martes, 30 de junio de 2009

La perspectiva viajera


Cada año procuro en los meses de verano hacer un viaje mínimo de tres semanas consumiendo prácticamente todas mis vacaciones semi perdiéndome por esos mundos de Dios. En estos viajes largos me gusta viajar sólo. Por convencimiento: quizás sea porque mi forma de entender el viaje sea diferente al de otras personas, quizás porque así puedo hacer lo que me venga en gana (dentro del lógico orden que imponen los horarios, los transportes y el presupuesto) y puedo hacer lo que más me gusta en los viajes que es observar y pasear la vida a mi aire.

El objetivo de estos viajes, no es desconectar, porque rara vez se consigue del todo: sea por una cuestión de trabajo, familiar, de los amigos…ya que inevitablemente (salvo que seas un budista pata negra que no tiene ningún apego) aparecerá durante tu viaje algún signo o referencia que te harán pensar bien en el trabajo, en la familia, en los amigos, e incluso en el frutero del barrio o el tipo que te pone las cañas en el bar de abajo. No se acaba de desconectar, todo lo más, tomarse pequeños respiros.

Puede tratarse de un proceso logístico que se podría implantar en tu negocio, de una desconocida manera de hacer promoción comercial que aumentarían tus ventas o de un milenaria costumbre por la cual se rigen los negocios desde tiempos inmemoriales y, también, ¿por qué no? de cómo no hacer las cosas. Eso en un orden, digamos prosaico. En un orden emocional, te acuerdas de los que quieres y, en algunos momentos, te gustaría que compartiesen contigo lo que estás viviendo: en otros, mejor que no. En muchos instantes de nuestro viaje vendrán a nuestra mente todas esas referencias estemos en un pueblucho, en una gran urbe o en la jungla. Y si no, ya nos encargaremos de consultar el correo de la oficina (¿por si acaso?), llamar a casa o enviar un SMS a una amiga o a un amiguete.

El objetivo, para mí, además de disfrutar de la belleza que nos ofrece el mundo y conocer otras gentes y culturas es, sobre todo, tomar perspectiva. Cuando hablo de tomar perspectiva lo hago pensando en dos ámbitos. Por un lado, tomar perspectiva en relación a cuanto te rodea en el día a día y poder desde la serenidad que te ofrece ese aislamiento elegido, reflexionar sobre aspectos que te incomodan o que crees que se podrían mejorar tanto en tu vida personal como profesional. La ventaja, es que no estás sometido a «ruidos» y eso te aclara bastante las ideas al permitirte ver todo, como digo, sin interferencias. Por otro lado, y más importante, porque es la que te ayudará a desarrollar la anterior, se encuentra la perspectiva interior que es aquella en la que no nos miramos a menudo y la que verdaderamente nos dirá quiénes somos.

Los viajes solitarios son una manera estupenda de conocerte. No por los momentos de soledad que son muchos y variados sino porque debes tomar decisiones en entornos desconocidos, porque te asombras con tus propias reacciones ante lo que va surgiendo, porque pensabas que eras de una manera y actúas de otra. En definitiva, porque los viajes te ofrecen la oportunidad de descubrirte y de buscar el sentido de tu vida.
A algunos les gusta conducir. A mi me gusta viajar. Por todo eso que he contado y por lo que cuento más abajo: porque es la forma en que se cumplen mis sueños que no son otros que seguir disfrutando de la belleza de la tierra, de sus gentes, de la imaginación y el deseo. Y es que se puede viajar de muchas maneras.

Os dejo la introducción del diario de viaje Soul India

Cuadros y libros de viaje

Mis viajes habían comenzado de niño, con un libro de pintura y la colección Fauna de Salvat. En casa, lo único que sobraba eran libros, y yo, me entre-tenía recorriendo estanterías y muebles venidos de herencia con los dedos, subiéndome a un taburete, a una silla, para tocar las palabras que se encerraban en nuevos, viejos, ignorados, leídos o deshojados libros. Acercaba un libro a la nariz y lo olía. Pasaba la palma de la mano y sentía el tacto de un papel que unas veces era grimoso; otras, suave; otras con relieve y otras quebradizo. Me llamaban la atención los grabados hechos a plumilla en el que los trazos eran fotografías que plasmaban el alma de una mirada. Me fijaba en los retratos de hombres, mujeres y niños que me parecían feos; no veía esas caras, esas expresiones, más que en cuadros —ni mis padres ni mis hermanos ni mis familiares ni los habitantes de la ciudad eran así—; en televisión tampoco; pero en sus enigmáticas miradas ocultaban una invitación a viajar al pasado: al origen de nuestro presente.

Cogía ansioso los libros; de tres en tres: quería más de uno. Viajaba a África y me convertía en guerrero Masai. Los pigmeos eran como yo: seguro que los podía. Descendía el Orinoco, y luchaba con panteras y gigantescos mosquitos, mientras el húmedo calor de la jungla mojaba mi ropa. Me sentaba con los borrachos de Velázquez, y esperaba turno para comer el huevo frito que una vieja freía en un caldero. Participé en varias batallas, y a pesar de lo que diga la historia, en Lepanto lo pasamos fatal. Navegué con Elcano y durante un tiempo fui grumete en un bajel pirata. Vi las atrocidades de Cortés y de los Aztecas. Fui prisionero de Zenda, y en una venta conocí a Sancho Panza. Allí, Rinconete y Cortadillo desplumaban a un arriero de barba de seis días, de corta inteligencia y mucha bravuconería.

Todo eso lo vivía yo, mientras un viento y frío de bajo cero eran carceleros que impedían salir a jugar a la calle en los helados días de invierno de una ciudad amurallada que quedaba muda y se refugiaba en ella misma a la espera de una primavera, que siempre tardaba en llegar. En esos gélidos y duros inviernos de ropa de lana y pana, de pies congelados, de gente seca y agazapada, empecé a viajar desde una caldeada habitación, donde dos cuadros de hermanos que nunca los separamos me ayudaban a elegir: «ese sí, ese no...»

Viajar no es solo cuestión de dinero: no es estar ni ir; no es ver y contar. Viajar es imaginación, es deseo, es simplemente vivir desplazado.

Y hoy, recordando esos días y los que vinieron, paso las manos por mis ojos y las deslizo por la cara hasta llegar a unos labios que se sonríen y que comprenden que los sueños se cumplen. Me iba a la India.

Un cuadro, un libro que tenía pendiente.


lunes, 29 de junio de 2009

Huida de la caverna

Tres amigos estaban haciendo una interesante excursión por los amplios alrededores de su localidad. Cuando pasaban al lado de una colina, vieron en su cima a un hombre sentado en solitario. ¿Qué hará allí ese individuo?, se preguntaron. Cada uno expuso su interpretación:
—Con toda seguridad está extraviado y permanece a la espera de que alguien pase por allí y pueda orientarle —dijo uno de los amigos.
—No, lo que yo pienso —intervino otro de los excursionistas— es que se ha sentido indispuesto y se ha sentado a reponerse.
—Estáis seguramente equivocados —repuso el tercer amigo—. Tened la certeza de que está esperando a alguna otra persona que se está retrasando en la cita.
Y así, cada uno empeñado en su versión, comenzaron a porfiar, hasta que decidieron trasladarse a la cima de la montaña y resolver sus dudas, a la par que saciaban su curiosidad.
— ¿Te has perdido? —preguntó el que mantenía tal versión.
—No —repuso el desconocido.
— ¿Estás indispuesto? —preguntó otro amigo. —No.
— ¿Estás esperando a alguien? —inquirió el tercer excursionista.
—No.
Entonces los tres amigos, desconcertados, preguntaron al unísono:
— ¿Y qué haces aquí?
Y el desconocido repuso apaciblemente: —Simplemente, estoy.
Esta pequeña historia en la que como habéis leído todo y nada puede ser lo que parece, nos muestra cómo el ser humano tiende a equiparar percepción con razón. Por decirlo de alguna manera, tiende a conformarse con una visión de las cosas, dando por hecho que lo que percibe o ha aprendido constituye la certeza, y en ella apoya todos sus razonamientos.

Platón lo explicó bastante bien en «El mito de la Caverna» que (no sé si ahora), era de obligada lectura en las clases de filosofía de cualquier instituto. En esta alegoría nos cuenta como el hombre, en definitiva, sólo puede conocer lo que ve; que a menudo son imperfecciones que se toman como realidades. Según él, la razón es que el alma humana está encadenada, como si de un prisionero se tratase, a las cosas terrenales que son sensibles e imperfectas. A medida que conoce otras realidades, va descubriendo que lo anterior no eran más que sombras de la realidad, reflejos o imitaciones de la verdad, y que sólo cuando se sale a la superficie; es decir, cuando se ve la esencia de las cosas, se está en disposición de alcanzar el conocimiento verdadero - al que Platón llamaba Episteme- y, en consecuencia, el mundo ideal.

Sin embargo, ese mundo ideal, y que me perdone Platón, a día de hoy, (y hay que ver lo que ha llovido desde que escribió La República) es Ciencia Ficción, porque, como en la anécdota de arriba, el ser humano hace uso de la opinión basada en su percepción y no en su conocimiento y, generalmente a aquellos que buscan liberarse del mundo sensible (de la caverna) les tachan de locos, iluminados o casas peores: sólo hay que darse un paseo por la historia para comprobar como casi todos los que escapaban de la caverna sufrieron en sus carnes o en sus almas la persecución y el castigo de otros prisioneros.

También se da el caso de que la opinión o el razonamiento de las cosas, viene inducido por la percepción y opiniones de otras personas, dificultando el camino hacia la superficie donde se encuentra el conocimiento. En este supuesto, es como si el hombre fuese una garrapata que sólo se nutre de un mundo ajeno, y el conocimiento adquirido exclusivamente a través de otros no fuese más que sombras de otras realidades, unas pobres copias que se difuminan a medida que la luz se aleja.

Pero lo que más preocupa de todo es que haya gente que siga encadenada, por voluntad propia, sin querer huir de la caverna, sin querer descubrir por si mismos como se funde razón y alma; por esa comodidad del «que piensen ellos»; por un dejarse llevar a esa alienación, (paradojas de la vida), a las que intenta someternos esta sociedad individualista que ha creado respuestas segmentadas para cada uno de nosotros, siempre y cuando, eso sí, no se nos ocurra salir de la caverna o salirnos del camino marcado.

Y así, es muy difícil llegar al mundo de las ideas.

Al menos los protagonistas de la historia tenían sus propios criterios. Os dejo un video sobre el mito de la caverna bastante bien explicado.


viernes, 26 de junio de 2009

Frases para el fin de semana

Hace unos días en el post «Frases para empezar la semana» escribía sobre la importancia de tener un apoyo o una referencia que te animase a seguir luchando en los momentos difíciles. Las frases, reflexiones y pensamientos ayudaban a ello. Salvo raras excepciones, fueron dichas por hombres y mujeres que de alguna manera destacaron por ser diferentes; por gente que sabía observar y leer a los hombres y su entorno comprendiendo la esencia de su naturaleza.

Hay frases para cada situación, para cada emoción humana, para cada vicio y para cada virtud. Si en el anterior post tenían que ver con la constancia, la disciplina, el esfuerzo, la tolerancia al error y la ilusión, hoy os dejo una cuantas para el fin de semana relacionadas con el disfrute de la vida.

Feliz fin de semana.

«Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.»

Leon Tolstoi

«Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir, de todos aquellos seres que están más cerca de la Naturaleza que nosotros.»

Azorín

«No se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella.»

Elbert Hubbard

«El día peor empleado es aquél en que no se ha reído.»

Chamfort

«Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido.»

Paul Charles Bourget

«Es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero también es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar.»

George Horace Lorimer

«Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.»

Proverbio árabe

«Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad.»

Ninon de Lenclos

«Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.»

Epicteto de Frigia

«Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.»

Doménico Cieri Estrada

Seguro que tu tienes la tuya.

miércoles, 24 de junio de 2009

De velocidad, de tecnología, del alma y de la mente

Un explorador blanco, ansioso por llegar cuanto antes a su destino, en el corazón de África, ofreció una paga extra a sus porteadores para que anduviesen más de prisa. Durante varios días, los porteadores apuraron el paso. Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo y posaron la carga, negándose a continuar. Por más dinero que les ofreciese, los indígenas no se movían. Finalmente, cuando el explorador pidió una explicación por aquel comportamiento, obtuvo la siguiente respuesta:

Hemos andado demasiado de prisa, y ya no sabemos ni lo que estamos haciendo. Tenemos qué esperar a que nuestras almas nos alcancen

Este es uno de mis relatos preferidos del libro Maktub de Paulo Coelho. De él he sacado dos interesantes conclusiones o enseñanzas, (que como cualquier reflexión y opinión pueden ser matizadas e interpretadas desde otros puntos de vista): la primera de ellas es que el dinero no es suficiente para motivar al ser humano, no siendo la única razón que le impulsa a trabajar - excepto, claro está, en los casos de la gente que no cree que el trabajo contribuya a su realización personal y en el de aquellos que sólo creen ser felices si sus pupilas como el Tío Gilito contienen el símbolo del dólar.

La segunda, sobre la que trata el post de hoy, es que tanta híper velocidad, tanto superpoder, no debe ser muy bueno para la salud de nuestro cuerpo y nuestra mente y, por supuesto, de nuestro alma.

Ayer hablaba del desierto y de lo que representa para mí. Pues bien, una de las cosas que me gusta de él es que me permite que mi alma vaya siempre al lado de mi mente. No es que no sepa lo que estoy haciendo, como les ocurría a los porteadores de la historia, sino que tengo la sensación de que a cuanta más velocidad vamos (que en una gran parte del mundo no se libra nadie), menos conexión hay entre la mente y el alma (si la hay, que creo que sí).

Vivimos acelerados; a toda leche, pidiendo créditos al banco del tiempo; único banco universal que se caracteriza por prestar cada día la misma cantidad a todos los seres de la Tierra, que no pide avales ni cuentas ni devolución, ni intereses, ni te embargará. No pide explicaciones, la única condición que pone es que no exijas más de lo que concede diariamente, y te avisa de hagas lo que hagas se consumirá, no se acumulará y nunca te ampliará el crédito, ni siquiera una décima de segundo más. Aún así, nos empeñamos en forzar la máquina sin darnos cuenta de que cuanto más deprisa vayamos, menos capacidad de análisis y reflexión tendremos, convirtiéndonos en autómatas que un día tuvieron alma. Y esto, no debe ser muy bueno

Las últimas dos décadas con la popularización de Internet y el desarrollo de la tecnología, nuestra forma de vivir y de pensar ha cambiado definitivamente. Su uso nos ha hecho más rápidos, más efectivos; nos ha permitido ampliar y compartir el conocimiento, acceder a negocios y oportunidades, a tomar decisiones más rápidamente (no necesariamente mejor) y a, teóricamente, tomar el control de nuestro trabajo y de nuestro ocio de una manera fácil al poder contrastar la información de varias fuentes. Todo en tiempo real, pudiendo interactuar con todos, para todos y contra todos. Lo que hace años se resolvía en meses, ahora se resuelve en semanas; lo de semanas en días, lo de días en horas y lo de horas en minutos, aunque también hay cosas que tienen mal arreglo y difícil solución.

Es como si fuésemos pollos enjaulados atiborrados de pienso; como peces de piscifactoría, a los que han puesto un exceso de cebo y no saben cual es su misión en la vida; como ese tomate, ese calabacín, ese pimiento que acaba sabiendo a pepino o como esa lechuga que sabe a nada. Nos estamos convirtiendo, como ocurre con los anteriores, en seres insulsos, seres sobrealimentados, en nuestro caso de opciones, que nos impiden pensar con claridad, seres que nos dejamos llevar por la vorágine tecnológica que convive con nosotros en el ámbito laboral, pero también en el social.

Quizá sea esa una de las razones, por la cual las enfermedades mentales están aumentando considerablemente y la gente pierde, además de los papeles, la capacidad de discernimiento y el alma, que viendo que no es demasiado compatible con la velocidad, prefiere pararse en la fonda más cercana a descansar.

Vivimos en la sociedad de la urgencia, de la inmediatez, de la solución y respuesta inmediata y, cuando éstas no llegan nos ponemos nerviosos. La libertad que nos han aportado estos avances, paradójicamente también nos ha esclavizado, y no sé hasta que punto estamos preparados para asimilar y convivir con tanta tecnología, porque el alma nos va abandonando: no puede seguir esos acelerones de despropósitos a los que nos someten o nos sometemos y debemos evitar que se rezague porque la necesitamos a nuestro lado si no queremos olvidar quienes somos.
Cada vez nos parecemos más a esos operadores de bolsa que antiguamente se veían en el parqué gritando y gesticulando, con un ritmo frenético e inacabable que no ofrecía un instante para tomarse un respiro. Se nos está «yendo la olla» y me temo que esto no ha hecho más que empezar. Seguramente en pocos meses o años (que ahora se trabaja a corto principalmente) batamos otro record de velocidad laboral que nos hará más operativos, pero seguramente más infelices. Siendo conscientes de esto, se hará necesario encontrar pequeños huecos que nos permitan respirar, que nos permitan «desconectar o desenchufarnos» para tomar otra perspectiva de nuestra existencia y, sobre todo, no volvernos locos. Nuestra mente y nuestra alma nos lo agradecerán.

martes, 23 de junio de 2009

Desiertos: Donde renace la vida


No lo puedo remediar y tampoco tengo intención de hacerlo: me gustan los desiertos. Tampoco es que sea un Tuareg ocasional o un nómada que se desplaza de oasis en oasis, ni tampoco me iría a vivir allí durante una larga temporada; pero si reconozco que ejercen sobre mí una poderosa fascinación que me atrae y me incita a, de vez en cuando, darme aunque sea un breve paseo. No importa cuales sean las características del mismo, si de arena o de roca o de casi nada; pero me gustan aunque en los desiertos apenas llueva (no hablo de la tundra ni del Ártico ni de la Antártida, que en sí son desiertos) y eso, teóricamente, dificulta el asentamiento estable del hombre en los mismos, porque el agua es la esencia de nuestra vida y sin ella no se puede sobrevivir. En cuanto a la escasa fauna y flora que se pueden encontrar en ellos, llevan adaptándose desde hace siglos a las duras condiciones (que impone un ecosistema que, por no dar, no da ni los buenos días), atesorando y racionando cada gota de agua como si fuese la última que existiese en el Universo.

A pesar de esa escasez de agua, de la aparente monotonía de la nada, de la soledad, de las extremas temperaturas y de las incomodidades me gustan; a pesar de que sean lugares inhóspitos donde sólo unos pocos hombres se atreven a vivir; o quizás sea por eso, porque el desierto es un lugar que el hombre ha sido incapaz de conquistar y modificar, un lugar que impone un mayor respeto que otros ecosistemas tan poderosos como el amazonas donde la flora, la fauna y el hombre están siendo devorados por el mismo hombre: lo cual no deja de ser una paradoja que un sitio donde no hay casi nada domine al hombre y un sitio donde los peligros, enfermedades etc. se pueden encontrar en cualquier parte y momento esté siendo vencido por los hombres.

Tres son las cosas que me fascinan de los desiertos y de ahí el título del post.

La primera de ellas es su belleza e inmensidad; la sensación de que no hay final, de que las cosas no tienen ni inicio ni fin y que estas se transforman con cada golpe de viento con una luz que dependiendo del instante modifica la percepción de las cosas. Y precisamente es por eso, porque lo ves como un todo y no como una parte y ese todo, a su vez, es un conjunto de formas, de momentos que se funden sin que apenas lo notes seduciéndote de tal manera que puedes quedar hipnotizado.

La segunda de ellas se refiere a la capacidad de adaptación de sus moradores. Por un lado la flora y fauna que se aferran a la vida intentando buscar su propia supervivencia, desarrollando o mutando (que nunca fui de ciencias) sus organismos hasta conseguir renacer una y otra vez. Muchos pensareis que precisamente en eso consiste «El Ciclo de la Vida» y que flora y fauna tienen la ventaja de no tener que enfrentarse al hombre, pero no es menos cierto que las posibilidades de reproducción pueden ser menores si al desierto le da por moverse, atacar o modificar el paisaje, haciendo desaparecer u ocultando los recursos para su supervivencia. Por otro lado, los hombres que lo han elegido como hogar desde hace siglos y que demuestran su profundo amor por el mismo, moviéndose si hace falta pero no abandonándolo. Me fascinan esos hombres que han aceptado vivir bajo unas condiciones que obligan a superarse cada día, estableciendo un pacto con la tierra más desnuda y pobre en la que nada es fácil y a la que sólo piden lo esencial para vivir. Gente que sólo se rige por las reglas de la naturaleza y por códigos donde palabras como tradición, hospitalidad y desarrollo sostenible (no agotar los recursos para el futuro) van de la mano: gente que quizás no sepa leer ni escribir pero cuya tradición oral ha creado algunas de las más bellas historias y reflexiones del mundo.

La última, es la relación que tiene uno mismo con el desierto cuando se adentra en él. Una relación marcada por las contradicciones en las que se pasa de experimentar una agradable sensación de libertad, a la de creerte prisionero de ese mundo que desconoces; una relación basada en un silencio que te habla mientras miras el paisaje, que te cuenta cosas de tu vida que ignorabas, que te hace reflexionar. Y, allí, mirando, absorto en tus pensamientos, con la única compañía de la arena, de la roca, del viento, o charlando por gestos y miradas con algún hombre del desierto, descubres que la soledad en realidad es un estado de ánimo, que la gran parte de nuestros problemas surgen por ruidos que nos impiden pensar con claridad, que estamos muy contaminados por los caprichos, por los pensamientos negativos, por las dudas, por los miedos…

El desierto nos ayuda a buscar la armonía también en nuestras vidas y esto de alguna manera, es volver a nacer.

lunes, 22 de junio de 2009

Pensando en el verano, pensando en el otoño, pensando en el futuro

Ayer comenzó el verano en España. Es la primera vez en varios años que aún no he decidido ni cuando ni donde me iré de vacaciones. Habitualmente por estas fechas ya tenía bastante claro cual sería mi destino y cuanto tiempo iba a desconectar. Sin embargo, este año, debo demorar al menos en quince días la decisión final. La razón no es otra que preparar un otoño que, más que caliente, se presenta complicado pero, no por ello, apasionante.

Para los que trabajamos en el sector de los eventos y la comunicación en vivo, el año está siendo especialmente paradójico, raro e incierto. Paradójico porque en momentos de recesiones económicas las empresas deberían estar más cerca de sus públicos objetivos y no alejándose de ellos, como está sucediendo con los recortes presupuestarios que llevan a cancelar muchas de las acciones programadas. Raro porque una vez que los clientes (en un gran porcentaje), han decidido realizar una acción de comunicación exigen ideas geniales, casi de hoy para hoy dejando a las agencias poco margen de maniobra para preparar y presentar sus propuestas creativas por un lado, y por otro, a considerar el factor precio como determinante para la ejecución de la misma como si lo que primara al final no fuese el talento o la calidad sino la cantidad. Y, por último, incierto, porque dependerá en gran medida de lo que pase en estos meses de verano con el consumo y con el paro para saber cómo habrá que afrontar el otoño, aunque por ejemplo en Estados Unidos e Inglaterra, desde el mes de abril han aumentado las ventas en la industria de eventos, aumentando la confianza de quienes trabajan en ella, y viendo un poco de luz ya sea, al principio, en el medio o al final del túnel.

En España, el sector no ha alcanzado el suficiente grado de madurez, y muchos eventos no cumplen la función para la que fueron organizados siendo tarea ardua y dificultosa calcular el ROI (o simplemente el éxito de lo que se quiera medir). Quizás, porque se ha confundido el evento con fiesta; quizás porque se piensa más en agradar al Director General o al Presidente de la propia empresa que organiza el acto que a sus invitados; quizás por ese miedo al cambio, o por ser políticamente asépticos o correctos; o quizás también porque a todos nos queda mucho por aprender y camino por recorrer. Un camino que posibilite que la paradoja desaparezca, las rarezas se eliminen y la incertidumbre dé paso a una claridad de ideas que permita a todos los actores que intervienen en el mundo de los eventos (clientes, agencias, colaboradores, proveedores etc.…) conseguir que la comunicación en vivo sea eso, Comunicación en Vivo, y no una suma de elementos que si no están bien compensados, interpretados y organizados reducen la efectividad de las acciones y hacen perder valor a, dese mi punto de vista, la disciplina más compleja, apasionante y bonita de la comunicación.

Así que en esas estoy, planificando y cambiando las cosas con el objetivo de preparar un futuro que ya ha venido, buscando soluciones para gestionar la paradoja, las rarezas y la incertidumbre. Con ilusión, sin miedo, y muchas, muchas ganas de seguir mejorando y aprendiendo. Y, al final, me iré de vacaciones con la tranquilidad de haber hecho los deberes.


Como decía Cervantes «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.»

Si hay una cosa que tengo clara es que las dificultades no son más que retos que no pone la vida para ponernos a prueba y ayudarnos a comprender mejor el mundo, a los demás y saber quienes somos y que queremos.

viernes, 19 de junio de 2009

De humor, felicidad y salud

Quienes trabajamos en el sector de eventos y espectáculos sabemos que las jornadas laborales, en ocasiones, no duran unas horas sino que se extienden y se extienden porque el guión lo exige. A pesar de esa «esclavitud» que obliga a estar disponible casi «full time» y modificar muchas veces tus planes, es un trabajo apasionante. Y es apasionante porque no es rutinario:todos los días son diferentes, conoces y te relacionas con un montón de gente y aprendes día a día. En definitiva todos los días son un reto que hay que afrontar y conseguir que la magia de la comunicación se haga realidad convenciendo y emocionando a la audiencia a la que te diriges.

Me espera un fin de semana bastante ajetreado que me impedirá escribir en el blog durante unos días. No voy a tener prácticamente tiempo para descansar. Está noche en Madrid y mañana en Canarias representaremos nuestro espectáculo «Cómicos, algo más que los mejores monólogos» con lo cual está noche acabaremos a las cuatro de la madrugada y mañana comenzaremos la jornada en el aeropuerto de Barajas a las diez: volar a Canarias, pruebas de sonido y luces, posiblemente entrevistas con medios locales, función y al día siguiente vuelta a Madrid. Pero no me importa. Y la razón, como apuntaba, es que me gusta esta parte de mi trabajo, y más cuando los artistas son capaces de que en cada sesión se produzcan más de 500 carcajadas dejando en la gente un buen sabor de boca: un trabajo que consiste en hacer feliz a la gente aunque sea durante los 90 minutos que dura el espectáculo.

Y es que la risa es la mejor medicina para el alma que se puede tener. La risa libera endorfinas cerebrales, es un estimulante psíquico, y por su acción en el sistema neurovegetativo, combate el estrés. La risa ocupa un lugar privilegiado en numerosas técnicas antiestrés. la risa estimula la producción de endorfinas y, por tanto, disminuye la intensidad de los fenómenos dolorosos.

Por ejemplo, una hora de angustia equivale a cinco horas de trabajo físico en cuanto a la cantidad de energía consumida. Cinco minutos de una buena risa a carcajadas, son equivalentes a 45 minutos de ejercicio físico.

Las risas verdaderas, explosivas, hacen mover 400 músculos en todo el cuerpo, activan el sistema inmunológico y oxigenan los tejidos. Desde que nacemos y hasta los seis años reimos unas 300 veces diarias. Ya adultos, los más risueños alcanzan 100 risas al día y los menos alegres apenas llegan a 15. Las personas que ríen poco o carecen de sentido del humor son más propensas a padecer enfermedades graves como el cáncer.

Como veís, de alguna manera, cuando hacemos este tipo de espectáculos es como si fuesemos médicos que aliviamos el dolor de la gente o les cargamos las pilas. Y no me negaréis, que esto mola.

Os dejo un video del espectáculo. Feliz fin de semana.

jueves, 18 de junio de 2009

¿Te gusta tu trabajo?

Si hiciéramos está pregunta a la gente que aún tiene la fortuna de tener empleo, la gran mayoría contestaría con un No, que dependiendo de la entonación y de la rapidez de la respuesta, sonaría rotundo, inapelable. Quizás si a nuestro interlocutor le dijéramos «piensa y tómate tu tiempo antes de responder» seguramente nos encontraríamos con cuatro posibles respuestas: Los que seguirían insistiendo en el No, los que dirían No, pero…, los que responderían con un Sí, pero… y los que cambiarían convencidos hacía un Sí: todo dependerá de la perspectiva desde la que se quiera entender la pregunta.

Ocurriría lo mismo, pero a la inversa, en el caso de que la respuesta fuese afirmativa. Nos encontraríamos entonces con personas, que a pesar de asegurar que adoran su trabajo, en realidad lo odian y viceversa. En cualquier caso, es bastante sencillo saber a quien le gusta su trabajo y a quien no. No digo ya trabajar, (parecerá una bobada lo que estoy diciendo) que a todo el mundo le gusta, aunque sea inconscientemente por una cuestión de sentirse útil o de autorrealización: pensad en la cantidad de jubilados que se aburren o se deprimen porque ya no pueden trabajar, pensad en aquellos amigos que perdieron el trabajo y lo único que desean es volver a empezar, o aquel otro que se retiró voluntariamente, y tiempo después regresa al mundo laboral bien como empleado, bien como emprendedor. Trabajar gusta, lo que ocurre es que pocas veces se reflexiona sobre el propio trabajo que se realiza y lo que se quiere realmente, siendo el origen de la mayoría de las insatisfacciones laborales. Muchos factores son determinantes para que guste o no un trabajo (tarea, jefes, responsabilidad, salario, entorno laboral, posibilidad de promoción, compañeros etc…) pero el más importante, el que puede hacer inclinar la balanza hacia un no o un sí, es la capacidad que tenga uno de interiorizar de forma objetiva (si es que posible) las razones por las cuales cree que le gusta o no su trabajo y la forma en que podría cambiar su situación si realmente desea hacerlo. Es decir escucharse mucho y conocerse. Nunca engañarse o escudarse sólo en los otros factores. Si uno es capaz de comprenderlo, su actitud, insisto, le guste o no su trabajo mejorará notablemente. Os dejo un método, que es el que utilizo cuando me surgen, como a todos, las dudas laborales y que en varias ocasiones me ha llevado a reorientar mi vida profesional, saliendo la mayoría de las veces de la zona de comodidad laboral en la que me encontraba (a veces con lo puesto) pero que gracias a ello me ha permitido disfrutar vengan bien o mal dadas con lo que hago.

Nivel alto insatisfacción laboral

No me gusta mi trabajo y no lo puedo cambiar. (Ajo y agua)
No me gusta mi trabajo pero no lo quiero cambiar. (No te quejes)
No me gusta mi trabajo pero lo quiero cambiar. (¿Cuando, cómo…?)

En estos tres casos sólo el esfuerzo, la ilusión y la constancia podrán modificar esa infelicidad que te acompañará durante tu vida laboral.

Nivel medio de insatisfacción laboral

No me gusta mi trabajo pero lo voy a cambiar (¿qué vas a hacer?)
Si me gusta mi trabajo pero lo voy a cambiar (¿qué vas a hacer?)
Si me gusta mi trabajo pero lo quiero cambiar (¿por qué?)

En estos tres supuestos hay razones que te llevarán a conseguir lo que buscas porque ya sabes lo que quieres y seguramente cómo conseguirlo.

Nivel bajo de insatisfacción laboral

Si me gusta mi trabajo y no lo puedo cambiar (pues no te preocupes mucho)

Se trata de disfrutar con lo que haces y no darle más vueltas.

Nivel nulo de insatisfacción laboral

Si me gusta mi trabajo y no lo quiero cambiar (tus aspiraciones están colmadas)

Todos o casi todos los factores se aúnan para que seas feliz.

Como nada es estático en esta vida se puede pasar con mucha facilidad de un nivel al otro, pero lo bueno de todo es que siempre se puede volver a empezar, porque no importa lo que hagas si lo que haces, lo realizas con pasión y dignidad.

Os recomiendo que veáis este video sobre la insatisfacción laboral y la percepción que puede tener uno de la misma.

martes, 16 de junio de 2009

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Eduardo Galeano – El libro de los abrazos

Hace unos años, mi amiga Susana Bartolomé me regalo este estupendo libro del escritor uruguayo Eduardo Galeano, del cual he seleccionado ese extracto porque el post de hoy va de Los nadies.

Como muchas otras cosas en la vida, descubrí tarde a los autores hispanoamericanos y siempre posponía su lectura por esas excusas tontas que sólo nosotros nos creemos y, que en este caso, obedecían a la indiferencia que me provocaba cualquier cosa que no viniese de ese ombligo del mundo que en mi mente lo conformaban por este orden: España, Europa y Estados Unidos. Afortunadamente unas cuantas recomendaciones, unas cuantas lecturas y otros tantos viajes te «quitan la bobada» y te preparan no sólo para abrirte la mente y ver el mundo con otra perspectiva o considerar otras ideas, sino también a recibirlas.

Me gustan los escritores hispanoamericanos. Una vez que te metes en faena con ellos van gustando cada vez más. Quizás porque sus escritos vomitan con una prosa cuidadísima toda la profundidad de América; toda la realidad del ser humano, con sus grandezas y miserias; por cómo te conmueven o te confunden las historias que cuentan (en las que si os fijáis, siempre hay un hueco para la poesía), pero siempre dejándote la sensación de que debes reflexionar y ser tu quien acabe la historia o la continúes.

Y eso es lo que voy a hacer hoy: más que acabar, continuar esta historia de los nadies porque yo los he visto, y ellos me han visto; y cuando hemos cruzado las miradas, sus ojos se han escondido humildes y temerosos de los míos, avergonzados de no haber tenido la oportunidad de saber lo que es la dignidad porque les fue arrebatada por la indiferencia de la soberbia humana: que ve pero no mira, que oye pero no escucha y que piensa pero no razona. Y los he visto morirse de hambre; y más aún de pena, porque casi nadie les quiere y casi todo el mundo acaba esquivándoles de sus vidas; y los he visto llorar hacia dentro ahogándose lentamente en una miseria que les impide alzar la voz; alejándose de todo, sumisos, como el León vencido por el tiempo, en una soledad que deviene con los días más serena; buscando cobijo en un alma solidaria que decidió correr la misma suerte y en unos recuerdos que se van borrando conforme aumenta el agotamiento y la desesperación. Los he visto tambalearse, apoyándose en cualquier muro para no caer, aferrándose a una esperanza que nunca acaba por venir, intentando evitar por instinto su segura derrota, en todos los países, en todas las ciudades, desconcertados y solos de gente. Pero sé que saben, que tarde o temprano, (posiblemente ellos no lo vean) otros «nadies» serán ayudados por los «alguien» (ósea los que podemos cambiar la situación) que hoy, salvo honrosas excepciones, estamos demostrando que los verdaderos «nadies» somos los que podemos cambiar la situación de estos parias de la tierra a los que se les ha explotado, expoliado, humillado y negado la oportunidad de una vida mejor y que para mi siempre han sido «alguien»: como tu; como yo.



lunes, 15 de junio de 2009

Frases para empezar la semana

Está claro que, tal y como está el panorama, nadie de los que ostentan el poder va a decirte que luches, que la cosa no es para tanto y que los brotes, como los niños, progresan adecuadamente; pero tampoco, visto lo visto, te van a ilusionar, ni a transmitir energía positiva, ni tan siquiera te van a avisar de que todavía puede ser peor. Todo lo más, buscaran un culpable, anunciarán una medida insuficiente -que como siempre llegará tarde-, o proclamaran escalonadamente una serie de buenas noticias o titulares que días después deberán o desmentir o «correr un tupido velo» para no justificar que simplemente se trataba de un comentario sacado de contexto. De confianza nada. Y esta sensación creo que no es exclusiva de mi persona sino de un amplio espectro de la población que empieza a darse cuenta de que el Mundo tal y como lo conocimos no volverá y que la factura de la «Fiesta» se va a estar pagando muchos años. Así las cosas, cientos de miles de personas se están quedando si trabajo, sin esperanzas y sin sueños llegando a una insolvencia que no solo es financiera, sino a una peor que es la insolvencia anímica que provoca la derrota y de la que, de alguna manera, también hemos sido culpables al dejarnos llevar por una situación, que como se ha comprobado, era pura fantasía.

Entonces te quedan dos soluciones: o te dejas llevar confiando tu vida a la «Divina Providencia» o a la Organización de Loterías del Estado o te llenas de valor y luchas sabiendo que te van a seguir dando hasta en el carnet de identidad.

No puedes luchar sólo contra el mundo; necesitas apoyos y referencias de gente que te den ese ánimo y esa fuerza que te permita sino salir victorioso si con honor, porque como he apuntado arriba, olvídate de que los que tienen más capacidad para hacerlo lo hagan.

Por eso, procuraré todos los lunes dejar una serie de citas y reflexiones de gente que me ayudan a mantener un espíritu de lucha, de ilusión y de ganas porque todos tengamos un futuro mejor.

«A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos le falta es voluntad»
Víctor Hugo

«Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso»
Addison Joseph

«Para que una lámpara esté siempre encendida, debemos no dejar de ponerle aceite»
Teresa de Calcuta

«La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia»
Publio Ovidio Nasón

«Si añades un poco a lo poco y lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho»
Hesiodo

«Volved a emprender veinte veces vuestra obra, pulidla sin cesar y volvedla a pulir»
Nicolas Boileau

«Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente»
Lewis Carrol

«Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia sólo será cuestión de recoger sus frutos.»
Thomas Carlyle

«El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura»
Miguel de Unamuno

«Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.»
Oliver Goldsmith



domingo, 14 de junio de 2009

El alma de las ciudades


Hay ciudades que por alguna razón te enamoras de ellas nada más pisarlas; otras se te hacen antipáticas y decides salir de ellas aún a sabiendas de que intuyes que merecen otra oportunidad; pero también están aquellas con las que estableces una relación de amor – odio que traspasa la lógica natural. En cualquiera de los tres casos quedarán en tu memoria. Cada persona es un mundo y seguramente si se elaborase una lista entre los lectores de este blog los resultados serían muy diferentes. Así, una ciudad como Londres aparecería en las tres categorías citadas dependiendo de quien respondiese: incluso podría abrirse un interesante debate en el que cada cual argumentase las razones de su elección. Evidentemente, se trataría sólo de un juego cuya utilidad residiría en el entrenamiento de la retórica y en la evocación de los recuerdos viajeros.


Hace tiempo descubrí (si a esto se le puede llamar descubrimiento) que en realidad lo que hace catalogar en una categoría u otra a las ciudades es la experiencia que hayas tenido con ellas. No importa el número de atractivos turísticos que tenga (que todas las guías, libros y consejos te dirán que son imprescindibles y que no te lo puedes perder), ni el «otros lugares de interés» (que en muchas ocasiones justificaría ese lugar la visita) ni la gastronomía local, ni si hay sitios para tomar copas, ni si es famosa por una industria (x) o una artesanía (y): lo que queda es la experiencia que hayas tenido durante tu estancia que siempre viene marcada por las relaciones que hayas mantenido o por la impresión que te produce la población local.

Estas relaciones se pueden dar de muchas maneras: un guía que te orienta o te enseña los monumentos; el recepcionista o el conserje del hotel que te ofrecen «su información»; los vendedores ambulantes que merodean alrededor de los museos, las iglesias y las ruinas; los de local fijo y desgravación del IVA; el taxista; el camarero al que le pides «one more please»… gente con la que es casi imposible que no mantengas una conversación o una relación comercial; pero también con aquellos que no viven de ti (y de unos cuantos miles más: es decir del turismo) y a los que francamente les importa poco que seas español, francés, turista o tu profesión y el estado de tus finanzas y con los que mantienes relación por temas burocráticos o porque se ha generado la suficiente confianza entre las partes para establecer una conversación o una fugaz amistad.

Pues bien, desde mi punto de vista, cuando se limita este contacto con la población local, evitando la inter actuación, estamos desaprovechando la oportunidad de profundizar y ampliar nuestro conocimiento sobre el lugar, engañando a nuestra percepción porque vemos pero no entendemos, juzgamos pero no escuchamos, sentimos pero no sabemos qué. En definitiva no experimentamos y nos quedamos con una mirada del lienzo (que nos puede gustar o no) que ni por asomo, será un reflejo de la ciudad.

Para saber si una ciudad gusta realmente se debe visitar su alma y su alma lo configura para bien o para mal el conjunto de sus habitantes, de sus gentes; sus costumbres, sus deseos, sus preocupaciones, sus sueños y sus esperanzas…

Y esto no es un consejo, es una sugerencia fruto de muchas reflexiones y algunos (menos de los que quisiera) paseos por el mundo.

viernes, 12 de junio de 2009

Sobre Creatividad e Innovación

Si en algo están de acuerdo los expertos en Management es que la creatividad y la innovación son, y serán en el futuro, las ventajas competitivas que permitirán a las empresas sobrevivir en un entorno, que no es que ya esté dominado por la incertidumbre y la mutación constante, sino que, además, es hostil y bastante puñetero. Conscientes de ello, las organizaciones tienden a buscar personas creativas, innovadoras y flexibles que sean capaces de adaptarse y tomar decisiones a velocidades de Fórmula I.

Todo esto está muy bien, pero tengo la sensación de que algo falla. Y la razón no es otra que muchas empresas dicen y quieren una cosa, y luego hacen lo contrario al frenar la creatividad de muchos empleados en nombre de rígidos procedimientos operacionales, de la fluctuación del Nikkei, o del «ahora no es el momento», por lo cual el empleado acaba agazapado en su departamento, murmurando para si: «Que inventen ellos.» También se da el caso de que se piensa que la creatividad y la innovación se producen de forma instantánea cuando las dos surgen de un proceso que se descompone en información, conocimiento y trabajo siendo la imaginación y la inspiración herramientas adicionales que contribuyen a crear la idea.

Por otro lado, hay empresas para las que la innovación y la creatividad son una moda, y continúan actuando y haciendo las cosas como las hicieron siempre porque en el pasado funcionaron: todo lo más, incorporan dos o tres aportaciones que no hagan peligrar el puesto de alguno de los directivos, o se conforman con un «copy y pega» adaptándolo a su negocio o, directamente, y sin cortarse ni un pelo, lo fusilan de la competencia.

Es paradójico, pero en épocas de situaciones adversas como la que estamos viviendo que son cuando más talento se necesita y más se debe confiar en la innovación y en fomentar en la creatividad, más conservadoras e inmovilistas se muestran las compañías frenando entre sus equipos el desarrollo de la creatividad, paralizando iniciativas argumentando que no se pueden dedicar recursos a pensar y a crear, cuando está demostrado que las compañías que invierten y no frenan el talento, al final son las que más valor generan. Esta forma de actuar de algunas empresas - que anteponen el número a la idea- provoca que el estado de ánimo, de quien tiene capacidad y habilidades para innovar y crear, decaiga hasta anular o modificar su ilusión por trabajar con la consiguiente pérdida de valor para la compañía. Otras veces, abandona.

La destrucción del talento hace más vulnerables a las empresas y el día que muchas se den cuenta de ello, acabaran por comprender que éste es el único activo estratégico que bien gestionado, puede generar más valor para la empresa.

Os dejo un video bastante curioso realizado por la empresa americana Animusic que realiza animaciones en 3D de música basada en MIDI y donde la creatividad y la innovación se dan la mano y gracias a ello no solo han creado barreras de entradas sino que su marca está muy bien valorada en el mercado.






miércoles, 10 de junio de 2009

Libros que nunca leeré

Se está celebrando en Madrid la Feria del Libro. Este año aún no he tenido la oportunidad de pasarme, pero tengo intención de acercarme y curiosear por las casetas revolviendo entre las pilas de libros hasta que el título o el resumen o sinopsis de la contraportada me llamen la atención.
No se si será cuestión de la edad, o que uno va mudando de aficiones con el tiempo, pero el caso es que la lectura, además de entretenimiento y deleite me enseña a profundizar en el alma humana en general y, en la mía en particular. Y, con perdón, me jode no tener tiempo para leer más: no tanto por el hecho de dedicarle más horas al día (tampoco soy un ratón de biblioteca y uno tiene más aficiones y otras cosas que hacer) sino porque si elaboro una lista de libros pendientes que te apetecería leer, debería vivir, como los gatos, unas siete vidas más o menos.
La lista es interminable, empezando por los clásicos griegos -que te parecían una castaña a los 15 años y que ahora vas poco a poco leyendo fragmentos, hasta que te atrevas con uno a palo seco porque, reconozcámoslo, son duritos- y siguiendo por todos los escritores que desde cualquier lugar del planeta nos legaron su obra y su pensamiento. Novelas, coplas, tratados, cuentos, biografías, memorias, crónicas…prácticamente toda la historia de la humanidad se encuentra, desde la genialidad que tuvo Gutenberg, almacenada entre los lomos de los libros. La elección es difícil toda vez que uno tiene tendencia a releer aquellos escritos que más le gustaron, a leer otros que al final son una bobada y te la han colado, y a postergar en ocasiones la lectura de otros que exigen dos o tres horas de una tacada.

Da lo mismo que planifique la lectura y tenga mi propia metodología: por ejemplo en la mesilla de noche tengo seis o siete libros siempre; que voy leyendo en función de nivel de cansancio, estado de ánimo, temática o novedad que haya llegado a casa. Luego los métodos NIFO, LIFO Y FIFO se auto descartan y aunque mi método es el BIFO (Best in First out) tampoco, al final, lo sigo. Luego hay libros que nunca leeré y eso, de alguna manera, me incomoda porque sé que me estoy perdiendo algo bueno. Y si no, me lo recuerda una Web por la que me doy una vuelta de vez en cuando y que os recomiendo, que pertenece al editor de sueños Carlos Manzano, del cual hablé en un post anterior. En la página principal tiene un párrafo de la novela Memorias de Adriano (que esta sí leeré en breve) de la escritora belga Marguerite Yourcenar que me fascinó desde la primera vez que lo leí. Dice así:

«He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aún nuestros narradores, aunque se acuse a estos últimos de frivolidad; quizá les debo más informaciones de las que se puede recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró en los libros.»

Como escribí una vez, uno, a menudo, tiende, a arrepentirse y a no arrepentirse de las cosas; de las palabras dichas y las omitidas; del pude hacer y no hice; del si lo llego a saber y realmente lo sabías; y leyendo la reflexión citada, me arrepiento de no haber leído más, de haber abandonado y olvidado un libro en la estantería o haber rechazado las recomendaciones y sugerencias de quien me quiere.

Iré a la Feria del Libro y seguro que compraré al menos el que ha escrito Francisco Alcaide, «Fútbol Fenómeno de Fenómenos»; terminaré los de la mesilla; comenzaré los que mi familia me ha regalado por mi santo (que tienen todos una pinta estupenda); leeré alguno de los clásicos y releeré alguno más; y aún así, siempre me faltará tiempo para leer aquellos libros que nunca leeré.

Hoy, como el post ha sido más cortito, acabaré dos de los últimos libros que estoy leyendo: Génesis del neozelandés Bernard Beckett en el que una estudiante (en el futuro) se examina ante un tribunal que la somete a un interrogatorio en el que se tratan aspectos filosóficos y éticos y Cautiva en Arabia de la española Cristina Morató que narra la vida de la condesa Marga D’Andurain, una mujer adelantada a su tiempo que intentó entrar en La Meca, y de la cual había oído hablar de pasada al dueño del hotelito New Afqa de Palmira cuando me di un paseo por Siria.

Y de regalo dos citas:

«De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria.»
Jorge Luis Borges.

«Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.»
Alfonso V.

martes, 9 de junio de 2009

La lógica aparente

Hay gente a la que le gusta que le digan lo que quiere escuchar. Simplemente espera la respuesta que según su criterio es la adecuada o la que quiere oír. Esto lo saben muy bien «algunos consultores» que facturan sus buenos honorarios por contar y repetir lo que el cliente ya les ha dicho. Se da también entre jefes y empleados que son capaces de dar la respuesta que busca su superior. Otras respuestas, por el contrario, se basan en la aplicación de una lógica simple a la formulación de una pregunta. Ocurre mucho en las empresas cuando se trata de aportar ideas para la mejora de la gestión o tomar decisiones que resuelvan las desviaciones. Es decir, se detecta rápidamente el problema y se ofrece la solución que, a priori, puede parecer la más adecuada. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, no se sabe muy bien cuales son los factores que obligan a realizar correcciones debido a una tendencia bastante natural en el ser humano de considerar sólo una variable sin haber tenido en cuenta otras que quedan ocultas a simple vista y que son las que realmente están generando el problema: no se acaba de comprender realmente qué ocurre tomando, en ocasiones, decisiones que a corto plazo pueden resolver las dificultades, pero que a largo plazo acaban por aumentarlas, a pesar de que la lógica aparente te lleva a pensar que la decisión es la adecuada. Es posible, pero esa tendencia hacia la solución fácil, sin tomar perspectiva de las cosas puede llevar a cometer errores que, como digo, pueden agravar la situación o no solucionarla.


Por eso, merece la pena (eso si sin demorar la toma de decisiones) cuestionarse esa lógica aparente y buscar la lógica aplastante que es la que ve todos los engranajes y la trazabilidad que lleva a formularse el problema y plantear la solución adecuadamente. Es sólo una reflexión a la que por supuesto se le puede dar una vuelta.

Os dejo una historia iraní bastante curiosa que demuestra que las respuestas a veces son lógicas pero no adecuadas.

En un centro psiquiátrico se ha tomado la decisión de dar de alta a algunos locos. Antes, el director les hace pasar una prueba muy sencilla. El director pregunta al primero:

-¿Cuánto son dos por dos?

- Setenta y cuatro – responde el hombre.

El director, desolado, decide que ese paciente todavía no está curado. Imposible darle el alta.

Le pregunta al segundo:

-¿Cuánto son dos por dos?

- Martes - contesta el segundo lunático.

Ante tal respuesta se toma la decisión que parece obvia. Tratar más tiempo al enfermo.
Entonces le pregunta al tercero.

-¿Cuánto son dos por dos?

- Cuatro.

El director está encantado. Ordena que se le dé el alta a ese hombre cuya mente se ha curado. Sin embargo, antes de que cruce la puerta del manicomio, le pregunta:

-¿Cómo has sabido la respuesta correcta?

- Muy sencillo. Restando martes a setenta y cuatro.

Cosas de la lógica


lunes, 8 de junio de 2009

Cosas que se pierden: las cartas manuscritas

Cada vez hace menos ilusión abrir el buzón. Invariablemente y dependiendo de si es primeros, mediados o últimos de mes el contenido suele ser el mismo: cartas del banco que te recuerdan que tu cuenta ya no es corriente sino vulgar, del montón; cartas de la compañía del gas, de la eléctrica, de la compañía telefónica…que no son más que facturas en las que además de comentarte cual es tu consumo y recordarte que por la Orden Ministerial número barra punto te van a subir las tarifas, te invitan a una nueva promoción impresa en cuatro tintas o te cuentan en plan responsabilidad social y compromiso con la Sociedad que el planeta está en peligro y que hay que ahorrar para que el Amazonas no desaparezca- en esos casos suelo pensar: «pues deja de enviarme tanto papel y lo que te ahorres lo empleas en causas que lo eviten.»
Son cartas frías que no ganan en calidez ni aunque pongan el estimado Sr., Querido amigo y parezcan firmadas por el mismo presidente de la compañía. Completan el buzón, alguna suscripción a revistas, semanarios, cartas de otras compañías que poseen tus datos por no haber marcado la casilla correspondiente o por haber pasado de leer la letra pequeñas de los anteriores y una retahíla de ofertas de restaurantes chinos que aseguran te servirán la comida en menos de 45 minutos aunque estén en la otra punta de Madrid, de clínicas dentales que te dan un montón de prestaciones gratuitas y luego te clavan para que se te quede una sonrisa o una cara de tonto cuando tienes que pagar: y así más y más papel que te dan información sobre si el calabacín sube o baja, de que es hora de cambiar de muebles, comprar un apartamento en Torrevieja, o de que hay fulanos que tienen precio sin competencia y te hacen un presupuesto sin compromiso. Es decir, papel, papel y más papel que, a excepción de las suscripciones, no me aportan nada porque o bien consulto el estado de las cuentas a través de Internet o siempre hay alguien llamándote a cualquier hora para recordarte las promociones. Además, si quiero comida china, Tex Mex, Mex Thai, Japonesa, Pizzas etcétera, ya me buscaré la vida, y un panfleto para una decisión de compra importante (seguros, dientes, muebles, reformas…) no es suficiente para que corra hacia el teléfono.

Pero sí hay algo que echo de menos en los buzones: Las cartas manuscritas que te enviaban familiares, amigos, amigas y las menos veces, chicas que se habían enamorado de ti y tímidamente te confesaban que no podían vivir sin ti, a menudo escribiéndolo de una manera tan cursi y afectada que no podías por menos que sonrojarte ante la enamorada caligrafía de quien por lo visto se moría por tus huesitos. Y es que, bromas aparte (seguro que yo escribí alguna en ese tono, pero como mi memoria para algunas cosas es frágil…) las cartas tenían algo mágico. Traían buenas o malas noticias; lo mismo te henchían de alegría que te entristecían, albergaban esperanza o desilusión.

Se abrían con cuidado aunque con el ansia lógica de quien sabe que entre las manos tiene algo importante; se leían y releían y, si el asunto no era demasiado personal, se hacía partícipe a los más cercanos del contenido; algunas de ellas se escondían como un tesoro desenterrándolas para otra lectura; otras eran olvidadas en cajones y archivadores, amarilleando y ajándose entre papeles y fotos viejas.

Muchas amistades se construyeron y fortalecieron renglón a renglón. Las cartas acercaban a la gente. A veces la lejanía era mucha y la frecuencia de contacto poca, pero emisor y receptor se sentían muy cerca; uno al escribir y otro al leer. Se podía advertir en ellas la intensidad de la escritura, si el trazo era firme o si, por el contrario, se borraría rápidamente de la cuartilla; la personalidad de quien escribía; si había corregido o tachado lo que iba a decir, bien por arrepentimiento, bien por una cuestión de estética; el papel y sobre utilizados, si eran acompañados de algún aroma, o de alguna foto o un pequeño objeto o recuerdo. Pero, sobre todo, se decían cosas importantes; no como ocurría con las postales que quizá por espacio, porque no solían ir dentro de un sobre (pudiendo dejar mucha información a un cartero indiscreto) o porque son un invento del turismo y sólo sirven para reafirmar que uno ha estado en algún sitio, que se lo está pasando muy bien y preguntar qué tal están todos (como si se fuese a responder), las cartas eran transmisoras de sueños, ideales, información pero, como decía más arriba, cercanía.

La tecnología está acabando con ellas, el móvil, Internet con el email y la mensajería instantánea nos permiten hablar o comunicarnos estemos donde estemos pero ha perdido esa magia, esa intensidad de incertidumbre que producía rasgar el sobre y recrearse en la lectura. Ahora tenemos la posibilidad de comunicarnos con una mayor frecuencia y la facilidad de contacto está al alcance de todos (de una forma u otra estamos localizados) pero ésta, parece que está dominada por las urgencias escribiendo casi de postal y no dedicándole el tiempo, esfuerzo y dedicación que merece nuestro interlocutor: como se hacía antes.

Actualmente los carteros apenas entregan un puñado de ellas, escritas no por los últimos nostálgicos sino por aquellos que entienden que uno de los mejores regalos que puede recibir alguien hoy es una carta manuscrita que siempre, hace ilusión.

Y ahora lo dejo que tengo que buscar un buen papel y empezar a escribir

viernes, 5 de junio de 2009

El Calendario de la Sabiduría: de verdades y mentiras

En uno de mis primeros post hablaba de uno de mis libros favoritos el «Calendario de la Sabiduría» del escritor Leon Tolstoi. En él, cada página es un día del año donde se encuentran reflexiones y pensamientos de hombres que transformaron el mundo con su manera de pensar y actuar: Filósofos, legisladores, matemáticos, religiosos, químicos, políticos, escritores, poetas, músicos, estadistas de todas las nacionalidades y credos; personajes de todos los siglos, de todas las épocas se dan cita en un libro, que desde mi punto de vista, debería estar en todas «las librerías de aeropuerto», en la sección de Management, pero alejado (eso sí) de los libros cuyo título empiezan por «Cómo…» que generalmente son libros hechos a toda castaña que lo que cuentan no ofrece soluciones sino ideas que, o ya sabías por experiencia o sentido común, no funcionan porque una cosa es la teoría y otra la práctica. Y la vida real no suele parecerse en nada a los mundos de Yupi que aparecen en estos libros. Pero me desvío y estos libros «Cómo…» dan para al menos un post.

Escribía que el «Calendario de la Sabiduría» estaba repleto de reflexiones interesantes que hay que leer e interiorizar. Hoy no tenía mucho tiempo para escribir, y los post y temas que tengo esbozados necesitaban ser reescritos y completados, así que abriendo al azar el libro me han salido los días 14 y 15 de septiembre (violencia y verdad respectivamente). Y he pensado, pues hoy girará sobre la verdad.

Como ya os comenté, esta semana la tenía bastante reflexiva por lo que después de leer el 15 de septiembre me he dicho: «Ese es el gran problema de la humanidad: la mentira y la falta de verdad que puede derrotar los más altos y nobles ideales humanos y que poco a poco nos está debilitando a todos, consiguiendo que palabras como confianza, honestidad, generosidad y honor vayan desapareciendo de nuestro vocabulario y, lo que es peor, de nuestra naturaleza; y en su lugar, anide el egoísmo, las apariencias, la desvergüenza, la deslealtad y la falta de compasión. Y aunque afortunadamente todavía se encuentran personas dispuestas a luchar en este mundo por la búsqueda de la verdad y construir un mundo mejor, son más los que se están pasando al «lado oscuro» aunque en apariencia digan la verdad.»

Ese ha sido mi ejercicio mental. Si os apetece reflexionad sobre ello. Abajo tenéis el 15 de septiembre. Al final os dejo un video que, de alguna manera, refleja la derrota de quien no se pliega a cambiar sus principios si le han acompañado durante su vida y buenos o malos, pero no los esconde. Pertenece a la escena final de la estupenda película Cyrano de Bergerac del director Jean-Paul Rappeneau y protagonizada por Gérard Depardieu.

15 de septiembre

El mayor obstáculo que impide comprender la verdad son las mentiras disfrazadas de verdad.

En la vida real, las ilusiones sólo pueden transformar nuestras vidas durante un instante, pero en el dominio de los pensamientos y el intelecto, falsas ideas son aceptadas como verdades durante milenios, y ponen en ridículo a naciones enteras, frustran los deseos nobles de la humanidad, esclavizan a las personas a las personas y les mienten. Estas falsas concepciones son los enemigos que tratan de combatir los hombres más sabios de la historia de la humanidad. La fuerza de la verdad es grande, pero difícil su victoria. Sin embargo, en cuanto alcances esta victoria, nunca te podrá ser arrebatada.

ARTHUR SCHOPENHAUER

Poner al descubierto una mentira es tan valioso para una comunidad como una verdad expresada con absoluta claridad,

Liberar a una persona de falsas ideas, falsas verdades y mentiras no le arrebata nada; le concede algo importante.

ARTHUR SCHOPENHAUER

El progreso de la humanidad consiste en poner al desnudo obstáculos que están ocultos.







miércoles, 3 de junio de 2009

Las malas experiencias en los viajes


Hoy me he dado una vuelta por el foro de Lonely Planet. De vez en cuando participó aportando datos más que experiencias porque el viaje es una cosa muy personal y cada uno de nosotros tiene unas motivaciones distintas cuando se trata de darse un garbeo por el mundo como conté en los post «De viajeros étnicos, turistadas y negocios» y «¿Quién tiene la verdad de los viajes?» En el foro se dan cita personas todo tipo de personas cuya pasión o interés es el viaje. Los temas que más preocupan o se suelen tratar son los siguientes:

Temas cuya respuesta será precisa por el que responde aunque no válida para el que pregunta:

El «burocrático y logístico» de los viajes que englobaría las relaciones administrativas para obtener o ampliar visados, conseguir permisos para visitar áreas restringidas o de difícil acceso, validez del carnet de conducir, certificados de vacunación o profilaxis necesarias, medicamentos, el mejor repelente de mosquitos, ¿qué llevar? ¿Euros o dólares?, horarios de trenes, frecuencia de vuelos etcétera.

Los relacionados con el bolsillo: Precios y tarifas de cualquier servicio susceptible de ser contratado (billetes de avión, tren, hoteles, taxis, excursiones, entradas…) consumidos (comida, bebida, ropa, carretes, revelados digitales, refrigerios varios, chucherías, efectos personales…o susceptibles de ser regalados o mercadeados a la vuelta del viaje (souvenirs, textiles, perfumes, comestibles, falsificaciones…)

Temas cuya respuesta siempre será relativa por el que la responde y precisa para el que la pregunta:

El que yo llamo de la «Velocidad del Destino» que no es otro que aplicar la fórmula que nos enseñaban en las clases de física del colegio: Velocidad es igual a espacio partido por el tiempo. Es decir, ¿Cuántos lugares se pueden ver en un número de días determinado? Y ¿Cuánto tiempo se necesita para ver…?

Los relacionados con «Consejos y Experiencias» de viajes anteriores en los que se solicita asesoramiento a personas que ya han visitado el destino y que, como suele suceder, tienen gustos, intereses, objetivos, preferencias, amores y desamores en función de lo que vivieron y sintieron cuando estuvieron en el destino visitado. Aquí participan también de forma proactiva aquellos que acaban de regresar y ofrecen toda su información y los que se encuentran en ese momento en el destino que siempre pueden aportar información de última hora sobre El Tiempo, la situación política o actualizaciones de datos.

En los temas de consejos y experiencias se entremezclan los tres anteriores, lo que obliga a saber leer entre líneas para hacerte una idea de si la respuesta que te ofrezcan puede ser válida para ti. Se necesita muchas horas de práctica y comprobaciones varias, (y por otras fuentes) para saber si un foro tiene buenos foreros. El de Lonely Planet no está nada mal, pero depende mucho del destino o país que quieras visitar para encontrar información útil que sirva a tus propósitos viajeros.

Un lugar interesante donde recopilar y compartir información; pero de vez en cuando aparece algún post en el que un viajero rebotado por su percepción o mala experiencia se convierte en el más acérrimo enemigo del lugar visitado, sobre todo si le han robado, le han timado o le han vacilado más de la cuenta. Entonces toma la parte por el todo y automáticamente convierte a la población en indeseables que le han estropeado las vacaciones, sus sueños o ambos y se dedica a inundar el foro de mensajes recomendando vivamente no visitar el destino y poniéndote sobre aviso de lo que te va a suceder. Curiosamente estos comentarios a menudo están centrados en países pobres, o lugares donde sus habitantes han estado «puteados casi siempre» y se han tenido que buscar la vida para sobrevivir. Gente que al ver al viajero, con sus ropas, gastando en unas horas lo que el un local gasta en un mes, llevando cámaras y artilugios caros para su economía, sabiendo que los turistas vienen de lejos y que los billetes de avión cuestan una pasta (lo sabe porque tiene un primo en Burgos que emigró hace muchos años) es lógico que identifique al turista con un dólar con patas e intente sacar el máximo provecho de él. Esto es muy habitual y hay que entender que es el tributo que hay que pagar (dependerá de la habilidad de cada cual el que se la metan más o menos doblada) que por otra parte es negociable en función de muchos factores; exceso de oferta, demanda de las dos partes; tiempo disponible, necesidad etcétera. Ya digo que es muy habitual y cuando uno viaja a determinados lugares debe tener unas mínimas nociones de lo qué se puede encontrar. En otros lugares, los preceptos religiosos o la falta de costumbre de ver turistas no dan a pie a estas situaciones pero si a otro tipo de malas experiencias que quizás sean más desagradables.

Estos viajeros al final han tenido una mala experiencia porque han creído que iban a ser tratados de la misma forma con la que son tratados en sus países de origen o en otros lugares cuya economía no depende exclusivamente del turismo. Pero claro, no es lo mismo que te claven en un Café de París que en un tenderete de Vietnam (donde seguramente pagues menos de la mitad que pagarías en tu ciudad), ni que un chaval pretenda doblarte la tarifa habitual de ocho dólares por llevarte en una moto durante más de ocho horas en Angkor, que pagar treinta euros en Madrid para que te lleven al aeropuerto desde el centro (siempre que no pongas el acento de Arkansas: si es así te puede salir bastante más caro). Pero claro, cada uno cuenta la feria como le va y estos viajeros no leyeron ni seguramente leerán mi «Decálogo para viajar» en el que procuro dar unas claves que a mi me han funcionado a la hora de viajar y que yo simplemente llamo vivir desplazado.

Uno de estos días hablaré de los daños colaterales que provoca el turismo en los países pobres y en desarrollo y observaréis, que casi siempre, los culpables de estas malas experiencias somos los viajeros «occidentales» o «con pasta»: para entendernos.

martes, 2 de junio de 2009

Las citas que me regala Lourdes

Al igual que El Corte Inglés yo también tengo una semana especial. Lo que ocurre es que, en mi caso, no es «Fantástica», no hago ofertas 2 x 1 ni promociones cruzadas ni vendo los productos de estos grandes almacenes. Mi semana «Fantástica» consiste en que mi cerebro está en estado de reflexión profunda y debe luchar entre razón y pasión, responsabilidad y deseo, voluntad y pereza, y un largo etcétera en las que las dimensiones de psicología analítica sobre las que trabajó el suizo Carl Gustav Jung se entrecruzan desgastando, más si cabe, mis agotadas neuronas. Es normal, uno hasta que no leyó lo que decía este fulano, simplemente pensaba, reflexionaba y sacaba sus conclusiones, pero después de leer un poco por encima sus teorías (todo hay que decirlo) según él, el hombre toma sus decisiones en función de cuatro dimensiones: sensorial o intuitiva que pertenecen a la dimensión de toma de datos; y pensamiento y sentimiento que pertenecen a la dimensión interpretativa de esos datos. Y esto impone.

Así, por ejemplo, según ésta teoría los seres humanos podríamos estar muy bien clasificados en función si somos generalistas o especialistas, analíticos o poéticos, realistas o idealistas, impersonales o personales etcétera… Esto determinaría nuestra forma de ser y actuar según el proceso de toma de datos, de toma de decisiones, de grado de orientación e intensidad de las mismas. «Everything under control»

Según los que saben de psicología y comportamientos humanos, Jung lo clavó y parece ser que acertó bastante en sus teorías.

El caso es que esta semana me toca explorar estas dimensiones en mi persona y, ciertamente, no me han hecho ni me he hecho un test previo para saber cual dimensión y característica predomina en mi persona. Con lo cual, a priori, no se si las decisiones que tome serán las más adecuadas para mi y para mis circunstancias. Decía Ortega y Gasset que el ser humano no es disparado a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria estuviese absolutamente determinada, y que era falso afirmar que lo que nos determina son las circunstancias, sino que, al contrario, eran éstas el dilema ante el cual debíamos tomar las decisiones, pero que en definitiva quien decidía era nuestro carácter. Es decir, de alguna manera le daba la razón a Jung y a mi me ha puesto a ahondar en mis reflexiones.

Como uno siempre necesita ayuda, he estado buscando orientación y consejo, bien en libros sobre orientación personal y profesional, bien preguntando abiertamente y sin ningún tipo de vergüenza ni de complejo por mis lagunas de conocimiento, a gente que creo me pueden aportar otro punto de vista y alumbrarme o encenderme una vela que me permita ver con claridad y reflexionar sin que una de las dimensiones (como ocurre con el colesterol) se dispare.

Una de las personas que me ha aportado alguna idea, sin saberlo, ha sido Lourdes Moreno, amiga y compañera de trabajo (nos conocemos desde hace casi veinte años y hemos trabajado juntos en cuatro empresas diferentes). Puede haber sido casualidad, pero sin habérselo propuesto ni consultado me ha ayudado. Lourdes escribe fenomenal y muchos de los textos que escribe para los clientes son verdaderas virguerías que no deberían estar en un Power Point o en un aséptico Word, sino en las estanterías de alguna librería. Pues bien, hoy revisando alguno de los trabajos me encontré con una cita famosa con la que a veces le gusta reforzar los mensajes. La cita dice así:

«Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero,
si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna.»

Antoine de Saint-Exupery

Ha sido un regalo para mis reflexiones ¿no creéis

lunes, 1 de junio de 2009

¿Elecciones europeas? O ¿Política de altos vuelos?

El próximo 7 de junio se celebran las Elecciones al Parlamento Europeo. Ayer, la edición digital del periódico 20minutos asomaba en la red con el siguiente titular: «¿Euroindiferentes? Las elecciones europeas, entre la apatía y la lectura en clave nacional.» Por lo que cuenta el artículo, parece ser que se espera una alta abstención debido a que el votante español pasa bastante del asunto a pesar de que, según dice la noticia, dos tercios de las decisiones que afectan a cada país comunitario se toman en el Parlamento Europeo.

No creo que sea una cuestión de que el «Sueño de una Europa unida» se esté derrumbando: los europeos podemos ser escépticos sobre el asunto, pero sabemos que nos necesitamos unos a otros si no queremos que otras economías (emergentes o dominantes) nos conviertan en meras comparsas de la Aldea Global. Tampoco de que claramente ningún estado quiera salirse de ella o sea anti Unión Europea (sólo lo somos cuando nos recortan nuestras cuotas y cierran el grifo: cuando lo abren y nos subvencionan «nos callamos como putas» y somos los más europeístas de todos).

Lo que creo es que la clase política española, contribuye a que la pereza se apodere de nosotros y nos cueste acudir a las urnas porque, a menudo, nos trata como a imbéciles, como si no conociésemos ya de sobra el paño y la poca memoria histórica de quienes nos dirigieron y nos dirigen. De los otros, de los que nunca ganan, no puedo opinar con la misma rotundidad porque, aunque sospecho que al final actuarían igual, para mi tienen el beneficio de la duda. Os preguntaréis por qué digo esto. Pues bien, por lo poco que he podido seguir la campaña, parece ser que la clave de que salgan unos u otros puede estar en la utilización por parte del Presidente del Gobierno español de un avión militar para acudir a un mitin. Y eso está mal, sobre todo en unos tiempos en los que hay que abrocharse el cinturón tanto el de seguridad como el del pantalón. Y el primer mandatario debe dar ejemplo. Pero, también estaréis de acuerdo conmigo, que lo más importante ahora es que nos expliquen claramente sus programas, las medidas que tomaran y cómo lo harán para saber a que atenernos y elegir nuestra opción. Sin embargo siguen dándole vueltas a este asunto de altos vuelos y me temo que nos quedaremos con las ganas de saber que acciones realizarán.
Hoy he entrado en las páginas web del PSOE y del PP y me he quedado todavía más desconcertado. Yo entiendo que los programas sean más o menos promesas electorales y que no bajen a detalle o hablen de impactos y daños colaterales. Lo que me ha llamado la atención de los dos partidos mayoritarios es que las noticias y titulares que destacaban son más apropiadas para un programa del corazón que para elegir una opción política. Muchos de ellas eran descalificaciones y bravatas orales contra el partido rival y como comprenderéis si este es el nivel de nuestros políticos no me extraña nada que a la gente este le de mucha pereza ir a votar. Aunque, en realidad ellos tampoco tienen la culpa porque se lo permitimos todos y a este país le gusta más el chascarrillo, hablar de los defectos de los demás, más que a un tonto una tiza y aprovechar cualquier falta o descuido para machacar al contrario aunque eso no solucione el problema. Es decir, el famoso «pero tu más.» Sólo tenéis que leer los titulares de los que hablaba y ver los dos videos que dejo para comprobarlo. Si queréis ampliar la info, seguid los enlaces de los partidos.
¿Cuando cambiaran?


COMUNICACIÓN ELECTORAL PSOE

“Al PP no le importa Europa, sólo decir que han ganado al PSOE pero perderán el 7-J como perdieron el debate del estado de la Nación”
Frente al proyecto “antiguo y ultraconservador” de Mayor Oreja, el PSOE defiende una Europa “moderna, abierta y con mirada de futuro”

Lopéz Aguilar anima “ahora más que nunca” al voto masivo el 7-J
Critica a los populares por situarse fuera del consenso internacional con tal de “llevarle la contraria al gobierno, explotar el malestar e inyectar pesimismo”

Blanco afirma que Mayor Oreja se equivocó de elecciones y le sugiere que se presente a la Conferencia Episcopal
“Escuchándole estos días, Mayor Oreja se equivocó de elecciones. Su condición natural era ser candidato a presidente de la Conferencia Episcopal”

Pajín dice que para Mayor Oreja “ir a misa en coche oficial no es pecado, ir a un mitin socialista sí”
Se pregunta por qué hablan del vehículo que utiliza el Presidente, cuando Mayor Oreja defiende que “va a misa en coche oficial porque así se lo dice el protocolo de seguridad”

López Aguilar: “Gürtel no está en el eje de mi campaña; no se decide en Europa”
Entrevista al candidato del PSOE en La Razón

Blanco reta a Rajoy a seguir hablando de “avioncitos” contratados por el Gobierno del PP
Exige a Rajoy que explique antes de las 14:00 horas de hoy “a qué empresa, para qué fines y cuánto costó al erario público la contratación de avioncitos del Gobierno del PP”

Zapatero: “Con la confianza en los españoles, saldremos de la crisis”
Confianza para salir “más fuertes de la crisis” y con un nuevo modelo de crecimiento económico basado en la economía sostenible.

El PP se apropia de imágenes del canal del PSOE en flickr para elaborar su último vídeo contra Zapatero
Elena Valenciano denuncia que Mariano Rajoy y Mayor Oreja “tienen tan pocas ideas que hasta nos roban las fotos”

Pajín: “Saldremos de esta crisis arrimando el hombro, no poniendo zancadillas como hace el PP”
Tiene claro que Aguirre no entienda el comportamiento de los sindicatos porque “le gustaría una huelga general no porque beneficie a los trabajadores, sino porque podría desgastar al Gobierno”.

Spot del PSOE





COMUNICACIÓN ELECTORAL PP

"Ante los problemas no ofrecen soluciones"
Mayor Oreja afirma que el Partido Socialista sólo habla del pasado desde el odio y de un futuro lejano, y no del presente, “porque no se atreven a decir que han fracasado”.

Balance de campaña
El PP presentará una denuncia ante la Junta Electoral Central para saber el coste de los viajes de Zapatero y otra en el Tribunal de Cuentas para obligar a Zapatero a devolver el dinero utilizado en campaña electoral.

"Votar al PSOE es votar a la crisis"
Según el vicesecretario de Comunicación, “sería muy triste que los que no vayan a votar se lamentaran dentro de unos meses, cuando sean nuevas víctimas del paro y tengan la sensación de haber dejado pasar una oportunidad valiosa".

Rajoy pide al Gobierno que sea "diligente" y se tome en serio el problema de OPEL en Figueruelas
Exige a Zapatero y a Chaves que den explicaciones a los ciudadanos sobre la utilización del Falcón y las subvenciones a la empresa de la hija del vicepresidente tercero

"Zapatero es el presidente del paro"
María Dolores de Cospedal asiste a una ofrenda floral en Albacete

"Menos ceja y más oreja"
El presidente del Partido Popular ha afirmado en Esplugues de LLobregat que “ni Cataluña ni España merecen un presidente que los ha engañado”.

“Los socialistas no pueden hablar de la realidad porque supone el fracaso de la política de Zapatero”
El candidato número uno del Partido Popular a las Elecciones Europeas, Jaime Mayor Oreja, ha afirmado que los socialistas sólo hablan del pasado desde el odio y de un futuro que no existe

“Rubalcaba con sus afirmaciones iguala a España con Afganistán en seguridad aérea”
El vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, ha contestado al ministro Rubalcaba cuando dijo ayer que el presidente del Gobierno vuela en avión Falcon del ejército por motivos de seguridad

"Zapatero ha hecho mucho daño al presente y al futuro de España"
El candidato número uno del Partido Popular a las elecciones al Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, y la secretaria general del PP, María Dolores Cospedal, han clausurado un acto público en Barcelona



Spot del PP

Soul Business

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