viernes, 30 de abril de 2010

Ciclo rickshaws whalash


Su medio de vida es su hogar, su sustento, su prisión... Son los taxistas más pobres de la tierra. Sobreviven a golpe de pedal jugándose la vida entre el caótico tráfico de la India, por unas pocas rupias ofrecidas con desprecio. Se encuentran en cualquier lado: en las puertas de los hoteles, alrededor de los comercios, aislados en mitad de una foto de la India. Se llaman Baba, Lotha, Raju, Sowri, Zakir, pero todo el mundo ignora sus nombres y los derechos que no tienen. Semivisten de retales ajados y manchados del paso de los días. En las calles, son cabeza de turco de policías, de conductores, de peatones, que descargan en ellos todas sus frustraciones en empujones, pitidos, insultos o desprecio. Son intocables, impuros para otras castas. A pocos les sale ya la risa. No saben de horarios ni de esfuerzos. Cuando se atreven a mirarte a los ojos lo hacen con la mirada de un perro tristón que espera y suplica la atención de su amo. No quieren limosnas, quieren ganar su comida; su vida.

 Aunque creo que ningún hombre tiene derecho a ser llevado de esa manera, los contrataba con frecuencia. Y la razón no era otra que la de ayudarles a subsistir. Cuando montaba en uno de estos rick-sahws de ruedas desiguales, imparalelas, iba incómodo, con el corazón encogido al ver el titánico esfuerzo que realizaban; y no podía sentir más que admiración.

Cuando veía sus espaldas sudorosas y el dolor silencioso que se reflejaba  en sus resignadas caras, las pedaladas me dolían  a mí.

Los más viejos permanecen en áreas llanas, sin cuestas. Saben que ya no pueden cargar con más peso y se los ve circulando con parsimonia, soñando con una carrera diaria que les permita una pedalada más: la carrera de la vergüenza, la carrera perdedora y asesina que los acabará en posición fetal mientras duermen en su ricksahw. Todos morirán en él, en su casa.

Yo, solía pagarles con dinero y con respeto, que es como se pagan los trabajos bien hechos. Pagaba la semana aunque sólo los utilizara media hora, no creaba falsas expectativas ni me escapaba en promesas incumplidas cuando me aguardaban a la puerta del hotel: «cada hombre debe tener su oportunidad»— les decía—, algo que ellos nunca llegarán a comprender porque no saben de palabras de esperanza, y me igualaba a ellos, bajándome del rickshaw ayudandoles con mis manos a moverlo cuando quedábamos atrapados en los atascos: esto no lo haría un indio en la vida. Cuando repetía de rickshaw, casi nunca me querían cobrar.

Y aunque la gran mayoría son así, existen otros que la codicia y el dinero fácil, los lleva a querer cobrarte cantidades astronómicas, o a ser sicarios de los emporiums y tiendas de alfombras y seda. A éstos, les negaba su oportunidad, a pesar de que acababan bajando los precios cada diez metros: una cosa era ser razonable y otra muy distinta hacer el primo.

La avaricia no es un lujo que se puedan permitir porque como siempredice Isabel, una amiga mía:  «Lo que natura no da, Salamanca no presta». Y esto en la India es más verdad que cualquiera de sus templos.


En Europa, en España cada día hay más ciclo rickshaws whalash, que ya no pueden pedalear más o que se pasan al lado oscuro para imitar o intentar ser como los poderosos.

Es lo que suele pasar cuando se implanta el sistema de castas. Paradojas del mundo libre. Al buen entendedor…

Feliz fin de semana

miércoles, 28 de abril de 2010

México en mi corazón


Me pasa lo que a Josep Julian. La vida, más allá de las teorías, te invita a que resuelvas dilemas (soluciones complejas y no fáciles) como escribía en su blog. Evidentemente hay que pensar en los daños colaterales que puede tener una decisión como suele apuntar  José Luis Montero en El Viajero accidental, o tener claro que todo tiene varias lecturas como dice Francisco Alcaide; o que necesitamos ayuda como decía José Luis del Campo Villares.

Una de las ventajas de haberse apuntado a esto de las redes sociales es la cantidad de perspectivas que podemos tener. No me quiero dejar a nadie, pero hoy me han salido estos cuatro, pero la lista puede ser Óptima infinita (perdón a José Miguel Bolivar por cambiar una letra, pero la concordancia mandaba) . El caso es que, más o menos, todos somos muy buenos dando consejos y yo, y casi todos mis compañeros intuimos que la red se ha convertido en el mayor libro de autoayuda o de sugerencias del mundo: mola, aprendes un huevo y parte del otro. A mí, particularmente me da más de lo que doy: de alguna manera me estoy haciendo un master no sólo en el ámbito de los negocios, de los viajes y de las cosas que me interesa, ,que es de lo que va este blog, sino también uno  sobre personas. Pero me voy por los cerros de Úbeda.

El caso es que la vida te enfrenta a dilemas constantemente, a elecciones extrañas; a decidir sólo. Y en esa soledad de decisión debes optar por una sabiendo que ninguna de ellas va a ser la idónea o que si la fuerzas va a haber daños colaterales. Cuando tengo que tomar una, procuro tomar perspectiva de mí, de mi entorno, del 2.0, de la Gaceta de los Negocios y de la madre que la parió.

Suelo viajar mentalmente para buscar pistas, para tener otro punto de vista, para buscar, en definitiva inspiración. Acostumbro a elegir el país por experiencias propias y leídas. Y en este mundo convulso y cabrón el mejor lugar para hacerlo, desde mi punto de vista es México.

Adoró, y no me cansaré de repetirlo, este gran país: no por lo salvaje, por lo cruel, por lo duro, por lo injusto, y por lo violento que puede llegar a ser, que en definitiva es un espejo de lo que somos y nadie debería llevarse las manos a la cabeza «because the rest of the World looks like Mexico», sino porque sabiendo lo que hay, a uno le siguen llamando de usted, la música invade cada rincón, las cosas huelen bonito o feo, se conversan las botellas, o sincretizan con el mismo descaro la religión y su herencia cultural, la vida y la muerte; la hospitalidad y la hostilidad.

Pero lo que más me gusta es que para bien o para mal, suenan a verdad; aunque sean ángeles o demonios, cabronazos del tres al cuarto o hermanitas de la caridad. Y eso, en un mundo como el de hoy, sabiendo lo que te puede esperar, pues se agradece. Tipos para respetar y hacerse respetar.

Para cerrar el post, os dejo mi canción mexicana favorita, que cuando me pongo sentimentalón, después de tres Margaritas o compadrearme unos Tequilas siempre acabo pidiendo a los músicos o mariachis de turno. Lástima que estos no lleven sus sombreros: se pierde algo.

Feliz miércoles, hoy en Thinking Souls, La excepción que confrma la regla




martes, 27 de abril de 2010

Cuentos de las noches tristes: El cielo de África


Hacía mucho que no publicaba un Cuento de las noches tristes. Tenía ganas de escribir uno sobre África, y el domingo me salió esto. Mañana Thinking Souls. Feliz martes.

El cielo de África

A Bara el agua de lluvia le sabía dulce. Le gustaba sentir como resbalaba por su cara hasta alcanzar la comisura de los labios. Entonces los entreabría y se relamía apresando las pocas gotas que llegaban de forma desigual a su boca. Le recordaba los días de junio, cuando la estación de lluvias pintaba el cielo color violeta y descargaba sobre la aldea breves pero intensos chaparrones. Nada que ver con la fría agua salada del mar que escocía en los cortes de la mano que se hizo cuando buscó su sitio en la patera.

Lo había pasado mal: había sentido miedo, vomitado por el mareo y por el hedor de las heces que se acumulaban bajo los pantalones de hombres tan asustados como el; se había calentado con sus orines y secado sus lágrimas con unos puños llenos de impotencia.


Llovía y Bara pensaba en el cielo de África. En los días que cambiaba varias veces de color. Primero un azul intenso, sin una nube, un azul que parecía agrandar la tierra como si invitase a corretear como cuando era niño hasta el fin del mundo; luego verlo en movimiento cuando el viento las acercaba rápidas e imponentes hasta que se amorataba; ya con la lluvia gris y de noche, ¡ah de noche! negro y lleno de estrellas.

Llovía, y Bara permanecía de pie en la puerta de un supermercado de barrio. Sostenía un ejemplar plastificado de un periódico que movía mientras saludaba con la esperanza de recibir unas monedas para poder comer y pagar la decimoctava parte del alquiler de la casa donde dormía.

Llovía y a Bara casi nadie le devolvía el saludo y aún menos le miraban. ¡Cuan diferente de su aldea!, donde todo el mundo reía y se saludaba. Se preguntaba por qué las personas de este lugar parecían estar enfadadas todo el tiempo. Ellos lo tenían todo. El, casi nada. No entendía por qué caminaban tan rápido: en su poblado todo transcurría de forma pausada y rara vez se cambiaba el ritmo que marcaba la madre naturaleza.

Llovía y Bara recordaba las tardes en las que  los únicos sonidos que se escuchaban eran el de las chicharras que cuando callaban advertían de los peligros, el graznar de los pájaros que migraban en bandadas hacia el sur o los cánticos de las mujeres mientras molían el grano. Ahora en sus oídos atronaban las sirenas, las bocinas, el Chun Chun de la música, las voces y los gritos: sonidos que nunca había escuchado.

Llovía y Bara pensaba en el día que le convencieron para salir de su casa, de su familia, del cielo de África. Fueron aquellos hombres que llevaban esas ropas y ese calzado tan extraño; fueron esas palabras que hablaban de un lugar donde se encontraba en abundancia la comida, un lugar donde había cosas mágicas que permitían moverse sin andar, volar. Un lugar donde había hombres encerrados en cajas, que eran como hechiceros ya que la gente se pasaba el día atenta a lo que decían; un lugar mágico donde  los ríos se apresaban, los caminos eran de piedra y había chozas altísimas donde manaba el agua el agua voluntad, no hacía falta fuego para cocinar ni para hacer luz. Si, todo eso estaba muy bien, pero allí no estaba el cielo de África: no era un lugar mágico, ni bonito.

Paró de llover. El día se despejó y los rayos de sol comenzaron a calentar la mañana. Bara miró al cielo y quiso buscar su cielo, su cielo de África. No le dio tiempo. Se derrumbó y murió sobre el asfalto como un número más, como un sueño menos.

En Senegal, a muchos kilómetros de Dakar, en el sur del país hay una pequeña aldea, muy cerca de la frontera con Mali, aislada y solitaria.  Los habitantes están maravillados porque ha crecido, en muy poco tiempo, un árbol altísimo que parece querer tocar el cielo.




lunes, 26 de abril de 2010

Una cura de humildad

Usted no sabe quien soy yo. Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado la frase en oído propio o ajeno. Quien la pronuncia no suele hacerlo solo de palabra. Acompaña su voz de aspavientos e indignación; quienes la pronuncian generalmente son, además de unos soberbios y prepotentes, unos rebotados con el mundo mundial al que creen dominar bien por dinero su, posición social, o como dicen en varios puntos de la geografía nacional por dar por hecho que tienen «La sartén por el mango»: unos majaderos; y esto no es faltar el respeto a nadie sino constatar una realidad o lo que es lo mismo blanco y en botella…
Son bastante identificables. Sólo tienen empatía consigo mismos;  si hacen algo por los demás esperan cobrarlo en forma de varios ceros o adulación y devoción a su persona; nunca reconocen sus errores, y si se la tienen que envainar preparan su venganza porque desde el momento en el que alguien no está de acuerdo con sus razonamientos, se apodera de ellos el rencor y no paran hasta  encontrar una satisfacción: lo que suele ser nunca.  Pueden llegar incluso a tirar piedras contra su propio tejado y sacarse un ojo para que el otro quede ciego o, simplemente, por diversión: además de unos majaderos, unos tarados.
Yo no les culpo, están enfermos de soberbia y el que se les vaya la almendra es el resultado de la misma. Me dan pena porque se va instalando en ellos el virus de la mediocridad que acabará por dejarlos solos mirándose en el espejo de su propia vanidad como si fuesen la reina malvada de Blancanieves.
Sólo si tienen la suerte de encontrarse con tipos como los de la historias tienen una oportunidad para curarse. Y aún así, hay algunos que no tienen remedio.
Feliz lunes
El traje de mármol
Un sultán ordenó a un pobre sastre de Fez que le fabricase un traje de mármol y le advirtió que, si no lo hacía, le cortaría la cabeza.
El pobre hombre, al ver que estaba perdido, se puso a llorar. Pero su hija, de espíritu agudo, vino en su ayuda. Cuando el sultán reclamó el traje de mármol, el pobre hombre hizo que le dijeran:
-La ropa está lista. Pero necesito hilos de arena para coserla. ¿Puedes enviármelos?

El molino de viento 

Un día, mientras paseaba a caballo por sus tierras, el Sultán vio un molino de viento cuyas aspas no giraban. Furioso llamó al molinero y le dijo:

- ¿Por qué no gira este molino?

- Porque no hay viento - le contestó el molinero.

- ¡Un molino de viento está hecho para girar! ¡Exijo que gire! ¡Apáñatelas como puedas! ¡Mañana volveré y pobre de ti si no me has obedecido!

El Sultán regresó al día siguiente. El molino seguía sin girar. Entonces le gritó al molinero:

- ¿No entendiste lo que te dije ayer!

- Si, Excelencia, claro que entendí.

- ¿Y?

- Y le dí la orden al molino.

- ¿Y entonces?

- Entonces el molino me escuchó y me contestó. Me dijo "Estoy listo para obedecer. Pero ve a decirle al Sultán, que es más poderoso, que le ordene al viento que sople"

- Justo ahora iba a ponerme en camino para pedírselo.

La viga de agua

El jefe de los manes, que se llamaba Zameyo – Mebenga, hizo saber que daría su hija en matrimonio a aquel que le trajese unas vigas de agua. Todos gritaron:-¡Vigas de agua! ¡Esto no es posible! Sólo la tortuga, el animal de las mil soluciones, aceptó la propuesta del jefe. Se dirigió hasta el río, empezó a chapotear en el agua con sus patas y le envió un mensaje a Zameyo – Mebenga, que decía:-Las vigas de agua están listas. Que me envíe rápidamente una cuerda de humo de su pipa para atarlas. Y se las haré llegar de inmediato El jefe de los manes dio su hija a la tortuga. 




viernes, 23 de abril de 2010

Libros


Amo los libros. Ni Cien años de Soledad lograrían que olvidase la primera vez que leí El Principito. Transitaba por la vida curioso, con el paso y  La elegancia del erizo y para mí no se habían escrito las Memorias de Adriano ni había estado a punto de caer en El Corazón de las Tinieblas, fascinado por los tejemanejes de El príncipe de Maquiavelo. Ignoraba mucho más de lo que ignoro y el sólo sé que nada sé no había pasado ante mis ojos.

Mi vida transcurría entre el colegio (donde  supe que iba a ser malo en matemáticas toda la vida porque nunca comprendí lo de los Tres mosqueteros: para mi siempre fueron cuatro; donde entre capón y capón también caía una poesía, o la historia de un burro llamado Platero); mi vida transcurría por la calle donde jugaba al fútbol, (que para entonces no sabía que era un Fenómeno de Fenómenos) y se aposentaba en mi casa desde donde lo mismo me sumergía para hacer 20.000 leguas de viaje submarino que para dar  la Vuelta al mundo en 80 días intentando localizar a Robinson Crusoe, liberar a El hombre de la máscara de hierro o ayudar a escapar a Oliver Twist….Mi vida estaba llena de aventuras.

Surgían las primeras dudas que ni el bueno de Don Camilo me podía aclarar, y Niebla llegó a confundirme y fascinarme por igual.  

Y así pasaron los años y Las mil y una noches en las que conversé con La extravagante Mademoiselle Troll (que no se parecía en nada a Ana Karenina);o me descubrí ante la inteligencia del mayordomo  Jeeves, que me aconsejó retomar la Odisea y La iliada, que un día abandoné.

El tiempo pasaba muchas hojas y muchos libros: El Lobo estepario, Los Hermanos Karamazov, 1984, El Alquimista, El Perfume, El nombre de la rosa, El árbol de la ciencia, Tiempos de silencio, La vida es sueño… Hojas, hojas y más hojas que encerraban pensamientos, reflexiones, experiencias, vicios y virtudes… Una larga y cálida meada.

Hoy ya se que mi existencia es un Billete de ida, una Crónica de una muerte anunciada y  no La historia interminable; que la vida son Días y noches de amor y de guerra; que se siguen celebrando Bodas de Sangre, que se multiplican Los crímenes de la calle Morgue y que no acabamos de entender lo que Dickens quería decirnos en Cuento de Navidad porque está todo Patas arriba: La escuela del mundo al revés y no aprendemos la lección. La gangrena humana todavía no se ha curado porque nuestras acciones siguen sin ser Novelas ejemplares y seguimos indiferentes ante los personajes que desfilan por Ébano, por La ciudad de la alegría, indiferentes a todos parias  como en su día lo fueron El lazarillo de Tormes, o, el Buscón o Los Miserables.

Pero también se que hay Momentos estelares de la humanidad; que todavía hay un Poeta en Nueva York, que a pesar de la extrañeza sigue recitando Veinte poemas de amor y una canción desesperada y que aún quedan Cometas en el cielo, mientras El enano astrónomo sigue persiguiendo La sombra del viento, al tiempo que La ladrona de libros acumula lo que más quiere.

Gracias a todos los que se atrevieron a escribir y publicar. Post dedicado a Carlos Manzano y a todos los que escriben para Narrativas. A todos los editores de sueños.

Feliz fin de semana

jueves, 22 de abril de 2010

¿Qué dejarás a tus hijos?


Hace unas semanas Katy dejó en su blog una historia para reflexionar que me ha servido para introducir la entrada de hoy. Hablaba de personas mayores, de viejos que observan como la única posesión que necesitan se va desvaneciendo en muchos casos por esas cosas del egoismo y la memoria frágil. Esa única posesión que quieren se llama amor, y si no cariño y si no comprensión, pero el resto, estoy convencido que se las trae al pairo. Y eso lo notas cuando les miras a los ojos. Te dicen tanto, sin hablar… y piensas en lo injusta que es la vida, porque casi siempre es la misma historia: «que a los míos no les falte de na » o lo que es lo mismo luchan, trabajan y sufren hasta lo indecible para que su prole y la prole de su prole vivan lo mejor posible. Y claro, hay hijos agradecidos que reciban lo que reciban e incluso sin recibir nada les ofrecen lo que más anhelan que es sentirse queridos. Pero también hay otros que hereden lo que hereden procurarán quitárselos de en medio. Por eso, me ha gustado esta historia, un poco atípica pero que demuestra que el amor es más grande que el dinero y que más de una anciano debería leer y seguir el sabio consejo que se ofrece.

Shu Guang, viejo profesor del príncipe heredero durante muchos años, pidió jubilarse al ver que el primogénito del emperador ya había obtenido una formación cultural bastante sólida. Para agradecer su excelente servicio, el monarca le obsequió con 10 kilos de oro, a los que se sumaron otros 25 que le regaló su alumno, el príncipe heredero. Volvió entonces el profesor jubilado a su pueblo natal con tan apreciada remuneración. Vinieron a saludarlo parientes, amigos y admiradores, a quienes les agasajaba siempre con suculentas comidas y buenos vinos. Su hospitalidad se difundió por toda la provincia. Acudieron entonces otros conocidos e incluso desconocidos atraídos por la fama del viejo letrado o simplemente por las ganas de saborear sus manjares.

Así, al cabo de dos años, se redujo considerablemente su riqueza por los banquetes y regalos. Algunos amigos empezaban a preocuparse, diciéndole:
Conviene que escatimes los enormes gastos. Aunque tuvieras una montaña de oro, se agotaría en pocos años y te quedarías sin nada. ¿Por qué no te compras con ese dinero algún terreno o algunas casas para dejárselos a tus descendientes como herencia?

El viejo profesor sonrió con gratitud y les contestó con lucidez:

- Aunque estoy viejo, no me he olvidado de mis hijos y nietos: miren, tengo una casa suficientemente amplia y un terreno que, si lo cultivan bien, les dará de comer sin problemas. ¿No es suficiente que tengan una vida igual a la de los demás?

- Pero deberías adquirir más propiedades para que no les falte nada en el futuro.
Podría comprar más fincas y construirles casas nuevas, pero temo que como lo tienen todo de manera tan fácil se conviertan en unos vagos y holgazanes.

- ¿Por qué?

- El dinero no es todo. La posesión de una desmesurada propiedad puede arruinar la agudeza de los inteligentes y agravar la insensatez de los retardados. Soy consciente de mi incapacidad para educar a mis hijos, pero tampoco quiero incrementar su insensatez. La austeridad es la mejor compañía de la laboriosidad, y ésta es la esencia de la vida.

El viejo siguió gastando su fortuna en convidar a los amigos, conocidos y admiradores. Murió sin dejar herencia. Pero los descendientes prosperaron con sus propios esfuerzos.

Feliz Jueves

miércoles, 21 de abril de 2010

Música y Creatividad

Hoy, la nueva entrada en Thinking Souls se llama música. En este blog a menudo hablo de ella y se puede escuchar bastante en los videos que voy dejando en algunos post. Como ya he comentado en otras ocasiones considero la música como una de las más bellas creaciones del ser humano. No sólo porque sea arte, sino más bien porque muestra, desde mi punto de vista, la esencia del hombre, su alma.

De todas las artes conocidas, quizá, la música sea la que nos llegué más profundamente, la que más nos consigue emocionar y las que más nos acompañe siempre. Por otro lado, es de todas las artes, más que la pintura, la escritura, la escultura…la que más ha evolucionado a lo largo de los siglos y, por supuesto, la más fácil de entender, aunque sea la más compleja por las posibilidades que ofrece.

Ayer, en uno de esos momentos en los que no estoy ni 1.0 ni 2.0 sino más bien apartado del mundanal ruido (es decir a mi bola) estuve reflexionando sobre ello. Me estuve preguntando el por qué del fenómeno de los fans, el por qué muchos niños y adolescentes quieren ser músicos (fama aparte), el por qué hay miles de persona que tocan como aficionados con un grupo de amigos o en la banda de su pueblo, el por qué la gente se pone unos casquitos y la escucha de forma individual. En fin, me pregunté muchas más cosas y saqué una conclusión a la cual no había llegado. Como digo, había hablado de la música y las emociones, de su poder sanador, de música y empresa, del ritmo y de la banda sonora de cada cual. Pero no había hablado de este otro enfoque.

La música gusta porque es creatividad en estado puro y la creatividad, no lo olvidemos, tiene que ver bastante con la libertad de pensamiento, con la imaginación y sobre todo con la esencia de uno mismo. Tanto para quien la compone como para quien la escucha. Pero voy más allá: Es un arte que podemos tunear y recomponer a nuestro gusto. ¿No os ha pasado que escuchando una canción o una pieza determinada, mentalmente habéis añadido un violín, habéis acortado o ampliado un solo de guitarra, habéis variado el ritmo o le habéis aplicado otro estilo? Seguro que sí. Incluso es posible que siempre os guste más una versión que el original, o que os gustaría que alguien compusiese la vuestra si no tenéis ni idea de composición.

Todo esto que os cuento, os puede sonar raro, pero insisto en que la música es creatividad en estado puro. A muy poca gente se le ocurriría hacer versiones de El Guernica o de la Noche de Ronda de Rembrandt, pero si os fijáis, solo tenéis que escuchar a alguien cantando bajo la lluvia o cantando bajo la ducha y comprobareis como la canción adquiere un tono muy personal ya se trate de Marinero de Luces o Eres Tú. Fijaos en vuestros amigos, vuestras familia y vuestros conocidos… y os daréis cuenta de cómo están creando, de cómo están reflejando gran parte de su personalidad, de cómo, aunque no lo creáis están haciendo un verdadero ejercicio de creatividad.

Y es que sobre la música proyectamos imágenes, exponemos emociones, momentos, sensacione sy expresamos ideas.

Feliz miércoles

lunes, 19 de abril de 2010

Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas


La naturaleza nos acaba de pegar otro toque. Me refiero a los vómitos del volcán islandés cuyo nombre es difícil de recordar y complejo de pronunciar para aquellos que no hayan nacido en sus alrededores. Esta vez, es posible que el follón que se ha montado no tenga nada que ver con el cambio climático, ni con las emisiones de CO2 ni nada por el estilo: simplemente la naturaleza, como Madre de todos nos acaba de dar un consejo. Y no es otro que el decirnos que no seamos tan listos, y tan soberbios como para ignorar que siempre hay que tener un plan B o un plan C. 

Eso, las madres siempre lo han sabido bien, y nos lo han dicho una y otra vez con hechos:  lo mismo improvisaban una comida para quince aunque hubiese para cuatro, que se buscaban la vida para vestir a los niños, escribir a los Reyes Magos o a un primo lejano para que buscasen curro al retoño. Pero muchas veces sólo acudimos a ellas a refugiarnos tras el desastre. Claro que también hay madres que es mejor darlas de comer aparte, pero esas es otra historia y me desvío. El caso es que las madres, excepción hecha de las que comen aparte, ante cualquier problema tienen soluciones o, al menos, las intuyen y las buscan porque ellas si suelen hacer caso de lo que ocurrió el pasado y siempre están más alerta.

Pero, este post no va del Día de la Madre, sino de lo que los ingleses o los cursis españoles llaman SWOT; ó DAFO O FODA para los que tenemos que lidiar en esto que se llama mundo de los negocios; o SENSATEZ en el lenguaje de las madres; o REFLEXION CALCULADA para el resto de la humanidad.

Pero a lo que vamos. La ceniza que ha decorado el cielo de Europa en estos últimos días nos ha  confirmado una vez más de que por muchos cálculos que se hagan, por mucha matrices que dibujemos y por mucho análisis que hagamos, estamos expuestos bien a fenómenos naturales, bien a idas de olla de cuatro tarados o bien a otro tipo de terroristas como comentaba el amigo José Luis Montero en El Viajero Accidental, con lo cual muchas veces la única estrategia consiste en achicar agua y que los efectos y daños colaterales sean los mínimos. Con esto no quiero decir, que no haya que realizar ninguna estrategia ni que el método DAFO no sea válido. Simplemente que hay que mirar en varias dimensiones y que debemos tener una gran flexibilidad cerebral para ver las cosas no según como están ahora, súper medidas súper tecnológicas, súper controladas y súper previsibles, con lo cual queda poco espacio para la imaginación, la innovación y las alternativas, porque éstas no se plantean en los modelos perfectos y quienes los diseñan no suelen tenerlas en cuenta.

Veamos: El tráfico aéreo mundial bajo mínimos, hoy y colapso de narices los próximos meses. Turistas y viajeros tirados por todos los lugares del planeta bien de ida o de venida. Mercancías que se pudren en algunos almacenes y escasez en otros lugares. El export e import  que utiliza la aviación jodido y un amigo mío que trabaja en una multinacional de paquetería y mensajería como responsable de atención al cliente preguntándose una y mil veces porque no se hizo agricultor. Podría seguir, pero la globalización tienes estas cosas también, y si en China hace frío ponte la manta.

Tampoco hace falta que un volcán escupa o que se pongan de huelga (elegid gremio, sindicato, país) o que Chávez, los norcoreanos, los iraníes o (elegid aquí cualquier catástrofe natural, quiebra de un banco, escándalo político…) para que el DAFO y la estrategia se vaya a tomar por saco.

Simplemente que te dejen tres días sin Internet o sin comunicaciones y te sorprenderás de cómo nos han metido en un mundo que tiene pocas alternativas porque la gente ya no sabe currar sin esas herramientas  y quedan paralizados sin saber muy bien que hacer.

Además, y como comentaba más arriba, los análisis también hay que hacerlos en una dimensión emocional y cuando se piensa en las fortalezas, debilidades, oportunidades y debilidades hay que hacerlo también desde esa dimensión emocional que afecta por igual a accionistas, empleados, proveedores, clientes y a la sociedad a la que se debe servir.
Por último confundimos muchas cosas: Fortaleza con estar subidos en el machito, oportunidad con especulación, debilidad con cobardía y amenaza con miedo.

El tablero de la vida hay cambiado y ya no se juega solo en 64 casillas ni en dos colores, ni las mismas partidas. Así que mejor que vayamos buscando alternativas a casi todo, no vaya a ser que nos quedemos tirados en cualquier aeropuerto porque no tenemos nada que llevar, nada que vender, nadie a quien visitar y nada que hacer.

Yo ya me he cansado de hacer DAFOS normales. Así que ahora los haré en varias dimensiones. Esto no significa exceso de análisis, sino buscar otros enfoques, otras alternativas. En definitiva, aplicar la Teoría de Relatividad, no de la Einstein, sino la de las madres.

Feliz Lunes.

viernes, 16 de abril de 2010

Chicken bus tour



Hace justo un mes. María Hernández, que por cierto tiene una habilidad especial para utilizar la imaginación y para reciclar como podréis  observar en su T-Koso, escribió en su blog un post llamado Espacio vital que es pura observación. Me encantó, entre otras razones, porque me gusta la gente que juega con la mente y es capaz de sacar excelentes lecturas de todo. 

Como el tema iba de tranvías y lo que contaba no me era ajeno, le comenté que un día hablaría sobre los Chicken bus, uno de los medios de transporte más populares de Guatemala. Así que hoy, dedicado a ella, Chicken bus tour, del diario de viajes Los Sueños Perdidos, que espero ir acabando poco a poco.

Chicken bus tour

Los cielos grises entristecen las mañanas provocando que la pereza envenene las neuronas y aletargue los músculos.  

Quetzaltenango había amanecido así: de día aburrido, sosón y lluvia molesta. Pasear por la ciudad no me seducía.  Dudaba si subir a la estación termal de las Fuentes Georginas enclavadas en lo alto de una montaña,  en las cercanías  de Zunil o acercarme a San Andrés Xecul, a unos treinta y tantos kilómetros de Quetzaltenango.  Decidí ir a Zunil. Si el tiempo mejoraba, a las Fuentes. Si no, ya vería.       

Una de las ventajas que tienen - si es que tienen alguna- los países pobres es que las paradas de autobuses no consisten solo en marquesinas ni apeaderos ni estaciones, sino que las paradas también, pueden ser cualquier lugar donde las  manos se alcen, se observen carreras jadeantes hacía el vehículo, o gritos, gestos y voces que serán atendidas con más o menos resignación por el conductor o el cobrador de turno.  

Y de esa manera, en una bifurcación en la que me había detenido a preguntar a dos lugareños por un autobús que se dirigiese a Zunil, paramos con aspavientos  uno de esos amarillos «Chicken Bus» que no son ni más ni menos que antiguos autobuses escolares de los que se usaban en Estados Unidos en los años 50 del siglo pasado, y que son llamados así porque los pasajeros en ocasiones suelen ir acompañados de aves: empezaba mi Chicken bus tour.

En el camino a Zunil, cada pocos metros subía y bajaba la gente de un valle rodeado de montañas; un valle manchado de aldeas y casas solitarias. Cada parada llevaba su tiempo, como si esperásemos a alguien que estuviese a punto de llegar. Nadie protestaba por esos retrasos que consumían la mañana y mi improvisado itinerario del día. Mi mente los empleaba en mirar por la ventanilla regodeándome en esos instantes que nos regala la  vida y que rara vez aceptamos. Regalos visuales que te arreglan con el mundo: como los abrazos de dos amigos en medio de una calle; la imaginación de los niños jugando a inventar su mundo; o el mimo con el que un tendero ordena su mercancía; o ese letrero escrito con faltas de ortografía que expresa un sentimiento; o un paisaje que se convierte por momentos en un lienzo que guardarías con celo en el museo de tus recuerdos: momentos e instantes que dejan de forma discreta poso en tu vida, pero que cuando pasaron te hicieron snetirte el hombre más afortunado de la tierra.

Es curioso comprobar como el comportamiento humano es muy parecido en todos los lugares a la hora de abordar un autobús.  Por lo general, las mujeres se sentaban en las primeras filas, familias en el medio y solitarios en el fondo.

Desde mi perspectiva de asiento trasero observaba como las mujeres, con sus trabajados y exclusivos huipiles, iban involuntariamente entretejiendo un mosaico multicolor al apretar sus cuerpos en esos asientos que fueron creados para transportar niños y no adultos. Muchos de los que subían llevaban consigo el olor de haber dormido junto a una hoguera, aromatizando con el frío de sus cuerpos y ropas el autobús, dejando en el ambiente esa sensación de agotamiento sucio que deja el humo muerto.

En un pequeño poblado subió un hombre que no vestía la más tradicional chamarra. Comenzó a repartir octavillas entre los viajeros menos a mí. Debió verme cara de gringo, o simplemente pensó que en esa estampa desentonaba.  Una vez hubo terminado, comenzó su perorata hablando con una convicción y entusiasmo como sólo los predicadores y charlatanes lo saben hacer. Habló del perdón, del amor, del poder de Dios, de los milagros de «Su Señor Jesucristo», de las flaquezas de los hombres. Su particular homilía era escuchada con atención y respeto porque los indígenas miran a los ojos, a diferencia de los primer mundistas que cerramos los oídos y evitamos la mirada en situaciones similares. Se bajó con una despedida suave bendiciendo a los parroquianos después de recoger los panfletos y unas monedas cerca de Almolonga, un lugar que en las últimas décadas se había  transformado gracias a la «intervención divina», pues se cuenta que esta ha  fertilizado la tierra y «curado a los hombres» para convertir la localidad en la huerta de las Américas, según había leído cuando planificaba mi viaje al país. De hecho, algunos de los que subieron allí, llevaban cestas con enormes zanahorias o pimientos tan grandes que las primeras parecían calabacines y los segundos calabazones.


Llegando a Zunil, paró de llover. Las calles permanecían solitarias y sólo cuando llegué a las puertas de la Iglesia, ví algo de movimiento en el pequeño mercado de granos de maíz donde, principalmente mujeres, compraban y negociaban el precio del grano mientras hurgaban con las manos en los sacos que estaban alineados a sus pies y discutían sobre cantidades, calidades y quetzales en español y en su idioma materno.

La iglesia, de silencios mañaneros, estaba impregnada de esa solemnidad que tienen los templos vacíos que invitan a buscar un punto de encuentro entre Dios y los hombres en el caso de que se sea religioso, o de conexión con el Yo más profundo en el caso de que no se crea. 

Continué paseando por un pueblo que parecia haber surgido del desorden porque las calles se cruzaban a varias alturas y las casas eran una sucesión de estilos y posibles, como si cada uno de sus habitantes hubiese diseñado el mismo su  vivienda. De vez en cuando acababa en un callejón o en la valla de una huerta y notaba las miradas vigilantes de quien piensa que se le ha perdido a ese allí.   

Desde Zunil regresé a la estación Minerva. No subí hasta las Fuentes Georginas. El clima no acompañaba y la opción era visitar la iglesia de san Andrés Xecul.

En los alrededores de la estación el gran mercado era un atasco continuo de gentes, carretillas y vehículos. En la terminal de autobuses unos hombres organizaban el caos de buses que partían hacia todas las zonas: Huhuetenango, Panajachel, Guatemala. Los destinos se voceaban por triplicado: Hue Hue Hue, Pana, Pana, Pana, Guate, Guate, Guate…

Compré el periódico. Las mismas noticias de días anteriores con distinto titular y victima;  pero la misma tragedia de la violencia en Guatemala. Esta vez el motivo había sido por robar una escopeta a un guardián de una finca. Además, otra avioneta caída y varios casos de corrupción.


Mientras esperaba la salida del autobús iban subiendo vendedores ambulantes que pregonaban su mercancía de helados baratos, frutos secos, pasta de dientes, periódicos,  y un curioso personaje que por 10 quetzales vendía  un tónico de amplio espectro que curaba todo. A mi me recordaba a esos personajes que iban de pueblo en pueblo en el Oeste américano vendiendo ungüentos y bebedizos. Repetía una y otra vez: «Adultos deben tomar dos cucharadas, niños una. Un tónico que cura los trastornos intestinales, hepáticos, arregla la próstata cura los nervios y mejora  la potencia sexual y todo por 10 quetzales»

Mi Chicken Bus se iba llenado de  colegiales ruidosos que regresaban a sus aldeas, de mujeres cargadas que volvían del mercado. El cobrador gritaba ¡hagan lugar en el centro¡ En cada parada más gente, más bultos, más asfixia y el barullo histérico que dejaban los apretones y la incomodidad.  En un autobús que oficialmente tiene sesenta y alguna plazas viajábamos más de noventa y el único cinturón de seguridad que llevábamos era un cartel donde se rogaba a dios nuestro señor que velase por todos.

Al descender en San Andrés,  el humo sucio del Chicken Bus, el agotamiento del motor y unas piernas y cuerpo entumecidos me recordaron que en la vida, a pesar de las estrecheces, de las incomodidades… lo importante es disfrutar del viaje  no importando lo lento que sea el trayecto sino que finalmente puedas llegar a tu destino.

Feliz fin de semana

  





jueves, 15 de abril de 2010

¿Solidaridad selectiva, racismo o nos la pela?

   


Esta semana,  no tenía intención de estar peleón, ni toca conciencias ni nada por el estilo. Es más, hoy tenía pensado hablar de ilusión, buen rollo y demás gracias a los comentaristas de Thinking Souls que hoy me han recargado las pilas y a una conversación que he mantenido con Nicolás Cubelli, sobre lo que significa jugar un partido, jugar de suplente o morir en el banquillo o traducido para los que no les gusta el fútbol vivir, sobrevivir o abandonarse: sobre energía y la posibilidad de las energías renovables aplicadas a uno mismo. En definitiva de automotivación, de ilusiones y sueños. Pero me he calentado.

Hoy me he conectado muy poco a Internet y a los contenidos y sitios habituales que visito. A primera hora, leo como titular el terremoto de China en que parece que hay 400 muertos y el caos habitual de las tragedias. Conecto con Twitter y alguno de los que sigo o aparecen informa de ello. Conecto con dos o tres medios on line y la noticia, muerto más , muerto menos, letras grandes o pequeñas y escala correspondiente aparece en titulares. A media mañana conecto con mis blogs, no tengo tiempo de contestar ni de leer las nuevas entradas que sigo, pero me doy una vuelta por otro par de medios: las cifras han aumentado y todavía la noticia la veo de un pantallazo. Mediada la tarde conecto otra vez y ya, con sorpresa, veo que tengo que hacer scroll para ver que está pasando en China. A pesar de que es más grave, como suele suceder de lo que se pensaba, y los muertos, heridos y caos han aumentado ya aparecen al lado de noticias menores como los resultados de un partido de Nadal o lo que se llevará la próxima temporada. A las 11 de la noche, con el ánimo de hacer una entrada positiva de narices, observo que en importancia el terremoto de China sigue bajando, en Twitter la gente apenas lo menciona y se habla de Apple y de lanzamiento postergado de su i pad y en Face BooK no se han creado grupos especiales de Todo por China. Ni siquiera un algo por China ni un todo a cien solidario. Y yo me preguntó:

¿Somos solidarios?

A)    Selectivos B)   Condicionados C)   De Photo Call D)   Cuando nadie nos ve

¿Se organizarán actos solidarios en unos días por los chinos? 
A)    Lo dudo B)   Sin lugar a dudas, debemos seguir siendo de los primeros en solidaridad C)   Zapatero y sus chicos ya lo tienen organizado D)   Es que no se dejan. Además ellos ya tienen los recursos

¿Nos la pela? 
A)    No podemos atender todas las tragedias B)   Lo realmente importante es lo de Garzón, Gürtell o si el Madrid se ha conjurado para el final de liga, aunque lo tiene difícil. C)   No me digas, no sabía nada, perdona tengo prisa D)   No es lo mismo que lo de Haití, ni lo de Chile

En fin, hay muchas preguntas pero muchas calladas por respuesta. Mientras tanto se nos llena la boca de compartir, interacción, buen rollo etcétera pero con los chinos hay un no se qué extraño que no se acaba de aceptar. Como esa manía que tienen de currar a deshoras  y domingos, a precios razonables, que está mal visto de cara a la galería pero que a todo el mundo le viene de coña que estén abiertos, tengan pan, cerveza, fruta, gazpacho y, si me apuras tabaco.

Ya veremos como sigue esto.

Feliz jueves y solidaridad con los chinos hoy, que una cosa es hablar de negocios, costumbres y política y otra de seres humanos, como los más de 600 que hasta el momento han sido expulsados sin comerlo ni beberlo de este mundo



miércoles, 14 de abril de 2010

Post abstracto

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Los lienzos blancos también dicen mucho. Tu eliges. Esa es tu vida y tu la escribes

Hoy Thinking Souls

martes, 13 de abril de 2010

El ROI emocional

Si nos fijamos un poco, gran parte de la comunicación que se está realizando actualmente tiene como principal protagonista a las emociones. Esto no es nuevo, Coca Cola lleva haciéndolo toda la vida. De hecho es la «Marca de la felicidad» y sus anuncios arrasan. Son un referente al conseguir una conexión emocional con el consumidor  como comenté en Coca – Cola: algo más que un refresco, algo más que una marca. También hablé de ello en Publicidad emocional; anuncios que gustan.

Es normal que así sea, pues somos emociones. Dicen que el ser humano es un 90% de agua y también un 90% de emociones. Creo que fue el Doctor Mario Alonso Puig quien decía que somos un 90% emoción y un 10% de razón. Es posible, que a veces los porcentajes se me escapan, pero de lo que estoy seguro es que éstas son las que nos mueven. Vivimos en la era de las emociones, en el de las sensaciones. Necesitamos ser estimulados, para reaccionar y satisfacer a nuestra mente. ¿no lo creéis? ¿Qué videos os descargáis, los ruláis o compartís, además de los de humor y publicidad? Esta claro, los que os estimulan emocionalmente, despiertan vuestra imaginación o refuerzan vuestro estado de animo.

La comunicación puede perseguir varios objetivos en función de cómo se plantee, pero hay uno que siempre está presente y que no es otro que crear un vínculo emocional con la marca. El reto es conseguir que esa asociación sea positiva y  consiga emocionar a los receptores.

En Divertia Smile Company, a menudo la hacemos en vivo, con la dificultad que eso conlleva, pues si bien puedes tener segmentado al público objetivo por parámetros socio económicos, en un evento es más complejo segmentar las emociones al no poder hacer PRE TREST ni predecir al 100% el resultado. ¿La ventaja?, la respuesta la obtenemos de forma inmediata. Por eso, cuando conseguimos llegar no solo a la mente sino al corazón sabemos que el cliente recuperará y rentabilizará su inversión. Y es que en los eventos se habla mucho de ROI, pero no de ROI emocional que es el que a largo plazo, como en el caso de Coca-Cola sale rentable.

Hoy os dejo dos videos grabados en directo durante el evento de presentación de la nueva Clase E de Mercedes que realizamos el año pasado en el que el equipo consiguió crear ese vínculo entre el cliente y la marca. Un ROI emocional.

 Feliz martes.






lunes, 12 de abril de 2010

¿Brotes verdes?

 
En esto de las previsiones sobre nuestro futuro, de las porras que se montan «los expertos», los «enterados» y los gobiernos de turno hay cosas que me llaman la atención. Una de ellas: que ya hemos comprobado por las buenas y por las malas, por activa y por pasiva que fallan más que una escopeta de feria. No importa, las partidas les suelen salir gratis y como tenemos memoria frágil, se inventó el fútbol, eurovisión, y otros eventos para cantar lo de campeones Oé Oé Oé, pues resulta que aquí no pasa nada y estos fulanos, menganos y zutanos siguen pronosticando sin cortarse un pelo y estando en la pomada. Además, siempre se puede matizar todo, por lo que seguiremos semana a semana escuchando tonterías y soplapolleces hasta que acierten. Momento ese en el que sacarán pecho y se pavonearán por esos mundos enmoquetados en los que la comida llega puntual y caliente ,y las heridas (si se las hacen) se curan con tiritas y un poco de mercromina.

Bueno, pero la semana peleona fue la anterior. Esta es más de darle pensadas a la vida y, ¿por qué no? hacer mis propias previsiones, que si me cuelo, como esto está escrito, asumo lo que digo y  matizo lo justo,  si me la tengo que envainar lo hago sin problemas.

Decía que había cosas que me llamaban la atención. Otra de ellas, es que casi todo el mundo hace previsiones sobre el dinero que parece ser lo único, o lo que más importa en este mundo:   casi todo gira en torno a él.

Hará más o menos un año cuando se empezó a hablar de brotes verdes y de la inminente salida de la recesión. En su día, indirectamente hablé de ello en Frases para empezar la semana y ya me joroba tener razón porque lo de brotes verdes inminentes, que traducido es a la voz de ya o en muy breve espacio de tiempo, na de na. Y lo que es peor, no creo que veamos muchos en una temporada o sólo lo verán unos cuantos. La razón: que no aprendemos que para construir el futuro debemos corregir los errores del pasado y cambiar profundamente no sólo el modelo económico sino el modelo moral.

Cuando una sociedad no se construye sobre sólidos principios morales y vive el corto plazo, acaba olvidando cual es el ciclo de la vida y por consiguiente dejándoselo muy complicado a los que vienen detrás, que tendrán que arrear a base de bien.

Podrán volver los brotes verdes, pero durarán poco si sus raíces no son sólidas.

El terreno donde se plantan y crecen cada vez se cuida menos, está más agotado; los brotes serán menos y más débiles cada vez, a pesar de los intentos de miles de personas por evitarlo.

Lo peligroso del asunto es que, si al final, no se consigue sembrar de manera razonable solo crezcan las malas hierbas. Y eso, si será un problema o un Houston tenemos un problema.
Ojala me equivoque y esto no sea tan grave como parece, pero después de ver este video me ha dado por reflexionar sobre lo visto y no me han molado nada las conclusiones que he sacado.

Feliz lunes



viernes, 9 de abril de 2010

Sentido y sensibilidad


Acabo la semana peleona. A lo largo y ancho de la misma he ido tirando puyas a una buena parte de la humanidad. No se ha tratado tampoco de rejonazos en todo lo alto ni he picado demasiado fino. Han sido, por decirlo de alguna manera breves incisiones cuyo objetivo era reflexionar sobre lo que somos, no somos, deberíamos o no deberíamos ser; algo de introspección nunca viene mal.

El lunes, un poquito de cerita para los que creen ver el futuro pero no saben mirar. El martes, se la quité de las orejas a los del oído selectivo para ver si se curaba su sordera. El miércoles y el jueves fueron sendos avisos a los amargados y a los que ensucian el mundo. Y hoy viernes, como resumen final a aquellos que tienen atrofiado el último sentido de la semana: el tacto.

Seguro que alguna vez habéis pensado en cual es el sentido más importante para vosotros, o si lo preferís ¿qué pasaría si me quedará ciego? ¿o sordo? ¿o si perdiera el gusto o el olfato? Un gran dilema ¿verdad? Sin embargo, pocos de nosotros repararíamos en el sentido del tacto.  Y todo porque es el único que viene de serie.

Una persona puede nacer ciega o sorda pero, por ejemplo, gracias los sentidos del gusto y olfato dependen del tacto. Gracias a él podemos sentir y apreciar el frío o el calor, a textura de las cosas, el peso y un largo etcétera; apreciar un sin fin de sensaciones agradables como las que producen las caricias, los besos, los abrazos, la suavidad…al tiempo que, de alguna manera, nos protege de las desagradables.

El tacto es el sentido de la sensibilidad, el que nos permite aprender a medida que lo vamos desarrollando,  el que nos mantiene en la realidad, pero también un transmisor de emociones. El tacto es comunicación con las cosas y las personas.

Y de esto va hoy, de la falta de tacto o de la atrofia del mismo. Decimos que a alguien le falta tacto cuando hace o dice cosas fuera de lugar. Curiosamente quien tiene menos tacto, si os fijáis, son todos aquellos a los que he puesto a bajar de un burro esta semana. Son insensibles a casi todo lo que no sea ellos mismos y la empatía para ellos es una enfermedad. Suelen ser los que se miran el ombligo o de lejos (el futuro), pero no el hoy ni de cerca a sus semejantes;  los que gritan y humillan pero no escuchan, los que lo único que sienten es amargura, los que abrazan la corrupción. Es decir, tipos que no es que nacieran con el tacto cambiado, sino que lo han ido cambiando a lo largo de su existencia. Tipos que destrozan las ilusiones con sus gestos y palabras, tipos movidos por una crueldad e insensibilidad preparada para dañar. Y todo, porque aunque no lo crean o afirmen lo contrario, el mundo, la gente no les es indiferente; pero su orgullo y falta de humildad les impide reconocerlo y su única, a mi juicio errónea, forma de autoafirmarse es ir perdiendo todos los sentidos, incluido el del tacto, que como he comentado es el que nos va descubriendo poco a poco lo es la vida.

Por eso, como una cosa lleva a la otra, hay que tener mucho cuidado con perder los sentidos, no vaya a ser que como estos pobres, acabemos perdiendo el sentido común.

Os dejo un video de Tommy de The Who (uno de mis grupos favoritos) que trata sobre un niño que queda ciego, sordo y mudo al presenciar un asesinato.

Feliz fin de semana


jueves, 8 de abril de 2010

Pecunia ¿non olet?


La historia está llena de anécdotas. Muchas son ciertas y otras son inventadas o tuneadas, así que con la que empiezo hoy la entrada quizá se ajuste o no   realmente a lo que sucedió, pero a mi se me quedó más o menos grabada de esta manera.

Por lo visto el emperador Vespasiano fue censurado por cobrar un impuesto sobre las cloacas: algo así como una tasa municipal por gestionar la mierda; hacer caja. Como respuesta tomó unas monedas y se las acercó a la nariz a quien le hacía reproche y le preguntó si le molestaba el olor. Su interlocutor lo negó a lo que Vespasiano respondió con el famoso Pecunia non olet (el dinero no huele). Y tenía razón el tipo. Los que olemos somos nosotros cuando estamos en contacto con él.

Lunes vista, martes oído, miércoles gusto, mañana quizás tacto, pero hoy olfato.

El dinero, por sí solo no huele. El problema es cuando se pone en contacto con el ser humano.  De hecho, en sí, no es malo y, que yo sepa, son escasas las personas que trabajan por amor al arte. Nos gusta, y nos gusta a todos; aunque sólo sea por una mera razón de supervivencia. Y es tan lícito querer forrarse o ganarlo a espuertas, como meterlo debajo del colchón, o  derrocharlo. Eso es una cuestión muy personal y que cada cual haga lo que le parezca con su parné, esté o no de acuerdo en cómo lo dispende. El problema no es el dinero, sino la gestión que hacemos del mismo o cómo lo ganamos.

El dinero por sí sólo no huele. Los que olemos somos nosotros cuando decidimos que toda nuestra vida gire en torno al vil metal. Cuando nos esclaviza.

Lo comentábamos mi amigo Luis y yo mientras nos conversábamos unas pintas y veíamos como Messi destrozaba a los ingleses. En el intermedio, el telediario abría con el caso Gürtell y nos vinimos arriba llegando un poco más allá filosofando sobre ello.

Una de las conclusiones que sacamos es que el mundo huele mal y que los culpables somos, de alguna manera, todos. Lo que ocurre que no todos olemos igual en contacto con el dinero. El que lo gestiona y lo gana bien, aunque tenga alguna faltilla, tipo me ahorro algo en la declaración de hacienda o  me ahorro el IVA al comprar algo por la empresa, o  al pagar «la dolorosa» al fontanero (poned aquí lo que se os ocurra que hayáis hecho o que haya hecho alguien al que queréis muy cercano que no tenéis intención de denunciar) al final, se lava e intenta evitarlo, a pesar de que poderoso caballero sea don dinero como decía Quevedo. Es decir, se va corrigiendo por no oler mal,  por no atufar, debido a que su conciencia y su esencia le atormentan hasta que se cura y acaba limpio.

Por ejemplo, en España, un país por lo visto en una crisis de pelotas con más de cuatro millones de parados, la gente debería haber salido a la calle para quejarse y no para ir de vacaciones de Semana Santa. Sin embargo, ayer sin ir más lejos, se quedó pegada al televisor para ver el partido y el pub en el que me encontraba estaba a más de media entrada, lo que quiere decir que hay una economía sumergida bastante curiosa: o al menos eso me huele a mi: la supervivencia agudiza el ingenio pero acrecienta el fraude y también se hace la vista gorda, porque reconozcámoslo: no nos gusta que sea así pero lo toleramos al entender que estos pequeñas estafas no hacen daño o son pecata minuta.

Claro, que hay otros que lo que hacen, en lugar de lavarse ellos lo hacen con el dinero constantemente, a veces a unas velocidades de vértigo que más parece estén centrifugando que lavando y, aunque se perfumen con esencias caras siguen oliendo fatal. Y a éstos, en concreto es a quien va dirigido el post. A todos aquellos que especulan y crean bonos basura (que por eso se llaman así, porque apestan) esparciendo la mierda por todo el planeta; a aquellos que se inventan pandemias para vender vacunas, que no nos curarán ni de espanto; a aquellos que nos venden la paz, la solidaridad y la justicia y por lo bajini financian guerras, provocan revoluciones y matan de hambre a millones de personas mientras se desayunan con un buen buffet y bellas palabras en el último foro sobre la pobreza. Tipos que siempre encuentran cabezas de turco y desaparecen o callan cuando algo les salpica; que mienten sin tener que hablar porque todo lo que emanan es podredumbre y aunque pretendan, como en la Edad Media, disimular el hedor con afeites, ropas limpias y sofisticadas esencias, dejan en el ambiente una pestilencia que además de desagradable es contagiosa y provoca hechos como lo de Gürtell  y como los que irán saliendo de aquí a las próximas elecciones. Y si no al tiempo.

Así que lo único que pido es que ni se me acerquen estos personajes, (no vayan a contagiarme), ni que mis entendederas me lleven al lado oscuro y putrefacto del mal dinero.

El dinero no huele, pero puede provocar que su contacto con nosotros nos convierta en bombas fétidas. Y eso, no es agradable.

Feliz jueves

Como no tenía fotos de dinero (pecunia) os dejo un de petunias que si olent

Soul Business

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