sábado, 7 de diciembre de 2013

Fauna viajera XIV: El catedrático


Que cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre es un hecho; que cada uno de nosotros tenemos nuestros gustos y preferencias también. En los viajes ocurre lo mismo. Sin embargo, existe una serie de viajeros que creen estar en posesión de la verdad viajera – lo conté en ¿Quién tiene la verdad de los viajes? - que no se limitan a expresar una opinión sino a sentar cátedra sobre los viajes y, en consecuencia, se pasan las vida dando consejos sobre lo que hay que hacer, visitar, comer e, incluso, sentir. 

Particularmente no me parece mal y muchos de los consejos son bastante útiles. Lo que no me gusta ya tanto, es el tufillo imperativo y excluyente de muchas de estas sugerencias ni el halo de jactancia con el que muchos de ellos las acompañan: da la sensación de que en lugar de ofrecerte una ayuda te están diciendo que eres medio imbécil si no sigues al pie de la letra sus indicaciones.  Hoy, el catedrático

El catedrático

El catedrático es un discípulo aventajado de las guías, publicaciones y artículos de viajes.  Rara vez te cuenta su viaje, su experiencia. Si acaso, unas leves pinceladas. Suele limitarse a hacer un listado (de obligado cumplimiento) con las cosas que tienes que hacer, a qué hora las tienes que hacer y cómo las debes hacer. Da lo mismo que haya estado unas horas en el destino o que haya pasado de refilón por algún lugar: El catedrático se autoproclama experto y se pasa la vida dando consejos, como si de clases magistrales se tratara, a una legión de seguidores que le doran la píldora y parecen abducidos por cualquier aportación que haga aunque sea una memez: Su palabra es la ley como cantan los mariachis en la canción el Rey.

Les sobran los consejos. Te dan cinco, quince o diez; lo que es imprescindible, lo que es una “turistada” – que por cierto, aunque renieguen de ella, les encanta- lo que tienes que comer sí o sí aunque tus preferencias gastronómicas no se acerquen ni de lejos; lo que debes visitar (en sus consejos siempre hay un amanecer o un anochecer) de tal forma que si le haces caso descubrirás que ese sitio tan solitario y místico que propone se ha convertido en una romería en la que solo faltan “Los del Río” para amenizar.

El catedrático, al menos el pata negra, cuando aconseja, da la sensación de que te está poniendo deberes. Cuando te lo encuentras en un viaje, más que informarte o asesorarte te marca la hoja de ruta, la agenda y si te descuidas el vestuario. Si le informas que posiblemente hagas otras cosas a las sugeridas, en el mejor de los casos te mirará con condescendencia y en el peor con desprecio. Es tal su ego que le encanta que le den la razón, considerando a aquel, que no hace caso a sus valiosos consejos, los pone en duda, los matiza o tiene ideas propias al respecto, como un indocumentado viajero, un principiante que nunca estará a su altura sin reparar que es demasiado pretencioso hablar de los cinco mejores restaurantes de Londres si no se ha comido más que en diez, o asegurar con una rotundidad que roza el despotismo que la mejor manera de viajar es con mochila y por tu cuenta restando valor y autoridad a otros viajeros que prefieren hacerlo de otra manera.

Lo curioso del caso, es que muchos de ellos se limitan a hacer copia y pega de otros “catedráticos”, de otros consejos lo que a la larga acaba restando valor a sus enseñanzas o, por el contrario, reforzando y certificando por cantidad, que no por calidad, su aurea viajera, su maestría viajera.

El viajero catedrático ofrece más datos que experiencias, compara y cuantifica cada el viaje en términos de lo mejor y lo peor sin detenerse a pensar que lo importante en un viaje no es valorar ni puntuar sino sentir, algo que no comprenden muy bien porque su objetivo es evangelizar a incautos que prefieren vivir el viaje de los demás. Pero esa es otra historia.

Buena semana




11 comentarios:

Myriam dijo...

Me causó gracias eso que dices de que evangelizan incautos. Yo, la verdad, nunca me los crucé, pero basta que te lo diga, para que en mi próximo viaje me caiga uno como peludo de regalo.

Besos

cristal00k dijo...

Buah.. antes de comenzar el Camino, me salían 'catedráticos' debajo de cada piedra... Suerte, que el único consejo que sigo es el de mi madre:
'los consejos, están para escucharlos y no seguirlos...' :S

Abrazos!

Katy Sánchez dijo...

Creo que este es el más abunda, o al menos con los que yo más me he tropezado. La mayoría te cuenta lo que ya te sabes porque te has informado. Lo que llevo peor es los de "Sabelotodo"
Pero el colmo es cuando vuelves de hacer el viaje siguen contándote el suyo sin interesarle nada lo que tu has podido sentir o descubrir.
Bss y buena semana

M. Teresa dijo...

Esta entrada me ha recordado un comentario que hacía Gilo Kaldorana el otro día en facebook. No entendía como mucha gente puede afirmar que en Yakarta "no hay nada" sin apenas conocer la ciudad o habiendo estado en ella unas pocas horas.
Escucho los consejos de los catedráticos pero no les hago demasiado caso, la verdad. Di lo hubiera hecho me habría perdido muchos de esos lugares que según ellos "no valen nada".

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Tal cual.
Me acabas de recordar a un par de ejemplares :)
Un abrazo.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Myriam - Pues de eso te has librado, aunque toca madera...besos

@Cristal00k - Muy sabia tu madre, muy sabí y tu por hacerla caso, abrazos

@Katy Sanchez - Eso es lo que pasa Katy, que son inagotables. besos

@Maria Teresa - Yo también, Gildo dejó un comentario en este blog al respecto. Lo de Jakarta es una advertencia de la lonely planet que dice más o menos eso. Te pasa lo que a mi, que escucho pero luego...voy a mi bola. Un abrazo

@Javier Rodríguez - Normal , todos tenemos cerca un par de ejemplares así. Un abrazo

Rafa Bartolomé dijo...

Hola Fernando: al final de tu post pones en una simple palabra toda la verdad que encierra no sólo un viaje, sino la vida misma: "sentir". No te dejan, estoy de acuerdo contigo, lo sé por experiencia propia, y no únicamente en los viajes, también sucede en el día a día. Me ha gustado. Un abrazo.

Gildo Kaldorana dijo...

Si, la verdad es que hay demasiado viajero entendido. No sé como no se dan cuenta que son unos...pesados.
Buen post
Saludos

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@Rafa Bartolomé - Claro Rafa, un viaje no es más que una extensión de nuestras vidas. por eso abundan tanto. Un abrazo

@Gildo - La verdad Gildo es que esta especie va dedicada a ti. Lo definiste muy bien en un comentario que hiciste en el blog.
Un abarzo

cincuentones dijo...

Hay viajeros que están enterados de todo pero se olvidan de disfrutar.
Saludos.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

@cincuentones - Así es, ese es el problema. Muchas gracias por pasaros. saludos

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