domingo, 3 de noviembre de 2013

El amor como ventaja competitiva



La palabra amor, como ha comentado en más de un ocasión nuestro amigo Francisco Alcaide, @falcaide, o está falsificada o su significado es bastante confuso.  Para cada uno de nosotros puede tener una acepción diferente; para cada uno de nosotros, dependiendo de nuestras creencias y nuestro entorno otorgamos al concepto amor un valor distinto. En lo único en lo que todos coincidimos es que en todos lo necesitamos; necesitamos amar y ser amados.

Sin embargo, en mi opinión, se nos escapan algunos matices. Para empezar, el amor es algo más que un sentimiento: es el motor que hace que este mundo sea soportable y apetecible. De no ser así, hace ya tiempo que todos nos hubiéramos ido al carajo y, con toda probabilidad, el que suscribe y el que lee este post no existirían: El amor es la única gasolina que utilizan la esperanza y la vida para que avancemos, a pesar de que, en ocasiones, descubramos que el amor, como la lucha y el esfuerzo, no tiene recompensa por aquello de que no siempre triunfan los buenos y eso que llamamos justicia es tan relativa y arbitraria que mira siempre donde le conviene.

Sabiendo que este inconveniente siempre estará ahí y que es imposible que se produzca una catarsis colectiva en la que todos amen y sean amados con igual o parecida intensidad -ya que no todos los humanos funcionamos en la misma frecuencia y cada uno tenemos nuestros valores, nuestra educación y nuestras manías, - sí hay algo que deberíamos saber y que puede llevarnos a acercar posturas: Para amar, en su concepto más amplio, hay que empezar a amarse a sí mismo. Esto no tiene nada que ver con el egoísmo ni con “no tener abuela” sino con nuestra capacidad de querernos y cuidarnos; de nuestro convencimiento de que el amor es la única vía que conduce a la felicidad y de que ese camino empieza por uno mismo; algo por otra parte que no es comprendido por mucha gente al confundir felicidad con éxito, estabilidad, cariño o pasión, términos estos que contribuyen pero que, en modo alguno, pueden ser comparados con la fuerza del amor que es un caudal inagotable que poseemos y único bien que podemos derrochar hacia nosotros y regalarlo sin contrapartida a los demás para crear un mundo, además de mejor, más habitable.

Si esto es así, que yo creo que sí, ¿por qué en las escuelas de negocios y en las empresas se habla tan poco del amor? . Se habla de muchas cosas: de ética, de esfuerzo, de responsabilidad, de equipos, de personas, de estrategias, de resultados, pero muy poco del amor. Todo lo más se ponen ejemplos de gente que triunfó utilizando precisamente algunas características de las que se compone el amor como son la ilusión, el sacrificio, el esfuerzo, la pasión, pero nunca o casi nunca aparece la palabra amor.

Y el amor, no lo digo yo sólo, es un catalizador de todas la emociones, es el faro que guía nuestra alma. Quien ama lo que hace, con quien lo hace y cómo lo hace, siempre tendrá vida. Hacer las cosas con amor significa entregarse a ellas, a ponerlas cariño, rigor, ilusión, esfuerzo, pasión. No importa ser el mejor, la única competencia debe ser uno mismo, sus deseos de sentirte bien o ser feliz.

En el mundo en que vivimos las cosas que hacemos por amor, si no son remuneradas las llamamos hobby o filantropía dependiendo del asunto que nos traigamos entre manos, pero en cualquier caso nos hacen sentirnos bien, felices. Esa felicidad nos hace más fuertes y menos vulnerables.

Lo conté hace tiempo en el blog: El amor, aunque parezca una tontería lo que voy a decir, es una de las ventajas competitivas que pueden utilizar las empresas para crear una estrategia de diferenciación lo suficiente sólida que les permita alcanzar el éxito. Y la razón no es otra que el amor da fuerza, empuje, pero sobre todo genera ilusión. Y la ilusión es una de las formas en el que se manifiesta la vida. Cuando hay vida hay inquietud, curiosidad, aprendizaje, colaboración, ganas de avanzar, fluye la creatividad: hay foco.

Quizás suene utópico, pero el gran reto de las empresas del siglo XXI, -siendo consciente de como está el patio y cómo se las gastan algunos que por no creer no creen ni en ellos mismos y su principal ocupación es joder un poco más a los demás- es que además de alma, las empresas se nutran de personas que crean en este concepto de amor que va más allá del buen rollismo. Un amor que se configura con el respeto, la responsabilidad, la entrega, la ilusión, la pasión, la solidaridad, la empatía, el cariño, el deseo, el esfuerzo y la libertad: En definitiva, compromiso con uno mismo y con los demás.

Pero claro, quizás esto que cuento sea soñar en grande y complicado de entender para aquellos que el amor es una canción del verano.

Buena semana



16 comentarios:

cristal00k dijo...

No es una canción del verano... tu texto, es vital para ese cambio de 'tendencia', que en el fondo, esperamos todos. Hasta los más escépticos. Pero así, bien entendido, lejos clichés, que hacen más daño que cualquier otra cosa.
Ole!

cristal00k dijo...

'lejos de clichés' sorry :)

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@CristalOOK - Esa es la idea, yo creo que el cambio está ahí, solo hay que empujarlo haciendo. Buena semana

M. Teresa dijo...

Se me hace complicado asociar la palabra amor al ámbito laboral, quizás porqué es una palabra que la uso de forma muy restringida.
Capto perfectamente el mensaje que quieres transmitir pero para mí, amor tiene un significado muy concreto y me cuesta pronunciarla en lugar de decir, me encanta, me ilusiona, disfruto con tal cosa u con otra... no sé, quizás debería entender el amor en un sentido más amplio de la palabra.

Desde luego Fernando, sacas temas para darle al tarro ... le seguiré dando vueltas.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Pues sí, el amor no está pasando por uno de sus mejores momentos. Aunque siempre es el mejor momento para creer en él.
Un abrazo.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Maria Teresa: Claro que es complicado. Es una cuestión cómo dices de verlo como algo más amplio, con el quererse a uno mismo y con querer a los demás. Es la única forma de que tenga el valor que explicaba. Un abrazo

@JavierRodríguez - siempre es un buen momento Javier, aunque lo ponemos difícil. Un abrazo

Katy Sánchez dijo...

El "Amor" o amor, que era el máximo sentimiento ha pasado a ser utilizada como una palabra más que ha perdido su sentido. Cualquier cosa llamamos amor. Amo la coco-cola, a la minifalda, ir al campo amo mi trabajo, al jefe,cuando no al sexo puro y duro.
De momento solo se me ocurre decir que lo más parecido a amar es el sentimiento de una madre pero ahora casi casi ni eso.
Tal vez lo más cercano es decir me amo a mi mismo y allá el resto.
¿Cuanto puedo exigirle a mi amor? ¿Tiene precio? ¿Hasta dónde puedo dar?
Hay tema para una biblioteca.
Pero es bueno reflexionar y tu lo has hecho muy bien.
Bss y buena semana

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@katy - Con el amor, como casi con todo se frivoliza. Para mi, es algo más que un sentimiento. El amor lo es todo o es nada, dependiendo del valor que se le de. Un tema que da para mucho. Besos y buena semana

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: no puedo estar más de acuerdo contigo, pero en ocasiones (y no sé si se me ha escapado leyendo el post) el amor tiene un matiz de egoísmo, que no debiera existir. Me ha gustado. Un abrazo

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - El amor, como casi todo en la vida tiene su lado menos agradable. Un abrazo

Elsa Rodriguez dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo.
Me encanta.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Elsa Rodríguez - Me alegra que te guste. Ten una buena semana

Myriam dijo...

Muy de acuerdo contigo en que el amor debiera ser el motor que nos mueve y obvio, aplicable a la administración de Empresas o a cualquier hecho de nuestra vida cotidiana.

Ya lo decía Empédocles que en el mundo hay dos fuerzas que lo mueven, el amor que une y el odio que separa.

Besos

PD_ También en noviembre estaba de viaje. De hecho, en el 2013 batí record de viajes anuales de toda mi vida, con vista a 13 aeropuertos distintos.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ELOY RUBIO dijo...

Me encanta Fernando que pongas en valor el AMOR con mayúsculas, que aunque no está de moda es la mejor arma que podemos utilizar para cambiar y mejorar el mundo y ser más felices.Enhorabuena ¡¡ Tambien se puede aplicar en los negocios y es que sin AMOR no hay nada,todo está muerto. Un abrazo: Eloy Rubio (http://eloyrubio.blogspot.com)

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@eloyrubio - Gracias Eloy. Como apuntas, sin amor no hay nada. Todas las grandes cosas se han hecho gracias al amor. Un abrazo y felices fiestas

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