martes, 19 de octubre de 2010

Miedo

 Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
Eduardo Galeano. (El libro de los abrazos)

A menudo me identifico con el conejo, o más bien soy como el conejo. No me importa decirlo. Me gustaría ser “más valiente” o quizás menos analítico. Posiblemente sea que aún no haya encontrado el camino de mi libertad o que esté tan confundido que no tengo muy claro cual sendero tomar. Estoy lleno de dudas. Ya hablé de ello en ¿Cómo eliges tu camino? Como escribía, la vida es una sucesión de pisadas inciertas que solo llevan adonde tu quieras estar o donde te dejes llevar.

No tengo miedo al futuro, ni siquiera me asustan los continuos nubarrones que tienen pinta de acabar en tormenta perfecta. Una ya sabe o intuye como acaban todas las películas y la mía desde luego no será de Oscar, asunto por otro lado que me da lo mismo.

Mi miedo tiene que ver más con los compromisos adquiridos, con las responsabilidades aceptadas, con los sueños compartidos, con el amor y bastante menos con mi zona de comodidad. Tengo miedo, no al fracaso, que es una consecuencia de haberlo intentado, sino a que las derrotas agoten y te derrumben: aunque sé como dijo Josep Julian en Thinking Soul que “En las derrotas hay una victoria, aunque sea pequeña y no sea apreciable a simple vista” o como me gusta decir “La vida es una sucesión de derrotas con pequeñas victorias”.

Tengo miedo porque tengo apegos y hay personas y cosas que me importan mucho aunque de la sensación de que muchas veces esté por encima del bien y del mal y me refugie en mi soledad elegida.

Me conozco lo suficiente ( si eso es posible) para saber que no necesito empujones para salir de la jaula, sino que cuando salga seguiré un consejo de Paulo Coelho (Pablo Conejo, para los amigos) que fue retwuitteado por @cruzcoaching que dice “Antes de que un nuevo capítulo comience, el viejo ya tiene que haber terminado”. Y eso es lo que haré.

Me he preguntado, los porqués, los para qués, los cuandos y los comos. He encontrado muchas respuestas. Ni buenas ni malas, sólo trazan caminos aunque algunas se que provocarían daños colaterales.

De lo único que estoy seguro es de que, con miedo o no, dentro de la jaula también puedo ser libre hasta que cierre capítulo. A pesar de estar en la incomodidad de la zona de comodidad. Eso también es vivir.

Feliz martes.
  

18 comentarios:

FAH dijo...

Excelente post, Fernando. Me gusta eso de "No tengo miedo al futuro"... Me viene a la mente el discurso de Steve Jobs en Stanford: "Tienen que encontrar eso que aman. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que los asuntos del corazón, cuando lo encuentren lo sabrán"... Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Gracias Francisco:

Es un excelente consejo el de Steve Jobs. Y añado, si no encuentras nunca el trabajo de tu vida, disfruta con el que tienes.
Un abrazo

Myriam dijo...

El miedo paraliza, FER, es cierto, pero tienes mucha razón cuando dices que tienes que cerrar historias viejas para poder avanzar y así debe ser.

Para poder vivir el presente, primero hay que cerrar el pasado, o conciliarse con él, o dejarlo partir, que es lo mismo.

Sé que lo harás, menos preguntas , más fé y ¡Fuerza!

Un abrazo

Economía Sencilla dijo...

Feliz martes a ti también, que comenzamos bien, con tus excelentes posts!

Como siempre, repleto de buenos consejos e interesantes reflexiones, que muchos compartimos. Sin duda, por mucha tormenta perfecta y mucha crisis que aún quede por recorrer, no queda otro camino que mirar hacia adelante y seguir luchando, aprendiendo, e intercalando victorias entre las derrotas.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

La libertad no depende del espacio disponible, sino en la ausencia de grilletes.

No hace falta "destrozar" las páginas de nuestro libro para seguir adelante; sólo hay que pasarlas, pero antes hay que escribirlas y dejar secar la tinta.

Hay páginas en blanco que también son necesarias; son pausas para centrarnos, "recapitular" lo escrito y dilucidar si queremos seguir en la misma línea o darle un "giro" a nuestra historia.

Sea como sea, la pluma es de cada quien y cada cual y nadie más que uno mismo debe decidir dónde, cómo, cuando y con quien seguir escribiendo.

Lo ideal sería poder llegar al final de la obra y escribir: "Y fueron felices y comieron perdices", claro que como seas medio vegetariano como yo se te fastidió el "epílogo de cuento". (Si dices "espinacas" no queda tan bien, jeje).

Mientras tanto que no decaiga el ánimo y a seguir adelante.

Besos y buen martes, Fernando.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Me has dado qué pensar.
Ese conejo me recuerda a los presos, que dspués de muchos años en la cárcel, decide quedarse porque no sabrían vivir fuera de ella.
Sí, en muchas ocasiones yo también me siento así. Y, como no, me quedo en mi zona de comodad donde la mejor decisión es no tomar decisiones.
Un abrazo.

MaS dijo...

Fernando, a mi tambien me has dado qué pensar.
Creo que no es cuestión de valentía, sino como tu bien dices, de ser menos analítico. Considero que dejar fluir las cosas, los sentimientos, las emociones con absoluta naturalidad, es completamente necesario, sobre todo, cuando ya el conejo calza canas y ha vivido mucho.
Atreverse a vivir, es atreverse a soltar, a soltarse.
pd. te confieso que soy un desastre cerrando capítulos...pero soy conejo que necesita saltar de la jaula, al menos de vez en cuando.
besos de martes.
M.

MaS dijo...

Fernando, a mi tambien me has dado qué pensar!!!
Creo que no es cuestión de valentía, sino como tu bien dices, de ser menos analítico. Considero que dejar fluir las cosas, los sentimientos, las emociones con absoluta naturalidad, es completamente necesario, sobre todo, cuando ya el conejo calza canas y ha vivido mucho.
Atreverse a vivir, es atreverse a soltar, a soltarse.
pd. te confieso que soy un desastre cerrando capítulos...pero soy conejo que necesita saltar de la jaula, al menos de vez en cuando.
besos de martes.
M.

Katy dijo...

Hola Fernando lo que sientes es lo que siente cualquier persona que se haya hecho todas esas preguntas, del porqué y para qué….
Y siente miedo como todo persona sensata que intenta ser coherente, responsable y se preocupa si mismo “Miedo a libertad” (Erich Fromm)
Yo tengo confianza y esperanza, porque se que soy limitado y que no todo está en mis mano. Solo soy dueña de mi actitud sabiendo que ocurra lo que ocurra intentaré sobrellevarlo.
Me encanta reflexionar contigo.
Un beso

Asun dijo...

Cuando elegimos, de forma consciente, quedarnos dentro de la jaula, también estamos siendo libres. Lo que pasa que el uso qeu hacemos de esa libertad no nos lleva a ningún sitio, es una libertad adoptada pro comodidad, por rutina, y puede que también por miedo.
Para iniciar un nuevo capítulo es necesario terminar el anterior, para que no haya interferencias.

Un beso

Mari Cruz dijo...

Gracias Fernando por la mención, creo que es un post que nos viene como anillo al dedo, ya que hoy estuve en el congreso de rrhh, escuchando a Senior Manager y a Jose Miguel Bolivar, y comentaron en cierto modo que todavía se tiene demasiado miedo a todo sin ni tan siquiera haber identificado el miedo a qué y las posibles consecuencias.

Ya es hora de olvidar el, "Como nadie lo ha hecho" cabría añadir, todavía.

feliz semana :D

JLMON dijo...

Ah! Fernando...
Creo que tu miedo, como la de todos los mortales, es a la perdida aunque en tu caso, es miedo a perder tu esencia si faltas a esos copromisos.
La aversión no es al riesgo, sino a la perdida...La mayoría prefiere entender el presente viviendo del pasado aunque al final el resultado sea amargo.
Cuidate, un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

@Myriam – O cerrarlas o conciliarse o dejarlo partir. Me gusta la reflexión porque ofrece las opciones. Eso si, las preguntas siempre estarán ahí. Un beso
@Economía sencilla. Hola Pablo. Muchas gracias como siempre por pasarte. Luchar y aprender, creo que es un buen consejo que acaba mitigando los miedos. Un abrazo
@María Hernández – No sé como lo haces María, pero tus comentarios siempre le hacen a uno repensar y son inspiradores. Como dices, cada uno escribe con su propia pluma.
Un beso
@Javier Rodríguez – Hola Javier. En realidad no es tanto la sensación que apuntas de no saber que hacer una vez fuera de la jaula sino de dar con el momento oportuno para tomar la decisión. Es un miedo que siempre está ahí. Dentro o fuera de la jaula.
Un abrazo
@MaS – Hola María. El problema es que hay personas de naturaleza analítica, como puede ser mi caso. Aunque se muestren emociones , la naturaleza analítica está ahí y cuesta más cerrar capítulos. Un poco extraño, pero es así.
Un beso de miércoles
@Katy – me quedo con lo de Uno es dueño de su actitud, con miedos o sin ellos, pero están ahí. A mi también me encanta reflexionar con vosotros.
Un beso.
@Asun – Es posible que tengas razón, y no es que no nos lleve a ningún sitio, sino que estaríamos mejor en otro, pero nos cuesta dar el paso.
Un beso
@Mari Cruz – Gracias a ti. La verdad es que las frases que dejaste en Twitter fueron muy inspiradoras. Creo que Senior Manager y José Miguel Bolivar apuntan algo muy interesante que es lo de la identificación del miedo. Para darle una buena pensada.
Feliz semana

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Creo que es eso, el miedo a perder la esencia, a lo que eres o a lo que crees que eres. En cualquier caso, para mi es una cuestión de crear futuro sin perder esa esencia. Quizás cuestión de elección.

Gracias como siempre.
Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando:
Como creo que te conozco un poco y me considero tu amigo, ¡por favor, no cambies, sólo sigue avanzando!
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Rafa:

Gracias, pero si cambio solo quiero cambiar a mejor, y como bien decía José Luis, tengo miedo, netre otros, a perder la esencia.
Un abrazo

Pd - Ya se , que Cubelli, te puso los dientes largos ayer. Por cierto, en Thinking Souls, sale tu hija

Alberto Barbero dijo...

Hola, Fernando. Casualmente hoy he leído ésto:

"Sucedió durante la revolución francesa en la fortaleza de la Bastilla. Era la prisión francesa más famosa, reservada solo para los que estaban condenados a vivir en prisión toda su vida. De manera que uno entraba en la Bastilla vivo pero nunca salía vivo. Solo salían los cadáveres. Y cuando les ponían las esposas, las cadenas, los encerraban y tiraban las llaves a un pozo que había dentro de la Bastilla... porque ya no eran necesarias. Esas cerraduras no volverían a abrirse, así que ¿para qué servían las llaves? Había más de 5000 personas en esa prisión (...).
Los revolucionarios franceses pensaron que lo primero que había que hacer era liberar a la gente de la Bastilla (...)Y se quedaron sorprendidos. Esas personas no estaban dispuestas a salir de sus celdas (...)Les obligaron a salir pero para esa misma noche ya habían vuelto casi todos".

De algún modo todos nos acomodamos a ciertas esclavitudes. Y la libertad genera caos.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Alberto:
Curioso lo de la Bastilla, aunque hay que tener en cuenta que según tengo entendido era una cárcel en la que muchos presos tenían grandes privilegios e incluso servicio.

Lo de no querer salir puede ser una cuestión de comodidad, de aceptación de grilletes. Me gusta lo que apuntas de que la libertad genera caos. Es posible que sea una consecuencia de la incertidumbre que genera la libertad, lo desconocido, lo no controlable ni previsible.

Gracias como siempre por pasarte.
Un abrazo

Soul Business

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