lunes, 30 de abril de 2012

Cuatro cosas


Hue - Vietnam 

Hojeando una antigua enciclopedia me encuentro con una serie de reflexiones que ni sé cuando se escribieron ni quien las escribió pero que me parecen interesantes y las comparto con todos vosotros.  Interesantes para darles una vuelta.

Buen día

Cuatro cosas no se pueden encubrir: la tos, el amor, la ira y el dolor.

Cuatro son las cosas que dan grandísima pesadumbre al hombre: la muerte de los hijos, la pérdida de la hacienda, el mejoramiento de sus enemigos y la opresión de sus amigos.

Cuatro cosas nacen de la esperanza: la alegría del cuerpo, la salud del alma, el alivio de los trabajos y la larga vida.

Cuatro cosas convienen mucho al hombre prudente: guardar la justicia, engrandecer a los buenos, levantar a los caídos y corregir  a los que yerran.

Cuatro cosas destierran la justicia: el amor, el odio, el temor y la ganancia.

Cuatro cosas se hallan, que conviene las más veces evitarlas, y son: dar crédito a cualquiera, afligirse sin saber por qué, fatigarse por lo pasado y desear lo que no se puede haber.

Cuatro cosas conviene que tenga el que ha de hablar a otro: prevenirse de lo que ha de decir, mirar con quien ha de hablar, tener  uenta con el tiempo y decir las palabras que convienen.

Cuatro cosas no puede evitar el hombre: la venida de la vejez, la perdida de un amigo, los accidentes que molestan y el asalto de la muerte.

jueves, 26 de abril de 2012

¿Cabreado con el mundo o contigo?


Reconozco que hay gente que no me gusta. Mi capacidad de empatía y “buen rollismo” tiene un límite. Hace un tiempo publiqué cansado de … en el que hacia un pequeño listado de tipo de gente a la cual procuro evitar siempre que me sea posible. Releyéndolo me doy cuenta que se me había mencionado olvidar a los cabreados por sistema.

El otro día un amigo me comentaba que notaba que cada vez había más personal cabreado con todo y con todos. Lo achacaba a la situación económica. Argumentaba que la falta de dinero y expectativas eran las causas de ello. Es posible que esas razones ayuden. Sin embargo, personalmente creo que eso del cabreo muchas veces no tiene que ver tanto con el motivo sino con la emoción que lo provoca: no he estudiado psicología ni sociología ni ninguna disciplina que tenga ver con el comportamiento humano más allá de lo que explicaban en las clases de marketing y turismo y la filosofía del instituto; no soy por tanto ningún experto y mis percepciones no están avaladas por ningún estudio ni teorías aceptadas. Baso mi creencia en la observación continuada de personas y experiencia personal.

Uno puede cabrearse por mil motivos diferentes; desde el más nimio al más importante; uno se puede cabrear porque haya perdido su equipo favorito o porque le hayan hecho esperar cola; uno puede cabrearse con el gobierno, con los mercados, con los sindicatos, con su primo, con su vecino o con tipos que no conoce ni conocerá en la vida. Uno además puede cabrearse en silencio, a título personal, interiorizando, o expresarlo con vehemencia y agresividad. Lo lógico es cabrearse de vez en cuando: es tan natural como reír o llorar y es normal que de vez en cuando nos calentemos.

El problema es que hay personas cuyo estado permanente es el de cabreado. No tendría mayor peligro si el cabreo no fuese contagioso, pero lo es.  Se les reconoce fácil. Son aquellos que a tus buenos días responden con un rugido o una mirada nada amable, son aquellos que se enfadan por sistema aunque no haya razones aparentes; son los que siempre critican y dicen lo que hay que hacer pero nunca construyen, son los que no comprenden que no todo el mundo tiene las mismas capacidades ni los posibles ni las oportunidades, son los que todo lo llevan al terreno personal sintiéndose atacados…Puntualmente, ya digo, nos puede pasar a todos, pero si el cabreo continuo la persona deberá revisar muchas cosas empezando por ella misma.

La experiencia me dice que muchos de los cabreos tienen su origen en uno mismo provocados por la baja autoestima, la envidia o la soberbia o cualquier otra emoción que nos descoloca. La ira no es más que la forma que tiene el cabreado de expresarlo.

El cabreado no busca debate, persigue sumisión; no busca ayuda sino comprensión, justifica su cabreo culpando las acciones de los otros, pero rara vez ve la paja o la viga en el propio. Un cabreado por sistema es un amargado que no ve la botella ni medio llena ni medio vacía: simplemente no la ve. Un cabreado por sistema está cabreado consigo mismo pero no lo quiere reconocer y mientras no corrija esa actitud o equilibre las emociones seguirá siendo un infeliz que irá por ahí amargando la vida de los demás creyendo eso de que, “mal de muchos consuelo de tontos”.  

Por eso, procuro alejarme de ellos lo mas posible, no me vayan a pillar por banda, me “corten una chaqueta”, me desequilibren más y me conviertan en desgraciado; por eso, a menudo me hago la misma pregunta que da título al post

Feliz fin de semana



domingo, 22 de abril de 2012

Libros de viajes

Libros de viaje 

Mis viajes habían comenzado de niño, con un libro de pintura y la colección Fauna de Salvat. En casa, lo único que sobraba eran libros, y yo, me entretenía recorriendo estanterías y muebles venidos de herencia con los dedos, subiéndome a un taburete, a una silla, para tocar las palabras que se encerraban en nuevos, viejos, ignorados, leídos o deshojados libros. Acercaba un libro a la nariz y lo olía. Pasaba la palma de la mano y sentía el tacto de un papel que unas veces era grimoso; otras, suave; otras con relieve y otras quebradizo. Me llamaban la atención los grabados hechos a plumilla en el que los trazos eran fotografías que plasmaban el alma de una mirada. Me fijaba en los retratos de hombres, mujeres y niños que me parecían feos; no veía esas caras, esas expresiones, más que en cuadros —ni mis padres ni mis hermanos ni mis familiares ni los habitantes de la ciudad eran así—; en televisión tampoco; pero en sus enigmáticas miradas ocultaban una invitación a viajar al pasado: al origen de nuestro presente.

Cogía ansioso los libros; de tres en tres: quería más de uno. Viajaba a África y me convertía en guerrero Masai. Los pigmeos eran como yo: seguro que los podía. Descendía el Orinoco, y luchaba con panteras y gigantescos mosquitos, mientras el húmedo calor de la jungla mojaba mi ropa. Me sentaba con los borrachos de Velázquez, y esperaba turno para comer el huevo frito que una vieja freía en un caldero. Participé en varias batallas, y a pesar de lo que diga la historia, en Lepanto lo pasamos fatal. Navegué con Elcano y durante un tiempo fui grumete en un bajel pirata. Vi las atrocidades de Cortés y de los Aztecas. Fui prisionero de Zenda, y en una venta conocí a Sancho Panza. Allí, Rinconete y Cortadillo desplumaban a un arriero de barba de seis días, de corta inteligencia y mucha bravuconería.

Todo eso lo vivía yo, mientras un viento y frío de bajo cero eran carceleros que impedían salir a jugar a la calle en los helados días de invierno de una ciudad amurallada que quedaba muda y se refugiaba en ella misma a la espera de una primavera, que siempre tardaba en llegar. En esos gélidos y duros inviernos de ropa de lana y pana, de pies congelados, de gente seca y agazapada, empecé a viajar desde una caldeada habitación, donde dos cuadros de hermanos que nunca los separamos me ayudaban a elegir: «ese sí, ese no...»

Viajar no es solo cuestión de dinero: no es estar ni ir; no es ver y contar. Viajar es imaginación, es deseo, es simplemente vivir desplazado.

Y hoy, recordando esos días y los que vinieron, paso las manos por mis ojos y las deslizo por la cara hasta llegar a unos labios que se sonríen y que comprenden que los sueños se cumplen. Me iba a la India.

Un cuadro, un libro que tenía pendiente.

Así finalizaba el post El post La perspectiva viajera, con Cuadros y libros de viaje, la introducción de Soul India.

Empecé a viajar gracias a los libros. Ellos han sido el motor que me ha empujado a viajar, despertando mi curiosidad por otros paisajes, otras gentes, otras formas de vivir, sentir y descubrir que la vida es mucho más que lo que tenemos en nuestro entorno y que las diferencias, lejos de ser un obstáculo para el desarrollo de la humanidad pueden ser una oportunidad de aprendizaje que nos ayude a buscar nuestro sentido en la vida.

Hoy, por aquello de que mañana es el día del libro os dejo algunas sugerencias de libros de viajes y personas que a mí, personalmente, me gustaron mucho y, como observareis, en algunos de los links, a otros blogueros también, los cuales que hacen una crítica más ampliada. En cualquier caso, una vez al mes escribiré una crónica de cada libro de viajes que os dejo hoy y otros que lea.

Feliz día.

La vuelta al mundo de un novelista: Vicente Blasco Ibáñez Reseña de Pedro M Domene


La aventura de los primeros descubrimientos: Paul Herrmann - Historia de los viajes , descubrimientos de la prehistoria al final de la edad media.

Vagabundo en África: Javier Reverte reseña de Eduardo de Winter @infoviajero 

Constantinopla: Edmondo de Amicis

Atrapa tu sueño: Candelaria y Herman Zapp reseña de Francisco Alcaide @falcaide

La India por dentro: Álvaro Enterría Reseña de @Carlosolomo  @vagamundos


Viaje a Italia: Johann W. Goethe

El mundo de colores: Fernando Díaz Plaja . Impresiones de paises y gentes del escritor en sus viajes por el mundo. 

Libro de las maravillas: Marco Polo - Curioso mundo azul


Ebano: Ryszard Kapuscinski Reseña de Natalia Rodríguez

Londres: Julio Camba comentarios de Manuel Ríos

Viaje al Yucatán: John L. Stephens


Hotel Nirvana: Manu Leguineche

Ventanas de Manhattan – Antonio Muñoz Molina reseña de Javier García @javierggar

India: V.S. Naipaul Reseña de Montuenga

El diente de la ballena: Chema Rodríguez


Hijos del monzón: David Jiménez

Rapsodia americana: Manuel Blanco Tobio


En Asia se muere bajo las estrellas: José María Gironella



jueves, 19 de abril de 2012

10 microhistorias y 10 imágenes para el fin de semana

Los fines de semana solemos desprogramar nuestras rutinas. Es un buen momento para detenerse a pensar, jugar con la mente y profundizar de una manera relajada sobre la condición humana; también para soñar con lugares hermosos. Por eso, para el fin de semana os dejo 10 microhistorias (sacadas de El Círculo de los mentirosos)  que sugieren más de lo que dicen y 10 imágenes de lugares a los que volvería sin dudarlo. No hay relación de imagen y texto.  

Feliz fin de semana

Jaisalmer - India
Un hombre le dice al otro:

- Todas las noches de Año Nuevo, canta el ruiseñor.

El ruiseñor, al oír esto exclama:

- ¿Cómo sabría yo que es Año Nuevo? Yo canto, eso es todo.

Tsavo - Kenya


Una liebre se encontró a una leona y le dijo:

- ¡Yo cada año doy luz a muchos hijos y tu sólo puedes dar a luz uno!

- Es verdad – le contestó la leona-. Yo sólo doy a luz uno. Pero es un león.

Petra - Jordania
En algún lugar de Arabia, un maestro y su discípulo caminaban lentamente por un bancal, en plena noche. De repente el discípulo dijo a media voz:

- Qué silencio…

- No digas: Qué silencio. – le aconsejó el maestro-. Di: No oigo nada.

Usuhaia - Argentina 
Un día el hijo de Nasrudin le dijo:

- Esta noche he soñado que me dabas cien dinares.

- Perfecto- le dijo su padre-. Como eres un niño muy bueno, puedes quedártelos. Cómprate lo que quieras. 

Iguassu - Brasil - Argentina

Un hombre- cuenta la tradición china- caminaba lentamente bajo la lluvia. Un transeúnte apresurado le preguntó :

-¿Por qué no caminas más aprisa?

-También llueve delante- contestó el hombre.

Cascadas de Kuang - Laos 

El poeta persa Rumi cuenta, en el Masnavi, la historia de un hombre de horrible fealdad que atravesó a pie el desierto.

Vio algo que brillaba en la arena. Era un trozo de espejo. El hombre se agachó, cogió el espejo y lo miró. Nunca antes había visto un espejo.

- ¡Qué horror! – exclamó - .¡ No me extraña que lo hayan tirado!

Tiró el espejo y continuó su camino.

Desierto de Wadi Rum - Jordania 
Un hombre entró enloquecido en la casa de un derviche, forzó la puerta y gritó:

- ¡Deprisa! ¡Deprisa! ¡Hay que hacer algo! ¡Un mono acaba de coger un cuchillo!

- No te preocupes- le dijo el derviche-. Mientras no lo coja un hombre.

Abu Simbel - Egipto

Un maestro zen, al saber que uno de sus discípulos no había comido nada en tres días, le preguntó las razones de aquel ayuno.

-Intento luchar contra mi yo- dijo el discípulo.

-Es difícil- dijo el maestro desaprobando con la cabeza. Y todavía debe de serlo más con el estómago vacío.

Tikal - Guatemala
Un búho que acababa de ser padre- en algún lugar de África- le dijo  a otro pájaro:

- ¡Acabo de tener un niño! ¡Es hermoso! ¡Es magnífico!

- Espera a que se haga de día y lo veremos.

Isla de Carabane - Senegal 

Un hombre muy pobre y su joven hijo encontraron a unos hombres que transportaban un cuerpo.


-¿Adónde lleváis a ese muerto? –preguntó el niño.
-A un lugar donde no hay nada de comer, ni de beber. A un lugar donde no hay ni tejado, ni fuego, ni tapices, ni esteras.


-Entonces seguramente lo lleváis a mi casa –dijo el niño.


miércoles, 18 de abril de 2012

Desaprender a mirar

No es una cuestión de dioptrías, miopía o astigmatismo. No es una cuestión de que seamos poco observadores, ni de que solo miremos fijando nuestros ojos en un punto, obviando lo que hay alrededor: vemos mal porque nos enseñan a que sintamos, y como consecuencia de ello veamos un poco distorsionados o dirigidos.

Una mirada siempre va ligada a una emoción, y esa emoción suele estar asociada a una imagen que ha sido mil veces repetida. En el fútbol ocurre mucho: dependiendo de la toma, la gente ve una cosa u otra; dependiendo de la emoción asociada asegura haber visto una cosa u otra; dependiendo de lo que diga un diario deportivo o su círculo más afín, al final la gente estará convencido de haber visto lo mismo que ella.

Se habla muchas veces de desaprender, de olvidar ciertos aprendizajes, renovarlos o hacer una buena revisión. Pues bien esto mismo podría ser aplicable a nuestra mirada, que debe ser renovada por una cuestión de salud no visual sino mental, porque los ojos facilita la visión pero es la mente quien procesa y proyecta lo visto creando imágenes que no son más que un punto de vista, que a menudo confundimos con “la verdad” o la “realidad”.

Todo esto viene a cuento de que he encontrado un video que me ha recordado a cuando era niño, más bajito y miraba con ojos de curiosidad la naturaleza en los parques y jardines donde me ponía perdido de tierra, polvo y hierba con gran disgusto de mi madre pero feliz de ver todo lo que en ese momento el mundo me ofrecía y me sugería.

A medida que fui creciendo dejé de mancharme pero también de mirar y muchas cosas, muchas imágenes pasaron desapercibidas, pero como nunca es tarde, siempre se puede desaprender y volver a mirar como en aquellos días en los que una imagen tenía el significado que tu querías darle y no el que le querían dar por ti.

Feliz día
      

domingo, 15 de abril de 2012

Comerciales de la esperanza

Kabrousse - Senegal

Hoy la idea y el título del post debo agradecérselo a José Luis Montero (@JLMON53), gracias al su último comentario en el blog. En el decía que necesitamos comerciales de la esperanza. He dudado si incorporarlo a Thinking Souls. Sin embargo, he preferido dedicarle un post entero después de haber estado dándole vueltas un rato y estoy de acuerdo con él: necesitamos comerciales de la esperanza.

Vaya por delante que uno es positivo por naturaleza, pero no tan cándido como para pensar que el mundo es Disneylandia, que la globalización afecta menos de lo que pensamos o que volverán los días de vino y rosas.   

Si uno lo piensa fríamente, nuestras posibilidades son escasas: cinco millones de parados no se absorben así como así y menos en un país en el que la industria no es lo suficientemente poderosa como para generar miles de puestos de trabajo, los servicios no dan más de sí y la mano de obra sobra, entre otras razones porque eso de la revolución industrial ya acabó hace tiempo o se ha desplazado a otros lugares donde la productividad y competitividad es bastante más elevada gracias, en gran parte, a la ausencia de los derechos sociales o el ninguneo de unos trabajadores que lo mismo cosen que aprietan tuercas, ensamblan cosas o arriesgan su vida en las minas por un mísero salario. 

Por otro lado, gracias a la tecnología, ya no es necesaria tanta mano de obra. Ahora la mano de obra que se necesita la conforma gente que sea capaz de pensar, crear y actuar a toda castaña: de trabajar con las manos a hacerlo con el cerebro. Si a eso añadimos que la “economía virtual”, es decir, aquella que se juega apostando a caballo ganador o perdedor, va ganando peso en detrimento de la “economía productiva” y que muchas las decisiones que afectan a un país no se toman desde el ministerio o gobierno de turno sino desde el despacho o la sala de juntas de algunas multinacionales, observaréis que el panorama no es muy alentador.

A pesar de todo ello y de más cosas de las que no he hablado por no extenderme creo que hay futuro y hay esperanza y por ello, creo que se necesitan comerciales de la esperanza. No en el sentido de que se vaya vendiendo que tarde o temprano volverá el agua a su cauce o que después de un ciclo malo viene uno bueno. No se trata tampoco de ese comercial que da fórmulas y claves para ser más: más competitivo, más productivo, más triunfador o simplemente más de lo más; ni de aquellos que prometen paraísos pero no los garantizan, ni siquiera comerciales que procurarán que veas siempre la botella llena. No.

El comercial de la esperanza del que hablo se refiere más bien a aquel que te ayuda a dar un sentido a tu vida, pues a pesar de lo que decimos y autoafirmamos, en muchas ocasiones no siempre es posible elegir la vida que se lleva aunque si es posible elegir como vivirla; el comercial de la esperanza escucha más que habla, orienta más que prescribe, sugiere más que impone y contribuye a que la esperanza no sea un mero deseo sino una motivación extra para transitar por la vida.

Tener esperanza es la forma de seguir luchando por nuestros sueños, creer en ella depende de uno mismo, pero cuanta más gente tenga esperanza más fácil será vivir sin miedo al futuro ni al dinero.

Feliz día

Hoy en Thinking Souls frases para cambiar de actitud, para darles una vuelta y tener esperanza con: Francisco Alcaide, Myriam Goldenberg, Katy, Santiago López, Germán Gijón, MaS y Cristal00K

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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