jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Cómo vives la Navidad?


Dicen que la Navidad no es un momento ni una estación sino un estado de la mente; también que su verdadero significado consiste en valorar la Paz y la Generosidad. A unos les gustará más y a otros menos. Todo depende de cómo uno la quiera vivir, pero si es una época en la que afloran valores, se multiplican los buenos deseos, nos acercamos a los seres queridos y recordamos nuestras tradiciones.

Y tu ¿cómo vives la navidad?

Feliz Navidad para todos vosotros y que el año 2011 seáis muy felices.

Abrazos, besos y sonrisas.


viernes, 17 de diciembre de 2010

Soul Business 2010 12 meses 12 post: cuarto trimestre



Agotado, realmente agotado me está dejando el 2010 y eso se nota en la frecuencia de publicación y en la calidad de los post, pero había que terminar el año y se ha hecho. El año que viene ya veremos.

Octubre

Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula. Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
Eduardo Galeano. (El libro de los abrazos)

Noviembre

Acababa de anochecer. Estaban sentados en un banco de la calle Carranza o Alberto Aguilera. No lo recuerdo bien; pues caminaba como un autómata, abstraído en reflexiones, pensamientos, deseos y recuerdos. Fue tan sólo un instante, apenas unos segundos: lo que tardé en pasar delante de ellos. 

Diciembre

Hace unos meses impartí un curso sobre los recuerdos del cine y del turismo (que por cierto aún no me han pagado y ya va para siete meses) en el que a modo de introducción, antes de meterme en materia turística, comentaba que la memoria es parte integral de lo que es una persona y que a través de ella recordábamos y percibíamos. Sin ella, seriamos como vegetales, no podríamos pensar ni actuar: un desastre.

Feliz fin de semana


jueves, 16 de diciembre de 2010

Soul Business 2010 12 meses 12 post: tercer trimestre


Comenzaba el verano y descendía la actividad del blog. No mucho donde elegir, pero algo se pudo rescatar.

Julio

En el mes de julio suelo bajar bastante la actividad del blog. La razón es que aparte de que este cambio climático me afecta y me agota un poco las neuronas, voy pensando más en próximos viajes que en darle a la tecla para contar lo que me va pasando por la cabeza.

Agosto

Hubo un tiempo en el que mi mundo estaba lleno de certezas. La vida me parecía fácil, controlable, predecible, segura, como si me hubiese lanzado a ella con arneses; como si un ángel de la guarda velase cada uno de mis movimientos y mis actos protegiéndome de todo aquello que me pudiese incomodar o afectar en ese viaje al futuro que empezamos al nacer.

Septiembre

Sí, sé que quizás este post debería haberlo escrito al principio del verano, pero como se me ha ocurrido hoy, pues lo escribo hoy. Y todo, porque no puedo quitarme de la cabeza viajar.  
Muchas veces he pensado que mi profesión debería ser viajero y no descarto que un día me dedique a ella por completo, pero a menudo pasión y razón se enfrentan y uno, que no es rico por casa,  todavía no ha dado con una fórmula que me permita compaginar ambas actividades…

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Soul Business 2010 12 meses 12 post: 2 trimestre


48 post fueron los escritos durante el periodo abril – junio, algunos menos que el trimestre anterior: algunos que me gustaron y otros que no deberían haber sido publicados, pero a lo hecho pecho. Estos tres son algunos de los que, en mi opinión, se salvan.

Abril

Como dije, esta semana iba a ser peleona. Si el lunes hablaba de mirar y ayer de escuchar, hoy le toca a otro sentido: el gusto y, en concreto, el gusto por la vida. Hoy me toca dar un poquito de caña a aquellos para los que la vida tiene un único sabor o son de sabor único.

Mayo 

Me gusta decir que viajar es simplemente vivir desplazado, y cuando digo vivir no estoy hablando de transitar por este “valle de lágrimas”. Se trata de algo  que para mi es más profundo: tener la oportunidad de explorar sensaciones, emociones, descubriendo a cada instante quien eres y ayudándote a dar sentido a tu vida.

Junio

Hay una anécdota que siempre me gustó. Se la oí al fallecido  Luis Carandell en la radio hace mucho años. 

Por lo visto el Conde de Romanones tenía intención de se nombrado académico de la lengua. Para ello, fue indagando (realizando encuestas) entre los miembros con el propósito de ganarse su voluntad. Así , fue trabajándose el voto de cada uno de los encuestados quienes le aseguraron que podían contar con el. Todos le votarían 

Al acabar la votación, se le acercó un ujier y le informó del resultado:

- Señor, no ha salido elegido.

- ¿Cuántos votos he tenido?- quiso saber.

- Ninguno, contestó el funcionario

El político se quedó unos instantes pensativo y concluyó: ¡Vaya Tropa!


Hoy Thinking Souls con José Luis Montero, Mari Cruz , Katy, María Hernández, MaS, Francisco Alcaide y José Luis del Campo Villares.

martes, 14 de diciembre de 2010

Soul Business 2010 12 meses 12 post: primer trimestre

Tam Coc Vietnam  


Acaba el 2010 y como en el 2009 hacemos el resumen del año. Sin duda éste que está acabando ha sido complejo y difícil. El entorno y la circunstancias, desde luego, no han ayudado, y hemos descubierto de una vez que “La “vie en rose”, es eso, una canción y que debemos cambiar nuestra forma de pensar si queremos adaptarnos a nuevas realidades o más que cambiar la forma de pensar, a saber vivir de otra manera, a vivir el presente y no recrear el futuro en un pasado que creímos mejor como reza el refrán.

Como siempre, difícil la elección pues no suelen coincidir las preferencias de los lectores del blog con las mías o también yo tengo mis dudas a la hora de elegir, pero hay que elegir. Aquí está los del primer trimestre:


Gracias a todos los que os habéis pasado por aquí.

Enero 

Seguro que recordareis una serie que se llamaba «Érase una vez…el cuerpo humano» en la que se nos explicaba el funcionamiento de nuestra anatomía mediante unos dibujos animados que se introducían en nuestro cuerpo e iban explicando que es lo que ocurría dentro del mismo. Esta forma de divulgar o contarnos las cosas luego la hemos visto, (y la seguiremos viendo) en multitud de anuncios. Desde un ejercito animado que lucha contra la caries a monigotes que se desplazan por el esófago hasta llegar al estómago, etcétera, etcétera.

Febrero 

Hay instrumentos musicales melancólicos, nostálgicos. Parecen irradiar tristeza dependiendo de cómo sean tocados. Son instrumentos que parecen sonar a pasado; a algo que se perdió, o a algo que no se tuvo, como si sus notas fuesen un consuelo de los sueños perdidos, de los deseos imposibles: música de «peli» en blanco y negro o foto fija, música para momentos de depresión. Triste, ya digo.

Marzo

Hay estampas que a uno le siguen gustando. No por nostalgia, que un poco, para qué vamos a engañarnos, también; sino por lo que encierran y lo que me dicen. Hace unos días, haciendo la compra, me adentré en una de esas viejas tiendas de ultramarinos donde el olor del detergente se entremezcla con el del café y, los anaqueles, las estanterías, parecen pequeñas bibliotecas de productos diferentes donde conviven en perfecta armonía, y no separados por tres pasillos y muchos metros, las botellas de «Anís del Mono» y el «Veterano» con las cajas de galletas, las latas de conservas y el aceite. Un sitio de esos donde la legumbre y el bacalao se siguen vendiendo a granel…

Feliz día 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Sobre la lógica y la reflexión

A mayor velocidad, menos lógica, menos reflexión. Nos estamos acostumbrando a que nos sinteticen la información o nos la den mascada y/o interesada. Hace algún tiempo hablé sobre ello en La lógica aparente. Estamos tan presionados que, más que reflexionar sobre el origen y las causas de los problemas y opinar de una manera razonada, lo que hacemos es seguir la opinión de la mayoría que se encuentra a nuestro alrededor por aquello de la comodidad. Nos amparamos en la masa, jugamos a caballo ganador y nos comprometemos poco. Así no se avanza mucho y sólo aquellos que miran desde otras perspectivas realmente son capaces de aportar cosas interesantes. Los demás, followers y refollowers.

Que no es el caso del alumno de esta anécdota que os dejo hoy.

Un profesor de física y química, con ganas de tomar el pelo un poco a sus alumnos, les puso un examen en el que formulaba la siguiente pregunta.

¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle 
(el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:


En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.
 En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial. Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.


Hay dos posibilidades:


Primera: si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.


Segunda:  si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.

¿Qué posibilidad es la verdadera?:si aceptamos lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera "hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo", y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número dos es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido, dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar "¡Oh, Dios mío!" 


Dicho estudiante fue el único que sacó "sobresaliente".

Feliz lunes

jueves, 9 de diciembre de 2010

Noches tristes de la India



Algunos viernes toca Soul India. Hoy un capitulo que habla sobre la soledad en los viajes, sobre esos momentos en los que echas de menos algo o a alguien. En fin, momentos no sé si de bajón, pero si instantes  en los que te sientes solo.

Feliz fin de semana

Noches tristes de la India

Había estado lavando ropa en el cuarto de baño: un baño sin bañera, sin plato de ducha, un baño de ventana arelada y bombilla de luz tenue; un baño indio donde el mayor lujo eran dos grifos de agua fría; la caliente inexistente, a pesar de que el Mandir Palace era un hotel con «Hot water» y «Fully air conditioned». 

Mis coladas rajastaníes eran siempre iguales, metódicas: primero la selección: esto sí, esto puede aguantar, a esto no le da tiempo a secarse, esta camiseta está para tirar... Luego, colmar el lavabo de agua, un agua color arena de playa cuando atardece, y taponar el desagüe con un calcetín para evitar la perdida del agua. Introducía la ropa recordando el principio de Arquímedes, el único que nos aprendíamos aquellos que nacimos de letras: la espolvoreaba con los sobrecitos de detergente que por una, dos o tres rupias adquiría en las tiendas y hundía mis manos en el agua una y otra vez estrujando, retorciendo, golpeando, emburruñando y aclarando una ropa que día a día iba mudando en harapo. Con las manos aún lubrificadas y pegajosas, analizaba la mejor ubicación para colgar la ropa en el improvisado tendedero en que convertía mi habitación.

Ya de noche, y después de reorganizar unas notas y ducharme, salí a cenar. Ese día ya sabía dónde: en un foro de viajes en Internet alguien recomendaba un restaurante en el que se podía disfrutar de excelentes vistas y sabrosa comida rajastaní, y donde, según escribían, se podía tomar la mejor cerveza de Jaisalmer. Era un restaurante conocido, tenía su propio cartel; era un restaurante «recomended» por las más prestigiosas guías de viaje. Yo, que me esperaba un lleno total, ambiente internacional, alguien con quien cenar, algo distinto para variar, me encontré con un establecimiento vacío, desolado, lúgubre, grimoso. No sabía si quedarme o irme, pero al final me quedé, por la admirable perspectiva que la azotea tenía de una calle que lentamente iba bajando su volumen.

La cena, de carta plastificada, de ventilador engrasado; la cerveza, de chico de los recados. El ambiente internacional eran banderas de varios países pintadas en los laterales de unas paredes teñidas de verde cuarto de baño; de bar de botellín, cacahuetes, embutido y queso rancios.

Fue una cena aburrida, desganada, una cena de derrota. Como pájaro que come porque no puede cantar, engullí una especie de alpiste que sirven los indios al final de las comidas para refrescar la boca, pagué sin esperar la vuelta, y bajé las escaleras del destartalado edificio deseando encontrarme a alguien con quien hablar. Nadie, solo las vacas que paseaban o dormitaban en medio de unas vías que como única luz tenían mi pequeña linterna. No había comerciantes, no había tráfico, no había ruido, no se escuchaban voces. Sólo mis pisadas.

El cierre de los comercios, las gradas sin gente, dos metros más de espacio para caminar y el silencio, daban la impresión de que estuvieses no en una ciudad del desierto, sino en el desierto mismo. ¿Dónde estaban las fiestas de los mercaderes?, ¿dónde moraban los músicos?, ¿dónde Scherezade? 

Deambulé una y otra vez con la esperanza vana de tropezar con un refugio, un buenas noches, un hasta mañana, un por favor ven: nadie, sólo la noche y yo. En un intento desesperado, extendí mis brazos en cruz para abrazar a Scherezade, recogerla y arrullarla sintiendo unas mejillas que yo imaginaba de seda. Quería ser yo el que todas las noches contase cuentos, historias bonitas, divertidas, historias perfectas: no mil y una, sino dos mil, tres mil... todos los amaneceres, todos los ocasos, toda la vida... No liberarme nunca de unos labios que acariciaban cuerpo y alma, de unos ojos que inyectaban pasión, entrega, comprensión, devoción, amor. Pero ella no estaba.

Al llegar al hotel, al lado de mi habitación, en un patio, dos muchachos dormían al aire libre bajo un techo de estrellas mustias. Como cama la insensible piedra, como sábanas sus manos cruzadas. Con apenas quince años, eran los que de alguna manera custodiaban el hotel y hacían funciones de botones.

Dicen que el desierto del Thar tiene uno de los cielos más estrellados del mundo; pero ese día las estrellas estaban  muertas, apagadas, recogidas en las dunas de la tristeza al ver la soledad de las calles negras. 





miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tenemos el disco duro petado


Hace unos meses impartí un curso sobre los recuerdos del cine y del turismo (que por cierto aún no me han pagado y ya va para siete meses) en el que a modo de introducción, antes de meterme en materia turística, comentaba que la memoria es parte integral de lo que es una persona y que a través de ella recordábamos y percibíamos. Sin ella, seriamos como vegetales, no podríamos pensar ni actuar: un desastre

Según algunas investigaciones (lo siento no tengo la fuente y no lo he comprobado) sólo recordamos un 50% de lo que escuchamos, un 35% al día siguiente y el 25% un mes después; pero todo lo almacenamos, lo que pasa es nuestra memoria establece, por lo visto, prioridades a corto, medio y largo plazo y , por eso, unas cosas las recordamos y otras no, o las recordamos en otro momento, por eso a nadie le debe extrañar que cuando esté, por ejemplo, mirando el mar, se acuerde del día en el que le suspendieron un examen de mates o preguntarse por qué se ha acordado de ese día del colegio cuando está, pongamos por caso, viendo Matrix.

Yo lo que pienso es que nuestra memoria es como un ordenador en cuyo disco duro vamos almacenando todo, al que de vez en cuando debemos incorporar otro externo porque el nuestro no da para más. Está petado. Y no es por capacidad, que por lo visto eso que tenemos dentro de la cabeza tiene espacio para aburrir, sino por el procesador de la información que no está preparado para esta nueva era de los unos y ceros como ya conté en De velocidad, de tecnología, del alma y de la mente.

El estar en la era de la sobresaturación de la información y del conocimiento nos lleva a almacenar más cosas de la cuenta en nuestro cerebro (en nuestro disco duro) cargando más y más los “directorios” de los inputs que nos llegan desde todos lados, a toda leche y, muchos de ellos, sin quererlos ni haberlos solicitado, por lo cual, a posteriori, es más difícil separar el grano de la paja debido a que el “delete” humano funciona arbitrariamente al tener emociones; y la papelera de reciclaje por mucho que la quieras borrar se queda en la caché.
La supervelocidad en la que vivimos y la autovelocidad que nos imponemos nos lleva a guardar, a guardar como, como en el ordenador, cosas para luego: es decir, cosas para luego reflexionar o darles una vuelta, para no dar por válido todo lo que recibimos o para profundizar sobre ellas que después dejamos un poco de lado porque entran otras nuevas, otras prioridades u otras urgencias, lo que nos lleva a pasar muy por encima sobre casi todo, lo que impide obtener una visión, al menos más imparcial de las cosas o dar por buena cualquier información que recibimos provocando, al menos en mi caso, que mi “procesador” no funcione adecuadamente o vaya siempre a ficheros recurrentes aunque tenga petado el disco. Y eso me preocupa.

Me preocupa porque, al final, tengo la sensación de que el disco duro se me puede llenar de “mierda” inútil o que algunos de esos “ficheros” los pueda propagar inconscientemente como verdad para que actúen como un virus; un troyano, que se instala en las mentes de otras personas para petarles su disco duro, acción esta, por otra parte, que hacen formidablemente muchos medios de comunicación, gobiernos, políticos y demás fauna transmisora de información.

Y es que los hastags o las etiquetas que vamos poniendo y utilizamos para clasificar están haciendo mucho daño… y si no echad un vistazo, los usuarios de Twitter a estos dos y  lo comprobareis #controladores #wikileaks.

Lo que si os recomiendo es el último Thinking Souls Entonando el mea culpa con los amigos Javier Rodríguez Albuquerque, Katy, Asun, Josep Julian (@josepjulian), Pablo Rodríguez (@pablorb), María Hernández y Fernando Rodríguez de Rivera (@FernandoRRivera)


  

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los videos de Soul Business III – Viajes

Tercera serie de videos del blog. Hoy relacionados con viajes. Muchos de los que pasáis por aquí sois viajeros. Espero que os gusten  a los que no los hayáis visto.

Este primero nos sugiere que el viajar abre la mente y apareció en el post :


Sportfreunde Stiller - Antinazibund
Cargado por goldrausch. - Explorar otros videos musicales.

Este segundo lo monté y utilicé para un curso de cine y turismo que impartí este año. Apareció en el post:





Y el ultimo, es una particular visión de Leo Harlem sobre el mundo de los viajes. Apareció en:

domingo, 5 de diciembre de 2010

Actitudes que a veces olvido


El otro día hablaba en el post 10 actitudes para tiempos convulsos sobre la importancia de la suma de pequeñas actitudes para llevar, más bien que mal los tiempos que corren; o todos, que estas actitudes creo que son buenas para cualquier momento. He de aclarar que alguna de ellas me cuestan más que otras y que, en ocasiones, me faltan, me fallan o se debilitan por aquello de las dudas, de los miedos, de las incertidumbres o del cansancio.

Uno, que sabe que la vida es un largo y tortuoso camino, en el que siempre vamos a encontrar dificultades, sabe también que en algún tramo, en algún momento, nos va a intentar poner a prueba o derrotar, si no lo ha hecho ya; y sabe también que sólo manteniendo ciertas actitudes, uno transita, al menos en paz.

Hoy os dejo estas 10 palabras que resuelven la sopa de letras que dejé el otro día; 10 conductas que cuando las he seguido siempre me han proporcionado equilibrio y que cuando las he olvidado o pasado de ellas, me he sentido  vulnerable y confundido.

Solución  a la sopa de letras: Confianza, Humildad, Fuerza, Constancia, Ilusión, Empatía, Sacrificio, Alegría, Generosidad, Paciencia.


Confianza – Para creer en lo que haces aunque te digan que estás equivocado. Posiblemente quieran cambiar tu forma de actuar o modelarla; pero a veces el precio que se paga por no confiar en uno mismo y en los demás es demasiado alto

Humildad – Para reconocer cuando te equivocas y pedir ayuda aún sabiendo que muchos los entenderán como signo de debilidad y aprovecharán para debilitarte. La soberbia siempre ha sido mala compañera de viaje.

Fuerza – Para no decaer cuando todo está en contra, para aguantar la presión y manejarla de la forma más coherente posible. Para “luchar” por lo que merece la pena.

Constancia – Para que la fuerza, como en Star Wars, te acompañe. Es muy probable, seguro más bien, que no aciertes a la primera ni a la segunda o que no funcionen. La mitad de las veces es por falta de constancia.

Ilusión – Necesaria para poner toda la pasión en lo que hagas. Probablemente encontrarás muchas piedras en el camino. Seguramente pasarás por momentos en que parece estar perdida, pero mira siempre si te la hicieron perder o tu la perdiste porque no ignorar las palabras anteriores.

Sacrificio – Nada se consigue sin esfuerzo y si es así, al final, siempre se tendrá una sensación de vacío porque en realidad lo que te llega no es un resultado tuyo sino de las circunstancias. Cuando pintan bastos hay que renunciar a algunas cosas y sacrificar otras.

Empatía – Para saber que no eres el ombligo del mundo y que todos tenemos nuestros propios problemas, nuestras frustraciones; que lo que para ti no es importante para otro si lo es y que sólo entendiendo a las otras personas podrás juzgar de forma ecuánime, si es que la ecuanimidad existe.

Generosidad – La generosidad para ti y para los demás. Si solo piensas en ti, al final estarás sólo aunque te creas rodeado de gente. Todo lo que no se da se pierde.

Paciencia – En el sentido de saber esperar el momento adecuado y no precipitar decisiones por el único hecho de cambiar pensando que así se solucionan los problemas. Cada cosa, al final, encuentra su sitio: otras veces no habrá que esperar.

Alegría – Como vitamina que te “ponga las pilas” y te ayude a enfrentarte a cada día. La alegría es contagiosa y una de las principales motores para la motivación. Sonríe y transmite tu sonrisa. Los que están a tu alrededor te lo agradecerán.

Lo malo de todo esto, es que a veces estas actitudes, estas palabras me las dejo en casa. ¿y vosotros?

Feliz lunes


jueves, 2 de diciembre de 2010

10 actitudes para tiempos convulsos

Son malos tiempos para la lírica como cantaban los chicos de Golpes Bajos. El mes de noviembre ha sido particularmente jorobado como podéis leer en El libro de bitácora que Josep Julian nos regala todos los meses. Quizás sea una cosa mía, pero me da la sensación de que el personal cada día está más nervioso e irascible. No sé si cuando llegue la Navidad, por aquello del amor, los buenos sentimientos y todo eso se calmarán las cosas o si, por el contrario, en lugar de una blanca navidad vamos a tener una triste navidad o se va a liar la de Dios es Cristo.

El caso es que esta crisis, recesión, o sin dios en el que vive el mundo hoy nos está alterando de tal manera que los nervios están a flor de piel y el personal se calienta con suma facilidad. No es para menos; más de cuatro millones de parados, la bolsa en caída libre, expectativas de salir cero, recortes en empresas, consumo por los suelos etcétera etcétera. Como estamos comprobando, de esto no se está librando nadie ni casi nadie y yo, tu, o tu primo podemos ser los siguientes en engrosar la lista del paro o en arruinarnos, independientemente de todo el esfuerzo realizado. Y esto, lógicamente, lo llevamos fatal.

Todo esto viene a cuento de que me he pasado por los blogs de los chicarrones del norte, es decir, por el de José Luis Montero y Javier Rodríguez Albuquerque y le he estado dando vueltas a sus artículos (están linkados en sus nombres) que hablan, desde mi punto de vista, más que de la crisis, de la condición humana y de cómo somos: la crisis es una consecuencia de nuestras conductas.

Ya va para más de dos años que pintan bastos (cuando nosotros pensábamos que toda la vida iba a pintar en oros y copas; y es que molábamos mazo) y observamos que ahora los que manejan realmente el cotarro nos cantan las cuarenta y nos hacen hipotecar hasta las diez de monte.

No aprendemos, ni comprendemos, ni queremos comprender, o más bien aceptar, que los buenos tiempos tardarán mucho en volver o como las oscuras golondrinas de Becquer no volverán.

Así las cosas, vamos descubriendo que estamos “enganchados” al dinero más de lo que creíamos: el que lo tiene en exceso porque quiere más o no quiere perderlo, el que tiene menos porque quiere tener al menos lo de antes y el que no lo tiene porque la carencia de parné lo paraliza  ya la sociedad se encarga de excluirlo abandonándolo a su suerte). Todos asustados, todos con miedos y recelando de todo y de todos: confianza cero.

Como cantaba el grupo Flash & The Pan, el dinero no miente, hace aflorar lo peor de nosotros y acaba por descubrirnos a todos, aunque lo queramos negar. Unos, los más solidarios, los más humanistas saldrán bien parados; otros, los más “dinero dependientes” los más ambiciosos, los que lo adoran y su vida gira en torno al vil metal, no tanto, pero allá cada cual y su visión de la vida. 

De hecho, no estaría escribiendo este post si la situación económica fuese otra y las seguridades firmes, pero eso ya digo paso a mejor vida y nosotros, en teoría, a peor.

Sabiendo pues todo esto, creo que lo mejor es tener actitud para afrontar estos tiempos convulsos, y eso creo que se consigue con pequeñas actitudes. Hoy os dejo 10 en formato sopa de letras, para que os entretengáis un rato, pero si no tenéis tiempo o pasáis, en otro post resolveré la sopa y el porqué de esas palabras elegidas.

Y es que todos querríamos y necesitamos una palanga como dice nuestra querida MaS

Por cierto, hay Thinking Souls nuevo sobre Frases de Viajes con María Teresa Trilla, José Luis Montero, Javier Rodríguez Albuquerque, Francisco Alcaide, Katy, Pilar Mandl y Begoña Gozalbes.

Feliz fin de semana



lunes, 29 de noviembre de 2010

Lo que sientes en los viajes


No sé si la frase es suya o de donde la ha sacado. El caso es que he capturado de Twitter esta frase que dejaba Francisco Alcaide (@falcaide)

“El lenguaje de la palabra tiene sus límites, hay cosas que no se pueden explicar, sólo se entienden cuando las vives”


Francisco, que además se está convirtiendo en un genial asesor de viajes, pues me sugiere páginas y artículos muy interesantes, me recomendaba dos buenas entrevistas a viajeros: Jorge Sánchez y Sandra Canudas que no es que me hayan puesto los dientes largos sino que me han hecho disfrutar muchísimo y, por unos momentos, trasladarme no sólo a lugares sino a sensaciones y emociones.


El otro día Cristal00k en su post Vuelos escribía lo siguiente:

Hay momentos y lugares, más allá de lo majestuosos o recoletos que nos resulten, en los que parece que la naturaleza vaya a absorbernos. Haciéndonos sentir su poder de abducción, al punto, que parece que vayamos a desaparecer en ellos como un árbol o un insignificante, pero no por ello menos importante, guijarro más.”

Curiosamente, hoy volviendo de Gran Canaria miraba por la ventanilla del avión y aún sabiendo que aterrizaría en Madrid, mi mente se iba a otros lugares, concretamente en este caso a Estambul y después a Siria.


En numerosas ocasiones he hablado de lo que se aprende en los viajes, he escrito sobre lugares, he sugerido algunas cosas y he explicado alguna de las razones por las que viajo; pero creo, como se decía más arriba, hay cosas que no se pueden explicar. Me encantaría poder hacerlo, pero son tantas las sensaciones, las emociones, las respuestas… tan intenso todo lo que se vive, que cuando uno se pone a ello tiene la sensación de que no se acercará ni de lejos a lo vivido.


No es cuestión de que el viaje te ayude a descubrirte o a conocerte, sino que éste te ayuda a activar emociones que parecían estar aletargadas o atrofiadas, quizás porque habitualmente el viaje rompe con las rutinas lo que le permite a uno que sus sentidos estén dispuestos a escuchar el sonido del mundo, a palparlo, a olerlo, a degustarlo, a beberse con la mirada paisajes, gentes y situaciones, o quizás sea por que cuando uno viaja por placer es libre y esa libertad permite, de forma natural, no sólo sentir e interiorizar, sino expresar todo lo que realmente eres.

Hay cosas que son difíciles de explicar

Feliz Lunes





jueves, 25 de noviembre de 2010

Lo que te puede pasar si sólo tienes un punto de vista o ¿cuál es tu nivel de coherencia?


En ocasiones nos obcecamos con una única visión de las cosas. Tendemos a ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el nuestro. Percibimos como nos da la gana o como nos interesa; y criticamos o acusamos a los demás de cosas que hacemos nosotros. Es normal, humano, aunque no adecuado.

Da lo mismo el tema que se toque.  Trabajo, gobierno, inmigración, capitalismo, solidaridad, negocios, ética, tendencias… lo que hace el resto nada tiene que ver con nuestra forma de pensar o actuar.

Nos pasamos de listos y solemos decir aquello de “no es lo mismo” intentando justificar unas diferencias que objetivamente no existen y se nos llena la boca de sentencias y frases que curiosamente se pronuncian con la vehemencia de quien está enfadado y no con la serenidad que aporta la rectitud. ¿Curioso no? Fijaos en vuestro jefe, o en algún empleado, o en un político, en lo que veis y observáis a vuestro alrededor y coincidiréis conmigo en que esto ocurre muy a menudo.

Pero en el fondo, mucho de lo que criticamos podría ser un reflejo de lo que somos. Y es que nuestro nivel de coherencia dependiendo del día está bajo mínimos.

La historia nos ha dejado múltiples anécdotas que lo confirman. Como las que os dejo hoy.

Feliz fin de semana

Se cuenta que llevaron preso ante Alejandro Magno al capitán de un barco pirata. Alejandro le reprochó su conducta en los mares y el pirata, sabiendo que iba ser castigado solicitó defenderse:

- Me llaman pirata porque sólo tengo un barco. Si tuviera toda una escuadra y un ejercito, me llamarían conquistador.

No tuvo Alejandro Magno más que reconocer que tenía razón y decidió perdonarle la vida.

Otra historia nos narra que un amigo del poeta Calímaco de Cirene, le contó que su vecino había hablado de cosas con él que no favorecían en absoluto al poeta. Calímaco respondió:

- El no habría hecho eso de no haber sabido que le oías con gusto.

Durante una visita a Inglaterra, un periodista le preguntó a Gandhi qué era lo que opinaba sobre la civilización occidental y su forma de vida.

- Cuando leo el Evangelio, me siento cristiano; pero cuando veo a los cristianos hacer la guerra, oprimir a los pueblos colonizados, enriquecerse, beber alcohol y fumar opio, me doy cuenta de que ellos no viven de acuerdo al Evangelio.

Otra anécdota cuenta que durante una visita del presidente de la entonces Unión Soviética Nikita Kruschev a Estados Unidos, un periodista le preguntó que si en caso de que se desencadenase una guerra por seres extraterrestres Rusia y Estados Unidos se unirían para repeler el ataque.

Kruschev le miró con calma y le dijo.

- Joven, usted no ha pensado bien su pregunta ¿Imagina usted que seres dotados de la inteligencia suficiente para realizar viajes interplanetarios o interestelares serian capaces de pensar en declarar la guerra a alguien?

Un soldado del ejercito del mariscal Mauricio de Sajonia fue encontrado culpable de haber robado gallinas por valor de seis francos y, en consecuencia, fue condenado a muerte. El mariscal, que estaba presente en el juicio sumarísimo, le dijo:

- ¡Eres un idiota! ¡Jugarte la vida por seis francos!

- Mi general, en el frente me la juego cada día por veinticinco céntimos.

Gracias a tan certera respuesta salvó la vida. 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Reflexión; Pigs on the wind

Hay, ay o ahí (según lo que se quiera hacer con la lengua y gramática) que los días salen raros. Grecia, Irlanda, la bolsa a hacer puñetas y Portugal y España a la espera. Si al final, “los listos” van a tener razón. PIGS on the wind; osea que nos demos por jodidos. Menos mal que en Thinking Souls hoy tenemos a Josep Julian para que nuestras emociones no se vayan a donde la espalda pierde su nombre.

Feliz miércoles
Pd. ¿Sabes leer canciones?


lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Habría que prohibir los cómics de Asterix?

Creo que casi todo el mundo conoce las historias de Asterix. Muchos las conservamos. A varias generaciones nos han hecho pasar unos ratos estupendos. Sin embargo, he de confesar que estoy preocupado.

Si, ya se que se trata de un comic y que las historietas están llenas de parodias y estereotipos, pero claro, con los tiempos que corren, no se yo si a alguna mente calenturienta, al mejor estilo de Torquemada y sus chicos, le dará por censurarlas y retirarlas del mercado. Puede parecer una broma, pero tal y como está el patio no me extrañaría. Y es que en sus páginas se pueden observar, cuando menos, comportamientos bastante extraños que no están alienados con los tiempos de hoy. 

Todo esto viene a cuento de que ayer estuve leyendo algunos de ellos que encontré mientras buscaba otras cosas y pensé: ¡qué raro! Con todo esto de lo políticamente correcto, el buen rollismo, de salvaguardar la moral, lo que debe ser y lo que no puede ser, lo normal es que desaparecieran a la orden de ya por fomentar conductas machistas, la violencia, la obesidad y tantas y tantas cosas…porque salvo los valores de la amistad y la ocasional solidaridad, pocas cosas positivas se pueden extraer de los irreductibles galos. Y si no fijaos:

Los galos basan su fuerza en las pócimas de Panoramix, en un estimulante o droguilla que les provoca un subidón de adrenalina, pero que por lo visto, debe alterar el cerebro porque todo, o casi todo, lo solucionan a leches. No razonan. Primero dan y luego preguntan. Poco dialogo, y no sólo con los romanos, sino con todo aquel que ve las cosas de otra manera a la suya. Una pócima para la violencia. Además con efectos secundarios. Fijaos en Obelix, se cayó en la marmita y lo que más le pone, además de comer como Pantagruel es repartir estopa por el hecho de repartir.

Además, si quisieran podrían devolver la libertad al resto de la Galia. Tan sólo repartiendo más poción entre otros galos se solucionaba el problema rápidamente, pero su seguridad no la comparten con el resto; son un poco egoístas en este sentido.

Lo de las mujeres también tiene delito. Siempre están en un segundo plano, son tratadas de forma machista o de medio tontas y sólo cuando el pamplinas de Obelix o el astuto Asterix se enamoran de una, parece que son más listas. Nunca o casi nunca aparecen en los banquetes y prácticamente sólo se las ve haciendo la compra en la pescadería de Ordenalfabetix o criticándose unas a otras. Machismo por un tubo.

Tampoco es que sigan una dieta mediterránea, pues poca veces se les ve comer verdura y casi siempre comen Jabalí: en grandes cantidades, eso sí. Claro, que dadas las condiciones sanitarias en las que se vende el pescado en el pueblo (permitido por las autoridades sanitarias) y que suele ser motivo de peleas, es normal que lo tomen la menos de las veces.
Y ¿qué me decís del pobre bardo? ¿por qué siempre le excluyen de las fiestas, le tapan la boca y le atan? ¿por qué ese poco respeto a su profesión aunque cante fatal? Eso también es discriminación.

Y puestos a pensar ¿en qué curra el jefe?, ¿cuál es su ocupación aparte de bañarse una vez al año? No sé, pero en eso pueblo trabajar, trabajar pocos: Obelix con sus menhires que para el es como modelar plastilina, el herrero que se pasa la vida haciendo armas y el pescadero que vende genero en mal estado. De vez en cuando alguno pasea vacas, pero no se ve a muchos trabajar.

Y uno piensa si éstas historias, en manos de los niños no será peligroso, porque si sacamos punta al asunto, en las historias aparecen varios de los pecados capitales ira, gula, pereza, soberbia, envidia y menos la avaricia y la lujuria que apenas aparecen, los otros se suelen repetir.

Dado como somos a sacar los pies del tiesto, a montar el pollo por cualquier cosa y crear debate en tertulias televisivas en las que los paladines de lo “único correcto” se dedican a la perorata interminable por la cosa más nimia, me extraña que no hayan pedido la retirada inminente de las historias de los irreductibles galos, de las historias del Pato Donald, (que también tiene lo suyo) y del Correcaminos (que éste, por cargante estaría hasta justificado).

Dentro de unos días volverán las campañas sobre los juguetes responsables, que no sean sexistas, que no sean bélicos…habrá debate, pero al final los mismos que lo provocan acabaran por hacer la vista gorda con el último video juego sobre los comandos especiales o les compran un karaoke para que sean como los chicos de Operación Triunfo  o si les llevas la contraria te pegaran dos gritos o te darán dos leches.

Los mismos que un día se querrán cargar los tebeos de Asterix. Y es que no hay que sacar las cosas de quicio;  y a veces se nos va la almendra buscando tres pies al gato.

Feliz lunes


viernes, 19 de noviembre de 2010

Cosas que no me traigo de los viajes


No soy muy aficionado a los souvenirs, nada diría yo. Es más, mucho de los que veo cuando viajo me horrorizan y me hacen tal daño a la vista que acostumbro a salir escopetado de aquellos lugares donde abundan esas esculturas que representan el monumento de turno que se visita o el emblema de la ciudad o ese sinfín de máscaras, miniaturas, platos con fotos, cerámica en serie varia con la leyenda de turno etcétera. 

Tampoco soy un apasionado de las compras y éstas, las suelo dejar para los últimos días, no muchas y preferiblemente cosas que vayan a ser útiles o que sepa que les va hacer ilusión, o al menos no te las van a tirar a la cara, los receptores de las mismas. Comprendo y entiendo que haya gente que su principal objetivo del viaje sea comprar. Cada cual es cada cual.

Todo esto viene a cuento de que el post de hoy se iba a titular “Cosas que me traigo de los viajes”, pero como son tantas las que me traigo, voy un poco mal de tiempo y estoy muy cansado le he dado la vuelta a la tortilla y he escrito esta pequeña introducción para dejaros otro capítulo de Soul India donde cuento una experiencia en la ciudad de Jaipur donde si te descuidas acabas más timado que los clientes de Madoff.

Feliz fin de semana


¿Compras? No, de momento

En la Ciudad Rosa vuelves a un pasado que alguna vez creíste haber vivido. En las cuadriculas de los barrios, diseñados de acuerdo a las castas, a la religión, en los ordenados bazares, rememorabas cosas que hacía muchos años desaparecieron de tu mente. Se veían cachivaches que ignorabas para qué servían. Aún haciendo un tremendo ejercicio de imaginación, no te explicabas qué utilidad podían tener determinados artilugios. Cuando preguntabas su utilidad, la población no sabía responder porque no te entendían. Si insistías en saber, en segundos tenías dos o tres niños, vigilados de cerca por sus madres, que te tiraban de cualquier parte para que entregases unas monedas; o tres ricksawhs wallash que se disputaban el honor de pasearte por la ciudad; o un amable y risueño jaipurense que, después de poner la ciudad a tus pies, quería hacerte millonario escoltándote a un taller de joyería —«el negocio del siglo»— de donde seguro saldrías con menos de lo que entraste.

Dinesh, en no pocas ocasiones, insistía en llevarme a tiendas. Lo sugería de una forma discreta porque sabía que no le iba a hacer caso. Aún así, y mientras circulábamos por las saturadas avenidas de Jaipur, apuntaba señalando con el dedo índice: «aquí se venden las mejores alfombras, en este taller de joyería trabajan mis primos, este el mejor emporium de Jaipur; todo bueno, nada falso, barato, very cheap».

En Jaipur, percibí alguna de las diferencias que existían entre los pueblos y ciudades. Si bien en los pueblos tienes menos actividades para realizar, ya que prácticamente no hay nada, el ambiente que se respira es mucho más sano. Las miradas son hospitalarias, la vida es más natural. En las ciudades es diferente, y muchos ojos esconden la codicia; son miradas que esperan turno para intentar una venta. 

Yo, que no soy un gran comprador —al contrario que mi amigo Paco, uno de mis maestros en eso de la vida; un negociador capaz de desquiciar a los mercaderes de medio mundo—, y que para comprar me vuelvo loco hasta que encuentro algo que me guste, me metí en una tienda con el objetivo de tener referencias de precios para mi hermano. Por supuesto, fui acompañado del estudiante de turno en su día libre que sólo pretendía practicar inglés conmigo. Y practicar inglés conmigo es como practicarlo con los indios Tabajara: era obvio que el único interés que tenía en mí era el de mi cartera. El caso es que accedí; ese día por lo visto necesitaba marcha.

 De vez en cuando viene bien ir a esas escuelas de ventas que son los zocos, los bazares.

Me mostraron tres destartalados pisos repletos de todos los tejidos imaginables, al tiempo que el dueño, simpaticote a más no poder, me agasajaba y halagaba su mercancía: «¿Quiere un té?, ¿quizá un refresco?, ¿bonito eh? Esta calidad no se encuentra en otros lugares de Jaipur, ¿cuántas se lleva?, precio indio, me ha caído bien». Unos minutos más y me sacan el género de la tienda de al lado.

Aburrido de tanta sin razón en los precios, de ser percha de vestidos, maniquí de pasminas y Aladino de alfombras, decidí irme. No era posible; seguían desplegando mercancías para ver y regatear. Tejidos, por otro lado, que parecían bastante falsos; tan falsa como la afectación de los comisionistas de «no comprar, solo mirar, es gratis».

Los precios de las alfombras y textiles en India, más asequibles que en España, son elevados para presupuestos escasos sin son buenos, y el que pretenda venderte una pasmina de cachemira por menos de tres euros te la está colando. Eso es imposible allí y en Sebastopol. En India se puede adquirir de todo; pero también es cierto que para hacer una buena compra hay que entender bastante; que no era mi caso. Las calidades pueden variar considerablemente, lo que dificulta la distinción de la mercancía.

En cuanto a la bisutería y artesanía no hay gran cosa que merezca la pena. Supongo que alguien que lea esto no estará de acuerdo con esta afirmación. Es cuestión de gustos y yo de esto, sí que escribo.

En todos los comercios, tenían montañas de artículos para turistas. Comprar esos recuerdos se me hacía ciencia-ficción. Es como si en España me agenciara una muñeca vestida de flamenca, unas castañuelas, o un abanico de mala calidad. Algo que ni en un exceso de Jumilla haría.

Abundaba la horterada y lo de los dioses ya clamaba al cielo. En carteles de colorines, en bronce o plástico inundaban las tiendas y eran una de las preferentes «maravillas» que procuraban colocarte los vendedores: eran dioses de baratillo que parecían sacados de una portada de un disco de heavy metal.

Y es que, a veces, aunque quieras es imposible comprar.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Los videos de Soul Business II

Segunda entrega de los videos que han aparecido en el blog. Los tres que dejo hoy tienen que ver con el Mundo y esos seres de dos patas (porque a veces somos patanes) que se encargan de tunearlo y maltratarlo.

Lo peor de todo es que, como seres olvidadizos que somos, no somos conscientes de lo que hacemos. Poe eso, he elegido tres videos que me sugieren cómo estamos, cómo deberíamos  actuar y que es lo que pasaría si lo hiciésemos.

Feliz fin de semana

En el post: ¿Brotes verdes?


miércoles, 17 de noviembre de 2010

El dolor de las nubes



Hay días que amanecen brillantes, llenos de vida y a cierta hora se nublan. Hay nubes que afectan y otras que no. No importa si son negras o violetas; no importa si son cúmulos, cirros o aisladas. Si son constantes, de evolución, o si desaparecerán. 

Lo que realmente importa es si la nube duele. A mí  hay nubes que me duelen, no por lo oscuras que sean, que los colores y matices son bonitos, sino más bien porque cuando las miro me gustan y desearía que dibujasen en el cielo sus más bellas formas: si habéis  mirado alguna vez las nubes dejando la mirada más de varios minutos sabréis de lo que hablo.

Y uno mira y mira y desea construirlas y manejarlas según sus gustos o, al menos que guarden cierta armonía con lo que tu estás construyendo con tu mirada, pero al final sabes que los vientos o los acontecimientos cambian el rumbo de tus deseos lo que te lleva a vivir en una eterna borrasca con respiros de días claros, como si fueses un escocés de las tierras altas.

Ese quizá sea mi destino, o posiblemente me haya acostumbrado a ello. Hoy he tenido otro de esos difíciles en los que parezco la bolsa, puñetera borrasca de subidas y bajadas.

Mi madre sabía y sabe de mi, y por eso quizá escribió esto hace tantos años que en lugar de bigote me salía pelusilla, pero que os dejo (sin consultarla, sin SGAE por medio,  ni nada que reclamar por parte de su autoría) porque en realidad no ha cambiado nada . La  vida, en mi caso, es continua borrasca, pero a fuerza de convivir con ella me manejo en este “valle de lágrimas”

Si yo pudiera adentrarme,
dentro de esa tu borrasca..
Pasar como un aire suave,
que diera paz a tu alma

Si todo fuera silencio
Si tu por fin escucharas
Oirías mi corazón …latiendo
a golpe de aldaba

Llamando dentro del tuyo
para pedirte posada…
posada del peregrino
que no quiere pedir nada

¡Sólo entregarte su amor,
su verdad y su esperanza!

A mi hay días que me duelen las nubes, pero eso no me impide desearos un Feliz miércoles.

Hoy Thinking Souls: Comentarios frescos con Myriam, Francisco Alcaide, Rafa Bartolomé, Pepe Moral, Katy, Fernando Rodríguez de Rivera y Begoña Gamonal

lunes, 15 de noviembre de 2010

Preguntas o respuestas a medias, o cuida la comunicación


La comunicación es un arte pero como todos sabemos se producen continuos fallos en la misma. Muchas veces por no escuchar, otra por no saber interpretar y las más de las veces, porque ésta se deja a medias, lo que en ocasiones producen mal entendidos o a interpretaciones que dan por hecho el desenlace del resto de la comunicación.  Y es que a veces no es una cuestión de ser exactos, sino de pensar un poco más sobre lo que estamos hablando porque si no, nos puede ocurrir como al personaje de la historia que os dejo hoy que por dejar las comunicación a medias se encontró con una situación que no esperaba.

La historia aparece en otro de mis libros favoritos “El círculo de los mentirosos” de Jean-Claude Carriére, un fantástico libro que utilizo a menudo como fuente y que me permite, entre otras cosas no tener que desarrollar mucho el post porque la historia lo explica por si solo.
Feliz lunes

Un hombre que vivía solo se instaló en un apartamento de reciente construcción. Era un apartamento de dos habitaciones, situado en una de aquellas edificios feos de varios pisos se elevaron en el siglo XX por todas partes.

Aquel hombre, cortés por naturaleza, decidió presentarse a sus nuevos vecinos, que lo recibieron con amabilidad.

La última puerta a la que llamó fue a la del apartamento situado justo encima del suyo. Un hombre abrió, lo hizo entrar, pareció encantado por aquel gesto y le ofreció un vaso de oporto bastante bueno. Era un hombre que también vivía solo, en un apartamento de dos piezas idéntico, debido a las normas de construcción, al del nuevo inquilino.

En el transcurso de la conversación, este último se fijó en el papel pintado que cubría las paredes del vecino de arriba.

¿Le gusta? le preguntó el vecino.

Me gusta mucho. Es el papel pintado más agradable y seductor que he visto.
Si quiere, puedo decirle dónde lo he comprado.

Perfecto.

El vecino de arriba le dio la dirección de la tienda. Tras lo cual el nuevo inquilino, al darse cuenta de que todo el apartamento estaba recubierto por el mismo papel, preguntó:

¿Y cuantos rollos ha comprado?

Veintiocho contestó el vecino de arriba.

El nuevo inquilino se lo agradeció efusivamente y se fue.

Al día siguiente se acercó hasta la tienda, encontró el mismo papel pintado y compró veintiocho rollos. Empezó a colocarlo de inmediato y cubrió todo su apartamento, sin olvidar el más pequeño rincón.

Sin embargo, para su sorpresa, cuando hubo acabado el trabajo, vio que le quedaban diez rollos de papel que no necesitaba para nada. Subió rápidamente al piso de arriba, llamó, el vecino fue a abrirle, lo hizo entrar con una sonrisa en la boca, lo invitó a sentarse y le ofreció un vaso de oporto.

Perdone que le moleste dijo el nuevo inquilino , pero estoy un poco intrigado. He hecho lo que usted me dijo, he comprado veintiocho rollos de papel pintado, he empapelado todo mi apartamento, que es exactamente como éste, ¡y me sobran diez rollos de papel! 

dijo el vecino de arriba , a mí también.
  

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...