domingo, 11 de marzo de 2012

Cualidades de un buen formador

Bangkok - Thailandia 

Revisando unos papeles, me encuentro con un documento que en su día envié,(hará unos dos años), a Alberto Barbero (@albarbero) en respuesta a una solicitud de colaboración para determinar cuales  eran las características y/o cualidades que debería tener un buen formador. 

A la hora de definirlas, me guié exclusivamente por consideraciones personales de cómo entendía que ésta debería ser. No soy formador y mi experiencia se limita a cursos y charlas que he impartido de forma interna en las compañías que he trabajado o en alguna escuela de turismo para tratar temas de viajes, turismo y comunicación. 

El enfoque, pues, no era académico, y se basaba más en mis experiencias como alumno, en las preferencias personales y en la observación tanto de los formadores como de los receptores de la formación;  asistentes a conferencias, cursos, talleres, actividades indoor, eventos…así como otros recursos formativos a los que he tenido la oportunidad de asistir.

Pueden ser varias las razones por las que un plan formativo, un programa o un curso de formación fracasen, pero quizá una de las más importantes sea por la elección del formador: No todo el mundo está preparado para impartir frormación, aunque técnica o teóricamente así lo acredite: el temario puede ser interesante, la utilidad del mismo contrastada, pero en muchas ocasiones los resultados no son los esperados por la ausencia de alguna o varias de las caracteísticas o cualidades que cito más abajo que para mí, insisto, son fundamentales para que el receptor de la formación no sólo tenga una buena predisposición hacia ella, sino también que contribuya a su mejora.

Ilusión: La ilusión mueve. Se pueden conseguir grandes resultados sin ella, pero con ilusión los grandes resultados pueden llegar a ser excepcionales. La ilusión es contagiosa y provoca reacciones positivas en todo lo que está alrededor de ella. Un formador ilusionado comunicará mejor que uno apático y plano. La audicencia lo agradecerá.

Metódo: Toda formación debe tener un método. No consiste solo en usar una  metodología concreta, sino en aplicar un modelo de fácil comprensión.

Conocimiento: La vida es aprendizaje continuo y el conocimiento está en constante evolución. El formador debe tener conocimiento sobre las materias a tratar, sobre técnicas de formación y sobre personas. El experto que sólo domina una de estas característisticas debe potenciar sus puntos débiles si quiere ser un buen formador.

Empatía: El formador debe ser capaz de ponerse en el lugar no solo del individuo sino también del grupo. Interpretar y saber que esperan de la formación y adecuarla a la audiencia.

Flexibilidad:  En este sentido, es importante que sea lo suficientemente flexible para adaptar la metodología y formación al colectivo. Muchos de los fracasos se producen por la rigidez de la formación, por pretender ajustar las personas al temario y no las personas al temario.

Ritmo: Decimos que la vida es ritmo. La formación debe tenerlo, y además ser intenso, pues si la cadencia no es adecuada a cada momento, la  audiencia puede aburrise y evadirse. Debe trabajar por tanto el método del ritmo para  que le sigan y todos toquen al mismo son.

Capacidad de escucha: Cuando se está formando, lo más importante en ocasiones no es contar sino escuchar, entendiendo esto como la capacidad no sólo de resolver las cuestiones que se planteen sino también detectar cualquier otro signo de comunicación no verbal que requiera una respuesta por parte del formador.

Altruismo: Cuando alguién se dedica a la formación está ofreciendo mucho más que conocimiento. Está transmitiendo experiencia y transmitir experiencia en sí es un acto de generosidad. No es lo mismo formar que  hacer partícipe a la gente. No es lo mismo impartir que involucrar y eso se consigue dando lo mejor de cada uno, su experiencia.

Creador de clima: Debe ser capaz de crear un clima agradable, procurar la confortabilidad de las personas, conseguir que nadie se sienta incómodo. Adoptando una actitud humilde y serena que permita crear las condiciones ideales para la formación, independientemente del lugar, tiempo, luz, etcétera.

Comprensible: Y además de todo lo anterior, debe ser comprensible, adaptando el lengiuaje, los tiempos, a las personas a las que se dirige. Debe buscar el equilibrio entre todo el grupo.

Como ya digo, es una opinión personal, cuando he tenido formadores así, además de aprender no he olvidado lo útil.

Seguro que se os ocurren muchas más: feliz día


10 comentarios:

Gildo Kaldorana dijo...

Esto de la "empatía" es lo que más me gusta. Palabra elegante, es lo que muchas veces nos falta a los humanos a la hora de entender al de enfrente.
Buen artículo
Saludos

JLMON dijo...

No more...
Justo y excato Fernando...pero complicado de encontrar en un sólo saco.
Cuidate

Pedro Ojeda Escudero dijo...

y qué poco se valora al que tiene todas estas cualidades...

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

No sólo es una opinión personal. Es lo que tiene que ser.
Un abrazo.

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: buen decálogo nos dejas. Me quedo con la capacidad para escuchar (en ambas direcciones como lo tratas); hoy en día se echa mucho de menos eso de que te escuchen, sobre todo la gente joven. Un abrazo

Alfonso Quinto dijo...

Leyéndote se ve que tienes dotes de formador.

Sólo corrige esta línea "las personas al temario y no las personas al temario"

Saludos y nos vemos pronto.

MTTJ dijo...

Todas sin excepción creo que son necesarias para un buen comunicador. Particularmente, y dando por hecho que los conocimientos están, me quedo con la ilusión y el ritmo.

Un abrazo

Katy dijo...

Creo que debe ser vocacional lo primero, como la medicina. El que ama lo que hace esta en camino. Y firmo todos las demás cualidades. He estado bastante en contacto con los niños y maestros y a legua se ve quien cumple y quien ama. Tampoco es igual un profesor universitario, de un instituto de secundaria o primaria. Lo que si se que un buen formador lo es de la persona íntegra. El mero conocimiento no vale. Hay que conocer y reconocer al alumno individualmente no como un número más de la clase.
Tendría que leer tu post muchos maestros y profesores.
Bss y buena semana.

Fernando López Fernández dijo...

@Gildo Kaldorana . Tienes razón Gildo, estamos bastante escasos de esa cualidad. Muchas gracias por pasarte. un saludo.

@JLMON - Ya te digo José Luis, pero si tiene varias es un gran paso ¿no?. Un abrazo

@Pedro Ojeda - Siendo dificil aunar todas, es cierto, no se valora en absoluto y eso si debería estar bien pagado.

@Javier Rodriguez - Ya, pero eso no lo certifican, para esto no hay ISO. Un abrazo

@Rafa Bartolomé - Es otra de las asignaturas en la que suspendemos, en la de escuchar. Habrá que trabajar más. Un abrazo

@AlfonsoV que va , que va, ya me gustaría. gracias por la sugerencia. A ver si es verdad que tenemos que pensar en algo nuevo.

@MTTJ - Desde luego, con esas dos cualidades se gana mucho y el mensaje se capta mejor. Un abrazo.

@KAty - El que ama lo que hace tiene medio camino hecho. eso es cierto porque ayudar a que las demás cualidades asomen. Besos y buena semana tambi´ne para ti.

Myriam dijo...

Coincido contigo y no se me ocurre más que una: buena dicción y tono.

Hay quienes hablan cuando murmuran o mascullan palabras y a pesar de hablar el mismo idioma, no se entiende lo que dicen. jajajaja...

Besos

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