara como aquel que ya tiene asumido que le van a dar matarile y al menos no brinda la oportunidad a sus torturadores de expresar terror.

Descansen en paz

jueves, 19 de febrero de 2009

Si todo fuera tan fácil

Me envía un correo un amigo mío que le han enviado para que reflexione sobre ello. Se trata de un cálculo realizado y enviado por un espectador a la CNN en el que, mediante un rápido análisis, ofrece una solución que arreglaría los problemas económicos del mundo. Como suele suceder con este tipo de correos, acabaré recibiéndolo unas veinte veces más en las próximas semanas, ampliado con los comentarios de quien lo reenvía. He hecho un «copia y pega» del correo enviado, dejándolo en su formato original para que observéis como «la versión española» sube de tono al utilizar las mayúsculas en su interpretación.

Mensaje enviado a la CNN

El plan de rescate a los bancos con dinero de los contribuyentes, que aún se discute en el congreso de USA, costará la indimensionable cifra de 700.000 millones de dólares, más los 500.000 millones que ya se le ha entregado a la banca, más los miles de millones que entregarán los gobiernos de Europa a los bancos en crisis en ese continente. Pero para tratar de dimensionar sólo en algo las cifras involucradas, el televidente hace el siguiente cálculo:
«El planeta tiene 6.700 millones de habitantes; si se dividen 'sólo' los 700.000 millones de dólares entre los 6.700 millones de personas que habitan el planeta, equivale a entregarle 104 MILLONES DE DOLARES A CADA UNO'. Con eso no solo se erradica de inmediato toda la pobreza del mundo, sino que automáticamente se convierte en MILLONARIOS a TODOS LOS HABITANTES de la Tierra»Concluye diciendo : «Parece que realmente hay un pequeño problema en la distribución de la riqueza».

Versión española

Haciendo un pequeño calculo lo vamos a poner mucho mas sencillo y mas cercano a los españoles. El estado español unta a los bancos con 30.000 millones de euros que salen de los bolsillos de los españoles. El Estado comprará 30.000 millones de deuda a la banca para evitar el colapso financiero. España en estos momentos su población es de 46.063.511 habitantes, según datos del padrón municipal de 2008.HACEMOS EL CÁLCULO.
30.000.000.000 euritos / 46.063.511 habitantes = 652,18 millones de euros PARA CADA ESPAÑOL
652,18 millones de euros = 108.261 millones de pesetas por cada habitante en ESPAÑA
TENIENDO UNA MEDIA DE 4 PERSONA CADA FAMILIA= 2.500,72 MILLONES DE EUROS POR FAMILIA415.119,52 MILLONES POR FAMILIA, MIRA CON ESO SI QUE PODRIAMOS PAGAR LA HIPOTECA. ESTA ES LA CRISIS VALE YA DE TOMARNOS EL PELO TANTO EL GOBIERNO COMO LA OPOSICION SE ESTAN RIENDO DE NOSOTROS Y NOSOTROS NO HACEMOS NADA?

Me temo que estos cálculos, que teóricamente pueden ser válidos, en la práctica no son más que conjeturas irrealizables porque una solución de este tipo al final crearía más caos. Las razones son varias:

Ambición - El hombre es ambicioso por naturaleza y como se ha demostrado desde su aparición en la tierra, el origen de las guerras y las crisis radica en ella. Siempre querrá más.

Comodidad – Si toda la humanidad dispusiese de la misma renta, como se apunta arriba, el hombre no trabajaría – o lo haría de una forma indolente-: una previsible paralización progresiva de la producción provocaría una escasez que derivaría en un aumento de la inflación que reduciría rápidamente el valor del dinero.

Decadencia – Paradójicamente, las sociedades que no se enfrentan a retos o no tienen ninguna ambición acaban sucumbiendo. Los grandes avances de la humanidad han sido consecuencia de una ausencia de comodidad; de un interés y un esfuerzo que a lo largo de los siglos ha estimulado la imaginación. Si no hay motivación no hay mejoras.
Lo que si es una pena es, que pudiendo redistribuir la riqueza de una forma más racional, no se haga por que existen intereses ocultos o no que escapan a nuestro conocimiento.

Si todo fuera tan fácil no hubiese escrito este post ni hubiese recibido nunca ese correo.

martes, 17 de febrero de 2009

El lenguaje de la música

Si hay un lenguaje que entiende toda la humanidad es el de la música. Desde que nacemos aparece en nuestras vidas en forma de nanas o suaves melodías que nos acompañan en ese viaje que se llama la vida.

Un tiempo después, se incorporan inocentes canciones de letras pegadizas «debajo de un botón ton ton…», de animales que hacen cosas absurdas «un elefante se balanceaba…», o una mezcla de las dos «tengo una vaca lechera…»: el caso es que el la combinación de música y letra contribuye al desarrollo del lenguaje oral como al emocional y forma parte del aprendizaje. En la adolescencia y la juventud la música forma ya parte del carácter, proyectándose a través de ella muchos rasgos de la personalidad (rebeldía, amplitud de miras, gregarismo, independencia, sensibilidad etc.…). A medida que pasan los años - como si la edad sosegase el espíritu – se van aceptando, asimilando y comprendiendo sonidos que tiempo atrás habían sido ignorados: como por ejemplo sucede con la música clásica, que al final acaba gustando.

No se entiende la vida sin ella. En cualquier cultura la música está presente: en las celebraciones ya sean oficiales, familiares o religiosas; en los momentos solemnes; con el himno nacional que no deja de ser una seña de identidad; en el ocio…

Personalmente, he podido comprobar que en los países donde se canta y la música invade las calles, la población parece más feliz como si las notas musicales fuesen alimento para el alma.

Pero la música, sobre todo, es una forma de comunicación. A través de ella se expresa alegría, tristeza, suspense, nostalgia, amor, intriga. No importa si la melodía está acompañada o no de letra y, si ésta, esta cantada en un idioma desconocido, con seguridad podremos identificar una emoción y presentir de qué va el asunto. Uno de los ejemplos más claros se puede encontrar en las películas, cuyas bandas sonoras parece que avisan al espectador de lo que va a suceder o intentan transmitir una emoción para reforzar lo que se ve en pantalla.

La música es un idioma en si, un esperanto que se inventó sobre la marcha para dotar al ser humano de un lenguaje común y universal.

Hace semanas me llegó un video que habla precisamente del lenguaje de la música. En el se ven a músicos callejeros de todo el mundo; países Bajos, Italia, España, USA, Rusia, Venezuela, Congo, Brasil… De lo mejor que he visto en mucho tiempo.

Esta auspiciado por Playing for Change, un proyecto que tiene como objetivo utilizar la música como instrumento de transformación social: un nexo de unión entre la humanidad.

Es lo que yo llamo un Soul Business. Disfrutadlo.



video

lunes, 16 de febrero de 2009

Negocios que no deberían morir: Librerias de viejo

Me gustan las «Librerías de Viejo», especialmente aquellas que conservan ejemplares de siglos pasados. Cada vez quedan menos. Inexorablemente, van desapareciendo del corazón de las ciudades, muriendo a nuestra vista y dejando una sensación de vacio, de orfandad nostálgica a los que experimentamos el placer de revolver entre cientos de usados, y descatalogados volúmenes que envejecen amontonados o dispuestos en sus estanterías.

Son el último refugio a pie de calle de nuestra memoria; un espacio donde la vida pasa descansada y lenta, y las urgencias tienen reservado el derecho de admisión.

Hay algo en ellas que les confiere un aire misterioso, mágico, excitante; como si entre sus paredes uno fuese a encontrar una revelación definitiva, un tesoro oculto vedado a quien no tiene la paciencia de profundizar en el legado que hombres y mujeres fueron depositando a lo largo de los siglos.

Se percibe desde el primer momento que se traspasa el umbral: la mirada del librero que con una ojeada condescendiente te juzga, imaginando por tu forma de buscar o detenerte en determinados ejemplares, si eres un cazador de gangas, si has entrado a curiosear, si amas profundamente los libros o si mereces ser digno de recibir alguna pista que te desvele el lugar donde hallar aquella lectura – que sin saberlo a veces- querías unir a tu vida.

Mientras te manchas los dedos acariciando y abriendo los libros, el olor del polvo y papel viejo se introducen en tu cerebro predisponiéndolo a un viaje reflexivo sobre la naturaleza humana: lo que fuimos y lo que somos. No sólo por lo impreso en ellos, sino también por lo escrito por sus ex dueños. Desde la firma o el ex libris que nos advierten que las posesiones no son para siempre, al lápiz que subrayó párrafos y pensamientos que le cautivaron;

Son lugares donde uno se tutea con Ovidio, Maimónides, Dickens, Bernal Díaz del Castillo, Larra y un largo etcétera de personajes que empeñaron su vida en darnos a conocer la historia (su historia), la botánica, el pensamiento, las costumbres… sus sentimientos y sabiduría. Aquí, también encuentran asilo los libros escritos por autores de único libro; de única inquietud; testimonio de los que fracasaron y de los que tuvieron un éxito efímero: malos y buenos escritores olvidados que plasmaron, en hoy amarillentas y quebradizas páginas, sus manuscritos, sus ilusiones, sus sueños.

Lo nuevo sustituye a lo viejo. Actualmente las grandes librerías parecen asépticos supermercados literarios donde los productos (libros) tienen fecha de caducidad y el libro es repuesto con la indeferencia que deja la celeridad de un mundo que no quiere darnos tiempo a asimilar lo leído; un mundo donde la compra se hace fácil porque el marketing se encarga de tomar nuestras decisiones: sólo se necesita un interés editorial, la opinión de una crítica (normalmente pagada) y una muchedumbre dispuesta a creer dogmáticamente lo que digan los anteriores

Están amenazadas por la paradoja de la era de Internet que por un lado, exilia las obras a almacenes donde son catalogadas y documentadas perfectamente (es más barato un almacén que el alquiler de un local), privando del placer que produce el ojear pausadamente un libro. Por otro, Internet pone a tu disposición, a través de inteligentes buscadores, un fondo editorial inimaginable que llega a agobiar por el hecho de que, al poder comparar cómodamente, acabas navegando por varias librerías virtuales, extraviándote entre cientos de páginas que intentan seducirte con propuestas alternativas que te desvían de la búsqueda original.

Mueren, al tiempo que lo hace una tradición (el tipo de negocio se prestaba a ello) por la cual la librería pasaba de padres a hijos y que como ocurre a menudo en multitud de empresas y negocios, los herederos están más interesados en «trincar la pasta» que deja el beneficio de una venta, que en mantener lo construido a base de esfuerzo, amor y dedicación.

Están desapareciendo de nuestras calles y ver los cierres echados me produce una profunda tristeza. El negocio acabará atrapado en la red y aunque útil, no será lo mismo.

Hay negocios que no deberían morir.

domingo, 15 de febrero de 2009

El creativo ¿nace, o se hace?

Una de las frases que he escuchado más frecuentemente a lo largo de mi vida laboral es la siguiente: «es que yo no soy creativo, no tengo imaginación, nunca se me ocurre nada». Son palabras entrelazadas que más que a excusa por no intentarlo, suenan, en boca de quien las pronuncia, a una declaración de impotencia; un sentimiento de inferioridad que frena la imaginación provocado por el miedo a no ser lo suficientemente bueno. Posiblemente quien así habla piense que no estará a la altura de los grandes creativos de la historia de la humanidad, ni que sus ideas alcanzarán la brillantez de los grandes músicos como Mozart, o la de inventores como Leonardo da Vinci o Graham Bell. Se trata de ese tipo de personas que creen que las personas nacen creativas o no. Un gran error.

El ser humano piensa, si piensa imagina y si imagina crea. Como decía el escritor Truman Capote (1924-1984) «todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota».
Es cierto que hay personas que tienen una sensibilidad especial que les permite crear e innovar constantemente; pero son los menos dentro de esta gran tribu que es la humanidad.
Tres son las claves que permiten desarrollan la creatividad en las personas. La información, el conocimiento y el trabajo. Como si fuésemos arquitectos mentales, la información nos ayuda a seleccionar los materiales, con el conocimiento a aplicarlos y con el trabajo a dar forma a las creaciones. Incluso la innovación (tan necesaria como escasa) es el resultado de la unión de las tres anteriores. Sin ellas lo que podría considerarse «innovación creativa» es simplemente casualidad.

En el mundo de los eventos, que es donde me gano el jornal, una de las ventajas competitivas que puede explotar como factor diferencial una agencia, es la capacidad que tenga de ser creativa. Cada vez más clientes la dan una mayor importancia a la hora de adjudicar una cuenta, exigiendo, en ocasiones que ésta se proporcione de manera casi instantánea, como si nuestros discos duros y archivos albergasen esa idea totalmente genial dispuesta a aparecer en un click. Eso, además de complicado (no todas las ideas valen para todo), puede llegar a bloquear mentalmente a los responsables de realizar las propuestas impidiendo que la lucidez haga poso en sus cabezas.

Existen numerosas técnicas, tantas como personas para ayudar a que las ideas fluyan. Yo dejo aquí algunas de las que uso como entrenamiento.

1 – Observación de la naturaleza como fuente de inspiración. La flora, la fauna, la orografía, los mares. En ella están todos los sentidos y emociones necesarios para crear.

Las musas siempre están a la vista

2 – Reinventar la Historia – reescribiendo momentos históricos como por ejemplo la II Guerra Mundial y cuestionándose lo que hubiese ocurrido si… Cada cambio sobre la misma llevará una reformulación que contribuirá a que fluya la imaginación y a ejercitar la mente

Replantearse lo cotidiano, lo evidente

3 – Visitar una pinacoteca- Además de pasar un buen rato, se puede aprender las diferentes maneras de expresar la creatividad de algunos de los genios de la pintura (El Bosco, Velázquez, Picasso, Escher, Goya, Dalí, Brueguel el Viejo etc…) en cuyos lienzos plasmaron su imaginación, su técnica y su esfuerzo. Si no se tiene una cerca, siempre se puede mirar un libro de pintura o un cuadro en Internet.

Descubrir y aprender como los que destacan aplican el conocimiento

4 – Imaginar que la vida es de dibujos animados – Requiere un gran esfuerzo porque no sólo hay que animar las imágenes sino también los diálogos y situaciones. Además de la diversión, que libera tensión, se puede proyectar sobre los personajes caricaturizados el resultado de la idea que se está creando

Sólo trabajando y disfrutando con ello se consiguen grandes resultados

5 – Volver a ser niño por unos momentos – Los niños cuando juegan no están sujetos a más reglas, a más presión que las que dicta su imaginación. No ponen barreras al pensamiento y son capaces, sin recursos, de crear su propio mundo.

Recordar que el peor enemigo para el de desarrollo de la creatividad puede ser uno mismo.

viernes, 13 de febrero de 2009

Over the Rainbow (vienen tiempos mejores)

«Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes» solía decir el famoso poeta y ensayista libanés Khalil Gibran (1883-1931) en una de sus reflexiones. Aunque atribuida a el, seguramente sea una de esas frases cuyo autoría podría corresponder a cualquiera. La hemos escuchado en multitud de ocasiones: en boca de nuestra familia, de amigos, de desconocidos…Hay muchas versiones: «Tras la tempestad viene la calma», «No hay mal que cien años dure», «Donde una puerta se cierra, otra se abre», « El sol no se ha puesto aún por última vez ». Todas hablan de esperanza.

Esto viene a cuento porque en las últimas semanas vengo observando cambios en la manera de pensar de mucha gente, como si estuviesen derribando unas barreras que impedían la comunicación; unas barreras construidas por una humanidad cada vez más alienada y dócil a la que se le ha preparado para engancharse al hiperconsumo (el problema, es que siempre se quiere más y, como ocurre con las drogas, puede ser autodestructivo porque su ausencia provoca depresiones, enfermedades y generalmente lleva a la desesperación y la muerte).

Se están produciendo en las personas pequeñas revoluciones interiores cuya primera consecuencia es el deseo de acercarse más a sus semejantes, de comunicarse: comprender y ser comprendidos. Un deseo de ser mejores, de modificar la escala de valores del «todo vale», – que ha vuelto a quedar demostrado que no era la adecuada -. Un anhelo de poder ser como nos parieron y no como nos hicieron.

Es posible, que la razón tenga su origen en la necesidad primigenia del hombre de creer en algo, ya sea en un Ser o un Orden superior o en el ser humano. En esas creencias el hombre encuentra consuelo, apoyo, motivación y esperanza; sobre todo cuando las cosas no van bien.

Me gustan estos cambios porque esa creencia, esa comunicación es buena y necesaria al brindarnos la oportunidad de emprender el camino del futuro junto a una buena compañera: la esperanza.

Para terminar os dejo la letra y un video, en la versión de Celtic Woman de una de las canciones más famosas de la historia: “Over the Rainbow”. En ella, como en las frases que abrían el post se habla de esperanza, de sueños, y de deseos.

Feliz fin de semana

Cuando el mundo entero

Es una confusión irreparable

Y las gotas de lluvia

Caen por todas partes

El Cielo abre un sendero mágico...

Cuando todas las nubes

Oscurecen el firmamento

Aparece el camino del arco iris

Para que lo encuentres

Conduciéndote desde tu ventana

Hacia un lugar detrás del sol

Unos pasos más allá de la lluvia ...

En algún lugar, sobre el arco iris

Muy en lo alto

Existe una tierra que soñé

Una vez en una canción de cuna.

En algún lugar, sobre el arco iris

Los cielos son azules

Y todos los sueños

Que te animas a soñar

Se hacen realidad

Algún día desearé una estrella

Y despertaré

Donde las nubes están

Detrás mío

Donde las risas caen

Como gotas de limón

Por encima de las chimeneas

Allí es dónde me hallarás...

En algún lugar, sobre el arco iris

Los cielos son azules

Y todos los sueños

Que te animas a soñar

Se hacen realidad.

Si los pajaritos felices vuelan

Más allá del arco iris
¿Por qué no puedo hacerlo yo?

video

jueves, 12 de febrero de 2009

Si los políticos jugasen como la Selección

Ha finalizado el primer tiempo del partido (España – Inglaterra) y aprovecho estos minutos de descanso para comenzar el post de hoy. De momento, me está gustando mucho y si no fuese porque se trata de un amistoso (que hace disminuir la emoción y la inquietud de que el resultado sea favorable a tus deseos), podría ser uno de esos partidos que crean afición: dos selecciones que tienen en sus filas a algunos de los mejores futbolistas del mundo, dos de los mejores entrenadores del mundo, dos formas de entender el fútbol, rivalidades históricas, un estadio lleno…

Sobre el césped, hemos podido ver como los jugadores de ambas selecciones han hecho una demostración de lo que debe ser un equipo.

Varias cosas me han llamado la atención comenzando por la colocación en el campo de los jugadores que con su orden, han ofrecido en cada movimiento una lección de lo que debe ser luchar por un interés común: si alguno perdía la posición, rápidamente era cubierto por otro compañero. Disciplina y esfuerzo compartido con el objetivo de defender la portería y parar al rival: inteligencia y astucia en cada ataque para hacer gol: en definitiva, estrategia y táctica asumida por todos. Pero también el riesgo y la valentía de asumir responsabilidades cuando el encuentro lo demandaba: realizando unas veces pases y regates geniales y, otras, imprecisos y torpes pelotazos que eran rápidamente corregidos por quien pudiese remediar la situación. Sin reproches, sin buscar justificaciones en la grada o comprensión en los ojos del entrenador; siendo conscientes de que el egocentrismo y la vanidad no habían sido convocados a la cita, al contrario que la generosidad y la solidaridad que han sido titulares indiscutibles en el campo.

Respeto y reconocimiento al rival, juego limpio – a pesar de la intensidad pasión con la que se ha disputado el partido- y agradecimiento al público cuando Villa ha marcado el gol y se ha acercado a la banda para compartir su alegría; jugadores fundiéndose en abrazos y júbilo cómplice.

Al final del partido 2-0. Meta conseguida y satisfacción general.

Lo asombroso del caso es que lo han conseguido, al igual que ocurrió en la Eurocopa, unos tipos que juegan en equipos diferentes (eternos rivales), de regiones diferentes, con ideologías diferentes, inquietudes, gustos y nivel cultural diferentes. Y funciona.

Y me pregunto, si nuestros políticos podrían, aunque fuese durante una o dos legislaturas, tener la misma actitud que estos jugadores. Si en la selección están los mejores jugadores -y el fútbol no es más que un juego (fenómeno económico y sociológico aparte) - ¿Por qué nuestros políticos no se esfuerzan en comportarse como la selección? En el campeonato del mundo que se juega todos los días, España, como país, no puede permitirse el lujo de estar pensando sólo en la clasificación, y los políticos que tenemos deberían dedicarse a jugar como un equipo y no a «marear la perdiz» y estar todo el día reprochando al rival con la cantinela del «y tu más». Nos iría bastante mejor

miércoles, 11 de febrero de 2009

Zocos árabes - Escuelas de la vida


Cualquier viajero que visite una ciudad árabe, no debería dejar pasar la oportunidad de visitar alguno de sus zocos o bazares. Diría incluso – si el tiempo de estancia en el lugar se lo permite – que lo hiciese sin prisas, pausadamente, observando, sintiendo y asimilando todo lo que vaya encontrando en su camino.

Muchos viajeros creen - después de permanecer un rato en ellos, generalmente comprando en una o dos tiendas - que los zocos son unos mercados bastante bulliciosos donde las mercancías se «amontonan a mogollón» y cuya única norma escrita es el regateo. Quizá el motivo de estas impresiones (lógicas y ciertas) sea precisamente el hecho de que las urgencias o velocidades que dominan nuestras vidas nos bloquean para ver sólo lo superficial, y pasamos sin detenernos en otros detalles que podrían enriquecernos personalmente.

Si uno se adentra en ellos con la serenidad del que no busca nada, descubrirá que los zocos son escuelas de la vida donde se aúnan por igual historia y tradiciones, mostrando en cada rincón la esencia del ser humano. Desde el primer momento, la excitación de aventurarse en lo desconocido se apodera de uno provocando que los sentidos se agudicen absorbiendo cualquier matiz que en otras circunstancias pasaría desapercibido. Deambular sin un rumbo establecido por las calles y galerías de estos verdaderos mundos en miniatura permitirá al viajero comprobar como, en ellos, no sólo se intercambian mercancías y dinero sino también ideas: un lugar de encuentro en el que se comparte información; un espacio donde estrechar, entre sorbitos de té y bocanadas de narguiles, los vínculos de amistad. A medida que se vaya familiarizando con la efervescencia de ese ambiente pleno de olores, de ruidos y de gente, se sentirá atrapado por una sensación de claridad mental que facilitará enfocar la visita con otra perspectiva. Personajes en los que apenas había reparado se convertirán en protagonistas de sus recuerdos: como el niño que lleva bandejas con humeante te a las tiendas, sorteando con pericia el tráfico de carros y gente que sale a su paso; el mozo que semi cantando con un tono repetitivo pide que le dejen paso; el buscavidas que te sigue disimuladamente para venderte (preferentemente algo caro) y tu le das esquinazo aplicando su misma técnica; hombres sentados en pequeñas banquetas, apostados en los cruces y cuyo trabajo parece consistir en ver pasar la vida; cientos de personas que se almacenarán en tu retina.

Conocerá lo que significa «un caos ordenado» cuando se oriente por mercancías y no por calles; guiándose por un laberinto de organizaciones gremiales, en las que las jerarquías y reglas están establecidas y aceptadas; cómo, por ejemplo, los productos de más valor suelen hallarse en el centro del mercado y los más económicos, o los que producen determinados olores en el perímetro. Distinguirá, en muy pocos segundos, a los aprendices del maestro y si habla con ellos (la experiencia me dice que dos personas aunque no hablen el mismo idioma se entienden: sólo deben estar en la misma frecuencia), asistirá a una clase de historia, a una de arte y a una de economía por el precio del agradecimiento y la sonrisa.

Aprenderá que el regateo es una costumbre, pero no una norma: que también se estila el precio fijo, la subasta y el intercambio y, recordará, después de un primer encontronazo con un vendedor, que el regateo por diversión, aparte de estar mal visto es una falta de respeto.

Es tanto lo que se puede experimentar en un zoco, que quizá, lo de menos sea acudir a comprar y lo importante sea asistir a esta escuela de la vida.

martes, 10 de febrero de 2009

El futuro de las agencias de eventos

Si uno relee artículos y libros de gestión empresarial – sobre todo los publicados en los últimos quince años – observará que en casi todos, a modo de introducción, se habla del cambio, del aumento de la competitividad, de la complejidad; de un mundo más globalizado en el que los avances tecnológicos marcarán las pautas: un antes y un después en la forma de relacionarse y hacer negocios. Cierto. Y esto mismo se podrá leer el año que viene, y el que viene y el que viene…

La era de la información está dando sus últimos coletazos. Estamos ya inmersos en la era de la gestión del conocimiento y, en un años, estaremos definitivamente en la era de la gestión estratégica de la comunicación como respuesta al mundo interactivo en el que empezamos a vivir. La empresa necesita y necesitará como nunca de la comunicación para proyectar su imagen; para la gestión de sus recursos; para relacionarse con la sociedad; para la gestión del negocio: desde programas de comunicación interna a planes de comunicación corporativa; desde acciones para clientes a proyectos de sociales; desde la gestión de la comunicación en momentos de crisis a los procesos de fusiones y adquisiciones. Y está habrá que hacerla en vivo, en directo como si la vida fuese un continuo espectáculo donde se debe no sólo comunicar sino emocionar, enamorar y conseguir la interacción con el público objetivo.

En este contexto, las actividades relacionadas con el sector de eventos experimentarán un crecimiento superior al de otros sectores al tratarse de acciones de comunicación realizadas en vivo. El sector se beneficiará de las “micro revoluciones” diarias a las que nos somete la velocidad tecnológica y los cambios en la escala de valores, al haber pasado de la economía de la producción a la economía de servicios. Nunca hasta ahora, la sociedad había estado tan abierta, tan llena de paradojas, y a medida que pasen los años cada vez será más abierta y paradójica; y menos previsible. Bienvenidos a la década de la transparencia; bienvenidos a la incertidumbre de lo “CIERTO” (Conocimiento, Innovación, Emoción, Relación, Transparencia y Organización). Estas seis palabras son claves para imaginar cuales serán las tendencias en el mundo de los eventos, y lo que demandarán los clientes a los organizadores.

Conocimiento - Se debate mucho si las agencias deben tender hacia la especialización o la generalización. En un mundo de superabundancia de posibilidades para la organización de un evento - en el que las fronteras entre las diferentes tipologías de agencias no están claras, debido a la paradoja de que por un lado los clientes piden especialización y proyectos llave en mano y, por otro, a que las agencias especializadas los realizan aunque no sean expertas en alguno o varios elementos del evento - lo realmente importante será el conocimiento que el capital humano tenga y la capacidad que demuestre en entender lo que necesita el cliente y cómo proporcionárselo.

Innovación - Así como el conocimiento y la información no pueden aislarse ni esconderse, las ventajas competitivas tienden a diluirse; todo se puede copiar, replicar, adaptar en muy poco tiempo. Talento e innovación serán las principales armas competitivas de las agencias. Se pasará de la “agencia pull” que trabaja sólo bajo demanda y por proyecto a un modelo de “agencia push & pull” en la que parte del tiempo que empleen sus trabajadores se destinará a analizar oportunidades negocio a investigar y desarrollar productos y servicios que puedan ser implantados y ejecutados en muy poco tiempo para sus clientes.

Emoción - Una empresa que no es capaz de emocionar a sus clientes, a sus empleados, a sus accionistas, a sus colaboradores a la sociedad en la que se desenvuelve tendrá muchas dificultades en el futuro. Las emociones, los valores, no se reflejan en ningún balance pero influyen cada vez más en la evolución de las empresas. Intangibles como la confianza, el talento, la responsabilidad, tendrán cada vez más peso en la toma de decisiones por parte de los clientes a la hora de adjudicar una cuenta, una acción o un evento. Las agencias tendrán que enamorar a los clientes, llegar a su alma, despertando su imaginación y sus emociones.

Relación - Vivimos en múltiples escenarios donde todo sucede simultáneamente, donde todo es interacción. La comunicación y las relaciones se hacen indispensables como herramientas de gestión. En una sociedad abierta, las agencias de eventos deberán entender que no tiene sentido poner barreras a la información ni pensar que el resto de agencias y proveedores son solo competidores que “quitan negocio”. Deberán pensar en actuar de una forma multipolar, desarrollando una visión integradora y global que les permita interconectarse y relacionarse con otras agencias y actores del sector de eventos, con el objetivo mutuo de aumentar conocimiento, compartir talento e innovar para emocionar a sus clientes y que los eventos no pierdan su efectividad como herramienta de comunicación.

Transparencia - En el futuro, la transparencia dominará el mercado. A la voluntad de las empresas en el desarrollo de la responsabilidad social corporativa, el conocimiento de los modelos de negocio y sus costes, se suma el hecho de que las empresas son vistas y juzgadas por una sociedad que puede dictar sentencia y cambiar su destino. Esa transparencia será positiva para el sector de eventos en general, y para las agencias en particular, al cambiar progresivamente la forma de remuneración actual en la que las comisiones todavía tienen un peso importante dentro de los ingresos. Se valorará y pagará la creatividad, la innovación, el talento, y no solo la producción y coordinación del evento. Se establecerán nuevas reglas basadas en la confianza.

Organización: Pero estos nuevos retos no se podrán afrontar sin una organización comprometida y flexible que vele por el desarrollo del capital humano y la comunicación permanente en todas las fases de la cadena de valor. Una organización que utilice las posibilidades que nos ofrece la tecnología pero que no sea esclava de ella y una organización que sea capaz de imaginar un futuro mejor e intente realizarlo.







No acostumbro a hacer previsiones sobre el futuro, pero me da que por aquí van a ir los tiros. El tiempo lo dirá.

lunes, 9 de febrero de 2009

Menos mal que es lunes...

«Menos mal que es lunes y parece que no, pero la semana está vencida ». Con esta frase me daba los buenos días un jefe que tuve hace años.

En esa época, trabajaba en un departamento operativo de viajes de incentivo. Nuestro trabajo consistía en elaborar propuestas atractivas y competitivas de incentivos para nuestros clientes. Las teorías de Michael Porter (1947-) sobre las cinco fuerzas se cumplían sin excepción. La competencia era brutal entre las agencias especializadas en este tipo de viaje. Las compañías aéreas que volaban directas al destino – a finales de los ochenta el transporte aéreo no estaba tan liberalizado -, el hotel de ensueño o la empresa que gestionaba actividades muy exclusivas no dejaban mucho margen de maniobra, porque la demanda superaba a la oferta. Además, nos encontrábamos con nuevas agencias que se habían creado con personal y directivos de las anteriores y que mantenían buenas relaciones con los clientes. A veces, después de tener el contrato casi firmado, los clientes nos daban una “vueltecita” para ajustarnos más los precios, poniéndonos a todos los que concursábamos a rectificar ofertas y propuestas. Incluso después de haber satisfecho las peticiones de la empresa, ésta decidía sustituir el viaje, incentivando finalmente a sus empleados, vendedores, distribuidores etc… con dinero o regalos.

La presión a la que estábamos sometidos nos hacía llevar un ritmo frenético : se trabajaban varias propuestas a la vez; se debía organizar el trabajo en función de los horarios de los corresponsales y proveedores de otros países para que los presupuestos e información llegasen a tiempo; había que preparar documentaciones, logística y operativa para las operaciones que se cerraban y gestionar todos los aspectos del viaje en el destino. Nuestras jornadas laborales se extendían en horas y en días trabajando muchos fines de semana fuera de casa.

Por eso la frase con la que he empezado el post siempre me ha parecido divertida y de vez en cuando la utilizo. Creo que mi jefe la utilizaba para motivarnos y hacernos más llevadero el trabajo (nuestras semans no vencían) . La pronunciaba con una alegría nada forzada que transmitía optimismo arrancando una sonrisa en nuestros rostros que ayudaba a empezar la semana de una forma positiva.

Empezar la semana con una sonrisa, es bueno para las personas y las organizaciones (un día hablaré de ello) porque el humor, la risa, te llena de energía. Eso lo sabía muy bien ese jefe que tuve.

Por eso, procuraré todos los lunes, dejar una nota de humor en el blog.

Esta semana va de letreros. Si una os hace sonreir el objetivo se habrá cumplido.


viernes, 6 de febrero de 2009

El viaje, el mejor aprendizaje experiencial

Hace unos años fui invitado por la Universidad de Salamanca a participar como ponente dentro de unas jornadas en la que la temática era la tradición cultural del viaje a través del arte. El objetivo era - a mediante diferentes enfoques - mostrar el viaje como un valor para el dialogo intercultural.

Cuando empecé a preparar la charla, sólo tenía una idea clara: había que contar experiencias que confirmasen unas bases teóricas. Comencé mi exposición preguntando a los alumnos el por qué de un viaje. «Los viajes molan», «Ves lugares distintos», «Puedes contarlo», «Eres más libre», «Conoces gente» fueron algunas de las respuestas: tenían razón.

Las principales motivaciones que nos llevan a realizar un viaje son: la curiosidad, que nos empuja a descubrir nuevos lugares y a conocer otras culturas; el cambio, que como decía Miguel de Unamuno (1864 – 1936) se viaja para huir de donde se parte. Es decir nos alejamos para tomar perspectiva; la activación de unos sentidos que se enfrentan a olores, sabores y sonidos desconocidos: son percepciones nuevas que adquirimos en cada viaje; o la necesidad de expresar lo que sentimos que nos hace interpretarlo y contarlo. En la memoria del ser humano, a lo largo del tiempo, y a diferencia de muchos otros recuerdos, los viajes permanecen.

El viaje tiene una doble vertiente: una respecto al lugar que se visita (lo que es) y otra respecto a uno mismo (lo que esperábamos, lo que encontramos y lo que hacemos). Es en la vertiente personal donde se van modelando experiencias cuyo resultado es el conocimiento de uno mismo. Un verdadero aprendizaje experiencial que nos aporta cultura, comprensión, conocimiento, y libertad. Posiblemente la mejor herramienta de desarrollo personal.

El objetivo final del viaje, consciente o inconscientemente es llegar a conocernos mejor. Es una forma de aprender, de superar nuestros miedos. Nos enseña la tolerancia y el respeto y nos produce una enorme satisfacción personal. En mi opinión, no hay mejor aprendizaje experiencial.

Así se lo comuniqué los alumnos a quienes les deje una serie de reflexiones sobre los que había aprendido en mis viajes.

No hay dos viajes iguales – Cada experiencia es irrepetible

Los protagonistas de los viajes son las personas – Tu haces la experiencia

Todo lo que se ve en los viajes es auténtico - Lo que crees que una “turistada” o artificial también es real

El tiempo no se detiene para nadie – nadie vive en el pasado, lo hace en su presente

Los medios de comunicación y la información no sustituyen al viaje – No es lo mismo la teoría que la práctica

La objetividad en los viajes está basada en conocimientos y experiencias anteriores - Recuerda que es tu objetividad

Os dejo un video publicitario sobre viajes. Feliz fin de semana

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jueves, 5 de febrero de 2009

The long and winding road

Una manera de pulsar la vida de una ciudad es adentrase en los bares y cafeterías a primera hora de la mañana. Hablo de esa franja que horaria que se sitúa entre las siete y diez de la mañana. A esas horas - a diferencia del resto de la jornada – la atmósfera que se respira es especial. No sólo por el aroma del café, la bollería o churros recién hechos que impregna el ambiente; también porque el ruido (habitual en este tipo de establecimientos) es menor y uno puede escuchar y distinguir perfectamente cualquier sonido; desde el choque de la cucharilla con la loza al remover el azúcar, al vapor que sale de la máquina del café; desde el tintineo de las monedas dejadas para “El bote”, al “buenos días me pone uno con leche corto de café leche templada por favor” .

Generalmente los clientes que acuden a esas horas, o son gente que va a trabajar o gente que ya lleva trabajando varias horas; pero casi todos lo hacen de forma individual. No suelen conocerse entre ellos, quizá sólo de vista por la rutina, y el único interlocutor al que se le da – o da – palique, es al camarero. La conversación, si no es lunes por aquello del fútbol - gira en torno a la crisis, lo mal que están las cosas, lo que va a durar y como adivinos, por curarse en salud se escucha la frase “y lo peor está por venir”.

Si no hay conversación lo que se percibe son silencios tristes que explican muy bien el sentir de la gente

Los que acuden antes del trabajo, llevan poco tiempo enfrentados a la realidad del día que los espera. Los que salen (es duro trabajar cuando otros duermen) se la llevan a la cama. Todos se llevan en el ánimo una pequeña dosis de pesimismo solidario: las noticias no son buenas y las hacemos peores.

Quizá mucho de este pesimismo provenga de que, acostumbrados a tener todo porque nos han hecho desear tanto las cosas necesarias como las superfluas, cuando carecemos de parte de lo que teníamos o tenemos que renunciar a ellas, nos sentimos inseguros y el miedo se apodera de nosotros.

La vida, como la bella canción de los Beatles que da título al Post, es un largo y tortuoso camino en el que siempre vamos a encontrar dificultades. Hemos (mea culpa también) creado una sociedad hedonista y débil, preparada sólo para el disfrute y no para enfrentarse a los obstáculos que aparecen en la senda de nuestra existencia. No importa el camino ni los atajos que tomemos, siempre aparecerán, porque la vida en su orden natural, como las monedas, nos ofrece dos caras. Los habitantes de los países más ricos del mundo deberíamos ser más ecuánimes y agradecidos porque la moneda, casi siempre nos viene de cara y nuestros caminos están trazados y asfaltados. A otros, les sale cruz y no se les da la oportunidad de caminar.

No nos vendría mal un poquito de optimismo para el camino ¿no? A partir de hoy, he decidido hablar lo menos posible de la crisis y caminar sabiendo que las barreras se han creado para eliminarlas.

Os dejo un video de la canción en versión “The Corrs”

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miércoles, 4 de febrero de 2009

Astrología curricular

Estaba viendo la portada de “El Mundo” en Internet, leyendo noticias que en unos días olvidaré -el disco duro de uno tiene que liberar espacio - cuando mis ojos se han fijado en una frase que primero me ha hecho poner cara de asombro y luego soltar una carcajada.

El titular decía:


Reconozco que no he podido evitar hacer click.

Por lo visto una empresa austriaca recluta a sus empleados teniendo en cuenta el signo astrológico. Según su portavoz (vaya papelón le ha tocado al de Comunicación) los mejores empleados, según las estadisticas que manejan , corresponden a los siguientes signos astrológicos: capricornio, tauro, acuario, aries o leo.

Ignoro a quien, o a quienes se les ha ocurrido tan novedosa metodología de reclutamiento. Supongo que habrán diseñado un complejo test en el que no solo han tenido en cuenta las características generales de cada signo sino también la posición de los planetas, del sol, la luna y las estrellas; la hora y el lugar de nacimiento y otras variables que se relacionan para determinar la carta astral de cada uno.

No se que pensarán los profesionales de recursos humanos, los psicólogos, los coaches, los expertos en organización; pero me da la sensación que, a pesar de la falta de datos para opinar, y aunque la teoría pueda tener validez, no recomendarían este tipo de reclutamiento.

Lo curioso del caso es que de ser cierto, estamos hablando de una revolución en la gestión de recursos humanos y si realmente la estadística es extrapolable a toda la población, se acaban de cargar más de 5.000 años de creencias astrológicas al simplificar el destino de las personas: porque de eso trata la astrología, de conocer y predecir el destino.

A vuela pluma me planteo las siguientes dudas. El método: ¿es válido o compatible con el horóscopo chino o el maya? ¿Para cualquier tarea, departamento o cargo? ¿Han analizado los estudios, conocimientos y habilidades de los empleados en profundidad? ¿Quiénes son mejores, los capricornios o los tauros?

Ahora que se habla tanto - y practica poco – de igualdad ¿no es esta una forma de discriminación? Según esto, el nacimiento te marca, como antes se marcaba a personas de otras razas. Los sindicatos austriacos opinan lo contrario y han dicho que no, argumentando que, en el grupo de los cinco signos, los posibles candidatos pueden ser jóvenes, mayores, hombres, y mujeres. ¡Faltaría más! Eso si: si naces por ejemplo en octubre “lo tienes claro”

Yo, por si acaso, estoy actualizando mi Curriculum por si lo tengo que enviar a una de estas compañías tan originales.

Signo Zodiacal – Tauro (pata negra).

Formación no reglada: me he aprendido de memoria un libro “El zodiaco aplicado al Management”

Referencias – El Astrólogo oficial del hotel Taj Mahal de Agra en India que me auguró un magnífico futuro mientras me bebía un whisky en el bar del hotel.



martes, 3 de febrero de 2009

Una terapia peligrosa

Cuando salgo de trabajar, acostumbro a dar un paseo antes de llegar a casa. Unas veces camino durante los más de seis kilómetros de distancia que hay entre los dos puntos; otras, tomo un autobús y me bajo a una media de cuarenta minutos de paso moderado de mi destino. Solo me pongo una condición: el recorrido debe ser distinto cada día.

Alguno de mis amigos, conocidos y compañeros me dicen que “estoy como una cabra”, (otros van más allá y le ponen adjetivo a la cabra) por tener esa afición tan extraña de cambiar mi itinerario diariamente. No se lo reprocho, es más, agradezco profundamente que se preocupen por mi salud mental, pero tengo, no se si buenas, pero si poderosas razones para hacer lo que hago.

La primera de ellas es relajar el cerebro. Generalmente el trabajo, sobre todo si tienes puestos de responsabilidad o crees que el jefe te hace la vida imposible, tiene más momentos adversos que favorables: un proyecto que se atasca; un pedido que no llega; una negociación que se alarga; un cliente que no compra ni paga; un encontronazo con el “compi”; tomar medidas desagradables o impopulares; intentar planificar el futuro o esperar decisiones que no llegan, son algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos todos los días. Las pequeñas satisfacciones, como esa idea genial; esa cuenta ganada; esa felicitación del cliente; o ese regusto placentero que deja el trabajo bien hecho en el alma y el cuerpo, a menudo quedan velados por los adversos. Los momentos, como dice mi compañera Lourdes, “teletubbies” (momentos en los que todo el equipo se abraza para celebrar el éxito) se espacian en el tiempo por esa dinámica en la que nos metemos.

A todos nos ha pasado que estando con amigos, familia o incluso solos, nuestra mente seguía “poseida” por el trabajo. Esto es muy negativo para nosotros y nuestro entorno al estar en frecuencias diferentes que obstaculizan la relación con el riesgo de un rápido deterioro.

En mis paseos libero esa tensión, esa ansiedad que genera la incertidumbre de no tener todas las respuestas. En cada pisada voy mudando el pensamiento dejando que esas preocupaciones vayan diluyéndose: no siempre se consigue pero al menos se pueden enfocar desde otra perspectiva.

La segunda razón tiene que ver mucho con mi forma de pasear: me gusta hacerlo sin rumbo fijo, sin guión ni obligaciones. Me dejo llevar. En una encrucijada de calles, solo instantes antes decido por donde seguir. Es muy entretenido. Lo recomiendo. Casi todo son ventajas: además de abandonar una rutina que puede llegar a aburrir, conoces mejor la ciudad; ves edificios singulares; descubres un bar, un restaurante que promete; curioseas por tiendas antiguas y te fijas en negocios que no se te pasaban por la cabeza que existiesen, como ocurrió en uno de mis últimos paseos, que me quedé embobado mirando el escaparate de una tienda especializada en loros. Puedes jugar (búsqueda de algo en concreto, hacer estadísticas sobre el recorrido, imaginar la vida de alguien en quien te has fijado…) Es inspirador.

Aunque, quizá, lo más importante es que estos paseos, estos juegos te permiten comprender un poco mejor lo que te rodea; el estado de las cosas, del mundo y conocerte un poco mejor al estar sometido a estímulos no programados. Es como si te renovases un poco sin tomar productos artificiales.

Es una terapia peligrosa. Te pueden llamar cabra


domingo, 1 de febrero de 2009

Aprendiendo de Federer y Nadal

Rafa Nadal impidió hoy que el suizo Roger Federer igualara el récord de 14 títulos del Grand Slam de Pete Sampras al derrotarlo por 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2 en la final del Abierto de tenis de Australia.

Ha sido un partido largo, intenso, en el que los dos han demostrado porque son los números uno y dos respectivamente. Han sido cinco sets en los que los dos han alternado golpes geniales con pequeños errores. Sus enfrentamientos habitualmente son emocionantes, bellos y sobre todo inciertos porque, a pesar de las conjeturas que hacen los medios para designar un favorito (tipo de pista, cansancio, estadísticas, estado anímico etc…), nadie pondría la mano en el fuego por uno u otro: hay demasiada igualdad aunque sus estilos de juego sean diferentes.

Técnicamente son casi perfectos, si es que realmente existe ese concepto en un juego como el tenis en el que hay millones de golpes diferentes; y tan magistrales suelen ser los que da el que sirve como el que resta.

Ha sido un buen partido. Sin embargo, lo que más me ha gustado ha sido la actitud de los jugadores antes, durante y después de la final. Creo que nos han vuelto a dar una lección que puede ser aplicable tanto en las empresas como en nuestra vida personal.

Respeto: son rivales en el campo y lo seguirán siendo por mucho tiempo pero eso no impide que Federer, entre sollozos, reconozca la superioridad de Nadal. "Nadal ha jugado un partido fantástico y le felicito por ello", y en su réplica el de Manacor haya definido a Federer como "un fenómeno fuera y dentro de la pista".

Pasión por lo que hacen. “Amo este deporte, y por eso me duele mucho perder", "Al principio estás disgustado, sorprendido y triste, son muchos sentimientos los que tienes” (Federer)

Cuando se tiene pasión por lo que se hace la derrota duele más, pero también te da la oportunidad de reflexionar sobre ella como ha hecho el suizo.

Reconocimiento del error: tendemos a justificar nuestros errores, a culpar a otros e incluso a ocultarlos como si, de esa manera, el error al repartirse entre muchos no fuese nuestro, o fuese inevitable. "Yo he tenido mis oportunidades, pero no las he aprovechado y eso me ha costado muy caro” ha declarado Federer quien no ha puesto excusas a su derrota

¡Cuanto deberíamos aprender de estas palabras!

Las oportunidades a las que se refiere Federer no son más que los errores o debilidades de Nadal.

Deseo de mejora tanto en la victoria como en la derrota. Nadal comenta que a pesar de la victoria hay que trabajar “día a día” para seguir ganando títulos. Federer, por su parte, ha comentado que volverá a intentar ganar el título y a Nadal.

Una cuestión de actitud aplicable a todos los aspectos de la vida.

Humanidad. Sin duda el gesto más emotivo de todo el partido ha sido cuando Federer ha roto a llorar al recibir su trofeo, expresando sus sentimientos ante millones de espectadores; dejando de ser por unos momentos el deportista de élite, triunfador, rico y famoso (al que se le supone una fortaleza libre de sentimientos); y mostrando lo que es: un hombre como cualquiera de nosotros.

El tenista español ha estado a la altura y se ha acercado a su rival animándole. Empatía y humanidad se han unido en sus declaraciones "Sé realmente lo que se siente y lo duro que es", "Cuando ves al rival así, a un compañero, disfrutas un poco menos de la victoria"

Dos tipos geniales, que seguirán enseñándonos mucho.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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