miércoles, 27 de octubre de 2010

Los videos de Soul Business I

Aparecieron en su día en el blog para ilustrar alguno de los post. Como casi todo en la vida, una imagen, una palabra puede sugerir muchas cosas diferentes, como me ocurre a mi cada vez que los vuelvo a ver. Hoy os dejo los primeros tres  en los que los protagonistas no son las personas, pero que en el fondo bien podrían hablar de ellas. Y a ti ¿qué te sugieren?

Buena música e imágenes inspiradoras. Lo mejor para realizar un viaje al alma.

Hoy Thinking Souls con Alberto Barbero (@albarte) para los del pajarito, una persona que tiene muchas cosas que enseñarnos.

Feliz miércoles




En el post: Hoy me apetecía hablar de pingüinos



En el post: 2009-2010 Parece que fue ayer pero será mañana



En el post Sonata de cello y piano para ser feliz 

martes, 26 de octubre de 2010

De la templanza, la valentía y la confianza

 
En el transcurso de una procesión, un hombre cuya santidad y dominio de sí mismo eran reconocidos por todos, recibió en la nariz una salpicadura de yeso. Le pidió a un carpintero que caminaba a su lado que le quitase aquel trocito de yeso.

El carpintero cogió su hacha, la hizo girar en el aire – con tanta fuerza que se oyó el ruido- y sacó el trocito de yeso sin ni siquiera tocar la nariz del santón.

La procesión continuó. Poco después, un príncipe que había oído hablar de aquella hazaña, hizo llamar al carpintero y le pidió que volviese repetirla ante él
.
El carpintero se negó. El príncipe, enojado,  le preguntó por la razón de su negativa.

- Es muy sencillo, dijo el carpintero. El hombre que tenía el pedacito de yeso tenía mucha fuerza de espíritu. Ni el más mínimo temblor le recorrió cuando dejé caer el hacha. ¿Dónde encontrar entre las personas que te rodean, alguien que pueda comportarse de la misma forma?

Este sencillo cuento me lo suelo aplicar cuando “me vengo arriba” y me creo que soy más de lo que soy, cuando en realidad yo y mi circunstancia nos vamos conociendo muy bien y sabemos como es el paño. Me viene muy bien para que se me quite un poco la bobada, cuando me meto una sobredosis de autoestima (que a veces pasa) y corro el peligro de creerme el rey del Mambo o el príncipe de Beckelar.

Pues bien, lo que hago es ponerme en el lugar del santo y, sin engañarme, me digo que me falta la templanza, la valentía y la confianza suficiente para afrontar muchas cosas de las que se me ocurren hacer, pero también me pongo en el lugar del carpintero y me falta la templanza, la  valentía y la  confianza para ejecutar todo lo que quiero hacer.

Creo que esto ni es malo ni es bueno. Es como es. Todo esto viene a cuento de dos artículos que os recomiendo. Uno lo escribía MaS y otro Francisco Alcaide  y hablaban de sueños, errores, aprendizaje e infancia. De la vida, vamos.

A veces me pregunto si todos aquellos que dan consejos sobre la superación personal han hecho este juego y han sido capaces, sin pestañear de ser el santón y el carpintero.

Eso sí, cada vez tiemblo menos ante el filo del hacha y la manejo con más soltura.

Feliz martes

lunes, 25 de octubre de 2010

Del Monopoly y del ego

Hace años, mucho antes de que Internet apareciese en nuestras vidas, era un apasionado de los juegos de mesa en los que de alguna manera había que desarrollar una estrategia. No es que jugase mucho, a lo sumo siete u ocho partidas al año que se repartían entre el “Monopoly”, “El Risk”, “El Strategos” y “La Fuga de Colditz” que eran los que me gustaban. 

De hecho, durante algún tiempo, coleccioné “Monopolys” de varios países del mundo, no por el hecho de acumular cajas, (que no soy un Friki de la cosa) si no porque soñaba con organizar una mega partida porque la versión normal se me quedaba un poco corta. 

Consistía en lo siguiente: Se jugaba con cuatro tableros de países diferentes que se unían en un gran tablero. Las reglas del juego variaban en lo siguiente: 

Si en los dados salía número par, seguías recto, por el cuadrado exterior, si salía impar, cambiabas el rumbo hacia la derecha o hacia la izquierda según su caso. 

 Como jugabas con diferentes monedas, tomabas una referencia de cambio de inicio, pero en función de en que tablero estuvieses invirtiendo, cobrando o pagando aplicabas o te aplicaban el tipo de cambio más interesante. 

 Podías aliarte con otro jugador o con varios a la vez, pero sólo había un ganador al final.

Se permitía el uso de una calculadora y se podían pedir un máximo de 3“tiempos muertos” por jugador de una duración máxima de 10 minutos para reorganizar la estrategia, comprar y vender o simplemente tomarte un respiro.

 Si se conseguía el monopolio, por ejemplo de las casillas azules o de las estaciones, los que cayesen en esas casillas, debían pagarte el doble de lo que ponía en la tarjeta. 

 Podías prestar o que te prestasen dinero previo acuerdo entre las partes sobre los intereses, el número de tiradas para su devolución etc.

El objetivo era conseguir un dominio global: podías elegir hacerte fuerte en un país y luego comprar otros, invertir de forma selectiva, o masiva, si veías clara la jugada en algún tipo de propiedades, identificar a quien necesitaba el dinero y prestárselo incluso a un interés bajo sabiendo que tarde o temprano sus propiedades acabarían en tus manos, u obligarle a que pagase un interés muy alto sabiendo que la necesidad le llevaría más temprano que tarde a pagar cualquier precio o a malvender sus posesiones.

Confieso que nunca llegué a jugar esta partida por falta de “puntos”, aunque tal y como estaba planteada, podía ser apasionante. Le calculaba un mínimo de doce horas si los rivales tenían cierto nivel y más de veinticuatro si los escrúpulos escaseaban. No descarto jugarla un día, pero lo veo complicado. Eso sí, como juego, sobre un tablero y sin daños colaterales. Es decir, se acaba la partida y cada mochuelo a su olivo. Todo lo que se ha perdido es tiempo, nadie ni nada sale dañado y te has echado unas risas con los amigos: un juego.

Lo que me preocupa es que haya más gente de la que pensamos jugando al Monopoly no en tablero y entre amigos sino de forma real; personas a las que realmente lo que les “pone” no es el dinero sino el poder, la capacidad que tengan de mover los peones; de sentirlo y de ejercerlo con el único objetivo de su autosatisfacción, de saber que con él pueden infundir miedo y temor.

El dinero, la ambición, como a mi me ocurría con lo del Monopoly, importa poco. Es más la sensación de dominar, de controlar lo que les mueve, de saber que con una palabra, una frase, una acción se puede cambiar el curso de los acontecimientos. En definitiva, el objetivo es alimentar el ego, que ya se sabe que es insaciable, que siempre pide más, que ciega, confunde y daña; que es el primer paso hacía el egoísmo, que tampoco entiende de valores ni de personas, que no sabe ni quiere saber; que ni siente ni padece sino es por ello.

Por eso, hay que saber muy bien a qué, cuando, como, para qué y con quien  se juega y ser conscientes de que la vida es un juego que continua estés tu o no en la partida.

Y las partidas en las que se juega el ego son muy peligrosas, como la que jugó en su día un tipo que siempre estaba cabreado y al que el gran Chaplin parodió de forma magistral

Feliz lunes

viernes, 22 de octubre de 2010

El lado oscuro de los viajes: tipos a evitar.



En los viajes no todo es maravilloso ni tiene porque serlo. En un viaje tan importante son los paisajes, la cultura, las costumbres como las personas. Es más, las personas pueden hacer que tu viaje sea maravilloso o que no lo disfrutes. Dependiendo del país y de cómo te perciban puedes ser un euro con patas o lo que es lo mismo, carne fresca para timarte o darte la del pulpo. 

Yo entiendo que la gente se busque la vida: es más, a diferencia de muchos “viajeros” comprendo que al verme quieran hacerme “la fifty hundred” como dice mi amigo Nicolás Cubelli, más aún, cuando vas a lugares donde la miseria está tan extendida que muchas veces es más una cuestión de necesidad que el deseo de hacerte la tanganilla.

Es inevitable que te encuentres con estos pequeños inconvenientes y forman parte también del viaje. Se pueden clasificar de muchas maneras. Por ejemplo en función del lugar que ocupen dentro de la “cadena de valor del timo” o lo que es lo mismo en función de la intermediación que realicen. Así, te puedes encontrar al “estudiante” que solo quiere aprender tu idioma y de paso, llevarte a la tienda de su primo. O al chofer o taxista que te quiere liar llevándote a otro hotel porque el que has elegido “ha cerrado”. 

Se pueden clasificar en función de la cantidad de pasta que te quieran sacar, es decir, si te consideran cliente para venderte una alfombra, o si por el contrario te ven más como comprador de un juego de té o souvenirs varios. Pero hay más, los que apelando a emociones, religión, hechos históricos, o color de la piel, quieren que te sientas culpable y apoquines unas monedas o unos billetes. De todos ellos, de sus perfiles y de sus tácticas para aligerarte la cartera hablaremos con detalle en otros post. Hoy toca hablar de los que hay que evitar.

Suelen “entrarte” de manera suave, como si no tuviesen interés alguno en tus pertenencias; te ayudan de forma desinteresada o aunque no se lo pidas; se lo toman con calma y si ven que eres complicado “te marcan” antes de despedirse y dejarte en manos de un compinche; comenzarán ofreciéndote hospitalidad, se sentirán muy alegres de haberte conocido y poco a poco comenzarán a hacer sus ofertas. Primero, servicios inocentes, como una excursión, un paseo, una visita de una ceremonia, una visita a sus casa como muestra de hospitalidad etc. Si no cuela, pasarán a ofrecerte mujeres, más mujeres, hombres, niños, something special? y si tampoco, pasan a las drogas. A medida que te vas negando, se van encabronando y, en esos casos, lo mejor es despistarlos porque el asunto puede acabar en atraco. Tampoco conviene tomarse nada con ellos ni coger confianza pues son descuideros profesionales y a las primeras de cambio, pensando en que lo tienes controlado, se hacen con tu bolso, mochila o cámara de fotos. Incluso, en uno de esos descuidos te pueden “envenenar” echándote algunas sustancias en el refresco, el té, la comida etc.… con el resultado que ya podéis imaginar.

Tipos a evitar aunque te llamen anti social, racista, cabrón o lo que sea; pero más vale prevenir que curar. 

Con esto no quiero decir que uno vaya como un paranoico con todo el mundo, sino que sea lo suficientemente prudente y juicioso a la hora de relacionarse con determinada gente. Esta gente son excepciones, pero excepciones malas: mala gente.

El mundo está lleno de gente maravillosa, pero hay tipos que es mejor evitar.

Os dejo lo que escribí sobre ellos en Soul India

Feliz fin de semana

LA MAFIA INSOLIDARIA

Khajuraho, cuenta con un numeroso grupo de jóvenes, generalmente bien vestidos y que hablan bastante bien inglés, cuya principal ocupación es ganar dinero fácil mediante timos y engaños a  turistas y viajeros. Lo que los diferencia de otros comisionistas son sus maneras suaves, educadas; su persistencia afectada, y que generalmente van en parejas o tríos. Pero hay algo falso en todo ello que te pone alerta; se ofrecen para cualquier cosa: tomar una copa, visitar su casa, ir gratis a cualquier lado o,  ignorar algunas tiendas. Demasiado guay, demasiado sospechoso.

Todos te quieren alejar de zonas más pobladas o donde la policía turística descansa sobre cualquier sombra. Muchos de ellos van en moto o bicicletas y te van acompañando hasta que ven a la policía. Entonces desaparecen y vuelven a aparecer unos cientos de metros después; lejos de la vista de la policía. Son Guadianas de ojos vivos. Los ciclo- rickshaws wallash  los temen, como si ya hubiesen sufrido en sus propias carnes la violencia del que lo quiere todo.

Intentan hundirte sicológicamente hasta que cedas a sus pretensiones, como si fueses un toro al que una muleta marea sin descanso. Te hablan por un lado , por el otro; cambian el idioma cuando hablan entre ellos y vuelven a la carga; unas veces por la derecha, otras por la izquierda . Son tortura india.  Unos verdaderos hijos de puta; aquí no valen eufemismos.

Todos tienen novia en Santander, en Milán o en Barcelona. Algunos hablan un poco de español o italiano, pero de enciclopedia barata, de gramática imposible. Eso sí, no tienen fotos de ellas, ni direcciones que lo acrediten. 

Después de veintidós días en la India, yo les costaba  un poco más y al final abandonaban cuando después de aguantar una presión que me impedía  disfrutar de la belleza natural de Khajuraho, les decía  que ya estaba  bien, que me dejasen en paz, que yo no había llegado hasta allá  para entablar su amistad.

Entonces sus miradas y amabilidad se transformaban en ojos agresivos en ademanes desafiantes, como si calibrasen las posibilidades reales de un enfrentamiento directo.

“En Khajuraho, muchos ladrones, muchos atracos”- me decía uno de ellos. “Cuidado con esos” -  me avisaba  otro. Y esto se repetía  cada vez que los tenía cerca. Entre ellos mismos se denuncian, te avisan sobre donde te quieren llevar los últimos que te han abordado. Es su manera de entender la competencia, demostrando una falta de escrúpulos total, incluso entre colegas de profesión.

Y para mí hasta los ladrones deben tener su punto de legalidad, de “honestidad” con el robado y  con el gremio. Yo que no me jacto de ser muy valiente, ni de nada en particular, le dije a uno de ellos que si cualquiera intentaba robarme, chorearme  o tocarme un pelo, todos ellos iban a tener muchos problemas y que su vida, tal y como la conocían, se iba a convertir en un infierno.  Demasiado osado por mi parte, demasiado gallito. Pero coló.

De vez en cuando está bien  eso de ver una película de macarras.


jueves, 21 de octubre de 2010

¿Tendréis huevos para otras cosas?




Así, con un par. No me parece ni bien ni mal: es la Ley.

Soy fumador, sí, un drogadicto, un tipo que no tiene voluntad, ni ganas, de dejarlo. Se que el tabaco hace mucho daño. Soy consciente de que, aparte de costarme un pastón, que no es nada bueno para mi salud, que por este vicio me rehúye o me mira mal determinada gente, y que, de alguna manera fastidio a otros, el daño a la salud pública (que parece que es de lo que se trata el asunto) es razonablemente pequeño en comparación con otros. Ahora mismo, no sé lo que cuesta el tabaquismo a la salud pública a España, pero me da la sensación de que menos que lo que se ingresa. De no ser así, cualquier gobierno, lo tendría que haber explicado perfectamente. Solo es una cuestión de valorar. ¿qué pago por el vicio? ¿qué ingreso? ¿cuánta gente se queda en la calle y cual es la demanda real?: Puñetera lógica.

El caso es que los mismos que abogan por esto, que, insisto, a priori, no me parece mal, son los mismos que hacen la vista gorda con otros peligros para la salud pública. Es decir, para ti y para mi.

Y ya es hora de no buscar una sola "cabeza de turco". Si jugamos, jugamos. Juguemos a informar, exactamente, de lo que provocan demasiadas composiciones de los alimentos (que hay E.xxx para aburrir que tienen tanta mierda como el tabaco); juguemos a decir que la contaminación que se genera por el carbón es superior a la de otras fuentes energía; juguemos a decir que los “pedos de las vacas” y la alimentación extensiva contaminan más que los cigarros, cigarrillos y cosas de fumar que prende la sociedad mundial; ¿alguien se acuerda de las vacas locas? ¿de la gripe aviar? o de la ¿pandemia de los cerdos? Juguemos a decir que mientras se esquilman los mares de los países pobres comprando cuotas, se generará más pobreza?; juguemos a decir que la clase política, financiera y cultural nos vacila metiéndonos miedo, haciéndonos creer irrealidades; juguemos a informar donde van todos los deshechos, todas las porquerías que soltamos los países que hoy se escandalizan del tabaco , pero que, a la vez, se forran con ello y os daréis cuenta de que es un puñetero engaño.

Que el tabaco es malo yo lo sé, que no debería fumar también. Me gustaría por tanto, que La Ley, además de esto, promulgase muchos más leyes contra lo que no me gusta de lo dicho anteriormente, y, puestos a pedir, también para el exceso de ruidos, para la falta de educación, para los programas de cotilleo o envidias (de corazón se llaman dicen) para la mala leche, para la falta de respeto...y para todos sus compañeros.

Pero como digo, no creo que interese y, además, ni la ley ni los políticos tendrán los huevos necesarios para hacerlo. Y es que cuando te tienen pillado por los “eggs”, tiras siempre por lo políticamente correcto, aunque a escondidas te fumes una caja de Farias.

En este juego participan todos: Gobierno, ¿Oposición? ¿Grupo Mixto? Calixto y Minorías...y la SGAE

Y es que con la salud también se juega, aunque nos vendan solo una historia.

Feliz jueves 

martes, 19 de octubre de 2010

Miedo

 Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
Eduardo Galeano. (El libro de los abrazos)

A menudo me identifico con el conejo, o más bien soy como el conejo. No me importa decirlo. Me gustaría ser “más valiente” o quizás menos analítico. Posiblemente sea que aún no haya encontrado el camino de mi libertad o que esté tan confundido que no tengo muy claro cual sendero tomar. Estoy lleno de dudas. Ya hablé de ello en ¿Cómo eliges tu camino? Como escribía, la vida es una sucesión de pisadas inciertas que solo llevan adonde tu quieras estar o donde te dejes llevar.

No tengo miedo al futuro, ni siquiera me asustan los continuos nubarrones que tienen pinta de acabar en tormenta perfecta. Una ya sabe o intuye como acaban todas las películas y la mía desde luego no será de Oscar, asunto por otro lado que me da lo mismo.

Mi miedo tiene que ver más con los compromisos adquiridos, con las responsabilidades aceptadas, con los sueños compartidos, con el amor y bastante menos con mi zona de comodidad. Tengo miedo, no al fracaso, que es una consecuencia de haberlo intentado, sino a que las derrotas agoten y te derrumben: aunque sé como dijo Josep Julian en Thinking Soul que “En las derrotas hay una victoria, aunque sea pequeña y no sea apreciable a simple vista” o como me gusta decir “La vida es una sucesión de derrotas con pequeñas victorias”.

Tengo miedo porque tengo apegos y hay personas y cosas que me importan mucho aunque de la sensación de que muchas veces esté por encima del bien y del mal y me refugie en mi soledad elegida.

Me conozco lo suficiente ( si eso es posible) para saber que no necesito empujones para salir de la jaula, sino que cuando salga seguiré un consejo de Paulo Coelho (Pablo Conejo, para los amigos) que fue retwuitteado por @cruzcoaching que dice “Antes de que un nuevo capítulo comience, el viejo ya tiene que haber terminado”. Y eso es lo que haré.

Me he preguntado, los porqués, los para qués, los cuandos y los comos. He encontrado muchas respuestas. Ni buenas ni malas, sólo trazan caminos aunque algunas se que provocarían daños colaterales.

De lo único que estoy seguro es de que, con miedo o no, dentro de la jaula también puedo ser libre hasta que cierre capítulo. A pesar de estar en la incomodidad de la zona de comodidad. Eso también es vivir.

Feliz martes.
  

lunes, 18 de octubre de 2010

Sobre originales, versiones, copias y marca personal

El otro día leía un artículo que publicaba El País “¿Para qué crear? Versiona” en el que se hablaba de la proliferación de discos de versiones en el mercado realizados por músicos y grupos de todo tipo. Cuatro eran las razones que Leopoldo Alcaraz, Jefe de producto musical de la Fnac, daba sobre este hecho: vagancia, falta de creatividad, búsqueda de dinero rápido y homenaje al músico o a los artistas de los que se hacían las versiones: por una sola razón, por varias o por todas, añado.

Como creo que todo en esta vida se puede relacionar, servir de inspiración, de referencia o se puede combinar, lo estuve haciendo con el artículo sobre la creación de la marca personal que publicaba Francisco Alcaide y dándole vueltas, estas mismas razones que se daban para la realización de versiones, son válidas para uno mismo y su marca.

Cuando uno construye su marca personal, es decir lo que es o la gente cree que eres, no lo que crees ser (todos la tenemos y la construimos aunque no nos demos cuenta, lo queramos negar o nos parezca una estupidez) puede hacer varias cosas: como si de un músico se tratara podría componer su propia obra para dotarla de un carácter único, para no ser indiferente, para dejar huella, para no ser ignorado, pero también, y esto es importante, para no ser confundido. En cualquier caso, para generar un percepción positiva por parte de los demás.

Para conseguirlo,pienso, la persona debe aprender, discernir y tomar referencias, pero, sobre todo, debe aprender a conocerse, a sentirse cómodo: que no es más que creer en uno mismo. A partir de ahí, creo que da lo mismo o debería dar lo mismo para qué se utilice una marca personal, ya sea para ampliar las relaciones con otras personas, generar oportunidades de negocio, para ser percibido de una u otra manera etc.

Todos, insisto, creamos esa marca personal, de forma consciente o inconsciente.  Pero la creamos. ¿Cuántas veces no habéis hablado de alguien y habéis dicho Fulano es tal o cual? ¿cuántas veces no habéis identificado en un trabajo, en un post, en un plato de cocina, al autor, a ese algo que lo hace inconfundible identificable, único. Mejor o peor; pero único.

Pues bien, el mundo está lleno de personas que son versiones de otros, la mayoría malas. Esto se debe en gran parte a las mismas razones que se exponían más arriba. Yo no digo que esto sea bueno o malo. Simplemente es lo que hay.

La vagancia: Es más cómodo imitar, copiar o intentar ser un clon de un modelo, de una persona, de una canción existente que averiguar quienes somos, cuales son nuestras habilidades, nuestros defectos, nuestros puntos fuertes y débiles: Es más fácil ambicionar y creer  ser otro que ser uno mismo porque no existen las preguntas y no se esperan respuestas.

Falta de creatividad – Es una consecuencia de lo anterior. Todo el mundo es creativo y puede tener talento, pero hay que trabajarlo y exponerse al juicio de los demás, lo cual no suele gustar mucho si esa opinión no es lo suficientemente favorable. Si se repite lo que dice o hacen otros se estará en una zona relativamente cómoda que puede dar el pego e, incluso, dependiendo de quien te percibe provocar que tu versión parezca un original. La versión puede ser tan buena, tan bien cuidada que, ya digo, puede dar el pego. ¿La persona que hace esto puede tener una buena marca? Sí, pero no deja de ser una versión: mucho branding, poco criterio propio o cambiante según los gustos de la audiencia.

Búsqueda de dinero rápido – En este caso la marca personal se construye versionando casos de éxito, replicando o intentado replicar modelos de otras marcas personales con el fin de hacer caja rápido o tener un posicionamiento muy potente. Se da mucho en el mundo 2.0. Al principio la versión es buena, (aparentemente te parece buena) pero después de escucharla varias veces uno se da cuenta de que es puro marketing cara a la galería porque rascando un poco y leyendo entre líneas se nota que la versión es demasiado “científica”, programada, sin alma. Suena bien, pero no es creíble.

Homenaje al original – En este caso, a diferencia del anterior, la persona que hace la versión siente un profundo respeto por “otra marca” y su versión, “su marca” si bien puede estar inspirada en otros, es creíble porque de entrada se sabe que es una versión. En este caso, incluso la versión puede superar al original, como si el discípulo hubiese superado al alumno. Raro, pero posible.

El mundo está lleno de personas que son versiones, copys y pegas de otras. No debería extrañarnos ni escandalizarnos por ello. Al niño se le intenta hacer una versión de los padres, los manuales de estilo y pensamiento abundan, se rechaza o se ignora al que es diferente, al que no parece de la tribu, al que se cuestiona las cosas. Así es muy difícil crear una marca personal auténtica por eso de lo políticamente correcto, por eso de que queremos que la gente siga siendo versiones de otros, reflejos de un espejo que siempre está mal pulido.

Así que ahora eliges, o intentas ser como te parieron y no como te hicieron, o te consuelas sabiendo que eres una versión, una más de las muchas que circulan por el mundo. Pero que sepas, que tu marca no es diferenciadora.

Feliz lunes.

Os dejo una versión de una canción de los Beatles que me ha gustado mucho. La hace Carlos Santana (un tipo con una marca personal potente) que seguramente la haya hecho por pasta, todo hay que decirlo, pero que en cualquier caso suena muy bien.


viernes, 15 de octubre de 2010

Innovacion, Creatividad y la madre que lo parió: redifusión

El post que os dejo hoy  se publicó en Soul Business hace exactamente un año. Ha pasado mucho o poco tiempo según la medida que tenga cada cual de su vida. Para algunos lo que cuento estará obsoleto porque no utiliza"palabros de nuevo cuño" como "procastinación", "resilencia", "engagement"  y similares - que parecen explicar conceptos innovadores-  y que dentro de un tiempo quedarán en el olvido,  como  otros términos que no aguantaron el paso de los años, como algunas películas... pero que, en definitiva, explicaban algo ya existente. Para otros, porque no les aporta nada que ya sabían. Para la gran mayoría les será indiferente. 

Pero como creo en lo que digo, me gusta lo que dije, y no tenía mucho tiempo (cuando se publique esto estaré de viaje) he decidido republicar. Si os interesa el tema, tan sencillo como hacer click en el enlace. Si no es así, os sugiero que visiteis cualquiera de los blogs que aparecen en la lista de la derecha.

Feliz fin de semana

miércoles, 13 de octubre de 2010

Lo que hubiese dado yo … Los sueños imposibles

 
Ayer me pasé por el Museo de América de Madrid. Elegí este día no porque fuese el día de El Pilar, de la Hispanidad, de la Raza…ni porque fuese gratis este día: simplemente porque hacía muchos años que no me pasaba por allí, me apetecía buscar ideas y aclarar otras: también gracias a Jaime Izquierdo que en su último post hablaba sobre libros, información, Internet y el futuro, o mejor dicho, sobre formas de mirar. Además, me recomendó una conferencia de Adichie Chimamanda (que no tenía ni idea de quien era) titulada “El peligro de una sola historia” que me ha parecido bastante reveladora y que os recomiendo disfrutéis con calma.

De lo de buscar ideas o inspiración ya os hablaré otro día con más detalle. De lo de aclararlas es de lo que va este post de hoy. No por aclarar lo de América, que nunca se aclarará del todo (cada uno cuenta la feria según le va o según le pagan) sino más bien por tener una óptica propia sobre lo que te sugieren determinadas conductas y comportamientos del ser humano.

Una de las cosas que se aprenden cuando uno visita un museo es a contextualizar o a intentarlo: es decir, a situar los hechos o las cosas en su momento y no en el ahora, a intentar comprender los comos, los porqués y los para qués.

No me suelen llamar mucho la atención determinados objetos como las vasijas, las pulseras, los brazaletes, los tesoros, las armas, los vestidos. Sin embargo, me quedo embobado viendo mapas, planos y cuadros de la época, imágenes muertas que pretenden reflejar la vida de la época.

Hoy me he quedado así viendo el cuadro atribuido a Alonso Sánchez Coello que nos muestra la ciudad de Sevilla en el siglo XVI. Por unos momentos, he estado en Triana viendo a las tripulaciones avituallarse para partir y escamotear varios víveres, he pisado el barro y los orines cerca de El Arenal donde uno puede encontrarse con “lo más selecto” del hampa mundial, observar “los mamoneos” de algunos sujetos de la casa de contratación, me he perdido por sus callejas donde abundan los conventos y he asistido a una corrala en lo que hoy es La Alameda. No ha sido suficiente. Me hubiera gustado que fuese real y no una proyección de mi imaginación, que hubiese sido una historia vivida y no contada.

Os parecerá una tontería, pero lo que hubiese dado yo por estar allí (un tiempo claro) aún a sabiendas de que muchas cosas no me gustarían. Hay sueños imposibles, deseos que nunca se cumplirán y éste, el de poder haber estado en el pasado, en “la historia” es uno de mis favoritos ¿es de locos? No lo creo, peores cosas y menos inocentes se han visto.

De momento, me conformo con estimular mi imaginación leyendo, mirando y escuchando; viajando con la mente y el alma a todos esos momentos que sumados dan como resultado lo que somos y lo que podríamos haber sido como ya conté en Mind Games: me niego a cambiar.

Así que para acabar os dejo tres momentos históricos en los que me gustaría haber estado viviéndolo desde diferentes ópticas.

Época de Jesucristo desde la óptica de sus seguidores, del pueblo, de los sacerdotes, gobernadores etc. Lo que hubiese dado por ver a Pilatos ante el dilema que se le planteó.

Época de Hernán Cortés y la conquista de México desde la óptica del Rey, gobernador de Cuba, soldados, religiosos, pueblos aliados, aztecas etc… Lo que hubiese dado por ver la grandeza de Technotitlan.

Época de Felipe II desde la óptica del Rey, de la Corte, de sus enemigos, del pueblo etc… Lo que hubiese dado por ver in situ los entresijos y funcionamiento de la primera Administración que puede considerarse global.

Y miles de momentos más, la Revolución Francesa, La Grecia de Sócrates, La Córdoba del Califato, Las expediciones de Marco Polo, La revolución industrial etc…

En fin, lo que hubiese dado yo por un sueño imposible.

Hoy en Thinking Souls: un poco de ilusión con Josep Julian, MaS, Katy, Javier Rodríguez Albuquerque, Luis Ponce de León, Pablo Rodríguez y Pedja 

lunes, 11 de octubre de 2010

Viajar es aprender: las repuestas. Bergamo y el origen de los pergaminos


Finalizamos hoy la serie "Viajar es aprender" con el origen de los pergaminos  o más bien la razón por la cual se llaman así.

A las afueras de la actual ciudad de Bérgamo se encuentran las ruinas de la ciudad de Pérgamo, una de esas ciudades que casi son tan viejas como la historia y por la cual han pasado y transitado pueblos y civilizaciones como lidios, persas, griegos y romano. Desde el siglo II a.C, momento en el que pasa a formar parte del imperio romano y hasta V siglos después, se convirtió en uno de los más importantes centros científicos, culturales y artísticos del mundo antiguo, rivalizando con la ciudad de Alejandría. Un lugar que albergaba gran parte del conocimiento de la época, pues se cuenta que su biblioteca albergaba más de 200.000 rollos pergaminos (un poco exagerado me parece) lo que convertía a su biblioteca, junto a la de Alejandría y Efeso, las mejores, mas grandes y más surtidas.

Hoy, de todo aquello, solo quedan ruinas, lo que viene a confirmarnos una y otra vez que todo es fugaz y nada es para siempre. Pero vamos al lío: Existen dos versiones sobre la popularización del pergamino.

Una de ellas cuenta que el desarrollo del pergamino se debe a la rivalidad de dos reyes por tener la mejor biblioteca de tal manera que el rey Ptolomeo Epífanes, decretó un prohibición de exportar el papiro producido en Egipto, lo que provocó, que a falta de este material, se desarrolló la industria del pergamino como alternativa al papiro.

Otra versión, quizás más lógica, viene a decirnos que en realidad no es más  ni menos que un proceso de innovación, pues si bien el cuero (material del que están hechos los pergaminos) ya era tratado con anterioridad – se utilizaban pieles de vaca, cabra, oveja – fue en Pérgamo donde se extendieron nuevas técnicas de tratamiento y donde floreció un importante industria. El papiro era más frágil y  su conservación más complicada.

Las pieles se trataban e introducían en cal durante unos días y después se les quitaba todo el pelo y se raspaba para alisarlos y eliminar la grasa que pudiera haber en la piel. Después solo quedada darle forma y teñirlos. 



Las ventajas del pergamino frente al papiro eran varias: permitía escribir por las dos caras e incluso se podría reutilizar borrando con leche lo escrito; ahorraba espacio al poderse doblar y enrollar sin que se rompiese y como se ha comentado ofrecía una mayor durabilidad. Como inconvenientes, su coste, pues la materia prima y manufactura era más cara. 


¿Qué se puede aprender?

Que las soluciones a los problemas solo se encuentran si se buscan y se trabaja para hacerlo aún sabiendo que todo tiene fecha de caducidad.


¿Qué me sugiere?

Que la innovación es una constante en el ser humano que generalmente se activa cuando no queda más remedio o es necesario.

 Feliz lunes

viernes, 8 de octubre de 2010

Convivencia de conveniencia



Me había pedido María, la autora del blog Mi pluma de Cristal, que colaborase en una iniciativa escribiendo un post el día 8 de octubre sobre la convivencia. 

La verdad es que no soy muy dado a estas cosas, pero de vez en cuando lo hago y como me comprometí, pues aquí está mi post:

Confieso que no sé por donde empezar. Le he dado muchas vueltas a esa palabra, a su significado, a lo que representa y no me veo capaz.

Podría escribir bonito, de buenos deseos, de amor, de paz y  de “We are the World”; podría poner ejemplos, reflejar testimonios que han recogido mis ojos a lo largo y ancho de mi existencia. Incluso dar varapalos a unos y otros erigiéndome en paladín del asunto y “rajar” - que criticar es otra cosa -  sobre lo poco que convivimos, lo mal que lo hacemos y lo cabrones que somos. No con palabras de fogueo que hacen ruido, pero no daño. sino con verbo de fuego real; podría haberlo hecho  en verso, en prosa sentimental. Reproducir una bella historia de las mil y una noches, imaginarlo desde la perspectiva de un niño al que en el colegio le han mandado hacer una redacción. Pero la palabra para mi significa tanto y ha sido tan prostituida que no puedo hablar de lo necesaria y buena que es la convivencia sin ruborizarme. No soy un ejemplo. A pesar de que uno intenta llevarla a la práctica, al reflexionar hacia dentro, al interiorizar, se da cuenta de que no, que no puede hablar en nombre de ella, que no es digno.

Y no es digno, porque el hombre es un animal de conveniencia y la convivencia, la que creemos que tenemos, suele ser selectiva y la aplicamos en función de nuestras creencias, nuestras sensaciones y nuestras emociones.
 
La convivencia, quizás esté equivocado, es, o debería ser, el conjunto formado por una suma de valores como la empatía, la tolerancia, el  respeto, la  educación, el amor, la humildad, la solidaridad, el compromiso…

Sin embargo, los aplicamos parcialmente o de forma selectiva creyendo que así convivimos de narices y somos geniales cuando lo que realmente hacemos es crear unas zonas de convivencia a nuestra conveniencia, buscamos una fórmula de convivencia que no nos inquiete, que no nos altere y aún así somos incapaces de convivir bien porque no queremos, o no queremos en ese momento o el otro, entendiendo el otro por la parte y por el todo, no quiere.

Si somos justos, que la objetividad propia siempre es subjetiva, con pensamientos y hechos, quizás lo que ocurra es que nuestra forma de convivir viene definida por la educación y el entorno, por nuestra zona de comodidad, por nuestra conveniencia para convivir ahora sí, ahora no, aunque lo queramos negar: ejemplos hay muchos y en las épocas malas afloran más. Solo hay que echarle un vistazo al mundo: guerras, exabruptos de unos y otros, nacionalismos intolerantes, explotación de los débiles, engaños, sospechas, envidias, programas del corazón…

Y yo mismo, por ejemplo, me pillo en varios renuncios. Muchos tontos, pero renuncios a fin de cuentas. Creo, por tanto, que para hablar con la cabeza erguida debo seguir progresando y trabajando el interior para poder decir al exterior que yo sé convivir. La convivencia como casi todo, empieza por uno mismo y muchas veces reconozco que no doy la talla.

Me gustaría poder hablar de CONVIVENCIA con mayúsculas, pero lo tengo que hacer con la boca chica porque, en ocasiones, fallo más que una escopeta de feria. Nunca me ha gustado alardear de lo que no soy, y ya digo, que a pesar, de tener cursos avanzados de convivencia en la que se desarrollan habilidades como la paciencia, el positivismo… todavía soy un pardillo, un aprendiz.

En cualquier caso, y gracias las oportunidades que me ha dado la vida de experimentarla, con la familia, con los amigos, con los trabajos, con los viajes, y con uno mismo, uno va progresando, pienso, que adecuadamente, a pesar de que en ocasiones se me va la pinza por esas emociones descontroladas que de vez en cuando asoman, asomaron o asomarán en nuestras vidas. Digo nuestras porque la convivencia es cosa mía y del otro como escribía más arriba.

Emociones (me gusta llamarlas así) tan humanas como la ira, la envidia, el rencor, los celos, el egoísmo, la vanidad, la avaricia, que hay que saber e intentar dominar, que están latentes y que salvo que seas un maestro Zen, no te librarás nunca de ellas.  

Por eso, lo único que se me ocurre es que sigamos esforzándonos para aprender a convivir y que la convivencia no sea de conveniencia sino real. Merece la pena.

Feliz fin de semana

miércoles, 6 de octubre de 2010

Viajar es aprender: las repuestas. Monjes en Luang Prabang



Cada mañana, al amanecer,  en varios lugares de Luang Prabang se pueden observar hileras monjes que salen de sus templos para realizar el Binthabat, un ritual que consiste en recorrer las calles con un pequeño cuenco en el que recogen la comida que les es ofrecida y que básicamente consiste en arroz glutinoso, plátanos, galletas y alguna fruta. 

El silencio invade las calles, nadie habla. Los monjes caminan a toda pastilla en fila india y la gente va depositando la comida manoseada en los recipientes. La visión de ello sobrecoge, pues hay que tener en cuenta que hay más de 40 templos en la ciudad, algunos considerados como los más bellos del sudeste asiático: ver las aceras de casi cualquier calle al amanecer, silenciosas y llenas de túnicas naranjas impresiona.

A lo largo de las calles también abundan las mujeres que venden arroz por puñados, plátanos de forma individual y en racimos, galletas y golosinas sueltas que son vendidas preferiblemente a los guiris (precio guiri) que se encuentran observando el ritual. Te hacen un pack, un poco de esto, un poco de aquello, “un rejonazo” y a echar comida aleatoriamente en las urnas o vasijas al paso de los monjes. Uno llega a tener la sensación de qué está dando de comer a los animales. Por eso, en lugar de repartir equitativamente ventilé el asunto a media fila. Total si luego harían puesta en común.

Los monjes sólo realizan dos comidas al día, y según me contaban ninguna después del mediodía.



En Laos es muy frecuente que los hombres, desde que acaban los estudios y antes de casarse, e incluso antes, en la infancia, se conviertan en monjes durante un breve periodo de tiempo que puede ir desde las dos semanas a los dos años (aunque los dos años, según me comentó el recepcionista del hotel en el que me alojaba y que ya había pasado por ello, es cada vez más infrecuente por aquello de la vida moderna).  Durante este periodo, además de recibir diferentes enseñanzas que se realizan por la mañana antes del mediodía y  entre las cuales puede estar por ejemplo el inglés, dedican gran parte del tiempo restante a la meditación y a profundizar sobre el budismo. En este tiempo practican el celibato, se les rapa la cabeza, visten igual y no manejan dinero.

Un periodo que sirve para la reflexión y tomar perspectiva.



Qué se puede aprender

Que la religión domina la vida de los hombres y que alrededor de ella se hace negocio (mujeres que hacen el agosto vendiendo a los guiris la comida), que cuando tu forma de vida es la limosna no le puedes hacer ascos ni ser remilgado con las dádivas (la comida pasa de mano en mano, se mezcla, la higiene  brilla por su ausencia) y que se debe aceptar de buen grado lo que te ofrecen y no lo has trabajado. Si eliges una vida, acepta lo que conlleva.

Que me sugiere

Que ese periodo de retiro espiritual, silencio, “mili”, o como se quiera llamar - independientemente de la religión que se profese o no se profese - en el que las privaciones  y las conversaciones interiores dominan el día a día debería exportarse a occidente y ser parte de la formación del individuo, pues uno de los grandes problemas de la insatisfacción proviene de los “ruidos” que no nos dejan pensar con claridad. Podría ser un buen paso.

Hoy en Thinking SoulsKaty. No os lo perdáis.

Feliz miércoles





 

martes, 5 de octubre de 2010

Viajar es aprender: las respuestas Karni Mata el templo de las ratas



Hoy paso directamente a la cuarta respuesta. Como sabéis lo que pasáis por aquí me gusta mucho India, quizás porque sea un país que rompe los esquemas, lo odias o lo amas, pero nunca te deja indiferente. Hoy para la respuesta os dejo lo que escribí sobre este particular templo que se encuentra en Deshnok a unos 30 kilómetros de Bikaner

Karni Mata: El templo de las ratas

Prácticamente no pude ver la granja de camellos. Una virulenta tormenta de arena difuminaba la visión, barriendo imágenes y cuanto estaba alrededor. Nos dirigimos a Deshnok, unos treinta kilómetros al sur de Bikaner, para ver el templo de Karni Mata, «El Templo de las Ratas».

Alguien que personalmente no conozco, me lo había recomendado. En los diferentes correos electrónicos que me había enviado previos a mi viaje, insistía siempre en que el templo era impresionante. No daba más explicaciones. ¿Qué efecto fascinante le habría producido?, ¿qué significaba exactamente eso de impresionante?

Intrigado por sus comentarios, consulté en Internet y en varias guías: prácticamente, se limitaban a contar la historia del templo, según la cual, las almas que mueren son salvadas de la ira de Yama, el dios de la muerte, reencarnándose en ratas. Estas ratas sagradas moran a sus anchas por el templo, y son veneradas y alimentadas por los visitantes: se considera un privilegio que una rata pase por encima de uno, y un buen augurio comer prasad —alimentos ofrecidos por los fieles que se encuentran en al altar— una vez que lo han mordisqueado las ratas. Esto, leído, puede tener hasta su gracia, pero una vez dentro del templo, como escribía mi desconocida amiga, impresiona.

Cuando entras, lo primero que piensas es que hiciste bien en llevar calcetines: el suelo está lleno de orines y cagadas de ratas y palomas; que son ratas con alas lo demuestra el hecho de que vivan en armonía. Lo segundo: «¿Dónde me he metido?» Intentas mirar a cualquier lado, pero cualquier lado está lleno de ratas y cualquier lado puede estar muy cerca de ti. El desagradable olor, acentuado por el calor reconcentrado, los chillidos de las ratas y esas cosas que hacen las palomas —que no se cómo se llaman, pero cuyo sonido, al menos a mi me desagrada—, ponen a prueba todos tus sentidos y el equilibrio de tus nervios. Así que lo tercero que piensas es: «¿Tu estás tonto o qué?»

Una vez pasado ese primer momento, intenté tranquilizarme desviando la vista hacia la bonita arquitectura del templo. Duró poco: dos fieles, a los que yo definiría los «pata negra» del templo por razones estéticas y filosóficas, se acercaron para contarme la historia del templo, y para que realizase una pequeña donación. También para interrogarme o hacerme la ficha: muy habitual entre los indios.

Tras contar a grandes rasgos quien era —no había tanta confianza—, el más entusiasta me aseguró que yo estaba casado. Decía que en mis ojos veía una mujer y no creía que fuese soltero, pero como esto no se lo creía ningún indio, decidí inventarme una para no tener que dar largas explicaciones: me estaban empezando a preocupar.

Continuamos conversando sobre sus dioses y religión. Confieso que no me enteré de nada de lo que me explicaron, debido, en gran parte, a que en India las religiones admiten miles de variaciones y formas, y a que mis ojos vigilaban, un poco mosqueados, los movimientos de los asquerosos roedores. Instantes después, pasábamos al momento culminante de mi visita, que fue cuando fui obligado o castigado, que uno a esas alturas ya no sabía si tenía más aversión a las ratas o a esos tipos llenos de roña que acosaban como hienas, a degustar la comida mordisqueada por las ratas: cinco negativas fueron insuficientes para evitar introducir en mi boca una especie de pastel amarillo hecho con trigo, lleno de polvo y dulce que, a pesar de que comí apenas un pedacito, se me hizo bola; pero tratándose de un asunto que podía ofender no sólo a mis nuevos amigos sino también a las ratas del lugar acepté, guardándome en un descuido de ellos, el resto del dulce de textura de serrín que aún no había digerido.

Al concluir tan repugnante y forzosa ceremonia, me estamparon la tradicional marca de tilak en la frente y en sus caras se dibujaron unas sonrisas hinchadas de regocijo.

Desde la distancia, ignoro si su alegría era debida a lo que ellos entendieron como un nuevo converso para la causa o a «otro primo que pica». Sólo sé que salí tocado.

La experiencia de esta visita me recuerda a la de la montaña rusa: primero decides subir. A medida que te das cuenta dónde estás, quieres bajar, y una vez que arranca, estás sujeto a ella sin margen de maniobra. Cuando desciendes, todavía estás trastornado y te repites eso de nunca más, aunque siempre acabas montando otra vez.

De vuelta al hotel me acordé de que jugaba «El Madrid». Era el último partido de liga y esperaba que la ganasen. En India solo gustaba el criquet.

Por la noche, negocié el precio de un auto rickshaw para ir al hotel Laxmi Villas, un hotel de lujo que en parte seguía siendo residencia del Maharajá de Bikaner. Muchos palacios han sido convertidos en hoteles gracias a los incentivos económico-fiscales que ofrece el Gobierno de Rajastán. Los maharajás ya no son tan reticentes a que sus propiedades se conviertan en hoteles y museos, lo que está permitiendo la restauración de numerosos edificios, la ampliación de la oferta y el aumento de la calidad en los servicios. El hotel, de postal. Se celebraba una fiesta privada en el jardín. Me vi obligado a cenar en el restaurante del interior, en compañía de los ventiladores, un camarero lejano y una vela, que como detalle romántico habían encendido. Estas iban a ser muchas de mis veladas indias: cenas solitarias, cenas de viento mecánico.
 

¿Qué se aprende?

Que el ser humano puede llegar a ser incomprensible o que, en realidad, lo que hace que no comprendamos a otras personas se debe a la educación recibida que nos marca un camino pero no nos prepara para abrir la mente a otras forma de entender la vida.

¿Qué me sugiere?

Que el ser humano es más fuerte de lo que parece y que, si prepara la mente se puede enfrentar a situaciones incómodas, como me ocurrió a mi cuando decidí entrar y mezclarme con ratas y palomas, dos animales por los que no siente ninguna simpatía.

Feliz martes

lunes, 4 de octubre de 2010

Viajar es aprender: las respuestas Monte Nebo y nueces de cola

En esta semana, aunque ya he dado las respuestas en los comentarios de “viajar es aprender” voy a ir ampliando un poco las mismas ofreciendo una breve información, lo que se puede aprender y  lo que me sugiere o me sugirió en su momento la experiencia. Por supuesto, se admiten nuevos enfoques, nuevas sugerencias o matices sobre las mismas, ya sea en el plano de los negocios, de los viajes o de las cosas que interesan que es de lo que va este blog.

Feliz lunes


1 – Monte Nebo – Jordania.

El Monte Nebo está situado a unos siete kilómetros de Madaba y bordea el valle del Jordán. Se dice que éste el lugar desde donde Yahvé mostró al profeta Moisés la Tierra Prometida. También se cuenta que fue allí o en las cercanías donde Moisés murió antes de pisar la Tierra Prometida: por esas dos razones se ha convertido en un lugar santo donde los peregrinos de las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islamismo) acuden al pequeño monasterio encalvado en lo alto del monte.

Desde allí, en los días claros se puede ver Belén, el lago Tiberiades, el Monte de los Olivos  e incluso Jerusalén. No sé, el día que fui había mucha calima.


¿Qué se puede aprender?

Que, a veces, aunque se hagan todos los esfuerzos necesarios para alcanzar un objetivo (Moisés no llegó a pisar la tierra prometida) no se consiguen ver los resultados.

¿Qué me sugiere?

Qué quizás las diferencias entre cristianismo, judaísmo e islamismo, (que tienen muchos puntos en común y comparten referencias) tengan su origen en un problema territorial relacionado con está área de Oriente Medio porque desde entonces gran parte de los problemas del mundo se originan en los países que albergan la tierra prometida o están relativamente cerca de ella aunque luego se extrapolen a otros lugares y que mientras no haya paz, convivencia real los conflictos seguirán.




 2 – Nueces de cola. Pais Basari - Senegal

Son las semillas del árbol de cola, un árbol que crece en las zonas tropicales, aunque su origen está en África. Estas semillas contienen cafeína en altas dosis, además de otras componentes como el calcio, fósforo, potasio…

Son dos tipos de uso principalmente los que se da a la nuez de cola. El primero como estimulante del sistema nervioso, que ayuda a combatir el cansancio y aumenta la rapidez de pensamiento. Hay que tener en cuenta que el hombre, a diferencia de las máquinas, se cansa y desde hace muchos siglos se sirve de estimulantes o drogas para mitigar los efectos de la fatiga física y mental.

También actúa como vaso dilatador ayudando al sistema respiratorio e incluso muchos lo utilizan como un potente afrodisíaco. Hay que tener mucho cuidado al ingerirlas (generalmente se mastican como si fuese un chicle, aunque ya os digo que están malísimas) porque un exceso de su consumo puede provocar cuadros de ansiedad, taquicardias e incluso aumentar el riesgo de contraer cáncer debido a su contenido en taninos.

En otro orden, regalar nueces de cola es considerado un signo de hospitalidad, de agradecimiento y, en alguno casos, enlaces y negocios como moneda. Cualquier viajero o turista que quiera visitar un poblado deberá proveerse de nueces de cola para entregar a los jefes del poblado y a otras personas como muestra de respeto (rara vez aceptan el dinero como muestra de orgullo, aunque luego te lo saquen vendiéndote souvenirs, pronosticando tu futuro, haciéndote un amuleto etc.), es como una especie de salvoconducto. Cuando estuve en Iwol, literalmente se tiraban a la bolsa donde Amadou, mi guía por el País Basari, repartía las nueces en función de la jerarquía.


¿Qué se puede aprender?

Que casi todos los remedios o  “medicamentos” están al alcance de nuestra mano y que el hombre ha ejercido de cobaya humana a lo largo y ancho de su existencia; que el valor de las cosas es diferente para unos y otros y que éstas no deben tasarse solo en términos monetarios sino, además en términos de utilidad y emocionalidad.

¿Qué me sugiere?

Que los códigos de conducta en realidad no varían mucho de un lugar a otro, que el ser humano es orgulloso por naturaleza y que “los presentes, los regalos” muchas veces son necesarios para abrir puertas.

Que como maquinas imperfectas, todos tomamos estimulantes (medicinas, café, té etc.) para evitar o mitigar el desgaste; que dependemos de la ayuda de la naturaleza para vivir.

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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