lunes, 6 de mayo de 2013

Una hoja en blanco



Hay días que uno se sienta a escribir con más esperanza que certeza de que salga algo de lo que barrunta la cabeza; hay días en los que la cabeza no encuentra las palabras adecuadas o es incapaz de hilarlas para darlas un sentido, para hacerlas comprensibles; hay días, en fin, en los que uno se siente incapaz o asustado al enfrentarse con esa hoja en blanco que espera ser rellenada con ideas útiles, inspiradoras frases o bellas palabras que compongan una sinfonía de letras que se encadenen con el virtuosismo del poeta, la profundidad reflexiva del filósofo o la dulce serenidad de un escritor de cuentos…

En esta situación, hay días en los que lo fácil (o lo cómodo) sería pasar esa hoja en blanco a la espera de las musas, del azar o la inspiración divina: sería lo cómodo, pero no lo adecuado: lo mismo ocurre en la vida.

La vida es una hoja en blanco que debemos escribir cada día. Como en la escritura, hay días que parece atenazarnos, días en los que nos sentimos bloqueados y las cosas no salen con la fluidez esperada. Nos cuesta escribir nuestra propia historia, generalmente no por falta de capacidad o aptitud, sino porque a menudo nos confundimos de hoja y queremos escribir sobre una que no es la nuestra o pretendemos hacerla nuestra, por aquello de las tendencias, las modas, o los cantos de sirenas que prometen el éxito, un mundo feliz y casi alcanzar el nirvana; y como no es nuestra hoja en blanco, ni el fruto de nuestro trabajo interior ni de nuestras reflexiones y conclusiones nos auto presionamos y auto exigimos hasta no conseguir ser o escribir lo que queríamos adaptándonos a otras vidas que no son las nuestras: todo por estar en una tribu que nos acepte o nos facilite el camino: pocos son los que realmente salen de eso que se llama círculo de comodidad: sólo lo cambian.

Vivimos en una era de “burbuja mental” llena de buenas intenciones, de fórmulas magistrales y mantras perfectos que rara vez son aplicables a todos y cada uno de nosotros, o no son aplicables “full time” o “emotional time”, pero que son imprescindibles (nos dicen) para construir nuestra “marca personal” para ese sello de identidad que nos hace únicos, aunque, paradójicamente, al final, se ven más “copys y pegas”, más “marca blanca” y menos autenticidad por el que, además, se paga un precio altísimo: el de la libertad.

Cuesta escribir sobre nuestras propias hojas en blanco cuando estamos llenos de dudas, cuando tememos el fracaso, cuando queremos avanzar, cuando buscamos un camino, cuando la vida nos da un revolcón, cuando no tenemos las certezas: en definitiva, cuando proyectamos futuro, vivimos presente y despreciamos el pasado. Cuesta, pero hay que hacerlo cada día, aunque solo sean bocetos, apenas unas líneas, unas ideas. Todo lo que uno hace tiene valor cuando lo hace queriéndose, cuando es el protagonistas de esa hoja en blanco. Y ese es el gran mérito que tiene escribir una hoja en blanco, escribir la propia vida.

Este post va dedicado a todos aquellos (triunfadores o no) a los que les gusta escribir sus hojas en blanco aunque nadie las lea.

Feliz semana 

5 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Cuesta escribir una hoja en blanco, pero lo que más cuesta es compartir lo escrito en esa hoja de la vida. A veces por vergüenza, por pudor, por discreción, por timidez, por falta de estilo, porque igual a nadie le pueden interesar nuestras elucubraciones ni sentimientos
Los escritores en general comparten ideas, son creativos y originales. Los profesionales hablan con propiedad de aquello que saben y entienden, los políticos colocan su rollo y controversia, los poetas sus versos, los economistas de lo mal que va el país y la crisis.
Escribir algo con sentido que lleve una idea útil para los demás y sea de interés general es atributo de unos pocos.
Si todos pudiésemos hacer lo que algunos pocos privilegiados entre los que te cuento, sería admirable.
La mayoría somos mediocres y mantenemos nuestros blogs, a pesar de nuestras limitaciones.
A mi me relaja y me ayuda a aprender y adquirir conocimientos de otros que saben más, escriben mejor y me enriquecen. lo cual es de agradecer.
Gracias por la reflexión
Bss y feliz semana

Jose Luis Montero dijo...

Pues para estar en blanco, te ha dado de sí...
El blanco de la hoja se llena de futuro que es lo que nos hace fuertes en el presente.
Cuidate

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Es recomendable levantarse por las mañanas cantando aquella vieja canción de Serrat que dice que "hoy puede ser un gran día... y sólo depende de ti"
Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Katy - En realidad no se trata ni de buenos ni malos sino de ser protagonista des nuestras hojas, de ser nosotros. Besos y feliz semana.

@José Luis Montero - Es que uno se pone y se viene arriba, Estupenda frase que nos dejas para los thinking. un abrazo

@Javier Rodríguez Recomendable y necesario, añadiría. Un abrazo.

Myriam dijo...

De Estocolmo a Ibiza, pasando por Barcelona y Girona, vengo a dejar en tu hoja y grabado en la arena Feliz Cumple atrasado.

La isla está fresca y ventosa, pero la estoy pasando muy bien.

Besos ibicencos

Soul Business

Gracias por visitar mi blog
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