domingo, 27 de noviembre de 2011

Viajar es aprender: tercera entrega

Continuamos con la serie Viajar es aprender. (Ver I y II).  Hoy nos desplazamos a Siria, Holanda, Indonesia e India. Unas son más fáciles que otras, pero todas interesantes. Las respuestas otro día.

Malula - Siria 
La primera foto corresponde a Malula, una pequeña ciudad a unos cincuenta kilómetros de Damasco y una de las pocas ciudades donde todavía la población habla una lengua que tiene un gran significado religioso. ¿Sabes de qué lengua se trata?

Amsterdam - Holanda 
Si hay una flor que identifica a Holanda, es el tulipán. El negocio de los tulipanes mueve millones de euros y siglos atrás originó una "burbuja económica de la que os hablaré otro día.  Sin embargo, la planta no es originaria de allí sino de otro país. ¿De qué país estamos hablando? 

Ubud - Bali
Si uno camina por las calles de Bali tendrá que tener cuidado de no pisar estas pequeñas canastas. A veces es inevitable. ¿Que son y para que se utilizan?

Mumbai - India 
La última imagen corresponde a uno de los negocios que se pueden encontrar en algunas ciudades Indias,. ¿para qué sirven estas maquinas llenas de tubos?

Buena suerte y feliz día

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cuando la avaricia te juega una mala pasada


Una de las cosas que siempre me han llamado la atención es ver como muchas personas, a medida que se enriquecen (afortunadamente no todas) se vuelven más rácanos al tiempo que crece la ambición insana. Uno, que es cortito, no alcanza a comprender ese deseo de tener más y más: tener por tener. No entiendo ni el por qué ni el para qué. Nunca he entendido lo de guardar y guardar, ya sea bajo el colchón o en la cámara acorazada de un banco; no entiendo ese afán de acumular por acumular tipo Tío Filito que tienen algunos; y entiendo menos aún, que estos mismos tipos siempre se hagan los longuis a la hora de pagar unas cañas o pretendan que todo les salga gratis. Curiosamente, el avaro, además de cutre, suele gastarse mala baba; suele estar medio encabronado o encabronado del todo part time o full time y para rematar, es desconfiado, no por naturaleza sino por convicción. (cree que todo el mundo quiere su riqueza) Sólo ama sus posesiones. Ni a él mismo se quiere: Un cutre y un cansino.

Pero a veces la vida se burla de su avaricia y le pega un revolcón quitándole todo o parte de lo más precioso que cree tener. Lo que se llama ponerle en su sitio. Como le ocurrió al califa de la historia de hoy que se encuentra en el libro el Circulo de los Mentirosos, del cual ya se ha hablado aquí en varias ocasiones. Que lo disfruteis.

Feliz día

Un califa avaro y cruel tenía verdadera pasión por las apuestas. Era tan avaro y tan cruel que él mismo fijaba las normas de las apuestas, para no correr el menor riesgo. Se decía que sólo apostaba cuando tenía la certeza absoluta de que iba a ganar. Los cortesanos encontraban mil pretextos para evitar jugar con él.
El califa se veía reducido a apostar con comerciantes, con sus mujeres, con sus guardias e incluso con sus sirvientas. Una mañana, mientras atravesaba el patio principal, vio una enorme pila de ladrillos que unos albañiles acababan de apilar. Al instante gritó:

- ¿Quién quiere apostar conmigo?

Ninguna persona de las que se encontraban en aquel momento en el patio contestó. El califa repitió su pregunta en medio de un repentino silencio:

- ¿Quién quiere apostar conmigo?

Y precisó:

- ¡Apuesto a que nadie es capaz de transportar esta pila de ladrillos con la única ayuda de sus manos, de un lado al otro del patio, antes de que el sol se ponga! ¿Quién quiere apostar?

Todos los allí presentes se mantenían cabizbajos porque la tarea parecía imposible. Pero de repente un joven albañil avanzó unos pasos y preguntó:

- ¿Cuál sería la apuesta?

- Diez tinajas de oro si lo consigues.

- ¿Y de no conseguirlo?

- Una cabeza cortada.

El joven albañil pensó un instante y dijo:

- Estoy listo a aceptar esa apuesta, pero con una condición.

- Te escucho.

- Podrás detener el juego en cualquier momento y, en caso de hacerlo, sólo me darás una tinaja de oro.

El califa hizo que se le repitiese aquella singular condición y se quedó pensativo un momento, temiéndose una trampa. Podía detener el juego en cualquier momento y sólo perdería una tinaja de oro. ¿Qué sentido tenía aquella cláusula? ¿Qué escondía? El albañil se negó a decir más e hizo un movimiento para retirarse. El califa, movido por la pasión del 
juego, aceptó.

El joven se puso a transportar los ladrillos de un lado del patio al otro, con sus manos, observado por el califa y toda la corte. Después de una hora de trabajo, sólo había transportado una ínfima parte de la pila de ladrillos. Y sin embargo, sorprendentemente, sonreía.

- ¿Por qué sonríes? -le preguntó el califa-. ¡Está claro que has perdido! ¡Nunca lo conseguirás!

- Te equivocas –contestó el joven albañil, mientras atravesaba el patio-. Estoy seguro de ganar.

- ¿Cómo?

- Porque te has olvidado de algo. Y por eso sonrío.

- ¿De qué me he olvidado?

- Oh, una cosa muy sencilla.

El joven prosiguió con su trajín, dejando al califa con sus oscuros pensamientos. ¿De qué se había olvidado? Recordó las frases exactas pronunciadas y no vio ninguna posible trampa. La pila de ladrillos, después de tres horas de trabajo, seguía allí, apenas disminuida. Tres o cuatro días no bastarían para transportarla de un lado del patio al otro. Y sin embargo el califa se sentía inquieto.

Al principio de la hora cuarta, viendo que el joven albañil seguía sonriendo, le preguntó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Seguro.

- ¿De qué me he olvidado? Dímelo. ¿He evaluado mal el volumen de esa pila de ladrillos? ¿Soy víctima de una ilusión?

- ¡Oh, no! –contestó el joven-. Es algo mucho más simple.

Y prosiguió con su tarea.

Al principio de la quinta hora el califa, que mostraba signos de inquietud, preguntó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Lo sigo estando.

- Sin embargo, mira, la pila sigue estando muy alta, y apenas te quedan cuatro horas antes de que el sol se ponga. ¿Cómo esperas ganar tu apuesta?

- Te lo repito –dijo el albañil mientras transportaba un montón de ladrillos-, te has olvidado de una cosa muy sencilla.

La frente del califa se arrugó y los ojos se le enturbiaron. Reviso todos los elementos del problema sin llegar a ninguna conclusión que hiciese peligrar su tesoro. Pidió la opinión de sus consejeros sin obtener respuesta.

Al principio de la sexta hora el califa, al ver que el joven albañil, a pesar del cansancio, seguía sonriendo, le preguntó:

- ¿Por qué sonríes?

- Sonrío porque voy a ganar un tesoro.

- ¡Eso es imposible! ¡El sol está en la segunda mitad del cielo y la pila sigue siendo muy alta! No puedes ganar.

- Has olvidado algo muy sencillo –le dijo el albañil.

- ¿qué? ¿Qué he olvidado? –grito el califa levantándose, acalorado, las manos temblorosas-. 

¿Vas a utilizar alguna clase de sortilegio?

- No –contestó el albañil-, es mucho más sencillo que eso.

El califa convocó a los matemáticos y a los astrólogos, hizo medir las dos pilas de ladrillos, hizo observar que el sol seguía con su curso regular. Al principio de la séptima hora, viendo que el joven albañil seguía sonriendo, gritó:

- ¿Sigues estando seguro de ganar?

- Seguro.

- ¡Apenas te queda una hora y los ladrillos que has transportado forman una ridícula pila comparado con la otra! ¡Mira! ¡Compara las dos pilas! ¿Cómo puedes decir que estás seguro de ganar esta apuesta?

- Te lo repito –contestó el joven-, has olvidado una cosa muy sencilla.

- ¿De qué me he olvidado?

- ¿Decides detener el juego?

- ¡Sí! ¡Lo detengo!

- ¿Y darme una tinaja de oro?

- ¡Sí! ¡Te la doy! Pero dime, te lo pido, ¿qué ese eso tan sencillos de lo que me he olvidado? ¿Cómo te las habrías apañado para librarme de mis tesoros? ¿Qué preocupación no he tomado?

El joven albañil dejó en el suelo los ladrillos que transportaba y, como el juego acababa de terminar y él había ganado, le dijo al califa:

- No has prestado la atención necesaria a la condición que he puesto.

- ¡Sólo he pensado en esa condición! –contesto el califa.

- Sí, pero sin comprender que para mí una tinaja de oro, sólo una, es un inestimable tesoro. 

Desde el principio sabía que no podía ganar las diez tinajas. Yo sólo quería esa tinaja, esa única tinaja. Tú te jugabas diez tinajas de oro y yo sólo me jugaba una.

- Pero, ¿cómo has conseguido ganar? ¿Cuál es esa cosa tan sencilla de la que me he olvidado?

- Te has olvidado –le dijo el joven-, de lo más sencillo. Te has olvidado de que podías perder la confianza en ti mismo.

El califa quedó en silencio.

El joven albañil cogió la tinaja de oro que unos sirvientes acababan de traer. Se la cargó al hombro, cruzó el patio entre las dos desiguales pilas de ladrillos y se fue a otro reino.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Siempre hay un motivo para sonreír

Antes de seguir con el post, te agradecería que mirases este video.



Seguramente la vida de todas las personas que salen en este video sea más difícil que la tuya. Es posible también que se compliquen menos la vida y se resignen a vivir con lo que tienen o les dejan tener y esa sea la razón por la cual las sonrisas no son nada forzadas ni fingidas. En el post “De viajes y sonrisas” comentaba lo siguiente:

Una de las razones por las que me gusta viajar es que durante el camino tengo la oportunidad de coleccionar sonrisas. Eso si no colecciono cualquier tipo de sonrisa. Son sonrisas sobre las que mi retina, como si de una cámara de fotos se tratara, dispara, para inmortalizarlas en mi particular álbum de los recuerdos.

Son sonrisas frescas, amables, que - a diferencia de otras que son forzadas y persiguen un fin que casi siempre suelo ser el mismo y que no es otro que el aligerarte el bolsillo – penetran en tu alma de tal forma que te dan ganas de comerte el mundo a besos.

Serrat cantaba aquello de que la vida, de vez en cuando nos besa en la boca. Es cierto, aunque, a menudo, añado, lo que hace es darnos en el cielo de la boca. La mitad de las veces por errores nuestros y la otra mitad por razones que se escapan a nuestro entendimiento. Es posible que sea el destino o vaya usted a saber. Lo que si tengo claro es que siempre hay un motivo para sonreír.

Hoy yo os he dejado uno. Si después de haber visto el video, no encuentras un motivo para sonreír, quizás es que seas de aquellos que creen que el mundo conspiró contra ti o lo que te ocurra, seguramente, es que solo encuentras sentido a tu vida amargándote y amargando a los demás; sufriendo y haciendo sufrir a los demás.

Supongo que este no será tu caso, pero por si acaso te dejo la canción de Serrat y seguro que si lo piensas y recuerdas tendrás muchos motivos para sonreír. Y si esto tampoco funciona, no dejes de leer las noticias de los lunes de Javier Rodríguez Albuquerque (@jrediez): que si eso no funciona tampoco, tienes un serio problema.



Feliz día

Si nadie pierde es hora de colaborar


Me encantan las jornadas electorales: nadie pierde.

Lo comentaba en Twitter Fernando Rodríguez de Rivera tras, supongo, escuchar las primeras valoraciones de los portavoces de las candidaturas. Le respondía que eso era precisamente lo que me mosqueaba: que nadie perdía.

Es bastante habitual que tras unas elecciones, los eufemismos asomen a la hora de explicar los resultados electorales y que de cara a la galería se quiera mostrar una cara amable y democrática. Es tiempo de que todas esas palabras pasen a la acción.

Si hay predisposición y voluntad, es hora de colaborar no para que nadie pierda sino para que todos salgamos ganando. Requerirá un esfuerzo tremendo por parte de todos: gobierno, oposición, nacionalistas, no nacionalistas, derechas, izquierdas, centro, independientes y los que realmente van a su bola.

Otra cosa será si somos capaces de hacerlo, que más nos valdría, si no nos queremos dar por jodidos.

Y de regalo un video.

Feliz día


viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Europa ha muerto?


No hay día que Europa no se tambalee. Cuando no son los griegos son los portugueses, los irlandeses, los italianos, los españoles y de refilón al resto o todos a la vez creando un clima tenso en el que ya todo Quisque parece que va arrimando  el ascua a la sardina que le pilla más a mano (si le dejan comer claro) , se agarra a un clavo ardiendo o empieza a pensarse muy seriamente en no cumplir con los acuerdos y que salga el sol por Antequera. Todo muy rarito. 

Antes, toda Europa se quería mucho y desde hace unos años, desde que el dinero falta, el amor y cariño que nos teníamos ha empezado a saltar por la ventana.  La desconfianza y los reproches se multiplican y ya se empieza a hablar de la Europa de varias velocidades como previsible paso a una desintegración del invento.

No tengo ni idea de lo que pasará en los próximos meses ni años, pero de lo que si que estoy seguro es de que Europa ya no es ese espacio común con el que soñábamos sino ese espacio en el que nos conviene estar a todos por la cuenta que nos trae, o parafraseando la gran obra de Jacinto Benavente, por "Los intereses creados" que nos impiden a cada país decir al resto good bye, adiós amigos compañeros de mi vida, fue bonito mientras duró y cosas de esas o lo que es lo mismo que cada buey se lama…

Ojala me equivoque y que los bandazos que está pegando sean sólo como consecuencia de un temporal  y no de un problema más grande, que no es otro que saber que, en realidad, fue un business, el resultado de una especulación en la que los más hábiles se han posicionado y los más torpes se han quedado o quedaran a verlas venir.

No es pesimismo, es sentimiento.

Para el fin de os dejo la canción Europa ha muerto de Los Ilegales, premonitoria en algunos casos.

Feliz fin de semana

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Agua y color en un sueño de mujer

Jagat Niwas Udaipur 
Como suele ocurrir en estas fechas los minutos libres son escasos y el tiempo no se puede alargar para hacer todo lo que te gustaría.  No se trata ya de dosificar ni de planificarse, sino de buscar el momento (que generalmente no tienes o no sabes tenerlo) para estar con los amigos blogueros y ofrecerles algo nuevo o disfrutar de sus blogs y de sus comentarios.

Por eso, hoy dejo un poco más de Soul India. El fin de semana me pondré al día: Si puedo, si sé y si me dejan.

Agua y color en un sueño de mujer

Dicen que Udaipur es una de las ciudades más románticas de la India. No obstante, se podrían diferenciar dos áreas: por un lado, la parte de los bazares, el ayuntamiento y la ciudad nueva y, por otro, la zona del lago Pichola y Fatakhar Sagar. Esta última es la que justifica quedarse varios días en Udaipur, y también su merecida fama.

Las vistas del lago Pichola con el hotel Lake Palace al fondo son extraordinarias; y eso que hacía tres años que no llovía y el lago estaba semivacío por la sequía. Cuando el lago, los lagos, estén llenos el panorama debe ser grandioso. 

A pesar de los vendedores que cada poco tiempo te invitaban a conocer sus pinturas —en Udaipur parece que todo el mundo es artista y pintor de miniaturas—, conseguí descansar. 

Desde la ventana de mi habitación, en una restaurada haveli, me bebía el paisaje disfrutando de las panorámicas que ofrecía el lago y, sobre todo, de los grupos de mujeres que bajaban a los ghats a bañarse o hacer la colada... El calor me obligaba a recluirme en los hoteles unas horas. Durante ese tiempo, aprovechaba para escribir, lavar ropa o dormir una siesta. En Udaipur no fue posible.

Desde mi habitación las vistas del lago me hipnotizaban: pasaba las horas viendo cómo bajaba el sol a beber el agua del lago hasta que desaparecía entre las montañas, cuando ya estaba saciado de día. Hubo una imagen, sobre todas ellas que me retuvo, permaneciendo inmóvil detrás de los cristales: la de las mujeres en el lago. En grupos de cinco o seis se bañaban o lavaban la ropa. Las que lavaban la ropa, golpeaban una y otra vez la ropa sumergiéndola cada poco tiempo en las pardo azules aguas, mientras comadreaban de una forma relajada. Los niños en la orilla del lago jugaban a la nada; pero lo imaginaban todo. El ritual del baño fue uno de los más sensuales que pude ver. Con sus vestidos de colores mojados, el pelo negro y unas sonrisas de dientes blancos que se reflejaban en las aguas, las mujeres se refrescaban de una forma acompasada, lenta, mágica, acariciando el agua... 

De vez en cuando se salpicaban y volvían a ahogarse en un agua que las buscaba. Me enamoré de esa pintura.

Allí pasaban las horas formando un arco iris de libertad en movimiento que chocaba con las aguas. Yo sólo las veía a ellas: eran mujeres de documental, de una sola pantalla, de solo mirar. 

Al anochecer, volverían a ser las mismas mujeres que quedan apartadas o sometidas por hombres que en la India siguen siendo extremadamente machistas; pero en esa tarde de colada y juegos, de luz pincelada, humedecían sus sueños: sueños de mujer vestidos de agua.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Aprendices de brujo

El post de hoy va dedicado a todos esos formadores, maestros, consultores, coaches, mentores, alumnos, discípulos, aprendices… que creen que el aprendizaje es actitud, que merece dedicarle el tiempo y esfuerzo necesarios, y que el resultado del mismo debe ser la mejora de la persona en todos los aspectos aunque eso suponga ir contra corriente.

Si hay una parte de la película Fantasía que no me gusta mucho es la del Aprendiz de brujo. En ella el ratón Mickey  - por el cual todo hay que decirlo no he tenido nunca mucha simpatía - montaba un pifostio de tres pares de narices por querer ir demasiado rápido en sus tareas y en su aprendizaje.

En un momento de descuido o de confianza del “maestro” intenta, por un lado agilizar las tareas que le han sido encomendadas y, por otro, pretende emular a su mentor practicando diversos trucos dando por hecho que sólo utilizando el gorro del brujo podía convertirse en un gran mago. El resultado lo podéis ver en el video que dejo al final.

No sé, pero a veces tengo la sensación de que nos estamos convirtiendo como el ratón Mickey en “aprendices de brujo” que pretendemos aprender sin esfuerzo, de manera cómoda, sin renuncia, o como decía el poeta Alexander Pope queriendo comprender todo demasiado rápido, lo que nos lleva a no comprender nada; a ser más teóricos que prácticos y a no experimentar lo enseñado ni aprendido, creyendo que aprendizajes pasados nos dotan de la claridad necesaria para afrontar el presente y el futuro sin ser conscientes de que la vida es un continuo aprendizaje y que éste, como la buena cocina requiere sus tiempos, sus métodos, su “sufrimiento” y que hay cosas que no se pueden dejar a medias o acelerar los procesos.  Empero, nos obstinamos en ello, resistiéndonos al proceso, bien por comodidad (no me apetece), bien por soberbia (ya me lo sé todo) que impide que el aprendizaje no sea todo lo útil que debiera ser, o lo que es lo mismo, el principio de nuestra mediocridad.

Se puede argumentar que el aprendizaje es una responsabilidad individual y que cada uno de nosotros somos responsables de que sea efectivo, pero no estamos solos: vivimos en una sociedad cortoplacista que, por exigencias del guión, pide resultados, que demanda que esa saturación de información a la que estamos sometidos se convierta “echando leches” en conocimiento que dé beneficios. Esas urgencias nos llevan, la mayoría de las veces, a intentar aprender lo último, pero no lo necesario o lo que cada uno de nosotros necesitamos; a vislumbrar ideas o conceptos pero no a interiorizarlos; a acumular teorías pero no a practicarlas. Hoy hay que actuar no experimentar, no hay tiempo para que las ideas maduren. 

Se cuentan mucho los “cómos” pero no los “para qués”.

Estamos en una sociedad que nos obliga, para no excluirnos, a aprender lo que al sistema le interesa, (perpetuar la estructura), creando nuevas exigencias que al final coartan nuestra libertad. Un sistema que sabe que la abundancia y el factor tiempo convierten nuestras limitaciones en miedo, un no parar que agota nuestra capacidad de pensar y ser para convencernos de que tomar aire o reflexionar es quedarse atrás sin posibilidad de avanzar.

Lo peor es que nosotros mismos de tanto que se repite acabamos creyéndolo, memorizando y difundiendo los mismos mantras que nos esclavizan (eso sí de buen rollo) sin llegar a haber puesto en práctica la enseñanza. Tiramos mucho de manual.

Nos cuentan el resultado, el éxito del aprendizaje y, como aprendices de brujo, creemos que ya todo está hecho. Así nos va.

Feliz día



domingo, 13 de noviembre de 2011

Reflexiones sobre viajes un poco más largas


Si el otro día dejé una serie de reflexiones personales sobre viajes cortas, hoy les toca a las largas.

Feliz día

El viaje puede ser uno de nuestros mejores aliados al poner nuestra mente, nuestro corazón y alma en una fantástica disposición para desarrollar nuestra creatividad: activamos los sentidos, nos informamos, interpretamos, conocemos, imaginamos; en definitiva jugamos con la mente.

Los viajes solitarios son una manera estupenda de conocerte. No por los momentos de soledad que son muchos y variados sino porque debes tomar decisiones en entornos desconocidos, porque te asombras con tus propias reacciones ante lo que va surgiendo, porque pensabas que eras de una manera y actúas de otra. En definitiva, porque los viajes te 
ofrecen la oportunidad de descubrirte y de buscar el sentido de tu vida.

El viaje rompe con las rutinas lo que le permite a uno que sus sentidos estén dispuestos a escuchar el sonido del mundo, a palparlo, a olerlo, a degustarlo, a beberse con la mirada paisajes, gentes y situaciones, o quizás sea porque cuando uno viaja por placer es libre y esa libertad permite, de forma natural, no sólo sentir e interiorizar, sino expresar todo lo que realmente eres.

El viaje tiene una doble vertiente: una respecto al lugar que se visita (lo que es) y otra respecto a uno mismo (lo que esperábamos, lo que encontramos y lo que hacemos). Es en la vertiente personal donde se van modelando experiencias cuyo resultado es el conocimiento de uno mismo.

En ocasiones, suelo llamar a mis viajes paseos, porque eso es lo que hago, pasear y descubrir aquello que no sale en ninguna guía: las emociones, las sensaciones y las personas.

En los viajes, procuro saborear cada instante, atraparlo para siempre, grabarlo en mi memoria no como una fotografía, no como un documental. Es algo más profundo. Se trata de ir identificando emociones, sensaciones; de acumular experiencias que te ayuden a conocerte un poco mejor.

El viaje te ofrece la posibilidad de quitarte el maquillaje o la careta, de mirarte en un espejo que refleja tu interior y todo ello, poco a poco, te va transformando, destuneando, o reafirmando en convicciones que hasta entonces eran débiles o dubitativas. 

Viajar en solitario no es mejor ni peor que hacerlo acompañado. Es diferente. Pero habiéndolo experimentado de varias maneras, el hacerlo en solitario aporta el plus de que además de viajar se establece un dialogo sincero con uno mismo. Y eso, no se puede desperdiciar.

Es difícil precisarlo, pero estoy convencido de que no existen tribus, razas o colectivos que en algún momento de su existencia no hayan tenido contacto con otros seres humanos. Los continentes han sido explorados en su totalidad por tierra, y aire y la posibilidad de encontrarse con una tribu desconocida, es bastante improbable.

Viajar no es una cuestión de mochila, es una cuestión de convicción, una forma de expresar un profundo respeto por el ser humano y por este planeta que llamamos tierra.

Algunas cosas que siempre deberían estar en cualquier lista a la hora de viajar son la tolerancia, el respeto, la curiosidad, la ilusión, la resignación, la paciencia, la alegría, la humildad, el sentido del humor y mucho, mucho amor por el ser humano y por el planeta tierra. 


miércoles, 9 de noviembre de 2011

25 reflexiones sobre viajes cortas.

Embarcadero en Luang Prabang - Laos
El otro día, Francisco Alcaide (@falcaide) se marcó una buena serie de frases sobre viajes en Twitter.  Hace tiempo se publicó aquí Frases y reflexiones viajeras y en Thinking Souls otro llamado Frases sobre  viajes cuyos autores fueron los lectores y comentaristas de este blog. Es más, un día en el hermano pequeño de Soul Business jugué y mezclé los comentarios para crear uno sólo y el resultado, creo que fue más que aceptable y mereció la pena (Leer Post).

Viajar no deja indiferente y da pie a pensar, reflexionar y decir: condensa muchas cosas y gran parte de lo que somos. Hoy os dejo 25 reflexiones sobre lo que, para mi significa el viaje. Son frases y reflexiones sacadas de este blog. Hoy he querido que sean cortas. El domingo, menos, pero un pelín más largas.

Viajar es simplemente vivir desplazado: VIVIR en mayúsculas.

Me gusta viajar porque es la forma en que se cumplen mis sueños.

Siempre hay algún momento en los viajes que vuelves con la mente a casa, aunque tu casa no sea necesariamente tu país.

Los viajes son una sucesión de momentos que hay que beberse sorbo a sorbo, disfrutando de cada uno de ellos.

El viaje es el mejor aprendizaje experiencial. Las mejores escuelas de la vida están repartidas por todo el mundo.

Los viajes son como libros en vivo en el que cada página es una experiencia y cada experiencia un aprendizaje.

El objetivo final del viaje, consciente o inconscientemente es llegar a conocernos mejor.

No hay dos viajes iguales, cada experiencia es irrepetible

Los protagonistas de los viajes son las personas, tu haces la experiencia

Todo lo que se ve en los viajes es auténtico: Lo que crees que una “turistada” o artificial también es real.

El tiempo no se detiene para nadie: nadie vive en el pasado, lo hace en su presente. En los viajes ocurre lo mismo.

Los medios de comunicación y la información no sustituyen al viaje: No es lo mismo la teoría que la práctica.

La objetividad en los viajes está basada en conocimientos y experiencias anteriores: recuerda que es tu objetividad.

El final de un viaje siempre es el inicio e otro.

Llamar pérdida de tiempo a viajar es como negar que algo en la vida tiene una utilidad.

Cuando viajas, te acuerdas de los amigos y algunos se acuerdan de ti.

Viajar no es solo ver y contar, también es sentir y sobre todo, interiorizar.

En los viajes no todo es maravilloso ni tiene porque serlo.

Viajar también es escuchar: Al mundo hay que escucharlo para disfrutarlo.

Viajar en solitario te despoja de tus seguridades. 

Viajar es mucho más que tomar un avión, un tren, un autobús. Es experimentar, llevarse sorpresas y, de vez en cuando, salir escaldado.

Un viaje, al final, puede gustar o no dependiendo de la actitud con la que se emprenda.

Se viaja para ver diferencias no para comparar. Las comparaciones al final no aportan mucho al viaje.

La experiencia de otro viajero es una referencia, no un dogma. Vive tu propio viaje.

La rutina del día a día es mala compañera de viaje. Si se lleva, se corre el peligro de regresar mentalmente a la vida habitual.

martes, 8 de noviembre de 2011

Unas risas de martes para olvidar el #debate


Ayer por la noche, como supongo muchos de vosotros, estuve escuchando el debate entre los dos candidatos de los partidos mayoritarios de las próximas elecciones.
Doy por hecho que son unos tipos preparados, que saben de lo que hablan y que seguramente,  además de contar con un buen número de asesores profesionales que les dicen “mira a la cámara Mariano” ”sonríe Rubalcaba”, y expertos que les dirigen manejan datos e información que la gran mayoría de los votantes no sabremos en la vida, y que como consecuencia de todo ello están en disposición de utilizar los mejores argumentos para que les demos un voto y nuestra confianza; pero me quedé preocupado.
Me quedé preocupado porque tuve la sensación en varios momentos de la retransmisión de qué, o bien no estaban muy interesados en exponer su programa al electorado, o que realmente es que de soluciones andan justitos o las que tienen y no dijeron (o las contaron sin eso del causa efecto)  no son ni política ni socialmente “correctas” y de ahí,  el mareo a la perdiz, los requiebros, fintas varias, me lo repita, acusaciones de buen tono  y las vueltas al pasado y no al futuro.  
Dándole vueltas al asunto, y sin haber leído la prensa para encontrar una explicación, ni querer saber quien ganó (ayer creo que perdimos todos)  creo que  lo que ocurre es que hicieron un debate dando por hecho que confundiendo, descolocando y dando largas cambiadas al personal  es la mejor manera de convencernos de sus buenas intenciones. Eso sí, sin mojarse, sin explicar, ofreciendo recetas imprecisas, sólo sugiriendo lo que tenemos que hacer como si fuésemos estúpidos o estuviésemos camino de ello.
No estuvieron a la altura, como tampoco estas empresas, que según un correo que me enviaron hace tiempo y el cual reproduzco, pensaron que los consumidores éramos medio tontos.
Al menos esto es divertido
Feliz día  
PRUEBAS DE QUE LA RAZA HUMANA SE DIRIGE INEXORABLEMENTE HACIA LA ESTUPIDEZ

Aquí van algunas instrucciones auténticas que aparecen en las etiquetas de diversos productos de consumo:
  • En una caja de jabón Dove,
    INDICACIONES: UTILIZAR COMO JABÓN NORMAL.
    (¿Como se usan los jabones... NO normales...?)
  • En algunas comidas congeladas Findus:
    SUGERENCIA PARA SERVIR: DESCONGELAR PRIMERO.
    (Pero sólo es una sugerencia...)
  • En el postre Tiramisú marca Savory (impreso en la parte de abajo de la caja):
    NO DAR LA VUELTA AL ENVASE.
    (Ooooooh, demasiado tarde! Este me encanta...)
  • En un paquete de una plancha Rowenta:
    NO PLANCHAR LA ROPA SOBRE EL CUERPO.
    (Sin comentarios)
  • En un jarabe contra la tos para niños:
    NO CONDUZCA AUTOMÓVILES NI MANEJE MAQUINARIA PESADA DESPUÉS DE USAR ESTE MEDICAMENTO.
    (Se evitarían un montón de accidentes laborales si alejáramos a estos peligrosos energúmenos...)
  • En un cuchillo de cocina coreano:
    IMPORTANTE: MANTENER FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS Y LAS MASCOTAS.
    (Pero qué mascotas tienen los coreanos!)
  • En una tira de luces de Navidad fabricadas en China:
    SÓLO PARA USAR EN EL INTERIOR O EN EL EXTERIOR
    (Ojo, única y exclusivamente...)
  • En un paquete de frutas secas de American Airlines:
    INSTRUCCIONES: ABRIR EL PAQUETE, COMER LAS FRUTAS SECAS.
    (Uff, gracias!)
  • En una sierra eléctrica sueca:
    NO INTENTE DETENER LA SIERRA CON LAS MANOS O LAS PIERNAS.
    (No se me habría ocurrido hacerlo!!!)
  • En la caja de un televisor Wauta TV340:
    ANTES DE MIRAR UN PROGRAMA ENCIENDA EL TELEVISOR.
    (Error...........primero debe enchufarse)
  • En el manual de un teclado RAZOR Keyboard XP:
    SI SU TECLADO NO FUNCIONA, ESCRÍBANOS UN E-MAIL A:
    http://by17fd.bay17.hotmail.msn.com/cgi-bin/compose?curmbox=F000000001&a=16
    c8dfac2dce32b1b316ecf0a170a59e&mailto=1&to=TECH@RAZOR.COM&msg=MSG1080831717.
    27&start=2021685&len=3036&src=&type=x> TECH@RAZOR.COM
    (Como mierda les ESCRIBO un email si no funciona el teclado!!!)

domingo, 6 de noviembre de 2011

Recomendaciones de hoteles (sobre gustos hay mucho escrito)


Alsisar Haveli - Jaipur 


A la hora de elegir un hotel, todos en mayor o menor medida, nos hemos dejado llevar por una recomendación. Ya sea por un amigo, un familiar o conocido, por un reportaje o por una guía de viajes y/o también por las valoraciones que hacen otros huéspedes (usuarios) en diferentes webs de viajes.

Ya sea por una u otra vía, lo cierto es que nos ayudan a tomar la decisión. Dependiendo de la credibilidad que tenga para nosotros el emisor no compararemos o no le daremos muchas vueltas antes de tomar la decisión. A priori, creemos que acertaremos. Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras expectativas no se alcanzan o, a nuestro juicio, no se corresponden con las opiniones dadas por otros.

Esto ocurre porque lo que estamos esperando es que nuestra experiencia sea tan positiva como la de aquellos que directamente o indirectamente hicieron de prescriptotes para nosotros. Cuando esto no sucede quedamos decepcionados. No nos hemos dado cuenta de que al igual que no podemos vivir la vida de los otros, nuestros gustos y preferencias son únicos. Las experiencias no se pueden estandarizar.

Para una mejor comprensión de lo que expongo pondré un ejemplo. Si uno entra en Trip Advisor o Booking.com observará que las valoraciones de los hoteles las hacen los usuarios. De tal manera que uno se encuentra con algunos hoteles excepcionalmente valorados tanto en cantidad como calidad y otros cuyas valoraciones les podrían acercar al cierre definitivo. Ni tanto ni tan calvo como dijo alguien. 

Más lleva a más, pero no necesariamente a mejor: Cuanta más gente valora un hotel y comenta lo bueno que es más gente lo hará, lo que llevará al establecimiento a ocupar un  mejor puesto en el ranking y, como consecuencia de ello, a que los usuarios ignoren otros hoteles. Es decir, nos dejamos llevar por la masa pensando que su criterio es el adecuado cuando en realidad es eso, solo su criterio.

Ese criterio, está basado en la experiencia y no todo el mundo ha tenido las mismas ni la costumbre (que es una sucesión experiencias) de, por ejemplo, alojarse en un hotel de cinco estrellas o en uno de una, de tal manera que la excepcionalidad o lo inusual puede “tergiversar” esa valoración para bien o para mal. Es decir, nuestra subjetividad objetiva compara en frecuencias distintas.

Por otro lado, como apuntaba, no todo el mundo valora igual. Algunos valoraran el servicio, otros que haya cava en el desayuno buffet, otros el precio y los más cursis que por la mañana se encuentran con la toalla doblada como un pato o pétalos de rosa sobre la cama. Tampoco es igual la valoración que pueda hacer un australiano que uno de Tomelloso por mucha globalización que haya porque hay hoteles que enfocan sus servicios al mercado australiano y otros al español por poner un ejemplo: a un primo de Cocodrilo Dundee le puede parecer de perlas cenar a las seis de la tarde, al de estos Lares le rompe los esquemas.

Dependiendo de la edad, de si van solos, en pareja, en familia, en grupo etcétera también las experiencias serán distintas sin olvidar el motivo del viaje: vacaciones, luna de miel, trabajo, parada y fonda o la temporada en la que se aloje el huésped, las condiciones meteorológicas (no es muy agradable ir al Caribe y que un huracán te encierre en el hotel por muy todo incluido que sea), o que la oferta complementaria al hotel (restaurantes, paisajes, museos …) sea atractiva.

Por último, y por no aportar más variables que influyen me gustaría señalar dos que, desde mi unto de vista influyen mucho. Una de ellas es el estado de ánimo, espíritu o Karma que tenga cada cual que puede provocar que se valore por las nubes o por los suelos y, la otra, el estado de salud que nos condicionará mucho la valoración y la experiencia: un dolor de cabeza,  de estómago o cualquier otra dolencia echa más leña al fuego.

Y, por supuesto, si el hotel está a la altura de las estrellas o lo que dice ofrecer.

Todo esto lo cuento porque lo he experimentado y después de haber dado por buenas las criticas en alguna ocasión, he tenido la sensación de haber estado en otro lugar muy diferente al que relataban: Para bien o para mal.


O yo soy rarito de narices (que puede ser) o no acabo de pillar el punto a esto de las valoraciones y recomendaciones sobre hoteles. Y es que, contrariamente al dicho popular “Sobre gustos hay mucho escrito”, aunque no todo vale.

Feliz semana


Soul Business

Gracias por visitar mi blog
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...