martes, 25 de mayo de 2010

De hoteles y personas


Hay muchas maneras de clasificar un hotel. La más habitual es por estrellas (en el caso de España y otros países) que suele obedecer a una legislación en la que se contemplan metros cuadrados por habitación, espacios comunes y servicios adicionales; otra relacionada con los folletos de los mayoristas de viajes que corresponden a turista, turista superior, semilujo, lujo y gran lujo: que la verdad no he entendido nunca por aquello de que, por ejemplo, no sé exactamente que significa una turista superior o semilujo (porque el equivalente a estrellas suele ser una broma) y cada país entiende las cosas de una manera. Existe otra forma de clasificar que es la que hacen los propios hoteleros que consiste en hablar de características del hotel precedidas de un “the most” y finalizando con un “in town” o cosas similares. Estas son las básicas, pero hay muchas más formas de clasificar un hotel que no corresponden a las anteriores y que obedecen, creo yo, a criterios más objetivos como pueden ser la antigüedad y estado de conservación, ubicación, precio, servicios disponibles etcétera. Dentro de esa objetivad, luego está la subjetividad de cada uno.

La vida por ocio y negocio me ha llevado a dormir, a alojarme o a pasar en ellos varias horas. Unas veces los he elegido yo, otros me han venido reservados  y otras han sido sugerencias. El caso es que tras estar en muchos de ellos, he llegado a la conclusión de que en realidad el mejor hotel es el que tiene mejores personas. No se trata sólo de la formación, que ayuda y bastante,  sino de que te hagan sentirte bien, como un invitado y no como un número de habitación.

Es decir, que se preocupen por ti sin ser agobiantes; que procuren buscar soluciones aún a sabiendas de que son complicadas, que sean discretos y al tiempo cómplices, pero sobre todo que estén orgullosos de su trabajo y de contribuir a que tu estancia en el hotel sea lo más agradable posible.

Es entonces cuando da lo mismo si el hotel tiene una o mil estrellas porque brilla por si solo; si los muebles son de época o del Ikea, si hay televisión o dispone de spa: Las posibles deficiencias las olvidas cuando tratas a estos profesionales que ya digo, lo mismo ni pasaron por Lausanne ni por otra escuela de hostelería, pero que saben hacerte una tortilla, prepararte un caldo cuando llegas o servirte una copa cuando llegas de madrugada; aquellos que te sonríen por la mañana y por la noche; te aconsejan un restaurante o una ruta; aquellos que no fuerzan de manual porque les sale natural y no necesitan más protocolo que saber que cuando se sirve a alguien hay que hacerlo con vocación, o al menos, con ilusión.

Hoy te acercas a muchos hoteles que pueden tener unas instalaciones magníficas, unas habitaciones muy cómodas pero que no ofrecen nada especial, nada que haga sentirte como en casa. Lugares cuyo personal estarán muy bien uniformados, muy bien preparados y muy correctos, pero que no aportan nada porque son fríos, porque no tienen alma.

He estado en muchos hoteles de esos que se llaman Luxury, de lujo o “que están de puta madre” en español cañí pero que no merecen más que una visita y una pobre clasificación: Hoteles que no me verán el pelo más, si no es por obligación.

Un día de estos, haré mi listado de cosas que no me gustan de algunos hoteles, pero la primera de ellas, es que el personal no tenga esa ilusión y vocación de servicio de la que he hablado antes.

¿Conocéis algún hotel de esos que me puedan gustar?

Feliz martes



19 comentarios:

Katy dijo...

Jejeje El hotel de la foto. Ese está bien, no se el servicio que tendría ni el Spa, pero esa cama es super. Hay hoteles con encanto, de esos dónde son los mismos dueños los que te atienden, y te ponen panecillos calientes, y croisanes recién hechos para desayunar.
No me gutan los hoteles grandes, son impersonales a pesar del buen servicio. Tambien mucho depende del motivo de tu viaje Creo que no habría porque mezclar trabajo con vacaciones:)
Conzco alguno...
Un beso

FAH dijo...

Fernando, muchas veces he comentado esto mismo que comentas. En hoteles de 5 estrellas GL y el servicio ha sido de lo peor que he tenido, algunos de estos hoteles muy conocidos en Madrid y céntricos... El problema es que la clave nº 1 de cualquier profesión es la "vocación" y hay mucho recién llegado con aires de director de hotel... y más cosas. abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Estoy con FAH, la clave es la vocación, y no sólo pasa en los hoteles; ocurre en todos los lugares donde necesitas lo que decías ese puntito de amabilidad, de profesionalidad...en fin de vocación en lo que haces.
Yo no he viajado mucho pero si que he puesto una X en algún hotel que otro.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Hola Fernando
Que razón llevas hermano, como buen Viajero Accidental, me he pasado media vida en esos hoteles de los que hablas que, por cierto, son más que los otros, los alma- hoteles.
Hombre, conocer, algunos conozco...
Mira, en Madrid suelo ir a uno pequeño y de una cadena generalista, el NH Balboa, pero su gente tiene "eso" que dices...En Londres tienes el Myfair Millenium que, pese a su aspecto, cumple.
Y ya te iré contando...
Cuidate, un abrazo

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Yo no tengo mucha experiencia acumulativa en cuestiones hoteleras. Viviendo en dos zonas turísticas como Tenerife y la Costa del Sol, poca falta me hicieron los complejos hoteleros, porque, o me alojaba en el "Mamma's Hotel Grand Palace", o en mi propia casa. Pero algo hay y variadito, sin llegar a ser Luxury.
Y es curioso porque me sentí igual de bien en un precioso hotel de Cascais (Portugal) que en un complejo de apartamentos "todo incluído" en el sur de mi isla. No depende de los servicios, sino, como bien apuntas, de las personas y su actitud hacia la tuya.
Otros lugares fueron "ni fú, ni fá", destinos bonitos o por trabajo, pero de los que guardo pocos recuerdos, excepto el desayuno porque en todos me ha parecido estupendo.
A ver si me toca la lotería y prometo hacerte una lista de "hoteles buenos". De momento, el mejor hotel recomendable, por calidad y servicio, es "volver a casa", pero sin abusar de las madres, ¿eh?, jaja.
Un beso, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:

Era un pequeño hotel familiar a orillas del Mekong en Vientiane regentado por un australiano curtidito en años y en la vida que junto a otras personas me hicieron la estancia muy agradable, incluido el desayuno je je. Es de esos sitios que apetece volver porque aparte de tener un precio fantástico, menos de 30€ la noche reunía bastantes de las cosas que busco en un hotel.

En cuanto a lo del motivo del viaje, pues no lo sé. Nunca lo he visto así. Si acaso que cuando vas de trabajo al final utilizas menos servicios.
Un beso

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Creo que sé de lo que estás hablando porque yo he tenido experiencias parecidas y para mí, la vocación es clave. Más en un mundo como el de la hostelería donde lo que marca la diferencia es el servicio. Un día habrá que hacer una lista de todo lo que gusta y lo que no gusta.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Es que si no tienes vocación, o al menos pasión por lo que haces o hacer las cosas con pasión las cosas no funcionan.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Hace años vivía al lado del NH Balboa pero nunca me alojé en el. ¿Verdad que un hotel con alma (con personas entregadas) lo puede cambiar todo? Gracias por las recomendaciones y eso espero, que me sigas contando que seguro que podrias escribir varios libros sobre el asunto.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María

Ja ja Mamma´s Hotel Grand Palace, ¡qué bueno! Dicen que como en casa en ningún sitio, yo prefiero hablar de confortabilidad que quizás es lo que experimentas y para tenerla, la buena actitud de las personas es fundamental. Eso es lo que diferencia un hotel bueno de otro ni fu ni fa, tenga lo que tenga porque muchas veces no es cuestión de la tarifa sino de la predisposición y como apuntaban Rafa y Francisco de la vocación,
También te digo que las madres suelen estar encantadas de que abuses de ellas je je
Un beso

Feli dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Lo siento, el comentario anulado anterior es el mío porque aparecía con la dirección de correo de mi pareja. El comentario es este:

Pues mira, yo viajo menos. Cuando es por trabajo me da igual, total, viajo poco. Ahora bien, cuando voy de vacaciones por España la respuesta es turismo rural. Ahí, el trato es esquisito. No tienes que buscarlo, porque viene de serie.
Un abrazo.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

De acuerdo contigo en todo, el trato al cliente es escencial.

Con respecto a comodidad-seguridad: recalco que hay hoteles de 4 estrellas (ya sè que no te gustan ls luminarias) que no ponen escobilla de inodoro o antideslizante en la bañera.

Besos

Myriam dijo...

dice ESENCIAL, vale

Fernando López Fernández dijo...

Hola javier:

Buena recomendación esa del turismo rural, aunque en algunas también hay unos cafres que mejor no pisar por allí. Recuerdo una casa de pescadores en Cambados que como hotel no valía nada, pero la gente fue maravillosa desde el momento que me dieron las buenas tardes. Y eso es una experiencia de lujo. Ya os contaré.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Myr:

Eres como el Guadiana, apareces y desapareces. Me vale lo de escencial como apócope de excepcional que os como debería ser el trato en los hoteles.
Y en cuanto a servicios, como dices si yo te contara...
Un beso

MTTJ dijo...

Hola Fernando,

Siempre que es posible busco pequeños alojamientos de carácter familiar, B&B, sencillos hostales e intento evitar las cadenas internacionales a no ser que tengan un precio muy tentador. No le encuentro ningún atractivo al hecho de entrar en una habitación del hotel XX de cualquier ciudad de Europa y ver el mismo cubrecama, la misma decoración ...que en el hotel de la misma cadena de la Conchinchina. (Aunque se agradece un buen colchón aunque sean idénticos). En grandes ciudades a veces es difícil encontrar alojamientos con encanto y las cadenas internacionales son la opción más decente.

Un abrazo

M.Teresa

Fernando López Fernández dijo...

Hola María teresa:

Estoy convencido de que tu podrías escribir una guia que riete tu de la de Michelin. De acuerdo contigo en que en determinados sitios es mejor una cadena, pero sabes tan bien como yo que no es lo mismo un Melia de que otro de , o un hilton de.... Al final lo que buscas no es decoración, ni 48 canales de Tv, Lo que buscas es calor y por eso sueles ir a otro tipo de hoteles

Deberias un día escribir en tu blog sobre ello. Seguro que está genial.

Un abrazo
Pd - Por cierto, en breve estará tu cuento. Gracias por la inspiracion.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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