miércoles, 26 de mayo de 2010

De Policleto y el 2.0


El escultor Policleto el Viejo empezó a esculpir simultáneamente dos esculturas iguales: una la trabajaba en público y la otra la creaba a escondidas, en un taller en los alrededores de Atenas. Mientras esculpía la primera, él hacía caso de todas las críticas, consejos y sugerencias que le ofrecían las personas de su entorno. Por el contrario, cuando trabajaba en la otra escultura, se dejaba guiar sólo por su inspiración.

El tiempo fue pasando y al cabo de unos meses, cuando ya estaban acabadas las dos esculturas, las expuso juntas: una enfrente de la otra. Para la primera –aquella que reflejaba las opiniones e incorporaba las críticas que los ciudadanos hicieron en su  proceso- sólo hubo censuras, mientras que para la otra –la que había hecho respetando su propia inspiración- todo fueron elogios unánimes.

Esta anécdota que se cuenta, que seguramente el paso de los siglos y las personas habrá tuneado, siempre me hizo pensar. Es más, me puso y me sigue poniendo en un dilema que todavía no he resuelto, que no es otro que dar con las claves que equilibren las esculturas; o lo que es lo mismo, que la inspiración del individuo no sea mejor que la del grupo como ocurre en la anécdota relatada; o que se diluya por exceso de no sé si llamarlo empatía o espíritu colaborativo. Para mi todo esto sigue siendo un enigma. Más en tiempos como estos en el que el 2.0 deja de ser una moda para convertirse en una necesidad, al menos en el ámbito corporativo, que para tomarse unas cañas, uno que en el fondo es un clásico sigue prefiriendo la barra del bar a las virtuales. El caso es que no encuentro ese equilibrio.

Todo esto viene a cuento del magnífico artículo de Alberto Barbero ¿A qué estás esperando para implicarte en el 2.0? que os recomiendo que leáis porque habla de la inteligencia colectiva y de muchas más cosas interesantes. Pues bien, a pesar de eso, de ser un convencido de que el espíritu y esfuerzo colaborativo es mejor que el individual sigo teniendo mis dudas no tanto por el concepto que lo tengo claro sino por su aplicación efectiva debido a dos razones fundamentales.

Una, la resistencia al cambio por parte de mucha gente que impide a la hora de abordar problemas o buscar soluciones encontrarlas, debido a que cada parte está en diferentes frecuencias, habla idiomas diferentes y se avanza más individual que colectivamente; otra a que se confunde espíritu colaborativo con criticar y rechazar (muy habitual en política por cierto) con aportar y mejorar. Y la última y quizás, la que más puede dar razón a Policleto, es que en el fondo somos egocéntricos amparados en la masa porque si realmente en lugar de opinar individualmente lo hubiesen hecho en conjunto las estatuas si no iguales hubiesen sido igual de bellas.

Por eso digo, que estoy en el dilema de que creo, pero en ocasiones me falta fe.  Muchas preguntas, muchas respuestas y menos claves: el dilema sigue ahí.

En Thinking Souls , que se publica hoy, no tengo ese problema porque cada uno de vosotros escribe su pensamiento y yo sólo los colocó. Y ese si es un trabajo colaborativo.

Feliz miércoles.


  

14 comentarios:

Economía Sencilla dijo...

Estupenda historia, no la conocía... al final los clásicos nos proporcionan toneladas de sabiduría!!

Me recuerda a lo de la paradoja de Abilene, según la cual en un grupo todos votan influidos un poco por lo que creen que pensarán los demás, con lo cual al final se llega a una solución que en realidad no gusta a ninguno (te dejo el link: http://www.economiasencilla.com/herramientas-y-tecnicas-de-gestion-de-empresas/tecnicas-y-herramientas-para-la-gestion-empresarial/abilene-y-las-sinergias.html).

Es una situación, como bien dices, difícil de gestionar, porque por una parte queremos que los equipos participen, conseguir más ideas, mejorarlas, sinergias, etcétera, pero por otra parte, tal y como relata la anécdota, no siempre el resultado del grupo va a ser superior al que conseguiría el individuo.

Por cierto, también estoy de acuerdo con que el artículo de Alberto es magnífico!!

Y gracias por hacerme partícipe de Thinking Souls!!

Un abrazo
Pablo Rodríguez

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Me ha encantado conocer a Policleto, este señor artista con nombre de Tebeo y su forma de actuar.
Pero en el asunto del 2.0, pondré de ejemplo tu blog o el de cualquiera de tus comentaristas.
Si la idea es "buena" (que lo es), los comentarios que suscita la hacen mejor. ¿Por qué? porque existe "colaboración": trabajar conjuntamente en un obra o contribuir.
Siempre que una idea sea buena y la colaboración del resto del "equipo" sea un "y además de", el resultado suele ser positivo, pero si lo que se presume colaboración se traduce en " ¿y si en lugar de?", el final suele ser desastroso.
Con ello tenemos dos opciones posibles, o admitimos colaboraciones, sean buenas o malas, y esperamos a ver que tal sale o nos enroscamos sobre nosotros mismos, eliminamos la opción "comentarios" y nos quedaremos sin saber si lo que hacemos es bueno o malo para los demás, porque para nosotros nos parecerá perfecto.

Una idea mejora si las aportaciones "suman", pero corre el riesgo de diluirse si, por el contrario, solo "restan".

Tú, de momento, sigue apostando por el 2.0 y si hay que cambiar de cilindrada más adelante, ya se verá, jeje.

Besos y feliz miércoles.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Esto me lleva a mis viejos demonios (que nunca mueren), que me meten en la duda de si debo de hacer lo creo o lo que los demás me dicen que haga. Polícleto lo solucionó de manera muy sencilla, pero en realidad no lo es tanto, porque normalmente la decisión la tienes que tomar en cuestión de minutos.
Un abrazo.

Katy dijo...

Una inteligente reflexión, que hace inevitable la pregunta
¿Espíritu y esfuerzo colaborativo o individual?
Tampoco has resuelto el dilema. Porque es insoluble.Depende
Ya dije en una ocasión que no me gustaba la “O” prefiero la “Y”
Espíritu colaborativo siempre y elección individual, que no voluntarismo.
La buena voluntad no basta hay que saber. Yo no puedo colaborar con la NASA, porque no tengo ni idea por muy buena voluntad que tenga. Y tu sí puedes aportar ideas por ejemplo a mi forma de cocinar, porque sabes de que hablas :)
Un beso Fernando

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pablo:
Curiosamente, que a lo mejor es normal, en mi empresa pasa eso actualmente con un tema: nos estamos cambiando de oficina y pasa lo mismo que con la paradoja de Abilene; que alguien dice una cosa y la ubicación de sitios está influida por una persona y el resto aceptan hasta que ven que no conviene mucho a sus intereses. Otra contradicción más como en la paradoja de Abilene. Todo depende , y en este caso en concreto no es bueno, en otros sí.
En thinking souls os haceis participes vosotros, que como digo sois los protagonistas y alma del otro blog.
Gracias por compartir la anécdota y por participar.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:
Tipo listo este Policleto.
Para mi, una de las cosas buenas que tienen este blog es que la calidad de los comentaristas es buena, te hace pensar, rebaten, aportan. En definitiva suman y eso me gusta y por eso le echo las horas que le echo. Admito todo porque creo que todo el mundo puede aportar y el que viene se va dando cuenta de qué va el paño del blog y de los comentaristas aunque las ideas sean diferentes. Thinking souls salió por eso.
Tengo por costumbre visitar los blogs de quienes comentan porque generalmente suelen aportarme más de lo que yo aporto y cualquiera que sea medianamente ecuanime observará que en ellos hay mucha colaboración y ayuda aunque no lo parezca a simple vista.
En fin, que ya veremos lo de la cilindrada, que pasado de revoluciones no creo, je je
Un beso y feliz jueves

Fernando López Fernández dijo...

¿Sabes Javier?
Yo creo que a todos nos pasa lo mismo, lo que pasa es que Policleto y sus conciudadanos iban a otro ritmo. Policleto hoy no tendría ninguna oportunidad: ya se lo habrían merendado. Y además esas soluciones no interesan porque suelen dejar en evidencia a los listos.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Katy:
Por eso es un dilema, porque es un problema de difícil solución. De acuerdo contigo en lo de espíritu colaborativo y decisión individual , pero a veces es tan difícil. En cuanto a tu cocina, sabes que prefiero ser discípulo preguntón que aportar, lo que se dice aportar poco.
Un beso

Pepe Moral Moreno dijo...

Qué tal, Fernando?
últimamente he leído en varios sitios la célebre cita de Henry Ford: "Si hubiese preguntado a la gente qué quería, me hubiesen contestado que caballos más rápidos". Hasta dónde tenemos que hacer caso a nuestro público objetivo? qué hubiese pasado si Ford hubiese invertido en yeguadas en lugar de en fábricas de coches?
Complicado equilibrio... creo que el secreto está en interpretar que "caballos más rápidos" quiere decir "desplazamientos más eficientes".
Pienso que es como todo... interpretación, y lectura entre líneas de lo que realmente nos quieren transmitir los clientes; puede ser el camino para las Soluciones Inteligentes (con mayúsculas).
Saludos,
Pepe

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pepe:

Es que muchas veces ocurre lo mismo que con la cita de Ford. que no sabemos realmente lo que queremos. Me gusta el apunte que haces . Saber leer e interpretar. Creo que ahí puede estar la clave.
Un abrazo

JLMON dijo...

Qué duro lo pones....aunque razón no te falta para la duda que, por cierto, comparto... Y te lo dice uno que se ha pasado media life hablando de las virtudes del Interflujo que, quizás, pueda dar pistas. En una palabra: no pierdas el tiempo en citicar las ideas de los demás, trabaja a partir de ellas.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Pues has dado una clave fundamental "no pierdas el tiempo en citicar las ideas de los demás, trabaja a partir de ellas." Gracias por la pista.

Un abrazo

Alberto Barbero dijo...

Hola, Fernando, ando de vacaciones con la familia y no me puedo quedar mucho por aquí.

¡Muchas gracias por la referencia!y por la historia de Policleto, que también me hace pensar... Yo creo que una clave está en rodearte bien y sintonizar en la onda adecuada. Vamos, que lo de la selección de personas también nos cocierne a los que buscamos enriquecer(nos) con el 2.0.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:

Gracias por hacer un hueco, pero disfruta de las vacaciones y de la familia, que eso si es importante.
Un abrazo

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